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RAZONAR CON QUIEN NO RAZONA

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Con su violencia irracional de los últimos días, la oposición de derecha -estimulada por las diferentes empresas de la información, la jerarquía eclesiástica católica local y factores extranjeros interesados en incrementar los niveles de desestabilización del país- le demuestra una vez más al pueblo venezolano (como al resto del mundo sensato que observa) que al chavismo le será imposible razonar con quienes no entienden de razones ni están dispuestos a establecer y a respetar algún entendimiento mínimo posible entre ambos sectores, especialmente cuando todo lo negativo que es, piensa y hace lo atribuyen sin diferencia ni miramientos al gobierno y a sus seguidores, haciendo de la mentira una herramienta política cotidiana.

 

Esto desdice muchísimo de su pretendida vocación democrática y pacifista porque no se explica que se pueda lograr una paz y una democracia estables en Venezuela cuando quienes «protestan», aún siendo una minoría, fomentan terror, disturbios, odios y destrucción. ¿Acaso se puede calificar de demócratas a aquellos que desconocen adrede el orden constitucional y pretenden alterarlo para satisfacer sus propósitos particulares, lo que implica, además, despreciar -de un modo racista y clasista superlativo- a los sectores populares que representan la mayoría del país?

 

También vale preguntarse si es lícito y racional que algún «patriota» secunde la loca idea de una invasión armada foránea que destruya al país, únicamente porque no logra su meta «democrática» anhelada de obtener y usufructuar elitescamente el poder. ¿Será que amenazando sádicamente con matar a chavistas y a revolucionarios, como lo hacen saber los opositores a diario a través de las diferentes redes sociales, éstos le permitirán a los chavistas y a los revolucionarios que hagan también en su contra lo que actualmente hacen para tumbar al gobierno?

 

Si alguien osara responder afirmativamente estas interrogantes, sin darle oportunidad a la inteligencia, algo está definitivamente fuera de lugar, evidentemente, y constituye una invitación abierta para que se desencadene una confrontación de clases sociales en Venezuela, posiblemente más atroz que la producida en otras naciones y a lo que pudo ser el Caracazo en 1989.

 

En las circunstancias especiales por las que atraviesa este país, tiene que imponerse, forzosamente, la sensatez en vez de la intolerancia y el odio. Tanto el chavismo gobernante como la misma oposición de derecha tienen que asumir la responsabilidad compartida respecto a la situación de crisis que afecta por igual a todos los venezolanos. Ello no obvia que en medio de estas circunstancias especiales los sectores populares revolucionarios tengan que tomar plena conciencia también sobre la necesidad inmediata de organizarse de manera totalmente diferente y autónoma, contando con un programa revolucionario unitario que les permita llevar a cabo los cambios que se requieren para hacer posible la Revolución Socialista.

 

En relación con ello, los revolucionarios tendrán que deslindarse del reformismo dominante, responsable en gran medida del avance de la derecha y de los demás males que, de una u otra forma, han terminado por generalizarse, como el clientelismo político, la corrupción y la ineficacia gerencial de aquellos que integran el estamento gobernante. Logrado esto, los revolucionarios podrán cumplir con el papel que les corresponde, esto es, contribuir a que el pueblo ejerza realmente su soberanía y no sea más víctima de la manipulación de la demagogia acostumbrada de los dirigentes de la derecha como de aquellos que se dicen revolucionarios, pero que poco se diferencian de sus contendores por el control del poder constituido.-

 

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20/04/2017 14:14 Homar Garcés #RyS. LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA No hay comentarios. Comentar.

TRUMP, DABIQ Y ARMAGEDÓN

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Finalmente, el gobierno de Estados Unidos decidió ejecutar un ataque aéreo directo en contra de Siria, en vez de continuar haciéndolo de forma no oficial, aduciendo que lo hacía como represalia al presunto uso de armas químicas por parte del gobierno de Bashar al Asad para reprimir a la población civil que lo adversaría. Al mismo tiempo, hizo detonar lo que se ha calificado como la madre de todas las bombas (Massive Ordnance Air Blast - MOAB) en suelo afgano. Esto constituiría un plan largamente calculado, tratando de contener la injerencia de Rusia y, en un grado menor, de China en esta nación del Oriente Medio.

 

Para muchos analistas, dicha acción bélica implica el desencadenamiento de una guerra de mayores proporciones en la que combatirían, además de Estados Unidos y Rusia, Irán, Arabia Saudita (que mantiene una agresión militar desproporcionada contra Yemen, sin mucha objeción de la llamada comunidad internacional), e Israel, siendo éste el mayor beneficiario de este conflicto mundial en potencia, lo que le permitiría expandir sus actuales fronteras, liberarse de la existencia del pueblo ancestral de Palestina y ocupar el amplio territorio que formó el reino de David y, luego, de su hijo Salomón.

 

En su primera orden de tipo militar, Donald Trump alega que el ataque del martes 4 de abril en contra de la provincia rebelde de Idlib, aparentemente perpetrado con gas sarín, con el saldo trágico de más de 80 civiles muertos, le impulsó a “prevenir y disuadir el uso de armas químicas mortíferas es en el interés nacional de Estados Unidos”.

 

Lo que no se revela es que tal ataque coincide con la derrota en ascenso de sus mercenarios del Daesh, así como con el atentado terrorista en San Petersburgo, Rusia. Tampoco se dice que desde hace décadas, en Estados Unidos, la clase gobernante -la más fanática en sentido religioso- se trazó la meta de contribuir con el pronto advenimiento de la guerra de Armagedón prevista en la Biblia, por lo que sus promotores y soldados no sienten ningún remordimiento, dado que están haciendo lo programado hace miles de años por su dios y creador; cuestión paralela a lo pretendido por el Daesh con Dabiq, sitio éste donde habría la batalla final entre las fuerzas del bien y las fuerzas del mal.

 

Sin embargo, la situación general en el conflicto sirio no resulta tan simple, combinándose elementos diversos en  el mismo, pero entre los cuales destaca el interés geopolítico del imperialismo gringo de control directo de los ricos yacimientos de hidrocarburos que allí se hallan, además de los pertenecientes a Irak y Libia.

 

Debiera llamar la atención que esto suceda cuando las fuerzas mercenarias del Daesh han tenido un importante repliegue del territorio sirio y la diplomacia rusa ha logrado cierto consenso respecto a la necesidad de un cese total de la guerra, ya que, de no lograrse en un corto plazo, sus consecuencias podrían manifestarse con creciente intensidad en las naciones europeas, gran parte de las cuales han respaldado, en diferentes niveles, los ataques a Siria.

