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Se muestran los artículos pertenecientes al tema TEMAS ANTIIMPERIALISTAS.

¿DE QUÉ SE PROTEGEN EE.UU. Y EUROPA?

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Las cúpulas dominantes de Estados Unidos y Europa occidental -mayormente integradas por quienes representan a grandes corporaciones transnacionales capitalistas- han sabido cultivar y explotar a su favor el miedo u odio de la población a todo aquello que sea diferente. Una cuestión nada novedosa, dados los antecedentes históricos de la persecución y muertes de millares de fieles judíos, gitanos, anarquistas y comunistas, acusados de todos los males padecidos en su sociedad; sobre todo, en las naciones europeas, quedándole a los estadounidenses la nada honrosa «misión» de linchar en su territorio a aborígenes, negros, chicanos e inmigrantes «ilegales» por atreverse a anhelar (¡seres “inferiores”!) el disfrute de una cuota del sueño «americano».

 

En la actualidad (en realidad, desde hace ya varias décadas) el capitalismo corporativo transnacional ha enfilado todo el arsenal de su industria ideológica para convencer a los ciudadanos del mundo, ya no sólo de sus países de origen, que no les quedará más opción para sobrevivir que sacrificar sus derechos inalienables en las aras del mercado capitalista neoliberal. En función de esta meta, gobiernos y organismos multilaterales, tales como la Unión Europea y el Fondo Monetario Internacional, coinciden en recomendar e imponer recetas económicas que merman enormemente la vigencia del Estado de bienestar como fórmula infalible para recuperar las deterioradas economías nacionales. El ejemplo más claro de esto es Grecia, víctima por igual de la ineficacia de diversos gobiernos y de la voracidad empresarial capitalista. No es casualidad, por tanto, notar elementos y circunstancias comunes en uno u otro lado del planeta que plantean la necesidad de confrontar y sustituir al capitalismo en todas sus variantes o expresiones.

 

El unilateralismo globalizador capitalista adopta así mecanismos de legitimación que le aseguran un desenvolvimiento menos traumático, a pesar del innegable impacto causado por el cese o disminución de la inversión gubernamental en materia social, de la desigualdad social, del incremento de los índices de desempleo y del endeudamiento externo. Todo esto tiende a expandirse a todas las naciones, creando en muchos casos la ilusión del desarrollo. Una ilusión del desarrollo según la cual todos los ciudadanos tendrían las mismas oportunidades, pero sin que lleguen a disfrutarlo de una igual manera y, sobre todo, al mismo tiempo, por lo que tendrán que fijarse en sus propios intereses y no en los colectivos. Por ello, la pregunta es pertinente: ¿de qué se protegen EE.UU. y Europa?

 

Evidentemente, se protegen de la oleada de inmigrantes provenientes de las naciones periféricas del sistema capitalista, mismos que han sido -de una u otra manera- expoliados por éstos durante siglos, terminando desalojados de sus propios territorios sea por acción directa de las grandes corporaciones transnacionales o por el efecto atroz de las guerras que éstas han promovido para asegurarse el control de los recursos naturales estratégicos de sus países. Las cúpulas dominantes de Estados Unidos y Europa, simplemente, resguardan sus fronteras y se aseguran de continuar disfrutando, como siempre, las delicias materiales producidas por la explotación y la dominación sobre el resto de la humanidad.- 

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08/12/2016 11:03 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

LA PELIGROSA METAMORFOSIS IMPERIALISTA

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Aunque resulte inverosímil para algunas personas, la élite corporativa que rige Estados Unidos ha tenido siempre como una de sus metas más anheladas el dominio del mundo. Para lograrla, no ha escatimado recursos ni esfuerzos -sean diplomáticos, políticos, económicos, ideológicos y militares- tendentes a imponer sus intereses económicos y geopolíticos, por encima del derecho internacional, ahora amoldado a lo que sus regentes determinen como legítimo o apropiado para todas las naciones del planeta, independientemente de sus derechos y soberanía. Esta especial circunstancia es reforzada cada día, a tal punto que constituye una seria amenaza para la paz global, cosa que no podría abordarse de manera simple y aislada, especialmente cuando ésta ya ha provocado un ambiente generalizado de inestabilidad en las regiones de Oriente Medio y Europa del Este, lo que causaría un eventual enfrentamiento militar con Rusia y, algo no muy remoto, con China, cuya expansión el imperialismo gringo busca refrenar, previendo su declive inminente.     

 

Pero, por otra parte, esta clase corporativa que se ha erigido como gendarme único a nivel global, gracias a las acciones imperialistas y neocolonialistas de Estados Unidos -luego de la implosión de la URSS- “ignora” que el sistema multilateral establecido, cuyas bases de sustentación son la Organización de las Naciones Unidas, el Fondo Monetario Internacional, el Banco Mundial, la Organización Mundial del Comercio y otros organismos de corte similar, está haciendo aguas ante el empuje de potencias económicas emergentes como el grupo BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), cuyo PIB común excede los 15,5 billones de dólares. Algo que preocupa sobremanera a los estadounidenses y a los europeos, empeñados en mantener intacta su hegemonía geopolítica y capitalista. Esto no le impide, sin embargo, que se pretenda la aplicación de las leyes estadounidenses de manera extraterritorial, sea que se esté de acuerdo o no con ello, como sería el caso, por ejemplo, de la Ley contra el Tráfico de Droga Transnacional presentada en el Senado de Estados Unidos por la legisladora californiana demócrata Dianne Feinstein, con el apoyo del republicano por Iowa Chuck Grassley, la cual estaría dirigida, según afirman en su exposición,  a conferir “a las fuerzas del orden las herramientas necesarias para reducir el volumen de droga que cruza nuestras fronteras", aparte de permitirles la persecución del crimen transnacional "para reducir el flujo de drogas ilegales que llegan a EE.UU. desde terceros países", con lo que se estaría vulnerando la soberanía de otras naciones, de un modo semejante a lo contemplado en la Ley Helms-Burton empleada contra Cuba. Tal cuestión, obviamente, podría desencadenar aún mayores conflictos en los que estarían envueltos Rusia y China defendiendo sus intereses, potencias militares y económicas contra las cuales el imperialismo gringo ha enfilado su estrategia de contención, tratando de evitar su expansión hacia territorios, como nuestra Abya Yala, donde éste ha ejercido su influencia de forma omnímoda, despótica e incuestionable.   

 

Ante esta peligrosa metamorfosis imperialista -donde la soberanía de cualquier nación dependerá de la clasificación que ésta merezca de parte de los jerarcas de Washington, según sea la actitud de su gobierno y población respecto a los intereses y la hegemonía estadounidenses- otra debe ser la condición antiimperialista a asumir por los revolucionarios y por aquellos que defienden su derecho a la autodeterminación de los pueblos y a la preservación de su economía, integridad territorial e identidad cultural.

 

Ello implicaría asumir, en el caso particular de nuestra Abya Yala, la unidad continental como primera trinchera de lucha contra las pretensiones neo-imperialistas de Estados Unidos, sin que afloren posturas chovinistas de las cuales pueda aprovecharse la potencia del norte. Ser antiimperialista no se limitará, entonces, simplemente a proferir una disconformidad con los designios y las realidades de dominación creadas por los distintos gobiernos de Estados Unidos en diversas latitudes del planeta. Implica también cuestionar, desterrar y reemplazar la racionalidad “occidental” que justifica y le da forma a dichos designios y realidades imperialistas, dado que la misma -pretendiéndose universal, como lo establecieran los europeos, a partir de su Modernidad- niega con soberbia y somete al desprecio los universos (dotados de mayores expresiones humanistas) de los diversos pueblos que integran nuestra Abya Yala y el resto del planeta.-

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26/10/2016 10:38 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

LOS OLVIDADOS DE LA HUMANIDAD

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Víctima indirecta del antisemitismo y de cierto sesgo informativo a nivel mundial, sin justicia de parte de los organismos internacionales que, caso de la ONU, sólo de vez en cuando, esporádicamente, pareciera que sí les preocupara en algo, de verdad, la situación creada para luego voltear la mirada como si nada escandaloso ocurriera; sin leyes que les protejan como seres humanos, sin empatía y sin muestra alguna de humanidad de parte de sus agresores permanentes (por lo menos, hacia niños, adultos mayores y mujeres), y con la arbitrariedad perenne exhibida en su máximo grado, como lo atestiguan las detenciones de menores de edad y los asesinatos en masa perpetrados, desde hace más de medio siglo, mediante actos de guerra desproporcionados el Estado de Israel mantiene martirizado al pueblo de Palestina.

 

Dos elementos tergiversados afloran en esta realidad inhumana: por una parte, la negación sistemática de la igualdad de derechos que pesa sobre el pueblo palestino (equiparable a todo pueblo existente sobre la Tierra) y, por la otra, el rechazo legítimo de este mismo pueblo al colonialismo sionista, promovido y sostenido por las grandes potencias occidentales, particularmente por Estados Unidos.

 

Esto le ha permitido al régimen de Israel ignorar olímpicamente todas las resoluciones emanadas de la ONU en las cuales se proyecten el cese de toda violencia en los territorios ancestralmente ocupados por los palestinos, así como la devolución de aquellos territorios que, producto de las operaciones militares desplegadas desde 1948, viene ocupando Israel ilegalmente, desalojando brutalmente a familias enteras, sin disponer de una reubicación.

 

De esta manera, bajo la excusa propiciada a su medida por un tácito antisemitismo (o antijudaísmo), los sionistas más radicalizados del Estado de Israel han podido valerse del poderío de sus ejércitos para degradar la subsistencia de los palestinos. Contrario a esta percepción errada y manipulada por quienes favorecen el subimperialismo y expansionismo sionista en el Medio Oriente, Palestina y quienes respaldan su posición a nivel internacional sólo tratan de defender el derecho inalienable de los palestinos a existir como pueblo soberano, con respeto pleno a su integridad territorial y a su legado histórico-cultural; incluso, aceptando la existencia de Israel como Estado soberano.

 

Por ello, es importante hacer esta última acotación, dados los prejuicios divulgados y explotados por el sionismo a través de la gran industria ideológica asentada en Hollywood y replicados sin restricciones por las corporaciones televisivas y otros medios de información; justificando el derecho de conquista y la “autodefensa” que le asistiría, dadas las perversidades racistas que dispusiera el nazismo alemán en contra de los judíos durante la Segunda Guerra Mundial, lo que induce a subrayar que Israel no existiría entonces sino acaece el genocidio decretado por el régimen imperialista de Adolf Hitler.

 

En relación a esta temática, en su ensayo “Sionismo y antisemitismo, dos corrientes que se alimentan mutuamente”, Pierre Stambul refiere que “tanto los de izquierda como los de derecha propagan la misma fábula sobre la historia del judaísmo, olvidando incluso decir que una buena parte de las víctimas del genocidio no tenían nada que ver con su ideología y eran, a menudo, no creyentes. Para los sionistas, los judíos han sido, son y serán víctimas. Como resultado, son totalmente insensibles al dolor del otro o a la situación en la que se encuentra”.

 

Dicha fábula, sin embargo, ha tenido su costo reiterado en destrucción de poblaciones palestinas y vidas humanas, convirtiendo a los palestinos en los olvidados de la humanidad o, en el peor de los casos, en subhumanos o ciudadanos de segunda clase, despojados de todo derecho; algo en lo cual todos los revolucionarios, los pueblos y los gobiernos del mundo tendrían que coincidir en una misma causa de lucha y de solidaridad humana, emprendiendo acciones contundentes en favor de la vida, de la soberanía y de los derechos humanos del pueblo ancestral de Palestina.-

 

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31/08/2016 12:29 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

EL “BIG BROTHER” NOS ACECHA

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Zbigniew Brzezinski, ex-consejero de Seguridad Nacional durante el mandato de James Carter, esbozó en su libro “Entre dos edades: El papel de Estados Unidos en la era tecnotrónica” (1971) que “la era tecnotrónica involucra la aparición gradual de una sociedad más controlada y dominada por una élite sin las restricciones de los valores tradicionales, por lo que pronto será posible asegurar la vigilancia casi continua sobre cada ciudadano y mantener al día los expedientes completos que contienen incluso la información más personal sobre el ciudadano, archivos que estarán sujetos a la recuperación instantánea de las autoridades”.

En consecuencia, de estarse encaminando el mundo contemporáneo a esta eventualidad nada imposible, se estaría presenciando la supresión de la democratización de internet, limitándose y censurándose la información compartida que circula por las diversas redes sociales existentes, gran parte de la cual (a excepción de algunas frivolidades) ha permitido que los pueblos adquieran una mejor conciencia respecto al contexto de opresión, desigualdad y explotación en que viven, rebelándose (individual y/o colectivamente) en contra de la historia, los enfoques y las versiones oficiales que ocultan verdades inconvenientes.

Lo que ya anticipara George Orwell en su conocida distopía “1984”, donde los seres humanos habitan un mundo controlado por un poder corporativo invisiblizado que los avasalla manteniéndolos en la más extremada estratificación social y subsistencia, al mismo tiempo que les exige una absoluta fidelidad “patriótica”, so pena de ser juzgados y ejecutados al transgredir, con su actitud, las normas del Estado, representado por el “Big Brother” omnipresente. Incluso, se ha planteado que - a semejanza de “1984”- el planeta sea regido por bloques de poder, los cuales estarían obligados a mantener un equilibrio geopolítico para impedir confrontaciones mayores entre los mismos.

En concordancia con lo anteriormente expuesto, “en el contexto de la confusión y sumisión de las conciencias -refiere Vicente Romano en su libro ‘La intoxicación lingüística. El uso perverso de la lengua’-, la manipulación se entiende como comunicación de los pocos orientada al dominio de los muchos. Se manipula cuando se producen deliberadamente mensajes que no concuerdan con la realidad social”. Con esta estratagema, los sectores dominantes se aseguran de conseguir la pasividad política de los sectores populares subordinados. Atendiendo a esto, la derecha neoliberal quiere desviar la atención respecto a los graves problemas originados por sus programas económicos hacia el logro de la eficacia, sorteando así el cotejo ideológico que podría dejar al desnudo sus verdaderos intereses.

Así que, en uno u otro sentido, las consignas repetitivas presentes en la sociedad orwelliana (“La guerra es la paz”, “La libertad es la esclavitud” y “La ignorancia es la fuerza”) estarían materializándose en el mundo de hoy; especialmente en Estados Unidos, a propósito de la Ley Patriota promulgada bajo el mandato de George W. Bush tras el derribo de las Torres del World Trade Center (Centro Mundial de Comercio) de Nueva York; amenazando con extenderse a otras naciones con la excusa de brindarle seguridad a una población que, eventualmente, sería blanco de los ataques del terrorismo, el cual -para mayor conveniencia de los sectores dominantes- resultaría ubicuo, pudiendo atribuírsele por igual a cualquier nación, gobierno o grupo que se resista a la hegemonía e intereses de los grandes centros de poder mundial.

A ello se agrega la compulsión de seudo-necesidades de bienes y servicios, algunos de los cuales se inscriben en este complot para dominar a poblaciones enteras, como lo es el uso de las redes sociales de internet, con acceso a infinidad de datos suministrados voluntariamente por las personas que se valen de las mismas.

Gracias a este suministro voluntario, los comandos estratégicos y las agencias de inteligencia de los grandes centros de poder mundial (mayormente, estadounidenses) tienen la ocasión de estudiar la idiosincrasia y tendencias seguidas de quienes se hallan conectados a dichas redes, proveyéndoles los datos necesarios para el estudio y la ejecución de cualquier plan de desestabilización que les asegure obtener los objetivos trazados, es decir, el resguardo firme de su rol hegemónico.

Por ello, no sería ilógico conjeturar que la humanidad -con sus prejuicios, miedos y manipulaciones de toda índole- esté comenzando a ser acechada por un “Big Brother” omnipresente, omnímodo y omnipotente, desprovisto de una fisonomía visible, contra el cual pareciera estrellarse fatídicamente toda pretensión de vida democrática y de libertades constitucionalmente garantizadas, si éstas no encajan en el marco de intereses políticos y económicos de los sectores dominantes; lo que exigiría de los sectores revolucionarios adquirir una mayor conciencia de la realidad del sistema-mundo en que vivimos y de los mecanismos alternativos que habría que poner en marcha para alcanzar, sin divisiones de clases ni lógica capitalista, un mejor modelo civilizatorio.- 

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17/08/2016 16:51 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

DONALD O HILARY, EL MISMO

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En ocasión de las precandidaturas presidenciales en Estados Unidos de Hilary Clinton, por el Partido Demócrata, y Donald Trump, por el Partido Republicano, muchos son los analistas que vaticinan un endurecimiento de la política imperialista e injerencista de este país, envolviéndolo en un eterno estado de guerra y en abierta confrontación con los poderes fácticos representados por Rusia y China, lo que desencadenaría el estallido de una nueva confrontación mundial que pondría a la humanidad al borde de su total destrucción; cuestión que no se podría poner en duda de antemano, dados los discursos y posiciones adoptados por cada uno de ellos.

Todo esto repercutiría, sin duda, de inmediato al sur de las fronteras estadounidenses, buscando mantener la hegemonía tradicionalmente ejercida sobre los países de Nuestra América, sobre todo cuando tal hegemonía fuera desafiada por experiencias revolucionarias y/o progresistas brotadas a finales del siglo XX y comienzos del presente.   

Para la geopolítica imperial de Estados Unidos es vital el control directo de las riquezas de las naciones de Nuestra América. Con tal propósito, sus diferentes gobiernos se han encargado de diseminar estratégicamente a lo largo y ancho del territorio americano un conjunto de bases militares; al mismo tiempo que ponen en práctica estrategias diversas de manipulación y de respaldo activo (político y económico) a los sectores de la derecha asociados a sus intereses.

Contando con estos últimos, Washington consiguió trastocar el rumbo seguido por gobiernos y pueblos de Nuestra América durante las más recientes décadas mediante la activación de instrumentos de guerra no convencional y golpes «blandos» (como los aplicados en Honduras, Paraguay y, más cercanamente en Brasil), focalizando su atención en Bolivia, Ecuador y Venezuela; logrando que Argentina y Brasil hayan vuelto a su órbita, a pesar de la resistencia mostrada en las calles por sus pueblos. Esto le ofrece al régimen imperialista la oportunidad de abrir brechas que deshagan todo el proceso de integración latinoamericana y caribeña adelantado en contra de su hegemonía.

Sin embargo, esta ambiciosa pretensión imperialista no parece seguir un curso lineal y acertado como se esperaba en Washington, especialmente en lo relacionado con Venezuela. “Lo cierto es que este Estados Unidos en etapa preelectoral -como lo expone Aram Aharonian en su artículo ‘Venezuela: Entre el colapso anunciado y la realidad de la calle’ - teme la posibilidad de un estallido en Venezuela, sobre todo porque la paz en la región no la puede garantizar nadie: ni el enclenque gobierno interino brasileño ni el del “gerente” Mauricio Macri, de Argentina, preocupados por eventuales estallidos en sus propios países. EEUU no está en condiciones, tampoco, de afrontar otra zona de conflicto como la de Medio Oriente o la de África”.

Estas aprehensiones imperiales nacen de la factibilidad (nada descartable) de no poder controlar una situación que suscitaría una rebelión popular generalizada que podría, incluso, envolver a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana en Venezuela; sin que haya un centro de mando único con el cual pactar algún tipo de gobernabilidad con que se restablezca el orden interno y, eventualmente, el aseguramiento del poder por parte de los sectores de la derecha.

Bajo tal circunstancia, el imperialismo gringo estará mejor dispuesto a emplear otros mecanismos para lograr la caída de Maduro, quizás ofreciendo acuerdos con garantías que animen al chavismo gobernante a salir del país y a facilitar un régimen de transición que restablezca el sistema de democracia representativa tan de su gusto; cuestión que le obligaría a fijar su atención en dirigentes opositores con una menor inclinación hacia el extremismo político mostrado por otros (ansiosos de desatar un baño de sangre, al estilo Daesh, para acabar con todo vestigio chavista y revolucionario).

Para las estructuras hegemónicas de poder de Estados Unidos, el plan fundamental continuará siendo el mismo, a excepción de sus tácticas, como lo ha hecho respecto a Cuba (a pesar del bloqueo económico, las agresiones y las amenazas yanquis durante más de cincuenta años consecutivos).

Esto debiera servir para prever escenarios. Amerita el diseño y puesta en marcha de un plan de acciones conjuntas que apunten al logro de verdaderos cambios revolucionarios. Por consiguiente, la lucha tendrá que apuntar a la construcción de un nuevo modelo civilizatorio, de unas nuevas relaciones de poder y de unas nuevas relaciones de producción; independientemente del “cambio” imperial encarnado por Donald Trump e Hilary Clinton-. 

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16/08/2016 18:41 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

LOS PLANES IMPERIALISTAS Y LAS NUEVAS REVOLUCIONES

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“Golpes blandos”, “rebeliones populares”, “revoluciones de colores” y campañas de desinformación a gran escala son los elementos distintivos de los planes de desestabilización aplicados por el imperialismo gringo y sus aliados de la derecha en gran parte del mundo, ya sea en Oriente Medio, Europa del este o, más cercanamente, en Nuestra América; todos con un objetivo único: destruir toda posibilidad de independencia en cada uno de los países, cuyos gobiernos considera Washington como una amenaza inusual y extraordinaria a sus intereses.

Para cumplir esta meta, han sido útiles tanto los métodos convencionales (establecidos en leyes y constituciones) como aquellos que son, llanamente, crímenes políticos (aunque terminen siendo disfrazados por sus perpetradores e instigadores, resaltando la situación particular venezolana).

¿Qué ha supuesto todo esto para la estabilidad democrática de todos los países, ya sean aliados o estén “enfrentados” a Estados Unidos? En principio, un mayor clima de tensiones internas y externas. En este último caso, con Rusia y China, potencias que Estados Unidos tiene señalados en su agenda como sus principales rivales, sin dejar de lado a Irán, país al cual no deja de amagar de vez en cuando, lo mismo que a Corea del Norte. Sin embargo, la Casa Blanca se cuida de no incrementarlo, limitándose a proceder con tácticas que no lleguen a mayores consecuencias, pero actuando libremente en aquellas naciones que estima inferiores militarmente y, por tanto, más vulnerables a sus eventuales ataques.

Esto quizás se vea con una mayor preocupación del lado de Europa y Japón donde los Comandos Estratégicos (o Combatientes) gringos mantienen una presencia bélica más activa y amenazante, mientras que en la región del Oriente Medio -con Israel, Turquía y el Daesh sirviéndoles de apoyo en sus operaciones- existen circunstancias diferentes, luego de invadirse a Afganistán, Iraq y, últimamente, Siria (en esta última, contenidos por la determinación combinada de rusos y chinos).