 

La decisión de Trump no obedece a un hecho aislado ni está inspirada por una vocación justiciera, como se quiere hacer ver a través de las grandes corporaciones de la información, implantando matrices de opinión favorables a los planes desestabilizadores desarrollados en suelo sirio. Ello va más allá. Tiene como objetivo estratégico desplazar la presencia e influencia de Rusia y de cualquier otra potencia que represente una amenaza (cierta o eventual) para los intereses estadounidenses en una región que es vital para el estilo de vida capitalista de su población.

 

En todo caso, la agresión militar estadounidense a Siria no puede simplificarse ni observarse bajo los criterios manejados por la industria ideológica del imperialismo gringo. Hay que entender que sus efectos -de una u otra manera- se harán extensivos a todo el planeta, independientemente de si se origina o no, como en el siglo pasado, una nueva guerra de alcance global.-

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20/04/2017 14:10 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

LA LEGALIDAD TAMBIÉN SIRVE PARA SOCAVAR LA DEMOCRACIA

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La legalidad también sirve de instrumento para socavar y destruir los derechos democráticos de cualquier sociedad. Como sucediera a comienzos del siglo pasado en Italia y en Alemania bajo el nazi-fascismo, los ejemplos más emblemáticos de lo que puede hacer una élite usufructuaria del poder del Estado, al igual que en Sudáfrica, con su sistema de apartheid, e Israel con sus leyes arbitrarias en contra de los derechos y la existencia del pueblo ancestral de Palestina, el orden establecido se arropa de legalidad, aún cuando se haga evidente que vulnera e ignora los más elementales derechos ciudadanos, estén o no reflejados en las distintas leyes imperantes.

 

Algo semejante se presenta en diversas naciones del mundo, invocándose generalmente razones de seguridad del Estado, las cuales -tarde o temprano- le impondrán a los ciudadanos el sometimiento a un régimen policíaco-militar omnímodo y omnipresente que vigilará, de ser posible, hasta el más insignificante detalle de sus vidas; lo que pudiera percibirse sobre todo en Estados Unidos (recordemos la Ley Patriota) y Europa occidental, donde el terrorismo internacional es el leitmotiv que justifica las acciones emprendidas en este sentido por sus respectivos gobiernos.

 

Un primer paso en esta dirección es la instauración de medidas económicas que, supuestamente, tienen por objetivo recuperar la estabilidad del régimen económico y brindarle a toda la población mejoras en sus condiciones materiales de vida, por lo que ésta debiera resignarse a perder gran parte de sus derechos y beneficios disfrutados en función de los grandes intereses del sector financiero-empresarial, causante (¡vaya ironía!) de las crisis que mitigarían tales medidas.

 

De este modo, se induce a las personas (agobiadas por una cotidianidad sumamente difícil) a aceptar el manejo del poder por parte de las élites, inoculándoles la idea respecto a que los sectores populares son totalmente incapaces de ejercer exitosamente funciones de gobierno, por lo que sería recomendable dejar tan importante tarea en manos de quienes sí pueden lograrlo, a semejanza de Donald Trump y otros empresarios elegidos presidentes.

 

Cuando esto resulta infructuoso, entonces se recurre al bombardeo de falsas noticias que distorsionen la realidad de la nación, cuyo gobierno se trata de subordinar y derrocar; algo que ya probó su efectividad en naciones de Oriente Medio y que, pese a su intensidad creciente, no ha surtido los mismos efectos en nuestra Abya Yala, en los casos concretos de Bolivia, Ecuador y Venezuela, frenándose los propósitos desestabilizadores de los grupos oligárquicos que aspiran recuperar el control del poder constituido.

 

Sin embargo, en Paraguay, Honduras y Brasil los resultados fueron otros, utilizando recursos legales para destituir a sus presidentes, a pesar de las masivas manifestaciones en contra de lo que se ha denunciado, con mucha razón, como golpes parlamentarios; cuestión que se quiso repetir vanamente también en Venezuela. En todas estas circunstancias, con sus lógicas excepciones, los sectores populares conforman, básicamente, una masa pasiva y expectante, muchas veces objeto de manipulación, lo cual le permite a las clases dominantes alcanzar sus metas, alejándolas de cualquier posibilidad real de emprender y protagonizar una revolución de corte socialista o, por lo menos, de ampliar sus derechos democráticos.

 

No obstante, este panorama pudieran modificarlo sustancialmente los movimientos populares revolucionarios mediante una contraofensiva mediática que evite la propaganda y sirva para ilustrar al pueblo respecto a las intenciones ocultas de sus enemigos de clase, incluyendo a aquellos que, validos de una simbología y un discurso revolucionarios, terminan por ser más de lo mismo, convertidos -por obra y gracia del poder delegado por dicho pueblo- en unos nuevos burgueses, sólo interesados en preservar los privilegios obtenidos, nunca en hacer una verdadera revolución socialista, ssobre todo, si ésta supone invertir las relaciones de dominación habituales.-

 

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20/04/2017 14:05 Homar Garcés #RyS. EL MUNDO DEL CAPITALISMO No hay comentarios. Comentar.

LA OEA Y EL COLONIALISMO IDEOLÓGICO DE LA DERECHA

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Aplaudir, aspirar y compartir la posibilidad, inminente o no, de una injerencia extranjera más directa en los asuntos internos de Venezuela no sólo merece que se le condene desde todo punto de vista sino que debe resaltarse como una muestra evidente del colonialismo ideológico de quienes lo hacen.

 

El reconocimiento tácito del derecho imperial de Estados Unidos de imponer en nuestro país un gobierno a su gusto y medida descalifica de por sí cualquier gesto o acción de la oposición en su supuesta defensa de la democracia y de los derechos humanos, lo que se cae por su propio peso cuando, además, se favorecen hechos violentos que atentan contra la paz y la vida del pueblo venezolano. Esto es algo sumamente grave, sobre todo si se calculan las consecuencias de lo que algo así generaría en nuestro país, sin que el sector gubernamental o la MUD, juntos o por separado, tengan un control real de la situación desatada.

 

Por eso resulta absurda la fanfarria opositora respecto a que una eventual aplicación de la Carta Democrática Interamericana por parte de la OEA al gobierno de Venezuela será la culminación triunfal de su estrategia desestabilizadora, ya que, lejos de solucionar la crisis creada, causaría males mayores a los existentes en la actualidad. Si realmente hubiera suficiente voluntad y compromiso entre estos bandos políticos para solventar sus diferencias en función del bienestar colectivo, sin interferencias foráneas, hace tiempo lo habrían logrado, sin arriesgarse ambos a ser rebasados por el pueblo que afirman representar y defender.