Nuestra América, considerada desde siglos como el patio trasero de Estados Unidos, no escapa a tales planes. La mayoría de sus naciones son escenarios de un injerencismo yanqui nada disimulado, estimulado y legitimado desde las grandes cadenas noticiosas, pasando por alto el derecho a la autodeterminación y la voluntad de nuestros pueblos; procurando así acabar con las corrientes revolucionarias socialistas de nuevo signo que surgieran como reacción al neoliberalismo económico de finales del siglo pasado, con la perspectiva de poder cambiar el cariz de simples proveedores de materias primas que se les asignara en función de la división internacional del trabajo instaurada por el sistema capitalista, en un estado de dependencia casi absoluto.

De ahí que cualquier proyecto revolucionario serio que se trace el objetivo de la transformación estructural del modelo civilizatorio imperante, más allá de una mera participación electoral, tendrá que lidiar -inevitablemente- con dicha realidad y desechar de antemano la probabilidad de obtener concesiones en un ambiente ideal de paz social, lo cual sólo se producirá mediante una nueva conciencia, una vasta organización democrática (de índole horizontal) y una autonomía económico-productiva real de parte de los sectores populares revolucionarios, incluso, a pesar de no contar éstos con espacios del poder constituido en qué apoyarse.

Además, dicho proyecto revolucionario no deberá pasar por alto que el imperialismo gringo (y sus adláteres locales) tiene en mira aprovecharse del desdibujamiento creciente de las diferencias entre izquierda y derecha, promoviendo opciones aparentemente prácticas y eficaces para solventar los diversos problemas que aquejan a nuestros pueblos, -aunque tendrá que distinguirse que, al hablar de esta izquierda, se alude a la socialdemocracia y, en cuanto a la derecha, sería más exactamente el neoliberalismo- lo que coadyuvaría a hacer desaparecer, también las contradicciones de clase existentes y, por consiguiente, a neutralizar las protestas y las luchas sociales.-  

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08/07/2016 17:21 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

LA RECOMPOSICIÓN IMPERIAL SOBRE NUESTRA AMÉRICA

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Al margen de todo razonamiento ideológico que lo justifique a plenitud, Estados Unidos inició y mantiene una militarización generalizada en todo el continente americano bajo la excusa, primero, de la guerra contra las drogas y, posteriormente, contra el terrorismo internacional. No obstante, la propaganda a su favor no ha podido evitar establecer una relación entre la guerra contra las drogas y la escalada de violencia que se vive en cada país involucrado en la misma, además del alto consumo de drogas que se produce en el mismo territorio estadounidense.

 

Con ello, el imperialismo gringo ha ido conformando en Nuestra América un colonialismo sin territorialidad, contando con el beneplácito de algunos gobiernos confabulados con sus intereses económicos, ideológicos y geopolíticos. Además, en la actualidad, se observa cómo Estados Unidos -en un ejercicio de malabarismo legal para eludir cualquier tipo de acusación respecto a la violación de sus propias leyes, especialmente en materia de derechos humanos- le ha permitido a sus grandes corporaciones transnacionales contar con ejércitos privados, autorizados para supervisar y perpetrar operaciones militares en reemplazo de sus tropas regulares; todo lo cual procura minimizar el impacto que esto podría causar entre la opinión pública interna.

 

Este sería el gran paso a dar por el imperialismo gringo para ejercer un dominio indiscutible en toda Nuestra América, salvada las situaciones planteadas por los gobiernos progresistas y/o izquierdistas surgidos, principalmente, en Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador y Venezuela, los cuales dieran muestras de independencia y, de uno u otro modo, deshicieron los propósitos hegemonistas estadounidenses contemplados en el ALCA, formulando en su lugar la creación de organismos multilaterales (ALBA-TCP, CELAC, UNASUR) que incluyeran sólo a naciones caribeñas y latinoamericanas.

 

Controlado nuestro continente, Estados Unidos extendería su autoridad imperial al resto de los continentes, utilizando todos los recursos a su disposición, sean éstos militares, diplomáticos o económicos, como ya lo ha hecho y aspira hacerlo exitosamente respecto a China y Rusia; integrando con sus aliados europeos de la OTAN lo que ya algunos denominan un imperialismo colectivo, destinado a gobernar el planeta entero, sin la existencia de mecanismos arbitrales independientes que cuestionen y sancionen sus actuaciones en contra de gobiernos y pueblos, como ocurre con la ONU y, más cercanamente, la OEA.   

 

En este sentido, como lo reseña Juan Pérez Ventura, “la idea de un gobierno mundial controlado por una pequeña élite financiera y económica es cada vez más aceptada por la sociedad. Con la última crisis económica se ha puesto en evidencia que no son los gobiernos los que controlan los países, sino organismos de rango superior a los propios ministros y presidentes. Las decisiones que se toman en cualquier país parecen estar continuamente influenciadas (directa o indirectamente) por entidades como el Banco Mundial, el Fondo Monetario Internacional (FMI), la Organización Mundial del Comercio (OMC)… etc. Entidades cuyos líderes no han sido elegidos por la ciudadanía y, por lo tanto, están tomando decisiones decisivas sin legitimidad democrática”. Para ello, explotan en su provecho el estado de incertidumbre y de indefensión en que se encuentra un porcentaje creciente de la población -ocasionado, entre otras cosas, por el ciclo de militarización (interna y externa), de ofensiva contra diversas regiones del mundo y las crisis económico-financieras protagonizadas y estimuladas periódicamente por las grandes corporaciones transnacionales- induciendo de esa manera la necesidad de elegir gobiernos más identificados con sus líneas económicas neoliberales y conformados, esencialmente, por funcionarios extraídos de sus nóminas; asegurándose de esta manera que sus inversiones no corran ningún riesgo a manos de gobernantes progresistas, nacionalistas y/o izquierdistas, respaldados por los sectores populares.

 

En el caso de la recomposición imperial proyectada por Estados Unidos sobre Nuestra América, hará falta que se comprenda la necesidad perentoria de configurar amplios movimientos sociales y políticos revolucionarios decididos a luchar por el establecimiento de un nuevo modelo civilizatorio, a articular acciones de integración efectivas y a frenar, colectivamente, los procesos contra-revolucionarios actuales.-

  

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07/07/2016 11:29 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

ACOSO Y DESESTABILIZACIÓN DE NUESTRA AMÉRICA

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En Venezuela (lo mismo que en las demás naciones de nuestra América) se ha de comprender, a la luz de lo expresado por Florestan Fernández, que "dentro del capitalismo en América Latina sólo existen salidas para las minorías ricas, para las multinacionales, para las naciones capitalistas hegemónicas, y su superpotencia, los Estados Unidos (...) no le ofrece alternativas a mayoría" Esto significaría vencer la idea sembrada en nuestro subconsciente respecto a la ineluctibilidad de la historia de subordinación, subdesarrollo y dependencia que pesaría sobre el destino de nuestro continente; tornándose ello en una posición ostensiblemente subversiva e intolerable a los ojos de quienes aspiran su dominio total. Así, una de las estrategias implementadas desde Washington e incondicionalmente replicada por sus servidores en cada una de estas naciones es hacerle creer a nuestros pueblos que -fuera del marco capitalista- toda opción de transformación estructural estará irremediablemente condenada a un absoluto fracaso, aún cuando se cuente con todo recurso útil para lograrla.

Tal fatalismo inducido se refuerza al observarse la conducta de aquellos que alcanzan el pináculo del poder, corrompiéndose, interesados sólo en su propio bienestar; lo que ha servido de propaganda a los enemigos de la revolución, tergiversando los verdaderos propósitos revolucionarios e impedir su avance y restarle apoyo popular. Ahora con una situación común que pareciera inexorable, los procesos de cambios ocurridos durante las últimas décadas en Argentina, Bolivia, Brasil, Ecuador y Venezuela -con sus grados particulares que los distingue- son objeto de un vasto plan de desgaste, acosos y desestabilización que apunta a minar y anular los altos niveles de combatividad, de conciencia y de autoconfianza de los sectores populares para producir y consolidar efectivamente una ruptura paradigmática en relación al orden vigente. Es, indudablemente, una arremetida coordinada por el imperialismo gringo y cuyo impacto sicológico se busca incrementar a través de acciones puntuales que afecten sensiblemente la economía interna (como sucede desde hace ya tres años consecutivos en Venezuela), de modo de forzar un giro político en beneficio de los factores de la derecha.

Frente a dicha arremetida derechista e imperialista, “el papel de la Revolución no es salvar a la democracia burguesa -advierte Óscar Enrique León en su libro “Democracia burguesa, fascismo y revolución"- mucho menos haciendo causa común a tales efectos con una derecha moderada. El papel histórico de la Revolución es destruir la democracia burguesa, única forma real y realista de acceder a la democracia participativa y el poder popular que ella postula como forma política. En la medida que lo logre, y sólo en tal medida, habrá derrumbado el orden burgués". Se hace necesario, por tanto, entender que no basta con impulsar reformas tendentes a mejorar las condiciones materiales de vida y de participación política de la amplia mayoría excluida mientras no se alteren significativamente las estructuras que soportan y legitiman el modelo de sociedad imperante.

Sin embargo, el cortoplacismo, o inmediatez, impuesto por las mismas exigencias cotidianas de los sectores sociales (alimentado por demagogos y oportunistas de toda laya) conspira en contra de esta democracia participativa y el poder popular, abogándose por resultados tutelados desde el Estado que, en esencia, sigue siendo burgués-liberal.

Como lo determinara el Libertador Simón Bolívar, a nuestros pueblos se les ha dominado más por el engaño que por la fuerza. También afirmó en su famoso Discurso de Angostura que “la ambición, la intriga, abusan de la credulidad y de la inexperiencia de hombres ajenos de todo conocimiento político, económico o civil". Esto revelaría en qué consistirían las fallas y deficiencias que podrá afrontar todo proceso revolucionario cuya meta es crear alternativas viables frente al capitalismo global, la representatividad política y la dependencia en todas sus manifestaciones posibles, entre otros elementos que deberán removerse y de sustituirse de raíz. Entretanto no exista suficiente voluntad política y compromiso revolucionario, actuando en consecuencia para derrotar las pretendidas acciones “humanitarias" y “democráticas" de la derecha nacional e internacional. Con ello se dificultarán tales acciones, lo cual obliga a los sectores revolucionarios de nuestra América a no titubear en la lucha por preservar y hacer valer nuestro derecho a la autodeterminación, en un avance continuo y colectivo. Como lo hicieran nuestros Libertadores.-

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26/05/2016 11:42 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

WASHINGTON, LAS BURGUESÍAS "NACIONALES" Y LA VIEJA FÓRMULA DEL FASCISMO

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La burguesía vive a la espera del cataclismo inminente que la abolirá”. Esto lo extraemos de las páginas del libro de Simone de Beauvior “El pensamiento político de la derecha” y ello nos expresa una realidad que, desde hace décadas (por no hablar de siglos), siempre ha llenado de inseguridades y de temores a la clase burguesa, por lo que sus opciones no dejan de ser las mismas aplicadas durante mucho tiempo, es decir, la represión policíaco-militar, la imposición de leyes arbitrarias que respondan a sus intereses y las guerras que aseguren su preponderancia como clase dominante. Estas inseguridades y temores de la burguesía se manifiestan con mayor énfasis en nuestra América, donde esta -a pesar del dominio económico y político que aun ejerce en varios de sus países- sabe que cada día pierde espacios ante el avance (ojalá indetenible y triunfante) de los sectores populares, a quienes parecía corresponderle asumir fatalmente el papel de parias de la historia.

 

Como lo refiere Simone de Beauvior, “el optimismo de la burguesía se sintió seriamente quebrantado. En el siglo anterior, la burguesía creía en el desarrollo armonioso del capitalismo, en la continuidad del progreso, en su propia perennidad. Cuando se sentía dispuesta a la justificación, podía invocar en su provecho el interés general: el avance de las ciencias, de las técnicas; a partir de las industrias fundadas sobre el capital aseguraba a la humanidad futura la abundancia y la felicidad. Sobre todo, confiaba en el porvenir, sentíase fuerte. No ignoraba la ’amenaza obrera’, pero poseía, contra ella toda clase de armas”.

 

Este optimismo se incrementó en la última década del siglo 20 con la implosión de la Unión Soviética, el primer Estado auto proclamado proletario del mundo. Sin embargo, luego del “fin de la historia” que otorgaba al sistema capitalista una victoria que parecía desmentir todos los esfuerzos e ideologías puestos en su contra, con un Estados Unidos convertido en un gendarme mundial sin competidor alguno, comenzó a germinar una nueva realidad en este territorio predestinado para la lucha revolucionaria.

 

Al triunfalismo de los monopolios transnacionales le sucedió un conjunto de secuelas que hicieron ver el fracaso de las medidas impuestas por el capitalismo neoliberal, lo que empujó a grandes contingentes a protestar en las calles, exigiendo solución a los distintos problemas originados por dichas medidas, fomentadas en gran parte por el Banco Mundial y el Fondo Monetario Internacional. De ahí en adelante, los antiguos parias de la historia comenzaron a hacerse visibles, reescribiendo la historia y, por supuesto, dando a la burguesía razones para mostrarse insegura y temerosa ante su insurgencia; revelando así su vulnerabilidad.

 

De ahí que la burguesía (entendida esta como el sector dominante, opuesto a los intereses de los sectores populares mayoritarios de cada nación) se muestre dispuesta a recurrir, en el caso de nuestra América, a la vieja fórmula del fascismo, conformando -incluso- una internacional de la derecha (con apoyo directo de Washington), en la cual figuran el senador Marco Rubio en Estados Unidos; el ex presidente Sebastián Piñera en Chile; los ex presidentes Álvaro Uribe Vélez y Andrés Pastrana en Colombia; los ex presidentes Felipe Calderón y Vicente Fox en México; los ex presidentes del gobierno Felipe González y José María Aznar en España, encargados de encabezar una cruzada contra el gobierno venezolano, explotando y magnificando la matriz de opinión que lo señala de violar los derechos humanos de los dirigentes opositores, encarcelados por cometer delitos contra el orden público e incitar a sus seguidores a tratar de derrocar al Presidente Nicolás Maduro; lo mismo que se ha planteado lograr en Ecuador, Bolivia y, más recientemente, en Brasil, de manera que la misma población que eligiera a Rafael Correa, Evo Morales y Dilma Rousseff termine por aceptar su salida de forma inconstitucional y la conformación de un gobierno, en consecuencia, de signo neoliberal.

 

A ello se agrega la estrategia diseñada por Washington para recuperar la hegemonía perdida en nuestra América durante estas últimas décadas, contando con algunos gobiernos derechistas a su favor. Para alcanzar dicha meta, Estados Unidos ha diseminado bases militares por todo este continente, apuntando a objetivos estratégicos, vitales para su modo de vida capitalista, entre estos los yacimientos energéticos y acuíferos, además de otros que se hallan en grandes cantidades en la mayoría de las naciones latinoamericanas. No obstante, en esta perspectiva de desestabilización general, los gringos no han logrado las condiciones ideales para alterar el rumbo tomado por los pueblos y gobiernos al sur de sus fronteras, aun cuando acaricie la idea de echar mano al fascismo para revertir a su favor la situación latinoamericana actual, como ya lo hiciera en el pasado; cuestión que a todas luces parece improbable.-

 

 

 

 

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21/10/2015 15:53 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

UN GENOCIDIO A CIELO ABIERTO

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Mediante el asesinato masivo de pobladores palestinos, la expulsión y el sometimiento de millares de ellos y la confiscación de sus tierras y de sus bienes ancestrales, el Estado sionista de Israel ha implementado una limpieza étnica que, pese a la condena que ha merecido a través del tiempo de parte de organizaciones, gobiernos y pueblos de todo el mundo, mantiene inalterable, buscando así desterrar por completo cualquier vestigio que recuerde la presencia del pueblo palestino. Es, prácticamente, un genocidio a cielo abierto, presenciado desde todas las latitudes, sin que haya existido un mecanismo efectivo para contenerlo y erradicarlo, dándosele la oportunidad de vivir como pueblo libre a Palestina.

 

De este modo, el bloqueo ilegal e inhumano que el régimen israelista le impone a la población gazatí ha impedido la reconstrucción de sus viviendas, bombardeadas con frecuencia por sus fuerzas de defensa, sin considerar la muerte ocasionada a cientos de familias enteras. Lo mismo se observa con las restricciones respecto a la adquisición de materiales e instrumentos de primera necesidad, en lo que recuerda al viejo ghetto y el apartheid implantados, respectivamente, en la Alemania nazi y Sudáfrica. Todo ello, en conjunto, representa sin duda una gama innumerable de crímenes de lesa humanidad, violatorios del derecho internacional y de todas las normativas sancionadas y establecidas por la ONU; cuestión que no podría ignorarse, evitando el riesgo nada descartable de ser estigmatizado de antisemitismo.

 

No obstante, gracias a la ayuda política, financiera y militar de la Unión Europea y de Estados Unidos, Israel ha podido establecer sin marcha atrás un proceso de colonización y de despojo arbitrario en contra del pueblo palestino, incluyendo la aplicación de leyes discriminatorias y violatorias de los derechos humanos más elementales, a tal punto que se reprime, maltrata, asesina y encarcela a un gran número de niños y adolescentes, sin que la Unicef u otro organismo internacional pare tales atropellos.

 

Algo semejante ocurre con el fallo de la Corte Internacional de Justicia (CIJ), cuyas conclusiones en 2004 sobre la construcción del muro de la vergüenza, determinaron entre otras cosas que el Estado sionista de Israel tendría la obligación de detener inmediatamente la construcción de este muro, destruir los tramos existentes, eliminar el sistema de asentamientos ilegales adyacente, además de reparar los daños causados a las familias palestinas afectadas. Igualmente, la CIJ señaló que “cualquier Estado” que sea Alta Parte Contratante de los Convenios de Ginebra “tiene la obligación de asegurar que se cumplan las exigencias de los instrumentos en cuestión” y que “la ONU, y especialmente la Asamblea General y el Consejo de Seguridad, deben estudiar qué otras medidas son necesarias para poner fin a la situación ilegal que se produce como consecuencia de la construcción del muro”. Sin embargo, todo esto ha quedado en letra muerta. Entre tanto, la población palestina sigue siendo víctima de la represión y el odio de los israelitas, a tal punto que se les impide visitar sus lugares santos, como la mezquita de Al Aqsa.

 

Esta política -desde todo punto de vista racista y genocida- busca desconocer absolutamente la resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas del 29 de noviembre de 1947, la cual decidió la culminación del mandato ejercido por Gran Bretaña sobre el territorio de Palestina y la partición del mismo en dos Estados: uno judío, con 14.500 km2 y otro árabe, con una superficie de 11.000; mientras que la ciudad histórica de Jerusalén quedaría como una entidad separada bajo la administración de la ONU. De esta forma, Israel -desplazando a sangre y fuego a los palestinos- tendría justificada su aspiración de poblar un territorio sin habitantes y re-crear lo que sus dirigentes sionistas han llamado el Gran Israel (Eretz Israel), dominando toda la extensión comprendida entre el río Nilo y el río Eúfrates, incluyendo a Siria, Líbano, la parte noriental de Irak, la parte norte de Arabia Saudita, la franja costera del Mar Rojo y la península del Sinaí de Egipto; lo que explicaría también su respaldo a los terroristas del autodenominado Estado Islámico junto con Estados Unidos.-

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14/10/2015 13:30 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

EL TRIÁNGULO DE LA NUEVA GUERRA FRÍA

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Durante su discurso en la 70° asamblea de la ONU, Barak Obama expresó: “Se ha construido un sistema internacional que impone un costo a los que eligen el conflicto y no la cooperación”. Con esta amenaza velada, la clase gobernante estadounidense (por boca de Obama) muestra su total disposición en reconfigurar el mundo según sus intereses y en recurrir, una vez más, a las armas si ello no fuera alcanzado de forma expedita y sin contratiempos; cosa que viene haciendo sin consideración alguna hacia el derecho internacional desde la implosión de la URSS, contando con la bendición del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y el concurso de la OTAN.

Así, la situación de conflicto regional planeada, financiada y creada por Estados Unidos en el Medio Oriente mediante la violencia descontrolada a manos del auto-denominado Estado Islámico, ha obligado a Rusia a asumirla con toda la seriedad que la misma merece, dadas las repercusiones que ella tendría para el futuro de sus propias fronteras, ya de por sí amenazadas por el conflicto originado en Ucrania.

De este modo, los jerarcas políticos-económicos-militares de Washington han venido desarrollando frente a Rusia una versión «modernizada» de la Guerra Fría, recordando el enfrentamiento interimperialista que sostuviera Estados Unidos durante casi cincuenta años con la extinta Unión Soviética. A eso habría que agregar el hecho cierto que Estados Unidos también enfrenta a China en otros escenarios, principalmente en el orden económico, al observarse cómo el gigante asiático ha extendido su influencia a gran parte del mundo, con énfasis especial en nuestra América y Asia; cuestión que -de una u otra forma- entorpece y amenaza los planes de dominio mundial diseñados y rediseñados por los estadounidenses desde la década de los 80.

Del otro extremo, el proyectado Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (AIIB, por sus siglas en inglés) de China constituye otra amenaza seria que pende sobre el sistema financiero mundial capitalista dominado por Estados Unidos. Cuestión que ha sido reconocido por muchos analistas económicos y políticos. El mismo le da a los naciones asiáticas la posibilidad de no depender en lo adelante de forma exclusiva del Banco Mundial y del FMI. Del lado atlántico, a los antiguos aliados europeos de Estados Unidos se les ofrece también una opción de desprenderse del control omnipotente ejercido por las diversas entidades dominadas por Washington.

Un detalle interesante y que aumenta las preocupaciones estadounidenses es el hecho que las relaciones ruso-chinas se han hecho más estrechas que nunca en los últimos tiempos, más de lo que pudieron serlo en el pasado.

Como resultado de estos planes, acciones y preocupaciones de la Casa Blanca, el planeta se halla envuelto en la actualidad en conflictos que podrían generalizarse, al modo del Medio Oriente, como ya muchos analistas anticipan, precipitando situaciones que envolverían a todas las naciones en un caos sin control. Se estaría, por consiguiente, ante una proto-guerra, cuyos elementos más relevantes serían el asedio económico, mediático y militar activados en contra de aquellos pueblos y gobiernos calificados como enemigos del gigante gringo; en un proceso de disciplinamiento global que mantendría -como es su aspiración- en el redil a los pueblos y gobiernos díscolos.

Para el complejo industrial-militar que gobierna Washington, la estabilidad del orden internacional tendría que descansar, por tanto, en manos de Estados Unidos como una responsabilidad permanente, reivindicando una vez más su excepcionalidad ante las demás naciones de la Tierra, representando en este caso -por supuesto- a las fuerzas del bien (recordando a Ronald Reagan) frente a las fuerzas del mal. La paz y el orden internacionales serían función exclusiva de este imperio benéfico.