 

Para los revolucionarios, esta sería una coyuntura ideal y oportuna para formular y poner en práctica una propuesta revolucionaria que de verdad profundice los cambios alcanzados hasta ahora y le permita al pueblo movilizado, como debe ser, asumir el papel de sujeto histórico de la transformación estructural de todo el orden social, económico, cultural y político vigente.-         

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20/04/2017 12:59 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

PALABRAS Y ACTITUDES QUE NO CUADRAN

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En general, la gente suele considerarse solidaria, pero sólo con aquellos que pueden devolverle el favor recibido. «Cristianos» (lo mismo que otros creyentes) que dicen amar a su dios, a quien no ven, pero matan, odian, insultan o menosprecian a sus semejantes, a los cuales sí pueden ver cada día, dotado de un rostro diferente. Sacerdotes y pastores que olvidan adrede la crítica de Jesucristo a escribas y fariseos, arrodillados devotamente ante el becerro de oro que les induce a olvidar su principal función religiosa.

 

Gobernantes que afirman ejercer sus cargos en favor de la soberanía y los intereses de los sectores populares, pero sucumben sin ninguna resistencia ante las tentaciones y exigencias de las élites. «Demócratas» que se esfuerzan en planificar y en lograr, por cualquier vía extralegal, incluso mediante el uso de la violencia, la caída de un gobierno legalmente constituido. «Patriotas» que reconocen tácitamente la tutela extranjera del país que proclaman defender, olvidando, por conveniencias personales, lo que representa y significa la soberanía nacional.

 

«Socialistas» (por no decir «revolucionarios») que predican un comportamiento fanáticamente anticapitalista, pero exhiben sin pudor alguno los mismos símbolos, aficiones y afán de lucro de la burguesía que suelen condenar en sus discursos. Militares y policías que se presentan a sí mismos como lo más inmaculado de la sociedad, pero no tienen ningún empacho en utilizar el rango de autoridad que se les delega para delinquir impunemente en todas las modalidades posibles. Jueces y fiscales que continúan aplicando una justicia clasista, movida por intereses políticos y sociales antes que por el saludable deseo de corregir y sancionar los delitos cometidos.

 

«Maestros» que limitan la inteligencia de sus estudiantes, armados de catecismos con que les obligan a obedecer y a actuar mecánicamente, sin que se les reconozca su derecho a cuestionar todo aquello que se le «enseña». Médicos que ven en sus pacientes algo ajeno a su sensibilidad humana, por lo que no dudan en aprovechar la ocasión que se les presenta de obtener mejores dividendos, sin importar que puedan contribuir a la recuperación de su salud. Periodistas, opinadores de oficio y empresarios de la información, cuya distorsión de la verdad los equipara con criminales de guerra, promoviendo odios irracionales con el fin de lograr beneficios personales.

 

Empresarios y «sindicalistas» que ondean sus banderas de triunfo a costa de la plusvalía generada por una masa uniforme de trabajadores, condenados a vender su fuerza de trabajo a cambio de salarios con los cuales reproducen la miseria en que «viven». Mujeres y hombres «feministas» que en sus hogares dan vida -a veces, de modo inconsciente- a los mismos patrones patriarcales que combaten. Padres y madres que manifiestan amar a sus hijos, pero que los arrojan irresponsablemente a la vida, sin dotarlos de los suficientes valores éticos y morales con que puedan enfrentar exitosamente las vicisitudes que les surjan diario. Hijos que lloran a sus padres y madres desaparecidos, pero que, vivos, jamás o escasamente supieron honrar dignamente.

 

Son palabras y actitudes que no cuadran. Ellas reflejan, sin mucho análisis científico, la crisis invisible (o invisibilizada) que recorre todo el espectro de la civilización en que nos desenvolvemos; así como también la necesidad -compartida o no- de cuestionarla y de transformarla radicalmente. Por el bien de todos, así suene para algunos ilusorio, desfasado o utópico.-

 

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20/04/2017 12:54 Homar Garcés #RyS. EL MUNDO DEL CAPITALISMO No hay comentarios. Comentar.

CUANDO LA VERDAD YA NO IMPORTA

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En la era actual, a millones de personas a nivel mundial poco les importa constatar el origen y veracidad de las informaciones que conocen a diario por vía de la prensa escrita, la radio, la televisión o las redes sociales existentes en Internet, tampoco interpretar los hechos que estas difunden, aun las más increíbles o absurdas. Esto ha dado origen a lo que muchos llaman falsa información, des-información o post verdad, coincidiendo en que ésta se ha convertido en una herramienta muy eficaz a la hora de descalificar a cualquier movimiento (político o social), persona o gobierno, según el parecer de los agentes imperialistas.

 

En este caso, la falsa información, des-información o post verdad cumple un propósito abiertamente desestabilizador contra gobiernos y naciones que son foco de la atención de los poderes hegemónicos, encabezados por el imperialismo gringo y sus acólitos de Europa occidental (agrupados en la OTAN), interesados en lograr el control de estos y utilizarlos en beneficio de su conglomerado de corporaciones globales capitalistas. Iraq, Afganistán, Libia y Siria han sido pasto de esta des-información -al igual que ha ocurrido con los gobiernos de Bolivia, Ecuador y Venezuela-, señalándoseles de cometer toda clase de barbaridades, a fin de obtener el visto bueno de la opinión pública local e internacional para, luego, iniciar un ataque más frontal, esta vez de naturaleza militar. Mediante esta estrategia, se instigan coyunturas insostenibles y comportamientos completamente disociados que, pese a quitársele la máscara a las mentiras divulgadas, continuarán su curso, pues de lo que se trata es de justificar sus acciones, violentas o no, contra determinado régimen o país. 

 

Esto lo ha refrendado el nuevo gobierno de Estados Unidos al disponer la creación de un “Centro de Compromiso Global”, cuyo objetivo es tutelar, sincronizar y conjugar los esfuerzos del gobierno federal para reconocer, comprender, exponer y contrarrestar, en perfecta sincronización con sus aliados de la OTAN, toda la propaganda y desinformación emanada de parte de -potenciales o declarados- Estados enemigos, lo mismo que de actores sociales y políticos, que representen una amenaza a “sus intereses de seguridad nacional”. Con ello pretenden afectar a su favor la opinión y las emociones de los receptores de su mensaje, de una forma que Paul Joseph Goebbels, ministro para la Ilustración Pública y Propaganda del Tercer Reich nazi, o George Orwell, autor de la novela distópica “1984”, con su personaje del Big Brother (o Gran Hermano), jamás hubieran concebido en su momento la posibilidad de una perfeccionada y masiva manipulación mediática como la que se halla en curso.