Ya no se trata de la simple conquista del lebensraum, el espacio vital que reclamara la Alemania naz antes que estallara la Segunda Guerra Mundial, enfrentando a los imperios decadentes y a los imperios emergentes de Europa, Estados Unidos y Japón. La guerra, en estas circunstancias, adquiere rasgos de guerra multidimensional, en la cual resalta el uso y preponderancia de los medios de información masivos como instrumentos de propaganda y manipulación de la opinión pública. Frente a ella, sin embargo, los pueblos del planeta -en una significativa y nada desdeñable mayoría- mantienen una lucha de resistencia en todos los escenarios posibles, conscientes de lo que les depararía el destino a toda la humanidad si la voluntad y los intereses del consorcio imperialista europeo-estadounidense-sionista terminan por imponerse, ya sea mediante la guerra más atroz o por medio de tratados de libre comercio que apenas se han dado a conocer públicamente.-

 

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29/09/2015 16:01 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

EL NUEVO "GRAN JUEGO" DE ESTADOS UNIDOS EN NUESTRA AMÉRICA

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Con una presencia militar prácticamente incuantificable alrededor del mundo, Estados Unidos no descuida sus intereses en la región latinoamericana y caribeña. Como en los viejos tiempos, Washigton se propone recuperar la influencia y el espacio perdidos en nuestra América luego que se desatara el huracán de movimientos sociales y políticos reivindicadores de la soberanía y la liberación nacionales en estos países, lo que llevó a la presidencia de sus respectivos países a líderes tan heterogéneos como Hugo Chávez, Luiz Inácio "Lula" Da Silva, Néstor Kirchner, Evo Morales, Daniel Ortega y Rafael Correa; además de otros que se han inscrito en esa onda integracionista y antineoliberal que aún sacude este continente desde finales del siglo pasado, representando una piedrita en el zapato para los inquilinos de la Casa Blanca.

 

Por consiguiente, es difícil sustraerse a la sospecha (nada fortuita, conocida la historia de manipulaciones, despojos e intervenciones de todo tipo del imperialismo gringo en los países de nuestra América) que existe una estrategia común aplicada a estos países, quizás más extendida e imperialista de lo que pudo ser la doctrina Monroe, que desemboque en un clima generalizado de inestabilidad política, conflictos sociales de toda especie y e interrupción del posible flujo de inversiones extranjeras que estarían tramitando sus respectivos gobiernos. Así, nuestras naciones -ricas en yacimientos de recursos naturales estratégicos para la supervivencia del sistema capitalista global, como gas y petróleo- son joyas altamente codiciadas por las grandes corporaciones transnacionales capitalistas, de forma que puedan incrementar todavía más sus ganancias multimillonarias. Esto ocurre en momentos que los acuerdos bilaterales celebrados con Rusia, China y, en algunos casos, con Irán configuran una nueva realidad en nuestros países, siendo relegado a un segundo plano el papel preponderante tradicionalmente asumido por Estados Unidos, cuestión nada grata para la clase gobernante gringa; especialmente cuando avizora una grave amenaza a sus intereses geoestratégicos, sumada a lo que representaría el canal interoceánico de Nicaragua (con inversión china) en cuanto al tráfico del comercio mundial, acortando, por ejemplo, la ruta del petróleo venezolano a Asia, entre otros productos provenientes de nuestra América y el Caribe.

 

De ahí que no deba extrañar lo que ocurre en países considerados como puntas de lanza de ese proceso de orientación socialista, integracionista y antineoliberal, donde se ha hecho sentir una misma estrategia desestabilizadora. Para alcanzar sus metas, Estados Unidos ha montado estructuras de comando, control, comunicaciones e inteligencia, con bases militares diseminadas a todo lo largo y ancho de la geografía americana, incluyendo la reactivación de su Cuarta Flota en aguas del Caribe, lo que combina con el respaldo financiero a organizaciones opositoras a los regímenes que etiqueta como enemigos. Además, continuando con lo iniciado por Ronald Reagan y George Bush (padre), la administración de Barack Obama respalda la utilización de grupos paramilitares en el escenario político de nuestra América, de un modo similar a lo hecho en Nicaragua en la época del gobierno sandinista, al mismo tiempo que la activación de lo que se ha dado en conocer como golpes blandos, repitiendo la experiencia de las revoluciones de colores en Europa del este y norte de África; todo esto sin olvidar los planes supuestamente destinados a combatir y erradicar el narcotráfico y el terrorismo internacionales, cuyos epicentros se ubicarían en México, Centroamérica y Colombia.

 

Con esta singular estrategia en la mente de quienes controlan Estados Unidos, como lo determina Fernando Vicente Prieto, en su artículo "A enfrentar el golpe blando", publicado en www.portalalba, "todas las políticas se dirigen a cambiar el signo de la integración continental. Para recuperar el terreno EE.UU. necesita esterilizar la acción de organismos como Unasur y Celac, y desarticular el ALBA y Petrocaribe como alternativa de los pueblos para la construcción de unidad y soberanía. Para esto, a su vez, precisa debilitar, en cada país, los proyectos políticos que quieren ganar autonomía de la órbita imperial. El entramado que conforman las plataformas políticas locales, junto a ONG’s de actuación global, espacios políticos europeos y los medios privados internacionales, tiene como principal objetivo frenar el avance de un pensamiento liberador que en este siglo XXI, recupera la rica historia de lucha, desde San Martín y Bolívar hasta Fidel y el Che Guevara, pasando por Martí, Sandino y una cantidad de patriotas que se opusieron al dominio extranjero. En términos de proyecto histórico, se trata de Bolívar versus Monroe. El imperialismo tiene una mirada global y una gran similitud en las tácticas locales en esta etapa histórica".

 

Sería algo completamente necio ignorar este asunto de vital importancia para el destino común de los pueblos de nuestra América, cuando el nuevo "gran juego" de Estados Unidos se desarrolla ante los ojos de todos. De nada valdría congeniar ni hacerle concesiones para no sufrir sus embates, pues -como lo dijera el Che Guevara de manera gráfica e incuestionable- "no se puede confiar en el imperialismo, pero ni tantito así..." Es lo que le tocaría hacer a los gobernantes y movimientos populares como una primera medida para enfrentar y vencer todo lo que hacen (y pretenden hacer) los gringos para minar y usurpar nuestras soberanías nacionales.-

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20/08/2015 14:46 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

EL POLITICIDIO CONTRA EL PUEBLO PALESTINO

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“El politicidio (contra el pueblo palestino) es un proceso que cubre una amplia gama de actividades sociales, políticas y militares cuyo objetivo es destruir la existencia nacional y política de toda una comunidad de personas y, de este modo, negarles la posibilidad de autodeterminación. Los asesinatos, las masacres localizadas, la eliminación de líderes y de las élites, la destrucción física de las instituciones públicas y de la infraestructura, la colonización de la tierra, la hambruna, el aislamiento político y social, la reeducación y la limpieza étnica parcial son las principales herramientas utilizadas para alcanzar el objetivo”. Esta explicación de la política llevada a cabo durante décadas por Israel sobre Palestina la escribe Baruch Kimmerling en su obra “Politicidio. La guerra de Ariel Sharon contra los palestinos", en la que hace ver todo el martirio sufrido por este ancestral pueblo árabe ante la indiferencia de quienes tienen en sus manos la posibilidad de redimirlos del mismo, restituyéndosele su derecho inalienable a existir como pueblo y como Estado soberano.

 

No se puede ignorar (por mucha propaganda y matrices de opinión difundidas a través de las grandes cadenas empresariales de la información y del cine) que el sionismo se impuso desde un primer momento el desalojo violento de los palestinos, aduciendo razones "bíblicas" para hacerlo, incluyendo el tratamiento atroz a que fueran sometidos los judíos (sin ser los únicos en toda Europa) a manos del régimen nazi de Alemania; contando desde un primer momento con la complicidad de los gobiernos imperialistas de Gran Bretaña y Estados Unidos para perpetrar este propósito expansionista y colonialista, simbolizado mediante la construcción de un muro que separa ostensiblemente a ambos sectores. Esta acción permanente del sionismo ha desconocido reiteradamente la vieja resolución del 29 de noviembre de 1947 de la Asamblea General de las Naciones Unidas con que terminó el mandato británico sobre Palestina y determinaba la partición del territorio en dos Estados: uno judío, con 14.500 km2 y otro árabe, con una superficie de 11.000 km2, mientras la ciudad histórica de Jerusalén quedaría como una entidad separada, administrada por la ONU.

 

En la actualidad, es noticia habitual el bombardeo indiscriminado que desata frecuentemente Israel contra Gaza y Cisjordania, la demolición de sus viviendas, la limitación extrema de alimentos y de trabajo, el corte de servicios básicos, como salud, agua y electricidad, a lo que se suma el trato discriminatorio recibido por sus ciudadanos por parte de las fuerzas militares israelíes, sin que escapen de ello los niños y los adolescentes, a quienes asesinan, reprimen y encarcelan sin consideración alguna.

 

Para el gobierno y los colonos israelíes es una cuestión fundamental que el territorio de Israel abarque desde la península del Sinaí y partes de Líbano, Siria y Jordania, en lo que sería el "Gran Israel" gobernado en su tiempo por el rey David, por lo cual su estrategia es hacer desaparecer todo vestigio de la presencia de los pueblos que los habitan, de modo que esto sirva para apoyar los supuestos derechos "divinos" que les asisten para ocupar estas tierras. En este sentido, sus agresiones constantes no podrían ser calificadas más que de terrorismo puro -de terrorismo de Estado, para ser más precisos- en contradicción a la propaganda oficial (reforzada continuamente por la industria cinematográfica) que le endilga tal condición a quienes defienden su cultura y su derecho a existir como todo pueblo soberano de este planeta.

 

Hay que recordar que la Asamblea General de la ONU declaró en sesión plenaria realizada en 1975 que el sionismo es una forma de racismo y discriminación racial. En consideración a esta decisión, sus Estados signatarios y los pueblos de la Tierra debieran emprender acciones contundentes contra tal aberración, respaldando el boicot, la desinversión y las sanciones (BDS) como formas efectivas de ejercer una presión sobre Israel que le haga respetar y cumplir con las diversas resoluciones de la ONU que acaben de una vez por todas con su política de exterminio de los palestinos, además del fin de la ocupación y la colonización en los territorios de Gaza, Cisjordania, Jerusalén Este y los Altos del Golán.-

 

 

 

 

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10/08/2015 18:01 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

LA CONSPIRACIÓN GLOBAL DE LA DERECHA

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El asedio sin cuartel que sostiene la derecha internacional contra varias naciones de nuestra América y con un énfasis muy especial hacia Venezuela, da cuenta de la amplia conspiración que tiene su nervio central en Washington y extiende sus tentáculos desde Miami, Bogotá, Madrid y otros centros, vasallos todos del imperialismo gringo. Ello se pone en evidencia a través de la activación continua de la gran maquinaria propagandística puesta a disposición de los sectores contrarrevolucionarios en nuestras naciones, secundada por cadenas empresariales dedicadas a la información que distorsionan y manejan a su antojo la realidad de nuestras naciones, en un intento deliberado de influir en la opinión pública, haciéndola que se incline ante los intereses de los sectores hegemónicos del capitalismo globalizado.

Esta es una realidad que no podrá ocultarse, por mucho control y manipulación ejercidos sobre lo que las personas tendrían que asimilar como la verdad de las cosas en países como Bolivia, Ecuador y Venezuela, blancos de una guerra de cuarta generación mediante la cual Estados Unidos y sus aliados aspiran modificar a su favor la correlación de fuerzas existente al sur del río Bravo. Para alcanzar dicho objetivo no han escatimado ningún recurso en planes y uso de personajes aparentemente influyentes, como fue el caso reciente de ex presidentes en Venezuela, buscando minar la confianza popular y actuar más decididamente, derrocando a Nicolás Maduro.

Para contraatacar esta conspiración global de la derecha en nuestra América y contrarrestar los posibles efectos que causarían en el ánimo de los sectores populares, es preciso que los gobiernos de nuestros países recuperen los pasos iniciales que les permitieron implementar cambios políticos, sociales, culturales y económicos, acompañados de un amplísimo apoyo de sus pueblos. No es con reacomodos políticos ni alianzas de tipo económico como podrán evadir y quitarse de encima el cerco mediático y económico impuesto por sus enemigos de la derecha. Aún cuando cada uno de estos gobiernos accediera a complacer sus mezquinos intereses, a la larga tendrían que desistir de su empeño en hacer una revolución de carácter popular, multiétnica y, sobre todo, socialista; salvo que los mismos pueblos asediados por esta derecha global asuman la iniciativa y cumplan con este objetivo vital.-

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19/06/2015 14:47 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

DOS GRANDES FUERZAS ENFRENTADAS EN EL MUNDO

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Tal como lucen las cosas en el mundo contemporáneo, dos grandes fuerzas se encuentran enfrentadas en una lucha crucial para la sobrevivencia de toda la humanidad. Simplificando: por una parte (aunque suene a paranoia conspirativa), una conformada por personajes y corporaciones multinacionales que se perciben anónimos e invisibles, pero que son quienes mueven tras bambalinas los hilos del poder y cuyas decisiones -cual dioses juguetones y omnipotentes- terminan por afectar a millares de vidas en todo el planeta.

Son estos los que imponen sus intereses capitalistas a pueblos enteros, valiéndose de diversidad de instrumentos propagandísticos-alienantes a su disposición, todos orientados a vencer cualquier tipo de resistencia ideológico-cultural y, si no, empujando a contingentes militares a la guerra, esto último aun cuando no exista evidencia alguna de ejércitos y armamentos de destrucción masiva con que se pueda contener exitosamente su avance destructivo. Esto lo ha cumplido a cabalidad Estados Unidos, sobre todo bajo la administración de Barack Obama, escudándose en muchos casos con el pueril argumento de representar el nuevo “pueblo elegido de dios”, destinado a preservar y propagar los “valores judeo-cristianos” de la civilización occidental.

Esto ha conducido paulatinamente a la humanidad a un escenario de conflagración mundial, con una perspectiva que muchos analistas, incluso militares, ya anticipan como de devastación definitiva, donde no habrá ganadores ni perdedores. Ello impone que movimientos alternativos de resistencia social (opuestos a la explotación voraz e irracional del capitalismo neoliberal global) se tracen algunos objetivos y acciones que tengan -de una u otra forma- alguna influencia decisiva en la composición, control y toma de decisiones de los gobiernos de sus respectivas naciones, ayudando a cambiar, en consecuencia, el actual panorama mundial en beneficio del respeto irrestricto al derecho internacional y la autodeterminación de los pueblos. Algo que, evidentemente, requerirá de tales movimientos un radical cambio de conciencia que les permita comprender que sus luchas serán totalmente estériles mientras no se produzca realmente un cambio estructural profundo, no únicamente a nivel político, sino también económico, modificando por igual las relaciones de poder y las relaciones de producción tradicionalmente aceptadas.

Esta guerra asimétrica ya ha tomado cuerpo en varios continentes, especialmente en Asia y Medio Oriente. En nuestra América (con énfasis en Ecuador, Bolivia y Venezuela) esto se manifiesta en una confrontación política polarizada. Aunque sin reconocerse como lucha de clases, incluso por aquellos que impulsan un cambio revolucionario de carácter socialista. Sin embargo, ello no deja de ser una realidad que podamos eludir tranquilamente, al contrario, nos exige a diario un mayor grado de participación y de protagonismo; siendo críticos, pero con principios de amplitud, solidaridad y pluralismo, lo que nos ayudaría a construir un nuevo mundo, pluripolar y multicéntrico, sin exclusión alguna.-    

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27/04/2015 17:19 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

ESTADOS UNIDOS Y SU NUEVA POLÍTICA IDEOLÓGICA HEGEMÓNICA

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En ocasión de la ceremonia de graduación de los cadetes de la academia militar de West Point el 28 de mayo de 2014, el presidente Barack Hussein Obama definió lo que algunos interpretaron como parte de la nueva doctrina militar de los EE.UU. En su discurso hizo un reconocimiento de los diferentes obstáculos que enfrenta la nación norteamericana para conservar y expandir su hegemonía mundial. Allí mencionó la necesidad del uso de la fuerza militar, en caso que fueran o se vieran amenazados los intereses estadounidenses; las acciones directas, como el arresto de presuntos terroristas o los ataques con drones; la movilización de los aliados de la OTAN en la eventualidad de una amenaza indirecta contra los intereses de los EE.UU.; el establecimiento de un fondo dotado con 5.000 millones de dólares para el desarrollo de tácticas antiterroristas; y el incremento de las inversiones en los países alineados para participar en misiones de paz o lucha antiterrorista. Para alcanzar tales fines, Washington precisaría de la colaboración de sus aliados de la OTAN, de la ONU, del Banco Mundial y del FMI.

Con base en estas líneas definidas por el presidente estadounidense, las fuerzas militares de este país se han encargado de apoyar el financiamiento militar extranjero, de forma que los países socios adquieran artículos, servicios y entrenamiento militares de los Estados Unidos, lo cual incluiría ejercicios combinados/multinacionales, operaciones contra-narcóticos y contactos policíacos, militares y de defensa. Esto exigiría, al mismo tiempo, el empleo de todos los instrumentos de autoridad nacional disponibles, entre ellos, diplomático, de información, militar, económico, financiero, de inteligencia y jurídico, así como la colaboración con organizaciones no gubernamentales. Es decir, todo aquello que pueda contribuir al logro total de sus objetivos.

A ello se une el desarrollo de una propaganda estratégica que contribuya a crear una política ideológica hegemónica en nuestras naciones mediante la captación y adoctrinamiento de dirigentes potenciales que sean propicios a los designios militares y económicos estadounidenses, en un proceso de transculturización que legitime el derecho unilateral de Estados Unidos de intervenir -directa o indirectamente- en los asuntos internos de las naciones de nuestra América, lo cual significaría a la larga una recolonización de nuestro continente, con una soberanía meramente nominal.

Así, más que a guerras preventivas, el Pentágono y el Departamento de Estado se han enfocado a influenciar las decisiones de países en encrucijadas estratégicas, como China y Rusia, con la movilización y equipaje de tropas de los gobiernos aliados (como ocurre con el caso de Ucrania), al igual que a la mercenarización, el paramilitarismo y/o los ejércitos particulares de los consorcios empresariales encargados de la reconstrucción de las naciones atacadas (como en Irak); de una manera tal que todo el planeta es el gran teatro de operaciones de las fuerzas militares gringas, lo que ha colocado a la humanidad ante la perspectiva de una nueva conflagración mundial, en función de la conveniencia e intereses de las grandes transnacionales estadounidenses.-  

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09/04/2015 17:25 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

SUBVERSIÓN “MADE IN USA”

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      Es paradójico afirmar que Estados Unidos está desarrollando abiertamente una política subversiva hacia las naciones situadas al sur de sus fronteras, en especial en aquellas cuyos gobiernos se han apartado ostensiblemente de la sumisión tradicional a los dictados e intereses imperialistas de Washington, como han sido los casos emblemáticos de Bolivia, Ecuador y Venezuela; cuestión que se viene cumpliendo a través de la CIA, la NED y la USAID de manera sistemática, contando con la incondicionalidad de sus colaboradores locales. A ello se suman Argentina y Brasil, cuyas economías emergentes podrían alterar significativamente la hegemonía capitalista estadounidense, si se considera que ambas naciones forman parte vital de MERCOSUR, de la CELAC y de UNASUR, por lo que serían amenazas potenciales que deben conjurarse a tiempo.

            Así, ante el fracaso estrepitoso del ALCA, Estados Unidos tuvo que recurrir a la puesta en vigencia de tratados de libre comercio con algunos gobiernos de nuestra América, al mismo tiempo que acrecentar su presencia militar en el continente, en puntos estratégicos que apuntan al control directo de los recursos minerales e hídricos que acá existen. Esto ha hecho que la Estrategia del Comando Sur de Estados Unidos 2018 “Amistad y cooperación por las Américas” enuncie que la “misión del Comando Sur sigue la dirección nacional, con un énfasis especial en la Estrategia de Seguridad Nacional y la Estrategia Militar Nacional”. De ahí que no sea algo casual que existan bases militares de control y monitoreo diseminadas en Aruba (Reina Beatriz), Colombia (Malambo, Palanquero, Apiay, las bases navales de Cartagena y el Pacífico; el centro de entrenamiento de Tolemaida y la base del Ejército de Larandia), Costa Rica (Liberia), Cuba (Guantánamo), Curazao (Hato Rey), El Salvador (Comalapa), Honduras (Soto Cano) y Puerto Rico (Roosevelt); todas con el suficiente apresto operacional para invadir cualquier país latinoamericano y caribeño en un tiempo relativamente corto, según lo decida el inquilino de la Casa Blanca.

            Hoy en día se habla de la excepcionalidad y del “destino manifiesto” auto-atribuidos por Estados Unidos, pretendiendo ser los únicos autorizados por “Dios” de extender los supuestos valores de la “civilización occidental y cristiana” a todos los confines del planeta, cuestión que les hace desconocer cualquier normativa internacional que obstruya el logro de sus objetivos geopolíticos y económicos, contando con la complicidad tácita de regímenes y grupos políticos-empresariales que acatan sin protesta sus directrices imperiales. A ello apela ahora Obama, escudándose tras una presunta defensa de los derechos humanos y de la democracia, aplicando su propia legislación a otros gobiernos y personas, juzgando además a las demás naciones en temas esenciales como tráfico de drogas, terrorismo y proliferación de armas nucleares, a lo que se añade lo relativo a la libertad religiosa, según coincidan o no con los valores y prácticas estadounidenses; así no ocurra lo mismo fronteras adentro. Más allá de lo anterior, prevalece la misión de promover y de resguardar siempre los grandes intereses de las corporaciones transnacionales con sede en suelo estadounidense.

            Como queda expuesto, la aparente paradoja imperial estadounidense tiene mucho que ver con los cambios vividos en nuestra América y al hecho cierto que Estados Unidos requiere imponer un desorden a escala mundial que responda a su visión hegemonista respecto al resto del mundo, teniendo a su entera disposición el oligopolio tecnológico y mediático, el dominio del mercado financiero internacional, la propiedad creciente de grandes reservorios de recursos naturales (incluyendo cuantiosa agua y biodiversidad), planteándose el desplazamiento forzoso de grandes masas, y una dotación abundante de armas de destrucción masiva que le permitan marcar territorio frente a sus rivales potenciales (China y Rusia). Esto ha obligado a la Casa Blanca y al Pentágono a rediseñar su estrategia imperial hacia los países de nuestra América, sin obviar la militarización de su política exterior exclusiva, con tácticas y estrategias de tipo conspirativo que le faciliten alcanzar la añeja aspiración neocolonialista contenida en la doctrina Monroe.-    

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07/04/2015 15:43 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

LA EQUIVOCACIÓN DE OBAMA Y EL REAVIVAMIENTO CHAVISTA

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La orden ejecutiva de Barack Obama al considerar a Venezuela como una amenaza a la seguridad nacional de su país ha logrado que gran parte de la población se pronuncie en su contra, plenando calles y plazas, tal como lo solicitara el Presidente Maduro. Esta nueva acción del imperialismo gringo en contra del proceso revolucionario bolivariano viene a ser un estímulo para el reagrupamiento y reavivamiento de las fuerzas patrióticas y revolucionarias, ocupadas en su mayoría en obtener dividendos electorales y no en anticipar situaciones como las planteadas en el presente por la administración belicista de Obama.