 

Frente a ello, en su análisis “Homo Post-verdadero”, Rodrigo Fresán apunta que “las `masas silenciosas´ ya no hacen lo que se espera de ellas por lógica y tradición. Se actúa por reflejo y no por reflexión. Se dispara primero y se apunta después. Se comment(a) antes de informarse. Y el modo de informarse previamente pasa por lo no verificado ni autenticado, pero sí por lo más post-verdadero. Es decir: por lo más gracioso, ocurrente, loco, imprevisible. Por el rumor, el insulto, la descalificación, lo falso y lo chistoso y pesado antes que por lo certero y auténtico”. Dicha realidad, justamente, es un campo abonado para que los poderes fácticos logren -en distintos grados- sus objetivos de dominación y de manipulación, aun cuando muchos aleguen que sus decisiones y reacciones ante acontecimientos que apenas conocen sean independientes, no sujetas al control de ninguna industria ideológica. A ello se agrega el hecho que la plataforma tecnológica utilizada, en el caso específico de Internet, no se origina en las naciones que son blancos de esta manipulación, manteniendo al respecto una dependencia que constantemente conspira en su contra.-  

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20/04/2017 12:39 Homar Garcés #RyS. EL MUNDO DEL CAPITALISMO No hay comentarios. Comentar.

LA MUJER Y LA LUCHA POR SU AUTODETERMINACIÓN INTEGRAL

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Un rasgo (o conclusión) constante respecto al tema de la liberación de las mujeres es la convicción que esta no resulta suficiente con la obtención de algunos planos de igualdad -en lo laboral, lo académico, lo político y lo jurídico, entre otros también importantes- frente a su contraparte masculina. Esto podrá ampliarse aún más si consideramos que muchas veces esta lucha por la liberación de las mujeres no cuestiona en profundidad los fundamentos mismos del sistema que las oprime, no simplemente el machismo o patriarcado, lo que en las naciones periféricas del capitalismo se plasma en un contexto de miseria, de explotación laboral y de desigualdad social donde éstas llevan la peor parte, habitualmente convertidas -por diversidad de circunstancias- en sostenes de sus familias.

 

Dentro de esta perspectiva, durante los debates del Tercer Congreso de la Internacional Comunista, Lenin expone que “el derecho electoral no suprime la causa primordial de la servidumbre de la mujer en la familia y en la sociedad y no soluciona el problema de las relaciones entre ambos sexos. La igualdad no formal sino real de la mujer solo es posible bajo un régimen donde la mujer de la clase obrera sea la poseedora de sus instrumentos de producción y distribución, participe en su administración y tenga la obligación de trabajar en las mismas condiciones que todos los miembros de la sociedad trabajadora. En otros términos, esta igualdad sólo es realizable luego de la derrota del sistema capitalista y su reemplazo por las formas comunistas”. Algo que se concretará sin que surjan en el camino distintas dificultades y prejuicios, dada la enorme carga ideológica (reforzada en mayor o menor medida por los preceptos religiosos usuales) que dan cuenta de la minoridad de la mujer, situándola en un plano de subordinación e inferioridad respecto al hombre.

 

La lucha por la autodeterminación integral femenina adquiere de esta forma una perspectiva de clase, transformándose en parte esencial e insoslayable de la revolución socialista (o postcapitalista), apuntando a una ruptura con todos los paradigmas, usos y costumbres que sustentan el estado de sumisión al cual se ha condenado a la mujer a través de los siglos, incluso el comportamiento al que se han visto obligadas, de una u otra manera, a asumir en funciones que antes eran exclusividad de los hombres.

 

Ello pasa -y así habrá que entenderlo, sobre todo bajo la inspiración de los ideales revolucionarios socialistas- por cambiar el modo de pensar, lo mismo que la división de roles de acuerdo al sexo de cada quien, puesto que todo esto no es otra cosa que la reproducción inducida de las relaciones de poder existentes en el orden social burgués establecido, algo que muchas veces se obvia, pensando que todo dependerá automáticamente del mejoramiento de las condiciones materiales en que se viva.-  

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20/04/2017 12:32 Homar Garcés #RyS. TEMAS SOCIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

NUESTRA GUERRA OLVIDADA DE CADA DÍA.

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Nos hallamos sin quererlo (y gran parte de la humanidad sin saberlo al detalle) en medio de una guerra continua, planeada, promovida, financiada y protagonizada de distintas formas por el imperialismo gringo y sus socios capital-militaristas de la OTAN. El objetivo estratégico central de tal guerra no es otro que el de alterar la realidad geopolítica de diversas regiones de nuestro planeta, como ya se esbozara y pusiera en práctica durante la presidencia de George W. Bush respecto al Medio Oriente y el papel que le correspondería ejercer al sionismo en esta conflictiva región.

 

Por eso no debe sorprender a nadie que el imperialismo estadounidense haya recurrido a tácticas abiertamente terroristas, luego de las invasiones a Afganistán, Irak y Libia, patrocinando -junto al régimen israelí y la monarquía medieval de Arabia Saudita- la conformación del denominado Daesh, una agrupación de mercenarios supuestamente islamistas, que ha cometido todo tipo de crímenes de lesa humanidad y, aun así, se le encubre mediáticamente haciéndolos ver que combaten a un régimen «opresivo» en territorio sirio, al cual habría que derrocar de cualquier modo para salvaguardar la «democracia» y los «derechos humanos», lo que se complementaría con la agresión saudita al pueblo de Yemen.