De igual forma, ha tenido sus repercusiones en el bando opositor, especialmente en cuanto a sus posibilidades de triunfo en los comicios parlamentarios de este año, considerando que los factores chavistas estarían en desventaja ante la supuesta disminución del porcentaje de aceptación popular que tendría (según la propaganda opositora) el gobierno de Maduro. Esto ha provocado que mucha gente descontenta con el chavismo en algunos casos haya entendido que la estrategia enemiga está en correspondencia con los planes imperialistas del norte, los cuales contemplan, entre otras cosas, el control directo de los yacimientos petrolíferos de Venezuela y la instauración de un régimen socialdemócrata más dócil a los dictados de la Casa Blanca, lo que serviría de efecto dominó para acabar también con todo el proceso de integración y de unión latinoamericana y caribeña impulsada desde Caracas durante la presidencia de Hugo Chávez. El gran sueño de los jerarcas del complejo político-militar-empresarial gringo que aspiran contar con una enorme reserva de recursos naturales a su entera disposición en nuestra América.   

Aparte de lo anterior, la equivocación de Obama le cierra -de momento-  cualquier posibilidad a los fines desestabilizadores de los grupos de la oposición, al querer envolver al pueblo venezolano en una “transición” extraconstitucional que sólo existe en sus mentes disociadas, permitiendo -en su lugar- una recuperación de la iniciativa por parte del gobierno y de las fuerzas chavistas.  Todo esto obliga a plantearse el inicio de una nueva fase de construcción y afianzamiento del proceso revolucionario bolivariano, con un contenido y una práctica que terminen de definir el carácter clasista y revolucionario del socialismo que se viene planteando en el país bajo el liderazgo de Chávez; cuestión que podría eliminar todas las amenazas y estrategias desestabilizadoras que provengan de Washington y sean replicadas servilmente por la derecha en Venezuela.-  

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25/03/2015 14:08 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

"PATRIOTAS" CON ESPÍRITU PRESTADO

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Vene-gringos sería la palabra que mejor encajaría para definir a aquellos que, por efectos de un destino inexorable, nacieron en el territorio venezolano, pero que -de una u otra forma- anhelarían ser gringos. Aunque es de reconocer que ya en la década de los cincuenta del siglo pasado, el historiador nacionalista y antiimperialista Mario Briceño Iragorry los definiera con el término pitiyanqui en su ensayo de 1952 "Léxico para antinacionalistas" y explicaba cómo estas personas nacidas en Venezuela no sentían amor alguno por su Patria, renegando de sus orígenes ancestrales e imitando sin reserva alguna los patrones de conducta provenientes de Estados Unidos, estableciendo comparaciones entre las realidades actuales que podrían conocer -de viajar a través del tiempo- Simón Bolívar y George Washington en sus respectivas naciones.

Este singular comportamiento viene a aflorar con cierta intensidad en los últimos períodos, especialmente entre quienes conformarían las llamadas clases sociales alta y media en confrontación con los sectores populares que defienden y protagonizan (en distintos niveles) el proceso revolucionario bolivariano socialista, llegando a mostrar un desprecio rayano en el racismo más virulento hacia estos últimos. También se ha hecho sentir tal actitud ante la situación de sabotaje económico que sufre Venezuela desde hace algún tiempo cuando se refieren irónicamente en torno al concepto de Patria y más aún cuando invocan la intervención directa del gobierno estadounidense en los asuntos internos venezolanos en contraste con la actitud patriótica y el sentido de pertenencia exhibidos por los sectores populares, reivindicando la memoria y la gesta de sus antepasados libertadores.

Esto quizás haya servido de inspiración para que Barack Obama haya considerado decretar la emergencia nacional ante lo que considera "una amenaza inusual y extraordinaria a la seguridad nacional y la política exterior" de su país por parte de Venezuela, creyendo que estos vene-gringos representan a la mayoría de la población venezolana. Sin embargo, Obama ha pasado por alto el nivel de conciencia nacionalista existente en la generalidad de los venezolanos, herederos de una arraigada tradición de defensa de la soberanía y el territorio nacionales simbolizada en Bolívar y que se entronca con la lucha de resistencia que llevaron a cabo los pueblos originarios ante la invasión y la conquista españolas.

De nada le valdrá al complejo político-económico-militar que controla la Casa Blanca contar con estos "patriotas" con espíritu prestado agrupados en la oposición mientras se mantenga viva dicha tradición entre el pueblo de Venezuela. Para estos "patriotas" con espíritu prestado (o vene-gringos) la posibilidad que se incrementen las arremetidas del imperialismo contra Venezuela representan algo que puede revertírseles, causándoles más males que beneficios; cuestión que debieran sopesar con suma cautela, dados los antecedentes que dieron origen en su momento a la lucha social que se insertara en la lucha por la independencia y que supo interpretar con acierto el Libertador Simón Bolívar.-

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13/03/2015 17:31 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

¿APLICARÁ ESTADOS UNIDOS SUS OPERACIONES DE BANDERA FALSA EN VENEZUELA?

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Coincidencia o no, llama la atención que el 6 de febrero de 2015 el presidente Barack Obama haya establecido en su doctrina de seguridad nacional 2015: «Estamos del lado de los ciudadanos cuyo pleno ejercicio de la democracia está en peligro, como los venezolanos». Seis días después, el Presidente Nicolás Maduro denunció la «Operación Jericó» mediante la cual se procedería a su asesinato y derrocamiento del gobierno venezolano.

Según se ha revelado, en este complot contra el gobierno de la República Bolivariana de Venezuela estarían implicados, además de Estados Unidos, varios gobiernos. Al parecer, Alemania se encargaría de la protección de los ciudadanos de los países de la OTAN durante el golpe contra Nicolás Maduro, a Canadá le correspondería controlar todo movimiento en el aeropuerto internacional de Maiquetía, Israel ejecutaría los asesinatos de algunos chavistas prominentes, mientras que al Reino Unido se le encomendaría la propaganda de los golpistas, a fin de revestir al nuevo gobierno de la legitimidad requerida.

Todo esto da cuenta de los niveles de intervención en los asuntos internos de Venezuela, lo que podría precipitar la puesta en práctica de operaciones de bandera falsa. A través de éstas, serían efectuados atentados y montajes, planeados para atribuírseles al gobierno y a los movimientos políticos chavistas, a fin de desatar mayores conflictos en el país que “ameriten” la ayuda internacional, es decir, la invasión de las tropas norteamericanas, a semejanza de lo hecho en Europa con la Operación Gladio, una red clandestina secreta anticomunista que operó bajo la dirección de la OTAN y la CIA en plena Guerra Fría. Esto no sería ninguna novedad para el imperialismo gringo. En 1964 se le hizo creer a la opinión pública que barcos de Vietnam del Norte habían accionado sus armas contra otro de insignia estadounidense, lo que sirvió de pretexto desencadenar la guerra de Vietnam. Algo igual se planificó en el caso de Cuba y, de la misma forma, se llevó a cabo por parte del gobierno de George W. Bush una campaña para vincular a Irak con los ataques del 11 de septiembre de 2001 y así disponer de una justificación más idónea para atacar a este país del Medio Oriente.

Como lo refiere Bruno Sgarzini en su artículo Agresión de espectro completo: versión América Latina, extendiendo su análisis a la situación económica presentada en Argentina, Brasil y Venezuela, “el objetivo es caotizar la gobernabilidad mediante la construcción de una tensión social artificial dentro de una estrategia de guerra líquida para que en vez de dedicarse a avanzar en los nuevos desafíos necesarios y particulares de cada país se caiga en los temas sin ‘resolución’ instalados por la contra para que sirvan de autogolpes en la cara para los procesos sociales y su deslegitimación ante sus pueblos”. Logrado tal objetivo, no es descartable la posibilidad que el imperialismo y sus subalternos recurran a operaciones de bandera falsa y produzcan alguna situación enmarañada en estas naciones con la cual, de una u otra manera, buscarían producir -eventualmente- la caída de sus gobiernos, lo que podría contrarrestarse de modo eficaz y contundente mediante una movilización popular antiimperialista y la solidaridad de los gobiernos y pueblos de nuestra América.-   

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25/02/2015 17:22 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

LAS TORTURAS Y LA DOBLE MORAL DE EE.UU.

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Como ha sido reseñado por los medios de información: “En una comparecencia ante el Comité de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la consejera legal del gobierno de Estados Unidos, Mary McLeod, reconoció nuevamente los abusos y brutalidad de los métodos empleados y de las condiciones de los presos en la cárcel situada en el territorio cubano ocupado de Guantánamo”. Esta no sería la primera vez que las autoridades estadounidenses admiten públicamente haberse “excedido” en su celo por descubrir células terroristas dentro y fuera de su territorio, amparadas en la Ley Patriota y otras medidas “legales” puestas en práctica luego del derribo de las Torres Gemelas del World Trade Center de Nueva York. De igual modo, en la comparecencia ante el Comité de la ONU contra la Tortura en Ginebra se cuestionó lo hecho a más de 70 mil menores de edad indocumentados, hijos de inmigrantes básicamente latinoamericanos, cuyas detenciones y maltrato representan una clara violación a los derechos humanos por parte de este país.

Esto pone de relieve lo que ya todo el mundo conoce respecto a la situación padecida por los prisioneros de Estados Unidos en las cárceles de Abu Ghraib, en Iraq, y en el territorio usurpado de Guantánamo, en Cuba, incluyendo abusos sexuales y asesinatos de personas inocentes con sufrimiento extremo, sin presentarles cargos o llevarlos a juicio, y sin acceso -por supuesto- a los derechos fundamentales estipulados internacionalmente. Todo ello deja al descubierto -una vez más- la doble moral aplicada por los diferentes gobiernos gringos en su presunta lucha contra el terrorismo internacional y la defensa de la democracia y de los derechos humanos a nivel mundial. A ello habría que sumarle el espionaje a los mismos ciudadanos estadounidenses y el bloqueo económico impuesto arbitrariamente al pueblo cubano desde hace más de cincuenta años, siendo éste reforzado por cada gobierno estadounidense sin considerar que sus medidas pertenecen a un período histórico supuestamente superado.

Según la lógica de quienes gobiernan a Estados Unidos, dicho país tiene la alta responsabilidad de defender la “civilización occidental” y dirigir al mundo, según el “destino manifiesto”, por lo que todo lo que haga, así resulte totalmente cuestionable ante los demás, está justificado, por encima del bien y el mal, dada su condición de nación privilegiada de dios. Tal posición le ha permitido al imperialismo yanqui someter a censura de su parte a gobiernos que no están alineados con su política y sus intereses, llegando al límite de crearles una imagen malvada e irreal a través de la manipulación de los grandes medios de información, de manera que queden avaladas por la opinión pública las acciones injerencistas que tengan a bien emprender, como sucediera en Libia y ahora en Siria. Sin embargo, aún hay gente que termina por hacerse de la vista gorda ante las distintas atrocidades cometidas por el imperialismo gringo, sobre todo en lo que respecta a las últimas tres décadas, con sus invasiones neocolonialistas y el desconocimiento unilateral de la soberanía del resto de países, contando con la complicidad de los gobiernos de los países que integran la OTAN. Esto último podría revertirse si se contraataca la campaña de desinformación montada por el imperialismo yanqui, revelando la verdad de sus acciones a nuestros pueblos.-

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13/11/2014 11:04 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

TRIUNFO DE VENEZUELA EN LA ONU: BOLIVARIANISMO CONTRA DOCTRINA MONROE

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Los 181 votos a favor que permitieron que la República Bolivariana de Venezuela fuera elegida para ocupar un puesto como miembro no permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU representan un triunfo para nuestro país a pesar de las matrices de opinión que tratan de imponer una mala imagen del gobierno nacional y de lo que es el proceso revolucionario bolivariano. Asimismo, debe entenderse que ello es una contundente respuesta del conjunto de 181 países de los 193 que participan en la Asamblea General de las Naciones Unidas contraria a la política agresiva e imperialista de Estados Unidos y de sus aliados europeos, quienes se han encargado de delinear situaciones que van en contra de los postulados fundamentales del derecho internacional y de la propia ONU, socavando así la estabilidad de la paz mundial para satisfacer sus intereses y amenazando con desatar una guerra mundial de consecuencias impredecibles para toda la humanidad.

Por otra parte, puede afirmarse que tal triunfo es un reconocimiento a la política exterior venezolana, la cual se ha caracterizado por fomentar un proceso de integración y de cooperación con las naciones de nuestra América y del Caribe, siguiendo la doctrina iniciada por el Libertador Simón Bolívar, todo ello concretado en la creación de organismos multilaterales como la CELAC y UNASUR que han frenado hasta ahora las apetencias neocoloniales estadounidenses en nuestro continente. Esto, por supuesto, hará que el gobierno de Barack Obama continúe estimulando las acciones desestabilizadoras de la oposición en este país, tomando en cuenta que Evo Morales fuera ratificado como Presidente de Bolivia para un nuevo período, cuestión que habla mucho de una irreversibilidad de los cambios producidos en las últimas décadas en nuestra región, teniendo como ejemplo a lo iniciado en Venezuela por el Comandante Hugo Chávez. Es, innegablemente, un enfrentamiento ideológico entre el bolivarianismo que repotenció brillantemente el Presidente Chávez y la doctrina Monroe mediante la que pretende el imperialismo gringo justificar su vieja ambición de apoderarse de toda nuestra América, convirtiéndola en un apéndice de su territorio.

También cabe decir que este triunfo diplomático de Venezuela constituye una derrota para quienes, por más de una década, han difundido la idea que ésta se halla aislada internacionalmente, producto supuestamente de la continua violación de los derechos humanos de gente de la oposición que es perseguida, torturada y encarcelada sin ningún procedimiento legal. El hecho es que esta elección de Venezuela al Consejo de Seguridad de la ONU pone en evidencia que esto es totalmente falso, así la oposición y el Departamento de Estado de Estados Unidos inunden las redes sociales y los diferentes medios de información con mentiras que se caen por su propio peso.-

 

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19/10/2014 13:29 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

LAS NUEVAS FRONTERAS DE ESTADOS UNIDOS

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Es un secreto a voces que Estados Unidos busca mantener, reforzar y ampliar su hegemonía a nivel mundial. Esto ha impulsado al complejo militar-industrial que gobierna a Estados Unidos a emprender, a la vista de todos y con la bendición de la ONU y el acompañamiento incondicional de la OTAN, de una expansión militar sin precedentes en su historia particular, la cual -por lo inmediato- se hace sentir desde hace algo más de dos décadas consecutivas y con absoluta impunidad en los países de Asia, con un énfasis especial en la región del Medio Oriente, donde la presencia de una organización extremista como Daesh (mejor conocida como Estado Islámico) le sirve de excusa perfecta para incrementar sus acciones militares en “defensa de la comunidad internacional”, haciendo olvidar su responsabilidad directa en los acontecimientos que en dicha región tienen lugar.

De esta forma, la elite gobernante gringa demuestra su disposición de aplicar lo se ha dado a conocer como la “teoría del caos constructor” (o constructivo), la cual no es otra cosa que el plan diseñado por Washington para remodelar las fronteras, en este caso, de las naciones del Medio Oriente, teniendo en cuenta la riqueza petrolera allí existente, por lo que no es ninguna casualidad que naciones como Afganistán, Iraq, Libia y Siria sean blanco del mismo. Para esto, Estados Unidos ha desconocido y aplicado a su total conveniencia las normativas contempladas en los Convenios de Ginebra, además de sus Protocolos de 1949 y 1977, respecto a la “humanización” de la guerra, e incluso haciendo accesoria la autorización del Congreso al presidente para que ordene la agresión militar contra cualquier país soberano.

Así, considerando al planeta entero como su actual teatro de operaciones, el Pentágono se ha permitido rediseñar la doctrina militar que le fuera característico durante largos años, a tal punto que ha preponderado el número de efectivos activos y de equipos de sus fuerzas navales en cada mar y océano de la Tierra, sumado a la diseminación de bases militares de todo tipo que -como en la amplia geografía de nuestra América- tienen por misión primordial “custodiar” aquellas zonas con profusión de recursos estratégicos para los intereses y el estilo de vida capitalista estadounidenses. Bajo tal lineamiento imperialista y neocolonialista, las fronteras de Estados Unidos se han extendido a todos los continentes, lo que ya ha causado serias fricciones, por ejemplo, con Rusia, la cual se ve cercada y amenazada por vecinos alineados con los dictados gringos, así ello provoque eventualmente un conflicto bélico de incalculables consecuencias para toda la humanidad, aún mayores a las sufridas con la Primera y la Segunda Guerra Mundiales. Por tal motivo, a la humanidad y, por supuesto, a todos los gobiernos, no les debe ser indiferente lo que haga la Casa Blanca en su pretendida guerra contra el terrorismo internacional, puesto que ello sería como otorgarle la aprobación a sus pretensiones imperialistas y neocolonialistas de expandir sus fronteras “naturales” a costa de la soberanía de las demás naciones del mundo, esgrimiendo como argumento válido su presunto “destino manifiesto”.-   

 

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11/09/2014 17:20 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

EL VAQUERO LOCO Y SU GUIÓN GUERRERISTA

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La paulatina y, al parecer, inexorable pérdida de su hegemonía a nivel mundial -disputada en algunos campos por Rusia y China a quienes considera sin ambages sus rivales-, ha hecho que Estados Unidos esté acelerando la puesta en escena de un plan laboriosamente elaborado desde hace unas cuantas décadas por el Pentágono y sus asesores en seguridad nacional y que contempla, sencillamente, el dominio absoluto estadounidense sobre todo aquello que le sea indispensable para sostener su estilo de vida mediante un control indiscutible de recursos y territorios estratégicos. En atención a ello, cada inquilino de la Casa Blanca -desde el ex actor Ronald Reagan hasta el falaz premio Nobel de la Paz Barack Obama- ha contribuido con este guión guerrerista, haciendo ver a su país como un vaquero loco por la irracionalidad y prepotencia con que actúa frente al resto del mundo e imponer sus criterios imperialistas.

Así, las invasiones a varias naciones de Oriente Medio tienen como primordial misión la de apoderarse de los yacimientos de hidrocarburos que éstas poseen más que el combate al terrorismo internacional y el respeto de los derechos humanos, como ya se ha puesto en evidencia tras cada incursión armada de Estados Unidos y de sus aliados de la OTAN, aumentando la inestabilidad y la violencia política propiciadas, precisamente, por estas potencias occidentales. Ahora, sin eufemismos con qué encubrir su estrategia expansionista y neocolonial, la elite gobernante yanqui protagoniza un juego de tensiones diplomáticas y militares con Rusia, lo que ha hecho concluir a muchos analistas que se está en los umbrales de una nueva y más catastrófica conflagración mundial, con unas consecuencias nefastas para toda la humanidad. En tal sentido, Estados Unidos ha recurrido, una vez más, a sus grandes centros industriales de manipulación informativa, distorsionando a su favor todo lo que está ocurriendo con Rusia a propósito de la situación interna de Ucrania. Es un forcejeo entre colosos del que espera Estados Unidos aspira salir airoso, apuntando también a China e Irán.

Como se podrá inferir, el guión guerrerista de este vaquero loco no se limita a lo que sería su confrontación con alguna de estas potencias que, incluso, se han atrevido a tener presencia activa en nuestra América, considerada su patio trasero, sino a todo aquello que represente la posibilidad de implantar un mundo pluripolar, sin centros de poder hegemónico que menosprecien y sometan a su antojo la soberanía de los demás países, ya que todo eso iría en contra de lo que se diseñó en Washington como el nuevo siglo estadounidense, por lo cual todos estaríamos involucrados.-           

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04/09/2014 18:58 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

NO ES UNA GUERRA, ES UN GENOCIDIO

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Prácticamente desde su fundación como Estado auspiciado por las potencias occidentales luego de la Segunda Guerra Mundial, Israel se fijó como meta la expansión de su territorio y el exterminio de Palestina. Para lograr tal cometido nunca ha necesitado más razones o justificaciones que aquellas que le brinden la seguridad de no ser cuestionado o detenido en su actuación genocida por derecho internacional alguno, así se invoque la condena de la Organización de las Naciones Unidas en bloque, contando siempre con el apoyo irrestricto de Estados Unidos.  Al respecto, muchísimas personas en el mundo entero ignoran las raíces históricas del conflicto y lo simplifican como producto del fanatismo religioso, atribuyéndoles la peor parte a los palestinos quienes han cargado con el estigma de terroristas gracias al poder mediático y a la cinematografía maniquea de Hollywood. La agresión militar desproporcionada de la cual es víctima el pueblo de Palestina responde a la línea trazada desde siempre por el sionismo de despojar de sus tierras a quienes -históricamente- han vivido por generaciones en ellas y no como lo expresan las autoridades políticas y militares israelíes de acabar con “el terrorismo de Hamas”.

Como lo comenta Juan Francisco Coloane en reciente artículo publicado en ARGENPRESS.info, “el verdadero objetivo va más allá de Hamas y es donde el Sionismo comparte objetivos con la industria terrorista en la estrategia de dividir al mundo árabe e islámico y desestabilizar estados como Irak Siria e Irán que puedan significar una amenaza a dos aliados por conveniencia temporal, Arabia Saudí e Israel. Todo manejado con maestría por Estados Unidos que no cesa en su campaña de cambio de régimen en esos tres países que incomodan tanto a la industria petrolera como a Israel. Las corporaciones transnacionales de la industria del petróleo e Israel son aliados y en esa alianza, Arabia Saudí juega un papel central por su capacidad de aportar con recursos. Sus múltiples vínculos con la industria terrorista se han visto especialmente reflejados en el plan de derrocar al gobierno en Siria”. Tal situación ha sido ampliamente reseñada, sin embargo, no ha sido posible frenarla de un modo definitivo, aun con todas las garantías que se le pudiera ofrecer al Estado sionista de Israel para que exista lo mismo que un Estado palestino.

A pesar de la condena casi unánime del planeta, Israel prosigue su labor de limpieza étnica sin rubor alguno. Su propaganda y su poderoso lobby han neutralizado prácticamente toda acción humanitaria a favor del pueblo palestino. No obstante, aún debemos creer que el holocausto de Palestina tendrá que cesar algún día y se le permitirá a las familias árabes vivir en paz finalmente.-  

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19/07/2014 16:26 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

EL INFORTUNIO PERMANENTE DE PALESTINA

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A través de una política metódica, cuyo objetivo primordial es la deshumanización del otro, el Estado de Israel ha emprendido desde hace décadas acciones de todo tipo en contra del pueblo de Palestina, constituyendo estas -sin duda- crímenes de lesa humanidad, sin que hasta ahora hayan sido frenadas. "Se trata de una esfuerzo sistemático y continuo de cambiar la composición étnica de Jerusalén y hacer más difícil a los palestinos mantener su residencia", según lo expresara Richard Falk, un jurista estadounidense que, por seis años, ha ejercido funciones como relator especial de la ONU sobre los derechos humanos en los territorios palestinos.

Esta situación consuetudinaria persigue, entre otras cosas, desmantelar las estructuras de la legítima resistencia palestina frente al poder autoritario y fascista de Israel. De esta forma, el gobierno sionista completaría la ocupación de los territorios robados a Palestina, utilizando toda suerte de mecanismos de hostigamiento, represión, bloqueos, y discriminación, llegando al colmo de negársele el suministro de agua a la población palestina. En este último caso, como lo resalta Amira Hass, una conocida y galardonada periodista israelí, “la discriminación del agua es un instrumento más del sistema de gobierno que se utiliza para desgastar a los palestinos social y políticamente. En Cisjordania, decenas de miles de familias gastan enormes cantidades de tiempo, dinero y  energía emocional y física sólo para realizar las tareas básicas de baño y aseo. Cuando no hay agua en la cisterna del inodoro, incluso las visitas de familiares se vuelven esporádicas. Las familias del valle del Jordán realizan con disimulo, para no ser descubiertos por la Administración Civil, largos recorridos en busca de acarrear agua potable en tanques. Mientras, el agua fluye abundante por  las tuberías de la compañía Mekorot hacia  las granjas de cultivo de las colonias adyacentes”.

En la actualidad reciente, la población palestina ha sido blanco de las represalias del ejército sionista en venganza por la muerte de tres jóvenes israelíes, provocando muertes de niños, la detención arbitraria de adolescentes y la destrucción de edificaciones donde residen familias palestinas ante la frialdad de los organismos multilaterales (como la ONU) que prefieren dejar pasar, dejar hacer ante el apoyo incondicional que le brinda Estados Unidos al Estado de Israel, sin importarles los atropellos diarios a que son sometidos los palestinos desde hace más de cincuenta años.

Así, los crímenes contra Palestina por parte de Israel obedecen a un plan de larga data para desalojar a sus habitantes de los territorios que venían ocupando desde hace siglos, al mismo tiempo que le permitiría a Israel convertirse en una suerte de bastión del imperialismo binario gringo-europeo en la estratégica región del Medio Oriente, sobre todo cuando se pretende imponer un control directo de los ricos yacimientos de gas y petróleo existentes en la misma; de tal modo que el infortunio palestino tiene como causas inmediatas, por una parte, la ambición territorial de la dirigencia sionista y, por la otra, la ambición neocolonialista de Europa y de Estados Unidos.- 

 

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05/07/2014 17:14 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

EE.UU. Y LA NECESIDAD DE NUEVOS POLÍGONOS DE PODER

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            El gobierno tras bastidores de Estados Unidos (aquel que algunos suponen que su sede se halla en el extranjero) está más que decidido a instaurar una dictadura consensuada a nivel planetario junto con sus socios de Europa y Japón, a los cuales podrían unirse eventualmente Rusia y China, explotando a su favor el estado caótico padecido en la mayoría de las naciones -gracias a la crisis estructural del sistema capitalista que estos mismos han propiciado desde el FMI y el Banco Mundial- y la necesidad de sus ciudadanos de disfrutar de cierto clima de gobernabilidad y de seguridad personal, sin importarles que esto pueda significar para ellos mismos una restricción y un cercenamiento de los derechos civiles, como ya ocurre desde hace algunos años en el propio territorio estadounidense, a partir del gobierno neoconservador de George W. Bush.

            Esta situación -que para muchos resulta irreal y paranoica- ya tiene sus antecedentes en varias latitudes de la Tierra, excusándose Estados Unidos tras una inacabable lucha contra el narcotráfico y el terrorismo internacionales, sirviendo de referencia para esta afirmación lo acontecido en Afganistán, Iraq, Libia y Siria, y, más cercanamente, en México y Colombia. En el caso de estos dos últimos países, sin conseguir resultados efectivos, a pesar de la existencia de planes militares de vieja data suscritos con la gran potencia imperial para cumplir con dicho objetivo y del uso de una alta tecnología de vigilancia desde sus respectivas fronteras. Toda esta realidad en su conjunto (sin excluir lo propio de la crisis económica que roe a todo el sistema capitalista neoliberal mundial) le serviría a Estados Unidos para justificar la imposición de un régimen supranacional que, por supuesto, estaría bajo su guía directa, reconfigurando entonces el orden internacional surgido tras la Segunda Guerra Mundial y ajustándose a sus propios intereses. Algo que los grandes jerarcas político-militares-empresariales gringos ya delinearan previamente en lo que se dio a conocer como el Nuevo Siglo norteamericano, buscando subordinar todos los pueblos y todos los poderes existentes mediante la eliminación preventiva de hipotéticas amenazas a su seguridad nacional, tal como lo exponen abiertamente Barack Obama y su equipo de gobierno en algunas de sus intervenciones públicas.

            Esto cobra ahora mayor sentido de urgencia para quienes aspiran el control total de la economía, el poder político incondicional y los recursos naturales estratégicos de nuestro planeta cuando los mismos han visto surgir ante sus ojos a una heterogeneidad de movimientos sociales, políticos y culturales contestatarios que desafían la continuidad de un orden unipolar y plantean en su lugar el surgimiento de nuevos polígonos de poder. Un claro ejemplo de esta nueva realidad lo tenemos en nuestra América con la aparición de gobiernos progresistas, populares y/o revolucionarios que se oponen a la sempiterna hegemonía imperial yanqui, lo que ha supuesto la implementación de nuevos planes injerencistas que incluyen la utilización de artimañas legalistas y la vieja fórmula del golpe de Estado para derrocar a aquellos gobiernos que no acaten sus directrices, valiéndose para ello de la complicidad disciplinada de grupos antinacionales y abiertamente pro-fascistas; lo que exigiría de los sectores revolucionarios, populares y progresistas disponer de una claridad ideológica y política para comprender adecuadamente lo que se halla en juego actualmente en cuanto a la autodeterminación de los pueblos y la preservación misma de la vida sobre la Tierra que permita contrarrestar las intenciones imperiales estadounidenses, de un modo realmente efectivo y permanente.-

 

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18/11/2013 19:36 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

ESTADOS UNIDOS Y SU GUERRA SIN FRONTERAS

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Tal como lo expone el sociólogo Miguel Ángel Contreras Natera, “con el 11 de septiembre, la administración de George W. Bush ha intensificado una guerra permanente, sin fronteras territoriales, ni plazos temporales, que viola las cuestionadas normas del Derecho internacional y pone en jaque la autoridad menguada de las Naciones Unidas. En el caso particular de las decisiones posteriores al 11 de septiembre, la ONU demostró su ineficacia para restringir poder cuando están en juego asuntos que el gobierno de los Estados Unidos no está dispuesto a someter a la decisión de otros Estados. En sus primeras formulaciones, la guerra contra el terrorismo del gobierno de George W. Bush logró imponer un consenso alrededor de la idea de que todos los terrorismos son iguales y con una visión maniqueísta promovió la exacerbación de los enfrentamientos identitarios de carácter nacional, cultural o religioso, tanto locales como globales. La célebre frase o se está con nosotros o se está con ellos se convirtió en la semiótica de la guerra”.

Bajo tal concepción unilateralista e innegablemente imperialista, el actual inquilino de la Casa Blanca, Barack Obama, ha desarrollado su política exterior, de modo que su país ejerza en consecuencia un rol incuestionable de máximo rector del planeta, imponiendo sus intereses políticos, económicos y militares a diestra y siniestra, invocando para ello razones de seguridad nacional. Todo esto contando con la complicidad abierta y silente de los gobiernos de Europa y de los demás continentes que prefieren secundar la política guerrerista yanqui antes que perder la oportunidad de obtener alguna migaja del botín; sin importar que se viole el viejo principio de la no injerencia en los asuntos internos de cualquier país soberano, aparentando que se hace por razones humanitarias. Esta situación de alto riesgo para una paz duradera en el mundo entero, al margen de los regímenes que los gobiernan, ha logrado que una diversificada mayoría de grupos sociales estén reaccionando en contra de las pretensiones estadounidenses y ante la ineficacia (más bien, complicidad) de la ONU para frenarlas. Así, mucha gente ha descubierto tardíamente que Obama no es el imaginado paladín de la paz que premiara el Comité del Premio Nobel sino que, independientemente del color de su piel (al igual que la ex Secretaria de Estado Condolezza Rice), éste es parte de ese conglomerado político-empresarial-militar neoconservador que controla el poder en Estados Unidos desde los días de la administración de Ronald Reagan (el mismo que armara y catalogara de combatientes por la libertad a los grupos contrarrevolucionarios que enfrentaron al primer gobierno sandinista de Nicaragua).

Contrario a lo que pudieran alegar, quienes justifican las acciones belicistas del imperio global yanqui -en una guerra que no distingue frontera ni tiempo algunos, debieran molestarse en entender que ahora no se trata de una confrontación en el plano ideológico, como se quiso hacer ver a propósito de la pugna de Estados Unidos con la desaparecida Unión Soviética en lo que se conoce históricamente como la Guerra Fría. En la actualidad se hallan en grave riesgo algo más que intereses geopolíticos. Se trata de preservar, incluso, más que la paz, la cultura y la soberanía de todos nuestros pueblos, puesto que se amenazaría -sin ánimo sensacionalista- todo trazo de vida en la Tierra de permitírsele a Estados Unidos continuar con sus planes expansionistas.-

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11/09/2013 14:01 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

ESTADOS UNIDOS Y SU ESTATUTO IMPERIAL FRENTE AL MUNDO

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            Si hubiera una mejor disposición moral y política de los gobiernos, de los pueblos y de los diferentes organismos multilaterales del mundo por hacer cumplir y respetar las disposiciones del Derecho internacional (Convención de Ginebra, Declaración Universal de los Derechos Humanos y/o las resoluciones adoptadas por el Consejo de Seguridad de la ONU, éstas últimas vetadas por un solo voto de Estados Unidos, Rusia, Inglaterra, Francia o China, en un contradictorio ejercicio de la democracia entre las naciones), ya Estados Unidos habría sido juzgado y condenado en reiteradas ocasiones por perpetrar crímenes de guerra, crímenes contra la humanidad y genocidio; del mismo modo que lo hecho por el Tribunal de Nüremberg contra los jerarcas más emblemáticos del nazismo en Alemania. Pero existe un “pequeño” detalle: Estados Unidos no reconoce, por ejemplo, la jurisdicción extraterritorial de la Corte Penal Internacional que podría encargarse de ello, como ya lo ha hecho en varias oportunidades; toda vez que quiere imponer su propia interpretación y aplicación de las leyes, estableciendo en consecuencia nuevas categorías legales que respondan a sus intereses particulares, como sucede con los prisioneros de guerra que mantienen en un limbo jurídico en la ilegítima base naval de Guantánamo, torturados, vejados e incomunicados, sin llegar a demostrarse convincentemente su condición de terroristas, calificados de combatientes o enemigos ilegales, por lo que serían ajenos a la aplicación de la Convención de Ginebra, más aún de los derechos consagrados en la misma Constitución estadounidense al hallarse en un territorio que no pertenece propiamente a Estados Unidos.

            De este modo, Estados Unidos ha asumido una posición de arrogancia por sobre toda la humanidad. Ya bien lo describía en 1998, durante la presidencia de Bill Clinton, la entonces Secretaria de Estado Madeleine Albright, tras un ataque de misiles cruceros contra Iraq: “si tenemos que emplear la fuerza es porque somos Estados Unidos. Somos la nación indispensable. Somos grandes. Anticipamos el futuro”. Siendo así, toda iniciativa de la Casa Blanca inscrita en su guerra contra el terrorismo global tendrá, por consiguiente, una duración y un ámbito territorial indefinidos, y será, además, “justa” desde todo punto de vista. Así, los diferentes gobiernos yanquis se han convertido en los ejecutores consecuentes de la estrategia comercial y militar del capitalismo neoliberal globalizado, en plena correspondencia con lo expuesto por Thomas Friedman, Consejero de Seguridad del gobierno de Clinton, respecto a que “la mano invisible del mercado no funcionará jamás sin un puño invisible. Mac Donalds no puede extenderse sin Mc Donald Douglas, el fabricante del F-15. El puño invisible que garantiza la seguridad mundial de las tecnologías del Silicon Valley es el ejército, la fuerza aérea, la fuerza naval y el cuerpo de marines de los Estados Unidos”.

            Como se puede inferir, para Washington es vital que nadie ni nada contraríe este estatuto imperial. Por ello, el estado de ingobernabilidad o caos que viene propiciando desde hace algún tiempo en diferentes regiones y naciones (caso del Medio Oriente y Siria) se transforma por obra y gracia de la política imperial yanqui en escenario que facilite la imposición y existencia del neoliberalismo capitalista como expresión incuestionable de libertad, progreso y civilización; sobre todo, frente a quienes se resisten a ello, defendiendo su identidad cultural y su inalienable derecho a la autodeterminación.-        

10/09/2013 16:32 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

OBAMA: LA FACHADA RISUEÑA DE UNA DICTADURA GLOBAL

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La elección de Barack Obama como nuevo presidente de Estados Unidos llenó de entusiasmo y de expectativas a mucha gente, tanto de su propia nación como del resto del planeta, incluso de personas con una clara formación de izquierda, a tal punto que fue merecedor del altamente prestigioso premio Nobel de la Paz en reconocimiento anticipado del importante papel que habría de cumplir en el aseguramiento de un orden mundial que se destacaría por permitirle a toda la humanidad -finalmente- disfrutar de un clima permanente de paz y de absoluto respeto al derecho internacional y a los derechos humanos. Mucho de ello se debió al hecho que Obama es el primer presidente estadounidense con ascendencia africana, lo que algunos interpretaron (y continúan interpretando) ingenuamente como el cumplimiento del discurso del líder de la lucha por los derechos civiles de la población negra estadounidense, Martin Luther King, en el cual reflejaba su sueño de ver sentados a la misma mesa, sin discriminación alguna, a los descendientes de los esclavistas y a los descendientes de los esclavizados.

Sin embargo, transcurrido el tiempo, tal ilusión de armonía se ha desplomado ante las acciones gubernamentales y militares ordenadas por Obama, a tal grado que muchos coincidimos en que las mismas podrían precipitar una situación catastrófica de guerra mundial que haría añicos todo el nivel de desarrollo alcanzado a lo largo de los siglos por la humanidad, incluyendo su capacidad de sobrevivencia, al igual que en lo que respecta a la naturaleza en general. Así, Obama se ha revelado igual o peor que su antecesor en la Casa Blanca, el presidente de la guerra, como alguna vez se jactó públicamente de sí mismo: George W. Bush. Pero esto no es simplemente parte de un engaño bien urdido sino que responde a los intereses de ese poder tras el poder que domina a Estados Unidos, el cual está conformado, principalmente, por los dueños y señores de los grandes bancos estadounidenses, cuyo control (por vía legal) de la Reserva Federal les permite manejar a su antojo los hilos de la economía interna y externa, provocando quiebras, reajustes económicos draconianos y guerras por doquier que les garantice el dominio exclusivo del planeta, en lo que sería entonces una dictadura de signo global que –hasta ahora- sigue siendo imperceptible para una gran mayoría de ciudadanos de Estados Unidos y de otras naciones.

En este caso, Barack Obama es el peón ejecutante de una conspiración que viene tomando cuerpo visible desde hace varias décadas atrás y que, ulteriormente a la implosión de la URSS, se ha hecho suficientemente evidente luego de la declaratoria de Bush de guerra permanente contra el terrorismo. De este modo, la élite gobernante yanqui ha ido imponiendo los intereses de “seguridad nacional” de Estados Unidos para justificar las agresiones militares a otros Estados soberanos, al mismo tiempo que instalan gobiernos más dóciles a la voluntad de quienes rigen a Washington y Wall Street, sin que los pueblos, los organismos multilaterales y la opinión pública puedan -por ahora- contenerla y anularla, evitando su impío resurgimiento.-

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08/09/2013 18:32 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

SIRIA, CON LA URGENCIA DE LA RESISTENCIA Y LA SOLIDARIDAD MUNDIALES

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La pretensión de las cúpulas gobernantes de Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia de enfilar sus baterías contra el territorio soberano de la República Árabe de Siria con la aparente finalidad de acabar con los ataques que perpetra el gobierno del  Presidente Bashar al-Asad contra sus opositores y, en general, contra las poblaciones civiles indefensas, incluso con armas químicas prohibidas, tiene sus raíces en los planes elaborados en Washington durante la administración de George W. Bush que establecían el reordenamiento de la geopolítica en el Medio Oriente, de modo que allí pudieran modificarse las fronteras y se contara con gobiernos títeres, subordinados a los intereses del imperialismo yanqui y sus socios de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). A pesar del hecho aparente de no contar con el aval necesario de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) para acometer una acción punitiva contra el gobierno sirio, el presidente Barack Obama estaría dispuesto a conformar una amplia alianza militar con gobiernos de Europa, así como también de otros países de la región del Medio Oriente, en una ofensiva que quiebre de forma contundente las defensas sirias y le facilite la toma de Damasco a las fuerzas mercenarias que han sido financiadas y apertrechadas por estos mismos gobiernos. Para Obama resulta fundamental que se logre operación internacional de claros tintes intervencionistas, puesto que su objetivo apunta al derrocamiento del gobierno de Siria, utilizando argumentos similares a los esgrimidos en su oportunidad contra Saddam Hussein cuando se ordenó la invasión a Irak a finales del siglo pasado. Sin embargo, las conjeturas de algunos analistas aluden a la posibilidad que sea aplicado el mismo esquema del bombardeo aéreo sobre la antigua Yugoslavia cuando la OTAN actuó por su cuenta, ignorando a propósito cualquier resolución que adoptara la ONU respecto a la situación allí creada. Como se determinó posteriormente, la intervención humanitaria, justificación presentada tardíamente por los Estados de la OTAN, no figura en la Carta de las Naciones Unidas ni en el derecho internacional consuetudinario; de modo que en dicha nación sólo hubo un interés meramente anexionista o, por lo menos, dirigido a conseguir un control efectivo de este territorio cercano a Rusia.

Como lo pregunta Diana Johnstone en un artículo de su autoría, “¿Cuántas veces puede utilizar EE.UU. una falsa alarma para comenzar una guerra agresiva? Un ‘genocidio’ inexistente en Kosovo y Libia, armas de destrucción masiva inexistentes en Irak, y ahora lo que gran parte del mundo considera un ataque de armas químicas de ‘bandera falsa’ en Siria”. El mundo entero conoce que Estados Unidos, sea republicano o demócrata su presidente, ha puesto en práctica los lineamientos del  Proyecto para el Nuevo Siglo Estadounidense (o en inglés Project for the New American Century), el cual sencillamente plantea la dominación suprema, tanto militar como económica, de todo el mundo, lo mismo que del espacio y el ciberespacio por parte de Estados Unidos, procediendo a la intervención sin tapujos en los problemas internos de otras nacionales e imponer, en consecuencia, la Pax Americana.

Por ello, la agresión inminente a Siria implica una alerta que no se puede subestimar, puesto que la misma estaría orientada a propiciar un enfrentamiento bélico de mayores proporciones y consecuencias con la República Islámica de Iraq, por lo que los sirios deben defenderse del acoso imperial con todos los recursos a su disposición, contando igualmente con la urgencia de la resistencia y la solidaridad de todos los pueblos del mundo.-

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28/08/2013 19:01 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

EE.UU. Y “SU” RESPETO AL DERECHO INTERNACIONAL

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Prácticamente desde su nacimiento como nación, Estados Unidos se atribuyó un “destino manifiesto” sobre las demás naciones del mundo, comenzando por sus vecinas ubicadas al sur de sus fronteras, a las cuales debía extender su “protección” y su obligación “civilizadora”, y cuya mezcolanza étnica justificaba entonces ser dominadas por quienes eran portadores de la sabiduría occidental. A partir de esta convicción supremacista, los diferentes inquilinos de la Casa Blanca han seguido invariablemente un mismo patrón de conducta imperialista, ordenando todo tipo de tropelías en contra de la autodeterminación de los pueblos, en un juego de ajedrez geopolítico que les garantice la hegemonía mundial, sin rivales que se la disputen. De esta forma, Estados Unidos ha tenido una injerencia -directa e indirecta- en los asuntos internos de muchos países considerados estratégicos para sus intereses económicos, políticos y militares, a tal grado de ordenar el asesinato de presidentes y dirigentes políticos “disidentes”, el desembarco de marines, golpes de Estado y bloqueos económicos (como ocurre desde hace largo tiempo con Cuba); todo ello enmarcado en “la defensa de la democracia y de la paz universal”, que es decir todo aquello que beneficie y consolide dichos intereses.

A todas estas acciones imperialistas se suma la interpretación unilateral que ha hecho Washington del derecho internacional en la actualidad -según su propia conveniencia-, incluyendo lo pertinente a la Convención de Ginebra y el respeto a los derechos humanos, sin tomar en cuenta la posición contraria de gobiernos, organismos multilaterales y la opinión pública mundial. Así, los gobiernos de George Bush (padre e hijo) y de Barack Obama han violentado las normas establecidas por la ONU, han desconocido la jurisdicción de la Corte Penal Internacional y han fijado como fronteras de su país al planeta entero, contando para ello con sus secuaces de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), en lo que fácilmente podría catalogarse de actos de piratería internacional, además de representar una vuelta al colonialismo que los mismos protagonizaran en el pasado en África, Asia y nuestra América, exterminando a sus pueblos aborígenes y saqueando sus riquezas.

De ahí que no extrañe nada las medidas de coerción y control que ahora pretende aplicar la corporación gobernante estadounidense a escala planetaria, las cuales deben aceptarse sumisa e incondicionalmente, bajo pena de ser castigados, en una u otra forma. Por eso, lo sucedido a sus propios ciudadanos (exacerbando el miedo atávico a un enemigo externo incivilizado,  e inculcado sistemáticamente a través de los diversos medios de información), ahora EE.UU. lo aplica a todos los continentes, creando una amplia red de espionaje (sin respeto a la intimidad de los hogares) y de chantajes políticos que explica -en parte- ese silencio cómplice que rodea todas sus acciones de terrorismo de Estado; todo esto en una cruzada neocolonialista, injerencista e imperialista que es preciso denunciar y enfrentar en todo momento, si se quiere preservar todavía lo más sagrado para cada persona y cada pueblo: su libertad integral.-

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11/07/2013 17:19 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

EL DESDÉN IMPERIAL Y LA LUCHA COMÚN DE NUESTROS PUEBLOS

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Con infinito cinismo y desdén imperial, los gobiernos que han regido Estados Unidos, sobre todo los de las dos últimas décadas, regularmente dan a conocer una lista en la cual condenan a naciones y gobiernos que estarían (aparentemente) patrocinando y/o respaldando la violación sistemática de los derechos humanos, la impunidad del terrorismo internacional y el tráfico ilícito de drogas; en una especie de chantaje que siempre obvia los múltiples desmanes cometidos dentro y fuera por los propios Estados Unidos.