 

Además de estos hechos visibles, dicha guerra se libra asimismo en el plano económico, reflejándose en las crisis que agobian a una porción creciente de naciones, incluyendo a EE.UU., y las políticas xenófobas y racistas implementadas por algunos gobiernos europeos, cerrándoles las puertas a millares de personas que migran de sus países de origen en búsqueda de una vida mejor, en muchos casos, víctimas de los conflictos fomentados por las grandes corporaciones político-empresariales que rigen el sistema capitalista. Esto tiene sus consecuencias directas en la percepción que tenga la población en relación a sus gobiernos, incitándola a escoger como alternativa a sus problemas a políticos y empresarios que planteen soluciones en el marco de los programas o planes neoliberales

 

No debiera extrañar, ni obviarse, que esta inusual guerra se apoye en las estrategias de manipulación diseñadas por los acaudalados conglomerados del entretenimiento y de las comunicaciones al servicio del imperio global, las cuales paulatinamente han estado imponiendo en sus naciones (lo mismo que en las nuestras) la realidad de una sociedad asustada, víctima del miedo generado por un terrorismo, generalmente carente de rostro, el cual podrá ser identificado -en cualquier momento y en cualquier latitud- con el rostro de quien decidan los poderes hegemónicos. Es una guerra olvidada cada día, gracias al impacto producido por los medios de información que resaltan problemas que afectan en lo inmediato a cada persona y, en otros casos, amortiguada mediante el cine y la televisión.

 

Vista la humanidad en conjunto, nos hallamos envueltos en una guerra con un propósito muy claro: destruir -a gran escala- los diferentes avances obtenidos por la humanidad en materia política y social, de manera que ella se resigne a cumplir el rol, simplemente, de dócil masa trabajadora y consumidora, incrementando de esta forma las arcas de sus explotadores capitalistas y viéndose obligada a sacrificar buena parte de los derechos sociales y laborales alcanzados en los últimos cincuenta años, sin que la motive otra aspiración que la de poder sobrevivir.-

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20/04/2017 12:02 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

EL SOCIALISMO Y LOS VIEJOS VALORES IDEOLÓGICOS CAPITALISTAS

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En un doble sentido, la preservación y procreación de la vida humana le son esenciales al régimen del capitalismo: en uno, obtiene la garantía de contar con una fuerza de trabajo que se renueve siempre y, en otro, dispone de una masa de consumidores para la gama de productos, necesarios o no para su existencia diaria, vertidos al mercado que, además, responde a sus intereses. Esto permite entender que al capitalismo se le debe contemplar de un modo más amplio y no únicamente desde un punto de vista económico estricto.

 

De ahí que pueda citarse a Lenin, al hablar de los estudios de Carlos Marx sobre el capitalismo, en su obra “Tres fuentes y tres partes integrantes del marxismo”, respecto a que “allí donde los economistas burgueses veían relaciones entre objetos (cambio de mercancías por otras), Marx descubrió relaciones entre personas”; es decir, entre una clase explotadora y otra explotada, lo que, al final, se traduce en una lucha de clases. Con ello en mano, se podrá entender igualmente la necesidad imprescindible de transformar totalmente las relaciones existentes entre los seres humanos en el tipo de sociedad en el cual viven, su modo de vida y el trabajo que desempeñan, abarcando aspectos que generalmente se pasan por alto o se dejan al azar, según se manifieste (o se deje manifestar) el libre albedrío de cada persona. No se podrá acceder a la construcción de una sociedad de nuevo tipo conservando intactos los rasgos capitalistas y representativos que caracterizan a la actualmente imperante, por lo que es menester extenderse a otros ámbitos substanciales de la vida humana.

 

Así, en “Nuevas perspectivas para la liberación de la mujer”, Stefan Engel y Monika Gärtner-Engel exponen que “la lucha de clases en el socialismo abarca tanto la transformación de las relaciones económicas y políticas como la superación de las viejas tradiciones, costumbres y conceptos morales. Es imposible remodelar las condiciones materiales de vida sin transformar el modo de pensar”. Los viejos valores ideológicos que legitiman el orden capitalista vigente serían entonces un serio obstáculo a vencer, ya que los mismos se revelarían, en algunos casos, de una forma inconsciente o imperceptible, en circunstancias que algunos califican sin importancia, pero que dejan mucho qué decir del carácter revolucionario que se pretende exhibir. Tales valores ideológicos se ponen en evidencia, por ejemplo, cuando comienza a instaurarse (y, por supuesto, a consolidarse) la hegemonía de una dirigencia de rasgos y comportamientos pequeñoburgueses que acaba por convertirse en una nueva clase burguesa que -corporativamente- asume el control del poder, ya sea éste político, económico o una combinación de ambos, en detrimento del protagonismo y la participación revolucionaria de los sectores populares.

 

Confrontar y derribar los viejos valores ideológicos capitalistas supone la adopción de una nueva ética y de una nueva moral, basada en la formación teórica y práctica del socialismo revolucionario, con un criterio de amplitud y de responsabilidad con el futuro del país en que moremos, incluso, de todo el mundo; además de mantener un combate frontal contra la corrupción administrativa en todas sus manifestaciones. Será, sin duda, una lucha contracorriente, sobre todo, en medio de la conformidad y el desconcierto que se apoderarían de algunos, haciéndolos abandonar sus ideales revolucionarios, frente a quienes ahora detentan el poder en nombre de los mismos.-

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20/04/2017 11:50 Homar Garcés #RyS. EL MUNDO DEL CAPITALISMO No hay comentarios. Comentar.

REVOLUCIÓN: LUCHA ABIERTA O APOYO CRÍTICO

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Cuando ya transcurrió más de una década de asumir por primera vez Hugo Chávez la presidencia de Venezuela e iniciar lo que comenzó a gestarse como la Revolución Bolivariana, un grupo importante de revolucionarios se ha estado planteando una revisión objetiva de lo que ella representaría en la actualidad, considerando especialmente el escenario político y económico fraguado bajo el gobierno de Nicolás Maduro; dando pie a una cantidad de diversidad de análisis que oscilan entre el enfrentamiento abierto y el apoyo crítico a la gestión de Maduro, confundiendo a propios y extraños.
 
En el caso de las críticas a quienes integran el gobierno y la dirigencia chavista, sus autores terminan -generalmente- por ser sellados como opositores, escuálidos o contrarrevolucionarios (como sucede con aquellos que publican sus artículos en Aporrea), sin indagar sobre si sus argumentos tienen o no alguna validez y, menos, que estos -chavistas y revolucionarios, en su mayoría- buscan advertir y hacerle unas cuantas recomendaciones a los gobernantes y dirigentes del chavismo sobre las transformaciones que debieran propiciar, de modo que la transición al socialismo sea una realidad menos retórica y pueda derrotarse contundentemente cualquier plan desestabilizador de la oposición de derecha y del imperialismo gringo. Advertencias y recomendaciones, por demás, que son olímpicamente ignoradas y, en algunos casos, ásperamente atacadas, sin dársele espacio a un debate serio; lo que se dificulta aún más ante la falta de medios de comunicación pluralistas, cuya apertura a otras tendencias del pensamiento facilitaría trascender el limitado marco de referencia actual del escenario político venezolano entre chavistas y opositores.
 