Como lo cita Yldefonso Finol en su libro La falacia imperialista de los derechos humanos: “Bajo el cobijo de la promoción de los valores de la civilización occidental, Estados Unidos, erigido en ejemplo y paradigma de la libertad, ha desarrollado una política exterior, cuyo emblema discursivo ha sido la democracia. Han variado muchas cosas, los estilos, los mecanismos, pero lo que se ha mantenido inmutable es la creencia estadounidense del ‘destino manifiesto’; es decir, el derecho que se atribuyen de dirigir el destino de todo un continente. El argumento de los derechos humanos cae a pelo a esta práctica y se trasmuta en falacia mayúscula ante los horrendos saldos cosechados”. Ahora mismo, esta falacia le sirve al imperialismo gringo para desplegar sus tropas en cualquier parte del planeta, contando con la complicidad de sus socios agrupados en la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN). Así, bajo la excusa de preservar la paz mundial, los gobiernos yanquis han creado matrices de opinión que se repiten cada cierto tiempo que legitiman lo que será mañana noticia de primera plana, esto es, la invasión militar a algún país considerado disidente o una potencial amenaza, tal como ocurriera con Afganistán (afirmando que era albergue de las presuntas células musulmanas terroristas que destruyeron las Torres Gemelas de Nueva York), Iraq (acusando a Saddam Hussein de poseer un cuantioso e inexistente arsenal de armas de destrucción masiva), Libia (atribuyéndole a Muammar al-Gaddafi haber emprendido masacres contra su pueblo desarmado) y, últimamente, Siria (esgrimiendo que allí hay una tiranía que el pueblo sirio aspira sacudirse a través de las armas).

Sin embargo, al escrutar objetivamente las consecuencias de tales intervenciones, salta a la vista que las mismas siempre benefician los intereses económicos y geoestratégicos de Washington; quedando, por su parte, los países víctimas devastados o en peores condiciones a las supuestamente padecidas antes que ello ocurriera. Esta realidad -ocultada, minimizada y tergiversada sistemáticamente por las grandes empresas de la información- ha situado a los pueblos del mundo ante el dilema de sucumbir ante la nueva barbarie representada por Estados Unidos y sus socios europeos, o, por el contrario, luchar denodadamente por preservar su identidad cultural, sus recursos naturales y su soberanía, para lo cual será ineludible que se planteen a sí mismos la necesidad de la integración en bloques regionales, al modo de la UNASUR, la ALBA-TCP y la CELAC, promovidas desde Venezuela por el Presidente Hugo Chávez. De esta forma, la resistencia a las intenciones neocolonialistas e imperialistas estadounidenses y europeas se estrellarían, una a una, ante un muro de contención eficaz, cuyo soporte principal será la organización y la conciencia humanista, pluralista y democrática de nuestros pueblos, unidos siempre en un mismo objetivo y en una misma acción colectiva.

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17/06/2013 12:05 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

EL GLOBALISMO IMPERIAL Y SU CAOS “CONSTRUCTOR”

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Las justificaciones de guerra justa contra el terrorismo internacional -formuladas a raíz del derrumbamiento de las Torres Gemelas del World Trade Center de Nueva York el 11 de Septiembre de 2001- le han servido de mucho al imperialismo gringo en su ambicioso propósito de hacer del siglo XXI el siglo (norte) americano en el cual prevalezca, sin discusión alguna, su hegemonía absoluta. Para ello ha contado con la complicidad de sus socios, principalmente de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN); utilizando, además de la intervención militar, la extorsión y el chantaje económico-político, cada vez con mayor descaro e impunidad, vulnerando ostensiblemente la soberanía del resto del mundo a fin de imponerles las políticas económicas que más les favorezcan, causando mayores niveles de pobreza, exclusión social y explotación de la clase trabajadora. Así, sus zarpas se han hecho sentir a sangre y fuego en aquellas naciones que poseen grandes yacimientos de gas y petróleo, sobre todo en Asia central, Medio Oriente y norte de África, asegurando su control directo por parte de sus poderosas corporaciones transnacionales.          

En Estados Unidos, como bien lo describe Pedro Ibáñez, “desde la conspiración comunista internacional de posguerra hasta la lucha contra el terrorismo de comienzos del siglo, la propaganda oficial de este país, en distintas épocas y con diferentes recursos, justifica el gasto militar, una política exterior intervencionista y el apoyo del pueblo estadounidense a un belicismo que sostiene al complejo militar industrial, cuyo fin es una perversa forma de desarrollar el capitalismo”. (El imperio antiheróico: entre la ficción y la mentira. Revista A Plena Voz, nº 55-56). Esto ha logrado que los ciudadanos estadounidenses, a pesar de lo cuestionable de las guerras emprendidas por sus gobiernos en los últimos veinte años, hayan terminado por legitimarlas, previendo una eventual amenaza exterior, convirtiendo en enemigos de su país a todo gobierno que no comparta sus criterios imperiales. De este modo, los distintos inquilinos de la Casa Blanca (desde Reagan hasta Obama) han compartido el inadmisible privilegio de ordenar guerras y operaciones militares en diversas latitudes, siempre invocando la guerra justa contra el terrorismo internacional como razón de Estado frente a un mundo que batalla contra una crisis cíclica del capitalismo que lo hace depender de una economía subsidiada por todos: la de Estados Unidos. Esta conexión entre economía y guerra es lo que le ha permitido a los grupos gobernantes de Estados Unidos erigirse como los amos y/o directores del sistema económico internacional, instituyendo un globalismo imperial que amenaza, incluso, con destruir todo vestigio de vida, dada su voracidad irracional de recursos naturales.

Para alcanzar sus mezquinos propósitos, el imperialismo global está perpetrando crímenes de lesa humanidad bajo la argucia de defender los derechos humanos, pisoteando la autodeterminación de los pueblos en nombre de la democracia e imponiendo sus mentiras como verdades inobjetables a través de los diferentes medios de comunicación a su servicio; todo ello con la innoble finalidad de causar un caos “constructor” de ese nuevo siglo estadounidense que se delineara tras el último gobierno de George W. Bush. Por eso, no debe sorprender a nadie las situaciones padecidas por Siria, Mali y otras naciones de la periferia capitalista, puesto que -simplemente- a esta nueva modalidad imperialista no le importa echar mano a los mismos recursos colonialistas de sus antepasados cuando sometieron y expoliaron los pueblos libres de África, Asia y América, disfrutando de la bonanza de sus suelos.-

 

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01/03/2013 06:05 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

GAZA Y LA SAGRADA IMPUNIDAD DEL SIONISMO

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A pesar del silencio cómplice de los gobiernos y de los grandes medios de información, que no sólo apoyan las agresiones constantes del sionismo contra el pueblo de Palestina, sino que tergiversan los hechos ocurridos en esa lejana región de nuestro planeta, la indignación de millones de personas se hizo manifiesta en muchos lugares ante el bombardeo desproporcionado recientemente desplegado por la Fuerza de Defensa de Israel contra Gaza, acribillando indiscriminadamente tanto a niños como a adultos, sin ningún tipo de reparación. La reacción de la Organización de las Naciones Unidas ha sido, como otras veces, poco menos que estéril y tardía, dada la indiferencia con que es recibida por las autoridades israelíes, apoyadas, como siempre, por el imperialismo yanqui y sus socios europeos, sin que ninguna resolución resulte decisiva para acabar con el martirio de los palestinos, cuya data traspasa más de cincuenta años entre desalojos forzados, detenciones arbitrarias, torturas, asesinatos selectivos de dirigentes, masacres planificadas y bloqueos sistemáticos; todo lo cual ha configurado -sin lugar a dudas- un genocidio mayor al que proyectaron y ejecutaron los nazis en Alemania y Europa.

Todo esto ha sido constantemente esgrimido por los gobernantes sionistas como resultado de una estrategia antisemita de parte de quienes critican y condenan sus agresiones al pueblo palestino, lo cual ha logrado que muchísima gente crea que los agresores son los palestinos, fanatizados por su credo religioso, y no las víctimas, como sucede realmente. A esto ha contribuido el manejo de la información a escala mundial y las llamadas películas de acción que colocan a los árabes en el cuestionable papel de terroristas, capaces de activar una bomba nuclear en medio de cualquier ciudad europea o estadounidense. Esto -y más- le ha permitido al Estado de Israel hacer de las suyas sin que nadie se lo impida, convirtiéndolo en un Estado atípico y decididamente guerrerista. Como lo describiera el escritor Eduardo Galeano, “Israel es el país que jamás cumple las recomendaciones ni las resoluciones de las Naciones Unidas, el que nunca acata las sentencias de los tribunales internacionales, el que se burla de las leyes internacionales, y es también el único país que ha legalizado la tortura de prisioneros. ¿Quién le regaló el derecho de negar todos los derechos? ¿De dónde viene la impunidad con que Israel está ejecutando la matanza de Gaza?”

Por otra parte, no hay que olvidar la limpieza étnica sionista de 1948, buscando dejar sin población palestina los ancestrales territorios que venían ocupando antes de la creación artificial del Estado de Israel. Este procedimiento discriminatorio persiste -no obstante las Regulaciones de La Haya de 1907 y la Cuarta Convención de Ginebra de 1949 sobre el tratamiento del ejército ocupante de las poblaciones ocupadas-, impidiéndoles a los palestinos, incluso, el derecho a la salud y a la alimentación, como a una identidad cultural propia, obligándolos a ser parias en su propia tierra. Para perpetuar sus “hazañas” bélicas, los sionistas se escudan tras una supuesta amenaza de los palestinos contra su existencia como Estado soberano, tratando de hacernos olvidar a todos en el mundo el cuantioso arsenal que poseen, con tanques blindados, artillería pesada, helicópteros de combate y aviones F-16 y F-18, sin incluir las armas atómicas, frente a las escuálidas armas con que pretenden defenderse los palestinos, en una guerra asimétrica en la cual hay más víctimas palestinas que israelitas. La realidad es que la verdadera amenaza para el sionismo es la paz que se logre, en pie de igualdad, con el pueblo de Palestina. De ahí que no sorprenda el por qué se mantiene inalterable su propósito original: liquidar definitivamente a Palestina.-

 

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26/11/2012 10:17 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

LA OFENSIVA IMPERIALISTA EN SIRIA APUNTA A IRÁN

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Con acusaciones reiteradas, pero sin comprobación tajante alguna, respecto a que la República Islámica de Irán construye armas de destrucción masiva que amenazan la paz mundial, el gobierno de Estados Unidos ordenó el desplazamiento de  su V Flota, ubicada en Bahrein, país monárquico del Golfo Pérsico, en torno al Estrecho de Ormuz, canal por donde transita el 35% del petróleo a nivel mundial. Al mismo tiempo, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) comenzó maniobras militares en el Mar Jónico, cuyo objetivo principal es la preparación de una intervención militar a gran escala que asegure el suministro de petróleo, través de esta importante vía marítima, a las naciones que la integran. Sin embargo, el trasfondo de todas estas maniobras por parte del imperialismo gringo y de sus aliados europeos es la reconfiguración de todo el Medio Oriente, tal como lo había previsto en su momento el gobierno guerrerista de George W. Bush, de modo que cada país de esta estratégica región quede bajo su influencia directa, estableciendo Estados y mini-Estados, cuyas soberanías respondan sumisamente a sus intereses capitalistas.
 
Así, a las acciones intervencionistas de Estados Unidos y sus socios en Afganistán, Irak y Libia (cuyo control no ha sido definitivo) se suma lo que sucede actualmente en Siria donde grupos de mercenarios reclutados por Arabia Saudita y Qatar han sido infiltrados en su territorio con la finalidad de derrocar al gobierno de Bachar al-Assad e imponer un régimen más propenso a favorecer las demandas estadounidenses y europeas, en un colonialismo de nuevo cuño que se pretende extender a todas las regiones del planeta, basándose en su poderío militar. Tales mercenarios han sido equipados sin disimulo por la OTAN, del mismo modo que lo hicieran en Libia, suministrándoles también informaciones de los desplazamientos e intercepción de las comunicaciones telefónicas de las tropas sirias por medio de su red de satélites. Todo ello aderezado con una campaña de manipulación de la opinión pública en los diferentes medios de información que hacen ver que se trata de una insurgencia popular contra la “dictadura” que padece Siria, exigiendo libertad y democracia para sus ciudadanos, cuestión que está muy a propósito del objetivo estadounidense de agredir a Irán, prácticamente cercado por las fuerzas hostiles de la OTAN, contando con el territorio sirio como plataforma de ataque, además de Israel.
 
Tal como ya lo señalara Álvaro Cunhal en 2001, “la ofensiva imperialista actualmente en curso tiene como objetivo declarado y anunciado, la imposición en todo el mundo del dominio absoluto del capitalismo como sistema único, universal y final”. Esto significa que cualquier concesión a Estados Unidos y sus socios de Europa estará limitando y subordinando la soberanía de los pueblos del mundo a sus intereses, de forma que esta realidad sea absoluta; cuestión que pareciera preocupar a los gobiernos de Rusia y China, los cuales tienen también sus intereses en la región del Medio Oriente y otros continentes que, ineludiblemente, estarían en confrontación con aquellos. En este último caso, tanto Rusia como China han utilizado su veto en la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en contra de un mayor incremento de las actividades desestabilizadoras de la OTAN en Siria, anticipando quizás que ésta caiga en manos del imperialismo binario de Estados Unidos y Europa, afianzándose para sí mismos el control de mayores recursos energéticos. Esto es algo que no debe ignorarse a la hora de conocer qué persiguen realmente los regímenes estadounidense y europeos al apoyar a supuestas rebeliones populares en distintas latitudes del planeta en defensa de la democracia, puesto que se les estará dando carta blanca para hacer lo mismo en nuestras naciones.-  
16/02/2012 14:05 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

EL NUEVO COLONIALISMO GRINGO-EUROPEO: EXPRESIÓN DE LA BARBARIE CAPITALISTA

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Según lo revelara en una entrevista realizada en marzo de 2007 el General Wesley Clark, ex Comandante Supremo de la OTAN durante la guerra en Kosovo, Estados Unidos anticipaba ya una intervención militar en Iraq, Libia, Siria, Irán y otras naciones del Medio Oriente, todo con el deliberado propósito de apoderarse de sus yacimientos petroleros y de reconfigurar dicha región según sus intereses económicos con el apoyo de sus socios de Europa e Israel, involucrados todos en una moderna cruzada colonialista. La excusa sería luchar contra el terrorismo, teniendo como telón de fondo lo ocurrido a las torres del World Trade Center de New York.

En la actualidad, los hechos confirman cada día las pretensiones del complejo militar-industrial que domina la Casa Blanca, apuntando al control de los recursos petroleros y a la imposición de un nuevo orden mundial regido por el capital transnacional. Para ello, las situaciones críticas o de conflicto interno existentes en algunas naciones (algunas de ellas inducidas por Washington y sus aliados europeos) son el pretexto para intervenir en las mismas, aduciendo que lo hacen en resguardo de los ciudadanos amenazados y/o masacrados por sus gobiernos, ahora convertidos por obra y gracia de los grandes medios industriales de información en dictaduras o regímenes que usurpan la soberanía popular y violan los derechos humanos. Mediante esta estratagema, el imperialismo binario de Estados y Europa viene imponiéndole al resto del mundo una versión modernizada del colonialismo, tutelando las soberanías nacionales, como lo está haciendo en el caso de Grecia, valiéndose de la crisis económica que atraviesa.

En consecuencia, nada de lo que está sucediendo en Medio Oriente podría casual. Las intenciones son muy claras y no han sido negadas por ninguno de los gobiernos involucrados en su puesta en práctica. Incluso se ha buscado sumar al festín a Rusia y a China, de forma que su poder de veto en el seno de la ONU no entorpezca dichas intenciones. Así, las naciones poseedoras de riquezas naturales estratégicas, como el gas y el petróleo, vitales para el estilo de vida de sus pares industrializadas, corren el grave riesgo de ser víctimas de su voracidad insaciable. El hecho que algunas de ellas no lo sean todavía, no niega que ya estén en la mira de los halcones gringos y europeos, animados por el éxito de sus recientes operaciones militares.

Todo esto tiene, sin embargo, su contraparte y eso le imprime cierto optimismo a la situación programada por los grandes centros de poder hegemónico a nivel mundial: la reacción de los indignados que amenaza con extenderse a los cinco continentes en contra del sistema capitalista. Esta es una cuestión que merece un mayor análisis. Comprender sus causas ayudaría a detener los planes imperialistas de gringos y europeos, concientizados los pueblos de la necesidad de una alternativa revolucionaria que acabe de una vez por todas con la recurrente transferencia de riqueza de los más pobres a los más ricos para superar coyunturalmente la crisis sistémica del capitalismo. A través de esta comprensión, sumada a la necesidad de un mundo multipolar, los pueblos de todo el planeta harían retroceder los planes hegemónicos de las grandes potencias industrializadas, incluso por su propio bienestar, puesto que se trata de liberarlos a todos de la actual barbarie capitalista.-

29/12/2011 14:14 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

EL CINISMO IMPERIAL: “NOSOTROS ESTAMOS EN LIBIA POR EL PETRÓLEO”

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Durante el diálogo sostenido con la periodista Andrea Mitchell, a través de la cadena internacional MSNBC, el senador demócrata Ed Markey aseguró que “... Bueno, nosotros estamos en Libia por el petróleo. Igual que Japón lo está por la tecnología nuclear. Y esta dependencia que tenemos por el petróleo, es una necesidad que tiene Estados Unidos de tener un programa de energía renovable en el futuro”.

Así, los gobiernos y ejércitos que integran la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) violaron descaradamente las disposiciones de la resolución 1973 del Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), la cual -pese a su carácter evidentemente intervencionista y neocolonialista, prohibió las operaciones militares en tierra y no contemplaba el derrocamiento de Muammar Gadafi ni el reconocimiento del Consejo Nacional de Transición como gobierno de facto de Libia. Dicha resolución solo autorizaba a los mandos de la OTAN a brindarle  protección de los civiles supuestamente masacrados por las fuerzas gubernamentales libias, pero estos se extralimitaron y organizaron una operación combinada de fuerzas aéreas, navales y terrestres, violando radicalmente la decisión del Consejo de Seguridad, secundados por una campaña mediática a nivel mundial que daba cuenta de la tiranía de Gadafi y de sus crímenes de lesa humanidad.

Muammar Gadafi se convirtió en uno de los socios más fieles del imperialismo en la región de Oriente Medio, especialmente de Francia e Italia, lo que no impidió que los gobiernos de tales naciones, junto con el de Estados Unidos, armaran y respaldaran militarmente a mercenarios, cuya misión principal es la de asegurarles el acceso al petróleo de alta calidad existente en el subsuelo libio. Este hecho, de por sí, constituye una señal de advertencia para el resto de las naciones que disponen de recursos estratégicos esenciales para las potencias capitalistas, las cuales -como quedó demostrado en este caso, al igual que en Afganistán e Iraq- no tendrán reparo alguno en violar la Carta de las Naciones Unidas, validas de su poder de veto en dicha organización, además de su poder bélico, para imponer su voluntad a todo el planeta en un reparto neocolonial que nos recuerda lo hecho en los siglos anteriores por Europa.

Luego de la confusión producida por las rebeliones de Túnez y Egipto -que los hizo defender los regímenes derrocados-, los gobiernos de Estados Unidos y Europa reaccionaron de distinta manera en el caso de Libia, desatando una bien cuidada campaña de desinformación que hizo ver a los mercenarios que ellos patrocinaron como rebeldes enfrentados a una cruel tiranía, llegándose a calificar los acontecimientos allí como una guerra civil. En cierto modo, siguieron los mismos patrones aplicados durante la llamada Guerra Fría cuando enfrentaban la “conspiración mundial comunista”, representada por la URSS. Ahora que la estrategia resultó exitosa, no podemos sustraernos a la idea que la misma será aplicada en algún otro lado, teniendo como blancos principales aquellos países provistos de materias primas requeridos por el capitalismo mundial. Para Estados Unidos, tal estrategia la orientaría hacia su “patio trasero”, nuestra América, lo que debiera prevenir a los gobiernos y pueblos de esta amplia región a contrarrestarla de antemano, de una forma parecida a la empleada contra las pretensiones del ALCA, en una confrontación asimétrica, pero efectiva, que desnude y venza el cinismo imperialista de Washington y de sus socios europeos.-

28/08/2011 18:14 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

DÓLARES Y MISILES EN LA ESTRATEGIA IMPERIALISTA DE EE.UU.

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         Con la película de Stanley Kubrick, “Chaqueta metálica” (exhibida en nuestro país con el título de “Nacido para matar”), quedó de manifiesto la mentalidad de las tropas estadounidenses cuando uno de los soldados confiesa que fue a la guerra de Vietnam porque “quería conocer gente de una vieja cultura y matarla”. Es lo que han hicieron antes los soldados de George Walker Bush y los de Barack Obama ahora cuando atacan y matan a ciudadanos inermes en Irak, Afganistán y Libia, pretendiendo hacerlo en resguardo del mundo libre, occidental y cristiano amenazado por extremistas bárbaros que, en su mente simplista, deben desaparecer de la faz de la Tierra. Una cuestión concienzudamente exacerbada por los halcones guerreristas en la Casa Blanca (secundados por sus socios ingleses y europeos) para quienes la guerra preventiva dejó de ser un ejercicio teórico del Pentágono para convertirse en una realidad que amenaza cada día más la paz mundial.

        A pesar de la autocensura impuesta por las corporaciones industriales de noticias estadounidenses, el gobierno de Estados Unidos no pudo impedir que algunas imágenes de la guerra contra el “terrorismo” fueran difundidas en algunas cadenas televisivas de su país y en Internet, despertando indignación y horror en distintas latitudes del mundo, al observarse el comportamiento habitual de las fuerzas militares anglosajonas en aquellas tierras milenarias. Los ciudadanos estadounidenses dudan, incluso, que su gobierno desconociera los planes terroristas que se concretaron en los ataques del 11 de septiembre de 2001 y, tras la fachada de la lucha contra el terrorismo, descubren que existen poderosos intereses de grandes corporaciones transnacionales que buscan controlar el mercado de los hidrocarburos en el Asia Central, conectados a la clase gobernante de su país.