Tal situación, sin embargo, no ha sido impedimento para que grupos e individualidades preocupados por el destino del proceso revolucionario se hallen elaborando propuestas, en función de lograr un mayor grado de conciencia y de organización de los sectores populares, enfrentando todo tipo de resistencias, incluso de aquellos a quienes dirigen su foco de atención: resistencia que, en el caso de gobernantes y dirigentes, tiene su explicación por su celo de no perder el poder ejercido y, en cuanto a las bases populares, producto de la ideología que en ellas todavía subsiste, inculcada durante tanto tiempo por las clases dominantes.
Esto último conforma un desafío de largo aliento y apunta a un proceso de descolonización del pensamiento que tenga como efecto trascendental una revolución cultural de un amplio alcance. En dicho caso, es imperativo lograr que los sectores populares dejen de actuar como agentes inconscientes de la reproducción del sistema de valores de su propia dominación, discriminación y explotación; condicionándolos a vivir en un estado de resignación permanente, en medio de unas relaciones de poder nada revolucionarias ni socialistas. De lograrse esto último, podría emprenderse la reelaboración de las experiencias compartidas y protagonizadas desde abajo por los sectores populares, de un modo que haga definitiva la transición hacia un modelo de sociedad completamente diferente al existente.- 

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01/03/2017 10:12 Homar Garcés #RyS. LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA No hay comentarios. Comentar.

LA “MAYOR AMENAZA” A LA LIBERTAD Y LA PROSPERIDAD MUNDIAL

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Según reportes de medios de información, Myron Ebell, el personaje designado por Donald Trump para dirigir su equipo de transición de la Agencia de Protección Ambiental, afirmó que los activistas del clima y el medio ambiente son “la mayor amenaza para la libertad y la prosperidad en el mundo moderno”. Tal apreciación, en boca de un denegador tarifado del cambio climático, enuncia un común denominador del sistema capitalista global: la idea -antigua, por cierto- respecto a la expansión ilimitada del progreso humano a costa de los recursos finitos de la naturaleza, todo lo cual exige hacer caso omiso a cualquier advertencia en contrario; por lo que todo activista a favor de la preservación de la naturaleza que nos rodea será considerado enemigo del progreso y, por extensión, del bienestar que este originaría -por igual- para todos.
 
No importa que esta posición afecte la existencia equilibrada de fauna y flora, de suelos, de ríos y mares, o del aire que aún puede respirarse. Nada de esto importará en tanto los dueños del capital obtengan pingües ganancias y, en teoría, las «compartan» con los trabajadores que explotan a diario, quienes -gracias a la ideología dominante y al consumismo compulsivo que los enceguece y los convierte en esclavizados- terminan incrementando sus arcas, en un ciclo que muchos (de pensarlo) lo conciben como una fatalidad insalvable e inmodificable.
 
Esto apenas revela lo que sucede a manos de las grandes corporaciones transnacionales, cuya sed insaciable de ganancias, le imponen precio a todos los recursos naturales, así ello suponga financiar el asesinato de luchadores ecologistas, aborígenes y campesinos, como viene ocurriendo desde hace largo tiempo en diversas naciones de nuestra Abya Yala, siendo los casos de Berta Cáceres, en Honduras, y de Sabino Romero, en Venezuela, algunos de los más sonados. O forzar la construcción de obras, como las del oleoducto Dakota Access, que tratan de impedir activistas por el medioambiente y la tribu nativa estadounidense Sioux de la Reserva Standing Rock, que tienen el aval gubernamental sin atender a otras razones. En todos ellos se desconocen leyes y derechos ancestrales de los pueblos originarios y campesinos que defienden de la voracidad capitalista los territorios que ocupan, la mayoría de las veces contando con la complicidad de gobiernos corruptos y, en un menor grado, poco conscientes del grave daño que legitiman con sus medidas, impulsadas básicamente por un afán económico, aunque den y demanden garantías para proteger el ambiente.
 
Como lo plantea descarnadamente en su artículo “Cambio climático: el reloj del Juicio Final no se detiene”, el académico e investigador del Instituto de Estudios Latinoamericanos y del Centro de Investigación y Docencia en Educación, de la Universidad Nacional de Costa Rica, Andrés Mora Ramírez, “ni el cambio climático es un ‘cuento chino’, ni tenemos el tiempo a nuestro favor para seguir postergando decisiones que serán determinantes para el futuro del planeta, para el equilibrio de sus ecosistemas y, más aún, para garantizar las posibilidades de supervivencia de nuestra especie”. Sin embargo, desde diversas instancias, muchos obvian la urgencia que todo esto reviste, exponiendo a una grave inminencia de extinción no solamente a la humanidad sino a todo género de vida sobre La Tierra; presentando y patrocinando la explotación sin restricciones de la naturaleza como la única ruta para salir de la crisis económica en que se halla el mundo en general.-

 

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01/03/2017 10:07 Homar Garcés #RyS. ECOLOGÍA No hay comentarios. Comentar.

REVOLUCIÓN POR ENCIMA DE CUALQUIER RAZÓN POLÍTICA

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En el escenario político nacional actual, a los militantes revolucionarios y chavistas les correspondería asegurar, por encima de cualquier situación o razón política que trate de impedirlo, la Revolución y el ejercicio cotidiano de la democracia participativa y protagónica desde los espacios de construcción del poder popular, no bajo los parámetros representativos habituales que todavía perduran sino con un profundo contenido revolucionario y socialista, de una manera directa, lo que se reflejaría en la modificación profunda de las relaciones de poder al invertirse la pirámide jerárquica entre gobernantes y gobernados.
 
Esta tarea es vital para que puedan superarse todas las dificultades surgidas, especialmente en estos últimos cuatro años, incluyendo el hecho de tener gente reformista instalada en importantes cargos de gobierno, cuyo único mérito es haber aprovechado la oportunidad de ascender económicamente, pero nunca el de propiciar las condiciones adecuadas para lograr, en un primer plano, la transformación estructural del Estado liberal burgués vigente, como lo reiterara Hugo Chávez cientos de veces, y en un segundo plano la transición al socialismo revolucionario.
 
Esto supone deponer posiciones individualistas o sectarias que en nada contribuyen a crear e impulsar una propuesta revolucionaria viable, concisa y unitaria, que no se limite a lo estrictamente electoral, como ocurrió, por ejemplo, con la conformación del Gran Polo Patriótico, el cual sólo ha servido para aportarle votos a las candidaturas del PSUV y, en menor grado, para compartir alguna cuota de poder.
 
En tal sentido, los revolucionarios y los chavistas dispuestos a asumir esta propuesta (vista y entendida de un modo revolucionario novedoso) deberían estar dispuestos también a evaluar objetivamente la gestión gubernamental cumplida hasta ahora, lo cual ayudará a recuperar y a redireccionar los planes o programas implementados.
 
La idea central es que chavistas y revolucionarios comprendan que la coyuntura representada por la suspensión de los comicios regionales y municipales abre las oportunidades para que una propuesta revolucionaria de nuevo tipo surja y se multiplique, formando, organizando y movilizando a los sectores populares para que la revolución socialista sea una realidad permanente y no solamente retórica, como lo entienden y repiten muchos.-

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01/03/2017 09:59 Homar Garcés #RyS. LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA No hay comentarios. Comentar.

EL 4-F Y EL RETO REVOLUCIONARIO DEL PRESENTE

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La rebelión del 4 de febrero de 1992 fue, sin duda alguna, la desembocadura de un río de luchas populares que tuvo sus flujos y reflujos a partir de 1958, pero que jamás dejó disminuir su caudal, pese a la incesante campaña de represión, asesinatos selectivos y miedo que sostuvieron los distintos gobiernos surgidos del Pacto de Punto Fijo. Era, además, la expresión tornada en rebelión de un pueblo sometido a un régimen de exclusión política, social y económica, cuya retórica democrática ocultaba la sumisión a los dictados imperiales de Estados Unidos y la existencia de una oligarquía parasitaria que extraía sus riquezas de la renta petrolera, dejando en la miseria a un amplio segmento de la población; todo esto reforzado por grupos empresariales de la comunicación que daban cuenta al mundo del mejor sistema de democracia representativa vigente en nuestro continente.
 
Sus raíces y sus motivaciones tendrán, por consiguiente, que extraerse de esta larga historia de luchas populares, incluyendo aquellas que se derivaron del proceso independentista, de manera que pueda explicarse y ahondarse su significación, permitiendo y consolidando, a su vez, la elaboración, ejecución y revisión de un verdadero proyecto revolucionario de transformación estructural del modelo civilizatorio imperante en Venezuela.

Esto último constituye, de por sí, un vasto reto que debiera ser abordado de forma colectiva por los diversos sectores revolucionarios, sin dejarse arrastrar por el mesianismo de una «vanguardia» esclarecida que quiera obstaculizar cualquier posibilidad de expresión de poder popular que sirva de fundamento para la construcción de una nueva hegemonía, instaurando, en consecuencia, unas nuevas relaciones de poder. A tal reto debieran sumarse por igual hombres y mujeres que compartan la Utopía de un mejor mundo posible, donde dejen de ser una realidad fatídica la alienación, la desigualdad y la explotación que caracterizan el modelo de sociedad capitalista, lo mismo que la tutela imperialista tradicional de Washington.

La rebelión cívico militar del 4-F tendría que reivindicarse bajo estos parámetros, lo que impediría su degeneración en mito o leyenda, ya que de permitirse esta eventualidad ocurriría lo mismo que durante el largo período del régimen puntofijista: convertir a los sectores populares en meros espectadores de una historia que les correspondería protagonizar y modificar según sus propios intereses, sin ser ajenos a su desarrollo y, como efecto de su conciencia revolucionaria, participando activamente en el logro efectivo de su propia emancipación individual y colectiva. 

De este modo, el por ahora (y para siempre) del 4-F pronunciado por el Comandante Hugo Chávez adquirirá una resonancia mayor a la que él mismo y sus seguidores le han atribuido hasta el presente; convertido por obra y gracia de las mujeres y los hombres de la Revolución en el punto de encuentro para recapitular y poner en movimiento un andamiaje de propuestas revolucionarias que hagan factibles las aspiraciones seculares del pueblo venezolano; diferenciándose, por supuesto, ampliamente de lo que son posiciones netamente reformistas, carentes de rasgos y propósitos auténticamente revolucionarios. 

Por ello, la rebelión cívico militar del 4-F no puede catalogarse según el prisma interesado de una sola persona o grupo. Su carácter subversivo tiene que ser asimilado y sostenido por quienes aún mantienen en alto las banderas revolucionarias, así suene desfasado e inconveniente para quienes controlan (y anhelan controlar) el poder constituido; planteándose como objetivo político estratégico no sólo la toma del poder sino, básicamente, la transformación estructural que esto supone. 

Para los revolucionarios es algo esencial que este sea su norte, en todo momento, contribuyendo al mismo tiempo a elevar el nivel de conciencia revolucionaria de los sectores populares, su nivel de organización y su nivel de movilización, en función de crear las condiciones propicias para gestar la Revolución Bolivariana prefigurada el 4-F, aún cuando este no fuera -según el parecer de algunos- la intención original de dicha rebelión.

El 4-F se enlazaría así con el presente de luchas que siguen librando los sectores populares. Ya no sería una mera anécdota heroica que recordar cada año, con celebraciones irreflexivas que le restan comprensión apropiada a lo que fue la culminación de un estado creciente de efervescencia de la lucha popular contra las élites que dominaban el país bajo la «protección» estadounidense. Resultaría más adecuado -más allá de la apología oficialista, ya tradicional- que éste constituyera, realmente, un antes y un después que le permitiese al pueblo emprender, sin tutela alguna, el camino de su propia emancipación. Como un río indómito que, luego de sortear exitosamente todos los obstáculos geográficos en su trayecto, desemboca en el anchuroso mar.-

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01/03/2017 09:53 Homar Garcés #RyS. LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA No hay comentarios. Comentar.

LOS OTROS MUROS QUE NADIE VE

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Ahora la moda es repudiar la decisión del nuevo presidente gringo de construir un muro que separe a su nación de México, que es decir de todo el resto del continente, cuyos habitantes cruzan de cualquier modo la frontera en busca del anhelado «sueño americano». Sin embargo, poco se habla (quizás por ser menos conocidos o publicitados) de los demás muros existentes desde largo tiempo que cumplen igual intención, incluso con el objetivo deliberado de exterminar a todo un pueblo, como ocurre con Palestina, víctima del sionismo. En situaciones más locales, se pasa por alto los otros muros que dividen urbanizaciones y barrios (o zonas marginales), con los cuales se evidencia el contraste de las clases sociales y pone en el tapete la necesidad revolucionaria de la transformación estructural que requiere el modelo civilizatorio vigente en nuestra Abya Yala y el resto del planeta.
 