         Esto confirma lo plasmado en el Documento de Santa Fe IV, según el cual “Estados Unidos no debe tener miedo de actuar como la superpotencia invencible que es en realidad. La mano invisible del mercado no funcionará jamás sin un puño invisible”. Tal puño se llama Ejército de los Estados Unidos. Así, McDonald´s no puede expandirse sin McDouglas, el fabricante de los aviones F-15.

         Tales patrones de imperialismo y fascismo descarado se vieron oportunamente estimulados por los ataques del 11-S, lo que facilitó que se viera enemigos a vencer en todos aquellos que no compartieran su visión parcializada del mundo; justamente aquellos que luchan por mantener sus raíces históricas ante el avance demoledor, excluyente y uniformador de la globalización capitalista. De ahí en adelante todo giraría (o debiera girar) en torno de los intereses vitales de seguridad nacional que constituyen el imperio económico y geopolítico de Estados Unidos en todo el planeta. Así, Bush estableció que el “eje del mal” contra los “buenos” de Estados Unidos no sólo lo representaban Corea del Norte, Irán, Siria o Cuba, sino todo aquello que pudiera ser denominado radicalismo populista, según la acepción del General James T. Hill, ex jefe del Comando Estratégico del Sur, al referirse a los casos particulares de Haití y Venezuela. Obama ha seguido la misma senda que su antecesor en la Casa Blanca sin ningún tipo de rubor y desmereciendo el Premio Nobel de la Paz que le fuera otorgado.

            Lo peor de todo este panorama es que Obama y sus halcones es constatar que están convencidos que no existe fuerza alguna, a nivel mundial, que les haga contrapeso o contenga sus apetitos territoriales. Por ello, buscan acomodar sus piezas de dominio hegemónico en América Latina y el Caribe, enfilando sus baterías hacia las reservas energéticas e hídricas que existen en abundancia en esta importante región del planeta, como es el caso de la Amazonia, aprovechándose del auge delictivo existente en algunas de estas naciones, especialmente centroamericanas. De este modo, a la par de la diplomacia del dólar, Estados Unidos ha ido potenciando firmemente su supremacía militar en esta región, gracias a la implementación de algunos planes militares que le dan potestad para intervenir, incluso, en los asuntos internos de estos países si considera que deben hacerlo y si sienten amenazados sus intereses comerciales, gracias a la posición servil y mercantilista de algunos de sus gobiernos.-

12/07/2011 17:27 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

LA JURISDICCIÓN IMPERIAL GRINGA Y EL CASO VENEZUELA

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El reciente anuncio del Departamento de Estado estadounidense de aplicar sanciones a Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA), bajo la Ley de sanciones contra Irán y la Ley integral de sanciones, responsabilidades y desinversión contra Irán, viene a sacudir -sin duda- la confianza del estamento gubernamental venezolano respecto a las “buenas intenciones” de la administración de Barack Obama, sirviéndole esto de preámbulo para mayores acciones en contra del gobierno de Hugo Chávez, acusándolo de colaborar con el gobierno de Teherán en su programa nuclear. Esto no es nada casual ni fortuito, habida cuenta del interés de Washington de reconfigurar su hegemonía en nuestra América, teniendo en el proceso bolivariano un obstáculo para lograrlo. Por ello, quienes confiaron en que la garantía del suministro de petróleo venezolano a Estados Unidos amortiguaría sus propósitos intervencionistas en Venezuela han quedado “sorprendidos” en su buena fe, olvidando que el imperialismo yanqui sólo tolera aquellos regímenes que no se opongan a sus intereses, así se revistan de nacionalismo y de revolución, en lo que serían unas democracias controladas. Fuera de este marco, nada estaría en consonancia con la jurisdicción imperial gringa, por lo que le corresponde actuar en consecuencia y doblegar cualquier tentativa de independencia que surja al sur del río Bravo.

Esta situación quizás busque sentar a la mesa de negociaciones a Chávez y conseguir de este una posición más conciliadora, de sometimiento y de menos confrontación con Estados Unidos, sin que ello signifique que no dejen de mostrarle las posibilidades (nada disimuladas) de exponerlo a las mismas presiones y estrategias desestabilizadoras e intervencionistas empleadas contra otros gobernantes que quisieron salirse de la raya, tanto en el pasado como en el presente.

Para quienes respaldan el proceso revolucionario en Venezuela (y fuera de sus fronteras) es oportuno citarles las palabras de Fabricio Ojeda, quien en 1966 anticipaba lo que sería la confrontación de nuestros pueblos con el imperialismo yanqui en su empeño por alcanzar la plenitud de su liberación nacional: “La lucha revolucionaria de hoy -así tenemos que verla- es una lucha de todas las fuerzas progresistas del mundo, de carácter complementaria, que se extiende y consolida, como unidad dialéctica, en una situación de gran auge popular y donde las condiciones objetivas de cada país constituyen el elemento principal”. De esta manera, ningún proceso revolucionario puede verse como algo aislado. En este caso, la lucha revolucionaria en Venezuela tendría que insertarse en una de más amplio espectro: la lucha antiimperialista y anticapitalista que se viene librando a nivel continental y mundial desde hace dos décadas, lo cual no podría entrever una convivencia tutelada con el imperialismo yanqui, pues sería desvirtuar su esencia socialista y revolucionaria.

 Por ello, lo afirmado por Fabricio Ojeda cobra una vigencia íntegra. “Todo el ejército norteamericano de hoy sería insuficiente para distribuirlo como fuerza de ocupación en la extensa geografía sacudida por la revolución. Venezuela es un importante factor del campo revolucionario mundial. Su lucha de liberación es complementaria con la de otros pueblos en trance similar. Una es necesariamente, querámoslo o no, continuación de la otra. Y aunque cada país, como el nuestro en este caso, actúa conforme a sus propias realidades y realiza el tipo de revolución que históricamente le corresponde, no puede eludir, ni ello sería correcto, su integración con otros movimientos similares. No es culpa de los revolucionarios venezolanos que su lucha sea en primer término contra los imperialistas, en lo cual guarda perfecta identidad con las luchas que se realizan en Vietnam, en Angola, en el Congo o las que se libraron en Cuba y en Argelia. La culpa en este caso es de los imperialistas, que no han respetado fronteras ni continentes para extender su explotación”. Esto debiera obligarnos a todos los revolucionarios a revisar cuál es el alcance de la revolución socialista que nos hemos planteado hacer, tanto en Venezuela como en el resto de América. De otro modo, situaciones como la suscitada por la administración de Obama tendrán una respuesta tímida y poco ajustada a lo que es, en definitiva, la jurisdicción imperial estadounidense, ahora extendida a todo nuestro planeta, sin un contrapoder que le ponga coto alguno.-

26/05/2011 15:59 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

LOS INSTRUMENTOS DE LA DOMINACIÓN IMPERIALISTA EN EL ESCENARIO MUNDIAL

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Gracias a su diversificado sistema propagandístico, Estados Unidos ha conseguido imponerle su visión, estilo de vida e intereses particulares al resto del mundo, en un contexto internacional donde sus grandes corporaciones transnacionales contarán siempre con el despliegue inmediato de sus fuerzas armadas en cualquier zona geográfica, aún las más distantes, sin que le asista a ninguno de los países agredidos el derecho natural de defenderse, con todo lo que ello implica y representa para la continuidad y el respeto de su correspondiente soberanía nacional. Del mismo deriva la anuencia sutilmente forzada en torno a situaciones álgidas con gobiernos que -de una u otra manera- buscan una vía independiente del curso de la historia marcado por las elites dominantes de Washington desde el momento mismo que cesara la Segunda Guerra Mundial, cosa que devino en golpes de Estado, bloqueos económicos, sabotajes, invasiones, acusaciones sin base de violaciones a los derechos humanos, de totalitarismo, de comunismo, de narcotráfico y de terrorismo, asesinatos selectivos de dirigentes políticos y sociales, amenazas constantes de agresión y manipulación de los organismos multilaterales, entre éstos la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y la Organización de Estados Americanos (OEA) que tienen como soporte principal las mentiras vertidas por dicho sistema. De este modo, Estados Unidos ha justificado su injerencia imperialista en Guatemala, Cuba, República Dominicana, Vietnam, Grenada, Líbano, Panamá, Afganistán e Irak, sin olvidar lo mismo mediante el derrocamiento de los gobiernos de Chile, Haití, Venezuela y, en el tiempo reciente, de Honduras.

Esta forma de doctrina fue acompañada por la constitución de la USAID bajo el gobierno de Harry S. Truman en 1946, del Banco de Importaciones y Exportaciones (Eximbank), el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento o Banco Mundial (BM), la Organización para el Fomento de Inversiones en América Latina (ADELA) y sus otros apéndices financieros, los cuales han tenido -fundamentalmente- un papel relevante en la promoción y mantenimiento de la dependencia económica de los países de Nuestra América respecto al Tío Sam.

Todo ello, conformando una vasta estrategia hegemónica diseñada al cabo de la Segunda Guerra Mundial y enunciada por el ideólogo y fundador de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos, Allen W. Dulles, en el libro titulado “El arte de la inteligencia”, para contrarrestar, derrotar y, finalmente, eliminar a la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), su enemigo ideológico y militar, de modo que la hegemonía estadounidense se impusiera sin rivales a nivel mundial, aplicándose luego en cada una de las zonas geográficas del planeta donde la autodeterminación de los pueblos personificaba una amenaza para la hegemonía imperialista, siendo el comunismo internacional la excusa perfecta para legitimar la intervención abierta o encubierta de Washington, como se evidenció desde entonces en Nuestra América, el sudeste asiático y África. Según Dulles, “solo unos pocos acertarán a sospechar e, incluso, a comprender lo que realmente sucede. Pero a esa gente la situaremos en una posición de indefensión, ridiculizándolos, encontrando la manera de calumniarle, desacreditarle y señalarle como desecho de la sociedad” y, dependiendo del grado potencial de amenaza que representara, matándola.

Tal estrategia fue perfeccionándose con el tiempo a través de equipos multidisciplinarios, teniendo en la industria cinematográfica de Hollywood, sin duda alguna, uno de sus mejores medios de propaganda, al crear una serie de iconos -tipo Superman o Rambo- que resaltan la supremacía racial, cultural, militar e ideológica de Estados Unidos. A lo interno de Estados Unidos, esta misma industria le ha inculcado a la población estadounidense ignorancia, odio y miedo respecto a los demás pueblos del mundo, de tal suerte que los indígenas, los mexicanos, los vietnamitas, los soviéticos, los alemanes, los árabes y los latinos en general, son presentados como salvajes, carentes de alguna moralidad e incultos, a quienes es preciso dominar, sin importar el precio que se pague.

Para lograr su cometido, el imperio ha conformado un frente mediático con canales de televisión, radios y prensa encargados de desinformar a los ciudadanos que acuden a ellos en búsqueda de información y de una opinión equilibrada que les permita conocer qué está aconteciendo. De ahí que éstos busquen influir en la mente de la gente a través de contenidos triviales o que resalten todo lo negativo y morboso que ocurra, como escándalos, accidentes trágicos, asesinatos y/o violaciones. Todo esto tiene que ser desmontado y deslegitimado por los movimientos revolucionarios mediante acciones concretas que les muestren a nuestros pueblos todo el entramado de desinformación y de alienación aplicado por el consorcio gobernante de Estados Unidos, de manera que exista una posibilidad real de emancipación, arraigada en el carácter nacional de cada uno, derrotando la imposición de un pensamiento único como parte de los mecanismos de dominación imperialista en el mundo.-

20/02/2011 11:29 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

GAZA SIGUE EN RUINAS

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Al cumplirse un nuevo aniversario de la ejecución de la Operación Plomo Fundido -iniciada el 27 de diciembre de 2008 y finalizada el 18 de enero de 2009- por parte de las Fuerzas de Defensa Israelíes en contra de la población civil de la Franja de Gaza, tendríamos que recordarle al mundo entero que sus poblaciones siguen en ruinas, impidiéndoseles incluso el suministro necesario de alimentos y de medicinas. Dicha Operación militar estuvo centrada en la destrucción sistemática de cualquier resistencia del pueblo, en especial de la organización Hamás que se atrevió a enfrentar los ataques del ejército sionista, representando la esperanza de miles de palestinos de lograr la soberanía plena sobre sus territorios ancestrales ilegalmente ocupados.

Como siempre, el gobierno sionista de Israel desoyó los llamados de gobiernos y organismos internacionales al cese de esta ofensiva militar por aire, mar y tierra, totalmente desproporcionada y, fundamentalmente, genocida. Para justificar tal ofensiva, el gobierno de Tel Aviv expresó que su objetivo era destruir la "infraestructura terrorista”, además de la capacidad militar de Hamás, como represalia al lanzamiento de cohetes y proyectiles de mortero por parte de milicianos palestinos desde la Franja de Gaza. En el balance de muertes, los israelitas tuvieron catorce bajas, tres civiles y once soldados mientras que los palestinos sufrieron aproximadamente mil cuatrocientos, una mayoría de ellos civiles, a consecuencia del bombardeo indiscriminado e implacable. Este ataque -al igual que muchos otros ocurridos desde que se fijara la intención de desalojar a los palestinos de sus tierras, con apoyo del imperialismo combinado de Inglaterra y Estados Unidos- sigue el patrón genocida y racista de los nazis, sin que la comunidad internacional -sobre todo, la ONU- haga algo realmente serio para detener al gobierno sionista de Israel, como quedó demostrado al éste ordenar detener a la flotilla de voluntarios que se dirigía a Gaza a suministrar ayuda a sus habitantes; de manera que los palestinos tengan que optar por la migración forzosa ante lo precario de sus condiciones de sobrevivencia.

Está demás decir, que el sionismo logró su meta. En la actualidad, los habitantes de Gaza carecen de las cosas más elementales para vivir, en especial sus niños y adolescentes, quienes padecen el hostigamiento constante de las Fuerzas de Defensa Israelíes, siendo gravemente afectados en su bienestar sicológico general. Todo esto no es simple casualidad. Como lo expresara Ur Shlonsky, un escritor y activista anti sionista israelí, además de ser profesor en la Universidad de Ginebra, los sionistas pretenden “aterrorizar a la población civil, asegurando la máxima destrucción de propiedades y recursos culturales… La vida diaria de los palestinos debe llegar a ser insoportable: Hay que encerrarlos en ciudades y pueblos, impedir que ejerzan una vida económica normal, separarlos de sitios de trabajo, escuelas y hospitales. Esto alentará la emigración y debilitará la resistencia a futuras expulsiones.” Es lo que alguien denominara con certeza “desastre humanitario planificado” o, lo que es lo mismo, una limpieza étnica perpetrada sin disimulo alguno ante los ojos del mundo. Para conseguirlo, incentivan entre la población israelí el uso de la fuerza como mecanismo de autodefensa frente a lo que estiman una agresión irracional de los palestinos al defender su derecho a tener una patria, montando una calculada matriz de opinión que los hace ver como salvajes y fanáticos religiosos, sin respeto por sus derechos y su cultura milenaria.

Por otra parte, el cinismo de las autoridades sionistas es innegable, complementado por quienes desde Washington se han plegado a sus directrices en lo que comprende el Medio Oriente. Así, entretanto hablan de conversaciones de paz que distraiga la atención de los representantes palestinos, los sionistas nunca han dejado de lado sus planes de erradicar a la población árabe del territorio que alegan les pertenece por mandato divino, justamente aquel que rigiera en su tiempo el rey David, por lo que sus ambiciones geopolíticas se extienden más allá de Palestina. Por consiguiente, el Estado de Israel es el más interesado en crear y explotar las condiciones que hagan inestable la amplia región del Medio Oriente. Con esto en mente, Israel requiere eliminar hasta su raíz cualquier pretensión reivindicativa de los palestinos, como asimismo el fortalecimiento y la independencia de alguno de los Estados circundantes.

Como se podrá concluir, la Operación Plomo Fundido es un amargo recordatorio de la agenda militar, racista y genocida del Estado de Israel. A pesar de su campaña desinformativa a nivel mundial, esta es una realidad que jamás podrán ocultar. Mientras tanto, los habitantes de la Franja de Gaza esperan que la solidaridad internacional sea algo más que palabras sin efectividad y pueda contener los planes expansionistas y guerreristas del sionismo israelí, en beneficio de la paz en toda la geografía del Cercano Oriente.-         

 

 

28/12/2010 11:09 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

¿CUÁL ES EL VERDADERO PROPÓSITO DE WIKILEAKS?

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            Entre las informaciones de mayor impacto mediático de 2010 se halla, sin duda, las revelaciones hechas por el portal WikiLeaks sobre documentos clasificados de Estados Unidos. Haciendo alusión a su nombre en español, filtraciones rápidas o fugas rápidas, esta organización mediática internacional sin fines de lucro e integrada por “periodistas, programadores de software, ingenieros de redes, matemáticos y otros”, le ha asestado un golpe demoledor al Departamento de Estado, al Pentágono y a las agencias de seguridad estadounidenses al revelar algunos detalles ocultos sobre su participación en las invasiones a Afganistán e Iraq y las labores de espionaje realizadas por su cuerpo diplomático a todo lo largo y ancho de nuestro planeta. En sí, tal portal no ha dado a conocer algo que ya no se supiera antes y que ha sido corroborado por algunos documentos desclasificados por las mismas autoridades estadounidenses, como la instigación y financiamiento de Estados Unidos para que se derrocara al Presidente Salvador Allende, además de otros hechos que dan cuenta del régimen de este país como un Estado terrorista de marca mayor.

           Todo esto ha contribuido a desarmar el andamio construido y reforzado por el régimen gringo desde la implosión de su contraparte imperialista, la Unión Soviética, para conservar e incrementar su presencia hegemónica a nivel mundial, cosa que le facilitó incursionar junto a sus aliados en Afganistán e Iraq, sin que el resto de los gobiernos protestara exitosamente, a pesar de la violación descarada del derecho internacional. Sólo habrá gente en los mismos Estados Unidos y Europa que, sugestionada por los grandes medios informativos, siga creyendo que todo ello es parte de una conspiración contra el mundo libre, cristiano y occidental. Sin embargo, algo que ha de resaltarse es, justamente, el papel que cumplen los diferentes medios de comunicación en el moldeamiento de la opinión pública, haciéndola permeable a los intereses de gobiernos y corporaciones transnacionales, aún en contra de los intereses y los derechos de los ciudadanos. Ésta sería una de las consecuencias de las revelaciones de WikiLeaks. De ahí el interés de algunos Estados de iniciar una cacería en contra de Julian Assange, el fundador y director de WikiLeaks, acusándolo de delitos no relacionados con su actividad, además de la suspensión del portal en Internet, pues consideran que vulnera su seguridad, a tal extremo que un columnista neoconservador de The Washington Times pidió tratarlo “de la misma manera que tratamos a otros objetivos terroristas de alto valor: matándolo”.  

           Ahora, nadie pone en duda la veracidad de estas revelaciones, lo que suscita suspicacia es su propósito, precisamente en momentos cuando el gobierno de Barack Obama y el mundo capitalista en general atraviesan uno de sus peores momentos y requieren controlar el avance de sus opositores. Otro tanto son los canales utilizados: The New York Times, El País, Le Monde, Der Spiegel y The Guardian, los cuales han publicado sólo aquello que sus editores juzgaron importantes para el público. ¿Tendría, acaso, un propósito similar al de Osama Bin Laden y Al Qaeda, los cuales resurgen cuando Estados Unidos necesita reforzar su lucha “antiterrorista” mundial? Si detallamos lo destapado por WikiLeaks, sólo resaltaría la hipocresía de los gobiernos de Estados Unidos y de otras naciones al presentarse como paladines de la democracia, pero en modo alguno tiende a cambiar las relaciones de poder existentes. Uno de sus efectos deseables es que se imponga un control social que funcione de abajo hacia arriba, lo cual tendría su repercusión en la responsabilidad de los diversos medios de difusión, acercándonos a la verdad de las cosas, aunque hayan intentos exitosos por diluirla y distorsionarla.-        

09/12/2010 11:39 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

EL 11-S, ¿ATENTADO O AUTOATENTADO?

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         Paulatinamente, desde hace algunos años se ha venido imponiendo en el territorio estadounidense un nuevo enfoque en relación a lo acontecido el 11 de septiembre de 2001 en Nueva York con el derribo de las edificaciones del World Trade Center, un acontecimiento gracias al cual la administración Bush consiguió legitimar el intervencionismo yanqui a una escala mundial, sin las restricciones del derecho internacional. Ahora muchos grupos o asociaciones profesionales han presentado evidencias que demuestran la falsedad de la versión oficial. Según las evidencias acumuladas, el  ataque atribuido a integrantes de la red Al Qaeda (una creación del gobierno de James Carter para combatir a las tropas soviéticas en Afganistán), liderada por Osama Bin Laden, sólo fue una coartada del gobierno y de las transnacionales relacionadas con el mismo para tener vía libre -mediante el uso de tropas- en sus propósitos de control directo de los recursos energéticos en Oriente Medio; todo lo cual se deduce de videos que dan cuenta de explosiones previas al desplome de las Torres Gemelas, incluso a una altura diferente a aquella en que se estrelló uno de los aviones, específicamente en los pisos inferiores de la Torre Sur. Ello ha servido para concluir que el 11-S fue un auto-atentado en lugar del atentado aceptado y difundido oficialmente, resultando parte de una conspiración más amplia, propiciada por elementos vinculados al gobierno de Bush para así disponer de una matriz de opinión favorable a la doctrina de guerra preventiva, algo que se enlaza con las mentiras vertidas respecto a la existencia de armas de destrucción masiva en Iraq y que fuera confirmado recientemente por personeros del gobierno de Barack Obama.

         Un dato importante que refuerza tal conclusión es el hecho que la comisión encargada de la investigación de lo ocurrido en Nueva York, aparentemente bajo la dirección de sus dos copresidentes, Thomas Kean, ex gobernador republicano, y Lee Hamilton, ex miembro demócrata del Congreso, en realidad estaba dirigida por Philip Zelikow, quien era además una pieza de la administración Bush-Cheney, el cual mantenía contacto con Condoleezza Rice y Karl Rove, el Secretario adjunto de la Casa Blanca. El informe de dicha comisión habría sido pre-elaborado por Zelikow, de modo que la destrucción del World Trade Center se entendiera y se aceptara como una operación de Bin Laden y Al Qaeda, es decir, un atentado perpetrado por árabes musulmanes a quienes era preciso castigar, someter o destruir, sobre todo, por ser diferentes en cultura y religión a los “cristianos sionistas” estadounidenses y, más aún, por ser éstos enemigos declarados del “pueblo elegido de Dios”, Israel.