Escasamente se conoce algo respecto a los muros construidos en Uzbekistán o Belfast, Irlanda del Norte; en Chipre; en Melilla, a orillas del mar Mediterráneo, el cual separa Españadel norte de África, o el que erigiera Marruecos en el Sahara Occidental; Egipto en su frontera con la Franja de Gaza; entre Iraq y Kuwait; entre Iraq y Arabia Saudita; entre Turquía y Siria; entre Zimbabwe y Botswana; entre India y Pakistán; y la candente zona desmilitarizada establecida desde hace décadas entre Corea del norte y Corea del Sur. Cada uno de ellos bajo diferentes razones, pero con propósitos similares, es decir, servir de instrumentos visibles de la dominación, la xenofobia, el odio, el racismo y la discriminación, algunas revestidas con elementos religiosos prejuiciosos, practicadas por unas naciones sobre otras, lo mismo que por unas clases sociales sobre otras. Entre estos cabe incluir (aunque no se vea o palpe) el bloqueo económico cincuentenario desplegado por Estados Unidos contra Cuba a fin de someterla y recuperarla como parte de su dominio imperial.
 
A todos ellos se suman los muros creados por las grandes trasnacionales de la información y la comunicación (secundadas por los demás agentes de la industria ideológica imperial-capitalista) que le impiden a un amplio porcentaje de la población mundial enterarse de las verdaderas causas de los acontecimientos que -de una u otra forma- afectan su destino, siendo víctima de una manipulación mediática descarada que se ajusta a los intereses de quienes representan y dominan el sistema capitalista global.  
 
Por eso resulta válido lo afirmado por Fernando Buen Abad respecto a que el muro propuesto por Donald Trump no tapará “el drama del desempleo, la barbarie de la humillación, el infierno del hambre y la monstruosidad del despojo. Todo lo contrario. Deja a la vista la barbarie, la aberración y la bofetada auspiciadas por la burguesía que no tiene límites ni frenos en la fase depredadora en que se encuentra el imperio. El Muro es su espejo. Ellos ponen el Muro para callarnos y para acallar toda rebeldía, nosotros (todos) podemos poner el ejemplo y transformar al mundo. Que reviente el Muro con las luchas indígenas, campesinas y obreras... desde abajo y hasta el cielo. Que reviente el Muro antes, durante y después de que lo completen. Que reviente el Muro por obra y gracia de los trabajadores, de aquí́ de allá, inmigrantes y no inmigrantes... unidos esta vez para siempre” Los pueblos oprimidos, explotados y discriminados del mundo están obligados, por tanto, a derribar en conjunto los otros muros que nadie ve, incluso aquellos que -sin conciencia plena de lo que representan- justifican, incitados por la ideología dominante.-

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01/03/2017 09:49 Homar Garcés #RyS. EL MUNDO DEL CAPITALISMO No hay comentarios. Comentar.

ABYA YALA Y LA CONSPIRACIÓN PERMANENTE

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Los pueblos de nuestra Abya Yala -desde la época colonial hasta el presente- han estado sometidos a una situación histórica concreta que se manifiesta a través de las diversas estructuras políticas, económicas, sociales y culturales que han prevalecido en medio de golpes de Estado, elecciones representativas, intervencionismo gringo, revueltas y revoluciones, acabando por institucionalizarse. Dicha situación conspira permanentemente contra la posibilidad de alcanzar nuestros pueblos una emancipación integral que les permita acceder a algo más que el mejoramiento de sus actuales condiciones materiales de vida. Trascenderla exige construir una opción auténticamente emancipadora -tanto en lo práctico como en lo teórico-, partiendo de lo existente como realidad en cada uno de ellos aunque concurran similitudes que hagan presuponer que tal opción es aplicable indiferentemente en los mismos, obviando sus peculiaridades; de modo que la estrategia a utilizar para ello cumpla sus objetivos.

 

Con el objetivo de preservar su hegemonía, los sectores (o clases) dominantes -tanto externas como internas- siempre han apelado a los recursos que generen división y confusión entre los sectores (o clases) subordinados. Cuando su eficacia disminuye, originando dudas y protestas entre estos últimos, entonces recurren a las amenazas, la represión y la guerra sucia, de modo que lleguen a aceptar la fatalidad de su destino, es decir, se resignen a no traspasar y, menos, a cambiar el marco de referencia que el que se fundan sus condiciones de vida. En contra de tal situación, quienes promuevan un verdadero cambio revolucionario del modelo civilizatorio vigente tendrán que comprender -aun cuando resulte un proceso lento y, en algunos casos, extenuante, frustrante y prolongado- que la dirección, la organización y la estrategia que apunten a crear el contexto objetivo y subjetivo de la revolución deben contener rasgos inéditos que diferencien sus postulados de todo aquello que se busca transformar.

 

En este caso, siendo la labor de los revolucionarios una labor primordialmente subversiva, orientada a demoler y a sustituir las viejas estructuras del orden establecido, ella debiera ayudar a conseguir que exista una unidad concreta de los diferentes movimientos que los aglutinan -sin perder ninguno de ellos su autonomía, pero todos guiados por planes comunes-, derivada de la claridad teórica y política que tengan sus militantes y/o integrantes para explicarse y explicar el momento histórico que se vive. Con ello, dicha unidad contribuirá a elevar la conciencia y el nivel organizativo de lucha de los sectores populares, pasando a una etapa más avanzada respecto a sus esperanzas y reivindicaciones, plateándose, en consecuencia, la toma del poder.     

 

En palabras de Juan Carlos Scannone, en Filosofía de la Liberación y Sabiduría Popular, «en América Latina son los pobres y empobrecidos -exteriores al sistema de dominación- quienes condensan mejor (junto a quienes, sin ser pobres, optan por los pobres) el éthos cultural, la memoria, la conciencia y el proyecto históricos latinoamericanos, centrados en la solidaridad y la justicia» Algo que supera la voluntad de poder que ha caracterizado (y caracteriza) generalmente el activismo político -sea éste tradicional o insurgente- en nuestra Abya Yala. De ello habrá que extraerse las nociones básicas -sin exclusión ortodoxa de aportes provenientes de luchadores y pensadores de otros lares y tiempos- que le darán forma y contenido a esta opción emancipadora nacida en nuestro continente, venciendo la conspiración permanente del imperialismo gringo, las grandes corporaciones transnacionales y las clases dominantes.-

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23/01/2017 13:52 Homar Garcés #RyS. NUESTRA AMÉRICA No hay comentarios. Comentar.


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