         A semejanza de otros acontecimientos históricos utilizados por los gobiernos gringos para la declaración de guerras e intervenciones militares en otros países, como El Álamo, la explosión del Maine, el hundimiento del barco Lusitania, el ataque japonés a Pearl Harbour y el incidente de Tonkin, el 11-S le sirvió de excusa a Bush y a sus aliados comerciales para lograr el consenso de la opinión pública estadounidense respecto a su línea imperialista. De hecho, ello confirmaba lo que años antes señalaba el neo-conservador Zbigniew Brzezinsk sobre la necesidad de un nuevo Pearl Harbour que le permitiera a Estados Unidos justificar su estrategia de dominación, convirtiéndose así en la única potencia hegemónica del planeta, una vez eclosionada la URSS. Todo esto ha quedado prácticamente sepultado por la manipulación mediática de las grandes cadenas noticiosas estadounidenses y europeas, afectando incluso el respeto a los derechos civiles de la población de Estados Unidos, en razón de la lucha contra el “terrorismo internacional” decretada por Bush, al promulgarse y ejecutarse la Patriot Act (o Ley Patriota). Sin embargo, las investigaciones recientes tienden a reafirmar las sospechas respecto a la mentira, la operación militar y la conspiración conjunta del gobierno de Bush, el Pentágono y sus agencias de inteligencia que culminaron en lo acaecido al World Trade Center.- 

14/09/2010 11:21 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

¿SE IMPONDRÁ EL GOBIERNO MUNDIAL DE ESTADOS UNIDOS?

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Nadie -en su sano juicio- negará de forma categórica el carácter belicista e imperialista de Estados Unidos, la potencia industrializada y capitalista que en la actualidad se ha esparcido con sus tropas libremente por todo el planeta, ejerciendo un derecho de conquista jamás igualado en la historia humana. Menos aún, los planes militares que ha diseñado y pretende aplicar desde hace tiempo para controlar de manera directa los diversos recursos estratégicos diseminados en varios continentes que requiere su modelo de sociedad consumista, entre los cuales resaltan el agua, la biodiversidad y los hidrocarburos.

El poder supranacional encarnado por Estados Unidos no es producto del azar, ni el “destino manifiesto” decretado por alguna deidad, como algunos lo creen, sino la consecuencia de un bien ponderado y prolongado trabajo de think-tanks que tiene su principal base de sustentación a las oligarquías financieras, las fundaciones “democráticas” y los grupos elitistas políticos; todo lo cual se ha traducido en un consenso generalizado que legitima e, incluso, justifica cualquier acción imperialista gringa, aún cuando ello sea una deliberada violación de la autodeterminación de los pueblos y de los principios del derecho internacional, basada en una campaña sistemática de mentiras y de manipulación de noticias. Cosa que, indudablemente, beneficia los intereses capitalistas de una minoría, cuya influencia es activa aún respecto a aquellos gobiernos que son nominalmente anticapitalistas y antiimperialistas, obligados como están a mantenerse dentro del círculo de la economía internacional que ésta maneja a su antojo, actuando en un teatro de operaciones mundial, sin dependencia de ningún poder constituido.

Para tener una visión definitiva, o global, del gobierno mundial que estaría ya imponiéndonos Estados Unidos, bastaría echar una simple ojeada al mapamundi y ubicar dónde están funcionando sus comandos y bases militares, cercando poco a poco a sus potenciales enemigos económicos, políticos y militares, cual si fuera un jugador de ajedrez moviendo sus fichas antes del jaque mate, provocando crisis e incidentes que desemboquen en un conflicto de mayores magnitudes. Así, en lo que respecta a nuestra América, su última adquisición o movida es Costa Rica, cuyo gobierno les autorizó el desembarco de soldados y el uso de su territorio, amparado en un acuerdo bilateral de lucha contra el “terrorismo” y el “narcotráfico”, a usanza de otros en esta vasta región.

A diferencia de sus auspiciadores, a Estados Unidos le resulta altamente conveniente la constitución de continentes políticos o uniones regionales, como la Unión Europea, la Unasur, la Comunidad Económica Euro-Asiática, el Sistema de Integración Centro-Americana, la Unión Africana, el Consejo de Cooperación del Golfo Pérsico, y la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, entre otras, ya que cada una de ellas está enmarcada en la consecución de un sistema económico globalizado o único que, justamente, manejan las transnacionales estadounidenses y sus socios del G-8, irrigado por una sola fuente financiera. De este modo, Estados Unidos se aseguraría de que se instaure -en nombre del desarrollo económico- una limitación aceptada de las soberanías nacionales, con el traspaso de leyes y de los poderes nacionales a tales sistemas de integración regionales, además de la creación de una fuerza armada supranacional, bajo el comando -evidentemente- de los generales estadounidenses.

Entonces, ¿se podrá negar ahora la pretensión hegemónica estadounidense a escala mundial cuando todos sus movimientos lo evidencian así cada vez más?

 

19/08/2010 21:11 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

ESTADOS UNIDOS Y SUS JUEGOS DE GUERRA

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La aprobación del Congreso de EE.UU. de nuevos fondos para la continuación de la guerra en Afganistán da señales claras de la intención de la actual administración estadounidense de validar y de mantener la tesis guerrerista de su antecesora, lo cual ahora se extiende al Golfo Pérsico, a la península de Corea y, más cercanamente, a nuestra América, con el uso de bases militares en una buena porción de naciones latinoamericanas y caribeñas; creando así un ambiente cargado de tensiones que, eventualmente, podrían desembocar en una guerra de carácter mundial, con indudables consecuencias catastróficas para toda la humanidad.

En el caso de nuestra América, la estrategia de Washington persigue, evidentemente, amenazar y minimizar los procesos políticos de transformación que se han suscitado en la región, posicionar su fuerza militar en áreas estratégicas de gran riqueza natural, como la biodiversidad existente en el ancho territorio amazónico y los yacimientos petroleros ubicados en las aguas profundas del Atlántico sur. Aunque se quiera ocultar bajo el argumento de una lucha contra el narcotráfico y el terrorismo, la realidad es que Estados Unidos ha iniciado la implementación del control directo de un abanico de regiones vitales para su modo de vida, lo cual representa un arremetida real contra la soberanía de las naciones situadas en ellas, además de atentar contra la paz y la seguridad internacionales. Extremando el análisis, todo esto constituye un colonialismo militarizado que, a través de los diversos programas militares suscritos con algunos gobiernos de la región, como el Plan Puebla-Panamá y el Plan Colombia, como los más resaltantes, además de la reactivación de la IV Flota del Caribe, en momentos en que no existe una amenaza real contra la seguridad de Estados Unidos. Sería de tontos no creer que dichos planes configuren la puesta en marcha de megaproyectos en manos de sus corporaciones transnacionales para lo cual se requiere antes que nuestra América sea intervenida militarmente, cuestión que se adelanta por medio de adiestramientos y ejercicios en toda América Latina, el comercio de armamento, la instalación de sistemas de vigilancia y espionaje, incluida la instalación de bases militares en medio continente, siendo las de Costa Rica las más recientes.

Como se evidencia, con el Plan Colombia se han destruido más de un millón de hectáreas de bosques colombianos, contaminadas por las fumigaciones con agentes químicos, llegándose a desplazar forzosamente a miles de personas mediante el terror y el asesinato colectivo desatados por los paramilitares, de forma que abandonen sus tierras para ser ocupadas posteriormente por hacendados y empresarios ligados al capital estadounidense. Por su parte, el Plan Puebla-Panamá prevé la construcción de un canal terrestre, uniendo el territorio situado al sur de México hasta Panamá, el cual -como la Amazonía- es abundante en biodiversidad y en recursos naturales, aparte de facilitar la utilización de mano de obra barata y no sindicalizada con la instalación de  maquiladoras, o líneas de montaje, bajo control de empresas multinacionales estadounidenses, gracias a las “áreas de libre comercio”, con una producción exportada casi en su totalidad, sin la obligación de pagar tributos.

Todo esto coincide con las maniobras de una formidable fuerza militar dirigiéndose a aguas del Golfo Pérsico, amenazando la soberanía de Irán y la paz de Medio Oriente, y con la filtración de documentos militares a través del portal Wilikeaks en relación con la invasión de Estados Unidos a Afganistán que dan cuenta de las operaciones encubiertas (con asesinatos selectivos y ejecuciones extrajudiciales) y del comportamiento homicida y sádico de las tropas gringas en contra de miles de civiles indefensos (incluyendo niños y mujeres) con su secuela de bombardeos indiscriminados, torturas e injerencias políticas; todo ello ocultado o distorsionado para salvaguardar la imagen creada de ser una invasión justificada ante las atrocidades de los talibanes y, por extensión, de todo el mundo musulmán (considerando lo hecho en Iraq y los amagos belicistas sobre Irán), tras los sospechosos ataques al World Trade Center de Nueva York el 11 de septiembre de 2001.

Así, Barack Obama -irónicamente, premio Nobel de la Paz con el dedo en el gatillo- estaría desatando lo que sería, sin duda, el apocalipsis que acabaría con cualquier vestigio de vida sobre la Tierra, como bien lo viene advirtiendo el Comandante Fidel Castro en sus Reflexiones más recientes.-

12/08/2010 09:16 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

EL NOBEL DE LA “PAZ” QUIERE GUERRA

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El desplazamiento de naves militares estadounidenses -escoltadas por submarinos nucleares- en dirección a las costas de Irán dan cuenta de las intenciones belicistas del gobierno de Barack Obama, tratando de imponerle su voluntad al gobierno iraní respecto a sus planes de desarrollo de la energía nuclear con fines pacíficos, utilizando para ello toda medida de presión, incluyendo las sanciones recientemente sancionadas por el Consejo de Seguridad de la Organización de las Naciones Unidas, por recomendación (o imposición, vale lo mismo) de Estados Unidos.

En este escenario de preguerra, Arabia Saudita autorizaría el uso de su espacio aéreo por parte de la aviación militar de Estados Unidos e Israel. Por su parte, se habrían instalado interceptores de misiles en cuatro países: Qatar, Emiratos Árabes, Bahréin y Kuwait, en una operación tenazas que invalidaría cualquier defensa del lado iraní. Esta acción militar sería secundada por el Estado de Israel, cuyas naves tendrían la facultad supra legal de revisar cuanta embarcación pudiera circular en aquellas aguas, bajo la sospecha de servir para el transporte de armamento, ya que Irán estaría en la lista de Estados que cobijan el terrorismo, ignorándose lo propio respecto a los gringos y sionistas en todo territorio.

El trasfondo de todas estas maniobras radica en la ambición de las corporaciones transnacionales (gringas y europeas) de hacerse del control de los recursos energéticos existentes en toda la región del Medio Oriente, tal como ya se logró con las invasiones a Afganistán e Iraq, buscando al mismo darle una configuración más adecuada a la hegemonía de Estados Unidos, cosa que ya se planteara durante el mandato nefasto de George B. Bush, lo cual no ha sido descartado, si tomamos en cuenta el contenido de la visión estratégica que le asigna a este país el control territorial de los recursos naturales a escala mundial, constituyéndose en un gendarme planetario para quien la vida y la cultura independiente del resto de los pueblos es algo secundario, cuyo valor no es nada ante los intereses económicos que defiende.

Si a lo anterior, le agregamos los amagos belicistas que se han escenificado en la península de Corea, creando una situación de choque que facilite la intervención directa de las tropas yanquis, podemos afirmar que el presidente Obama está jugando con fuego, ejecutando las directrices del consorcio empresarial-militar que domina su país, legitimando el uso de armas nucleares de modo unilateral solo bajo la presunción de ser Estados Unidos atacado eventualmente; una cuestión que nos retrotrae a la tensión reinante durante la llamada Guerra Fría, pero sin el contrapeso de una potencia militar a semejanza de la extinta Unión Soviética.

Con ello, Obama (galardonado tempranamente con el premio Nobel de la paz) mantiene y perfecciona la doctrina de guerra preventiva que Bush diera a conocer luego del turbio derrumbamiento de las Torres Gemelas de Nueva York, permitiéndose hacer lo mismo que Israel con sus vecinos árabes, pero ya en una proporción global e indefinida, sin concederle derecho alguno a la autodefensa a quienes tengan la desgracia de ser atacados. Toda esta situación no resulta inusual ni casual, por lo que no debiera extrañarle a nadie. Ya anteriormente, Estados Unidos ha realizado simulacros bélicos de su V Flota, estacionada en aguas del Golfo Pérsico, frente a las costas iraníes, con evidentes propósitos intimidatorios.

El imperialismo yanqui, por consiguiente, no estará dispuesto a modificar el rumbo adoptado, al presionar a Ia República Islámica de Irán para que desista de su programa nuclear, menos ahora cuando ha logrado que la ONU y resto de las naciones agachen la cabeza, violando descaradamente cualquier disposición del derecho internacional, sin que haya una medida concreta que se lo impida, aceptando sus acciones como hechos inevitables.

Además, se pone al descubierto que Washington utiliza una doble moral respecto al tema nuclear, denunciando a Irán de ser una amenaza para la paz mundial, pero haciéndose de la vista gorda en cuanto al cumplimiento del Tratado de No Proliferación Nuclear concebido en 1968 con el objetivo de restringir la posesión y uso de armas nucleares, el cual -por cierto- infringen, precisamente, EEUU, Reino Unido, Francia, Rusia y China, quienes las tienen en grandes cantidades. Otro tanto ocurre con Pakistán, la India, Israel y Corea del Norte, los cuales no han suscrito tal acuerdo y disponen de bombas atómicas, pero que -al ser aliados los tres primeros nombrados- han recibido un trato irregular por parte de la Agencia Internacional de la Energía Atómica, dependiente de las Naciones Unidas que supervisa los posibles incumplimientos en esta materia.

En los casos de Corea del Norte e Irán (firmante éste del Tratado de No Proliferación Nuclear, pero acusado reiteradamente, sin pruebas concretas, de querer desarrollar la bomba), reciben una condena directa y abierta por parte de la AIEA y de los países fundadores del Tratado, cuestión que evidencia una subordinación prácticamente colonial (y cómplice) en relación a los intereses del imperialismo yanqui y de sus socios europeos.-

28/06/2010 11:22 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

PALESTINA: MÁS DE 60 AÑOS DE OPRESIÓN CONTINUADA

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Durante más de medio siglo, la campaña desinformativa orquestada por el capital sionista nos ha impuesto una realidad falseada sobre lo que acontece en la explosiva región del Oriente Medio, con un pueblo palestino en lucha constante por obtener su derecho a existir como nación independiente. Así, la limpieza étnica ejecutada por escuadrones terroristas sionistas, logrando la expulsión forzada de palestinos y palestinas de sus hogares ancestrales, ateniéndose a razones de “seguridad”, en un proceso de recolonización del territorio de Palestina, ha sido silenciada prácticamente, sin generar mayores acciones de parte de la ONU y del conjunto de naciones que la integran, de modo que se condene y se impida contundentemente el holocausto de esta población. En contraste con esta realidad tergiversada, Palestina es víctima diaria de los desmanes y despotismo genocida y racista del gobierno sionista de Israel, valiéndosele de la doctrina que establece que ésta era “una tierra sin pueblo para un pueblo sin tierra”, en este caso, el judío, segregado, perseguido y asesinado por todos los países de Europa desde la Edad Media hasta 1945.

Con tal justificación en mano, además de su victimización por parte del régimen nazi de Alemania, bien explotada y recordada a través de los diferentes medios de comunicación, en especial por el cine, lo cual le ha servido al sionismo como chantaje moral frente a las acusaciones de estar aplicándoles a los palestinos el mismo tratamiento sádico de los nazis, con ghettos incluidos, tal como se manifiesta con el bloqueo inhumano en la Franja de Gaza actualmente, prohibiéndoseles todo tipo de ayuda humanitaria, aún la más elemental. Aunado a ello, a los palestinos se les niega también su derecho a la ciudadanía, a pesar de morar en sus tierras desde antes que las recolonizara el Estado de Israel con la “ley de retorno” de los judíos a Israel, la cual le facilita a cualquier descendiente de judío -aún sin contar con una genealogía comprobadamente judía, a la manera bíblica- inmigrar hacia Israel. Con un arsenal militar moderno que incluye la posesión de armas nucleares, Israel se ha dado el lujo de atacar impunemente a sus vecinos árabes, contando con la complicidad y defensa a ultranza del imperialismo yanqui. Ha desempeñado, por tanto, un papel de punta de lanza de los intereses gringos y europeos en el Medio Oriente, fustigando de cualquier modo los movimientos nacionalistas de resistencia que se han expresado en contra a tales intereses en el mundo árabe y para lo cual han apelado a métodos incontestablemente terroristas, con asesinatos selectivos de personajes políticos, incluidos de otras naciones, y masacres de poblaciones enteras. Esto resume en la práctica lo que el periódico israelí Haaretz señalaba en 1951: “Israel se convertirá en el perro guardián. No hay ningún peligro de que Israel asuma ningún tipo de política hacia los estados árabes si ésta contradice explícitamente los deseos de EEUU y Gran Bretaña. Pero quizá, si los poderes occidentales alguna vez prefieren cerrar sus ojos, Israel puede confiar en que puede atacar uno o más estados vecinos, los cuales han mostrado su descortesía con Occidente más allá de los límites permitidos”.

Esto es, justamente, lo que explica el silencio y la aparente apatía e “impotencia” de Occidente frente al holocausto palestino, salvo en ocasiones como la de los últimos días a propósito del ataque criminal perpetrado contra una flotilla de embarcaciones provistas de alimentos y medicinas que se dirigía al puerto de Gaza. No hay en todo ello la leyenda interesadamente creada y aceptada que ambos pueblos no pueden coexistir en paz, lo que demanda un mayor análisis y exposición, apelando a la historia que comparten, ya que es claro que el sionismo es un elemento de perturbación exógeno utilizado por los Estados y transnacionales petroleras gringo-europeas para apoderarse de los grandes recursos energéticos que reposan bajo el subsuelo de la región del Medio Oriente (“el gran premio material de la historia de la humanidad”, como lo declarara en 1945 el Departamento de Estado estadounidense), imponiendo su reconfiguración total a favor de sus intereses geopolíticos y capitalistas.-

18/06/2010 13:56 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

EL ANTIIMPERIALISMO DE AHORA Y LA REVOLUCIÓN CONTINENTAL

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Al destacar el carácter antiimperialista que adquiriría cualquier iniciativa revolucionaria socialista en nuestra América, hay que advertir que no es simplemente porque éste sea parte de la tradición retórica de las diversas organizaciones de izquierda denunciando el pillaje y el poderío hegemónico ejercido por Estados Unidos sobre nuestros pueblos.

Esto va en correspondencia con el hecho que mucha gente está consciente de la grave amenaza que siempre ha representado del imperialismo yanqui para la soberanía y la autodeterminación de la América mestiza, algo que se ha incrementado en las últimas décadas, más de lo que pudo lograrse en el pasado. Ahora hay cierta identidad -no profundizada, por supuesto- con la lucha antiimperialista que ya a finales del siglo XIX y comienzos del siglo XX germinara en nuestra América, víctima de las apetencias territoriales y de recursos estratégicos, primeramente, por parte de Europa y, más tarde, de la potencia emergente del Tío Sam. Este último elemento de comprensión de nuestra historia común latinoamericana está reivindicando de modo acelerado, a lo largo y ancho del Continente, la gesta cumplida desde las guerras de independencia por nuestros pueblos, de modo que ya las nuevas generaciones latinoamericanas interpretan en qué línea de acción y motivaciones reales se inserta la lucha antiimperialista en nuestro tiempo y en qué medida podremos nutrirnos de los aportes de aquellos primeros luchadores antiimperialistas que enfrentaron el coloniaje español.

Es inevitable que esto sea así. La misma dinámica de la historia contemporánea, caracterizada por el abismo profundo que separa las naciones más poderosas económicamente del resto del planeta, impone una nueva visión humanista que nos haga entender que todas nuestras diferencias sociales y políticas tienen una raíz en común: el modo de producción capitalista y, con él, el imperialismo desarrollado por los países europeos y Estados Unidos, solos o conjuntamente. Ello contribuiría a entender el por qué nuestros mercados siguen dominados por las metrópolis y por qué, cuando se busca defender la soberanía nacional, somos víctimas de golpes de Estado, asesinatos o invasiones militares (algunas de ellas, legitimadas por gobiernos títeres cómplices y organismos internacionales como la OEA y la ONU).

Una revolución socialista a nivel continental, con sus rasgos particulares en cada país latinoamericano y caribeño, forzosamente tendrá que enfrentarse al hegemonismo capitalista, lo mismo que al imperialismo, definido por Lenin como su fase superior, lo cual no puede ignorarse, creyendo que ambos no tienen conexión alguna. Sería una seria contradicción que, a la larga, podría perjudicar la marcha de un proceso revolucionario simultáneo en nuestra América que sería ejemplo para el resto del planeta.

22/02/2010 15:38 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

PALESTINA: UNA TRAGEDIA "OLVIDADA"

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            La tragedia sempiterna que padece el pueblo de Palestina a manos de sus verdugos sionistas viene a incrementarse más con la decisión del gobierno de Egipto de construir una cerca de acero que les impida el acceso a los ciudadanos palestinos a alimentos y medicinas que no pueden obtener en su territorio, prácticamente encerrados por las fuerzas militares del estado de Israel, sin que haya una acción decidida y determinante de la comunidad internacional ante este hecho genocida, racista y fascista sin parangón en la historia humana.

 

            Para nadie es un secreto que tras la impunidad y la prepotencia mostradas por el gobierno israelita, está el apoyo cómplice e incondicional de su socio imperialista, Estados Unidos, el cual -en su loco empeño por configurar un Medio Oriente mejor plegado a sus intereses geopolíticos y económicos- no ha hecho sino estimular el desalojo salvaje de quienes vienen ocupando estas tierras desde hace siglos, siendo violentados todos sus derechos humanos, incluyendo la de su autodeterminación, mediante constantes operativos militares que causan zozobra y muertes a los palestinos.

 

            Ésta es una situación repudiable de la cual deben hacerse eco todos los pueblos del mundo en respaldo a Palestina, desestimando la campaña mediática orquestada por los diferentes medios de comunicación (incluido el cine) controlados por el capital israelita que presenta a los palestinos como furibundos terroristas que deben ser erradicados de la faz de la tierra, tergiversando así la realidad que allí se vive. Por ello, aunque tal realidad acontece muy lejos del territorio de nuestra América es preciso tomar conciencia plena de ello e insertarlo en una posición antiimperialista firme y solidaria, ya que el imperialismo gringo no ha desechado aplicar su política del caos constructor en cualquier región del planeta, ejecutando dispositivos militares para apuntalar su decadente hegemonía mundial, en especial sobre aquellas naciones cuyos gobiernos son catalogados de enemigos de la democracia y de los intereses capitalistas estadounidenses. No podríamos, por tanto, hacer de esta tragedia una tragedia “olvidada”, sin tratar de entender su origen y los intereses de todo tipo allí en juego.

 

            En tal sentido, lo que estaría ocurriendo actualmente en territorio palestino encaja en la estrategia de posicionamiento desarrollada por el gobierno de Barack Obama en la estratégica región de Oriente Medio, sumada a la advertencia hecha respecto a que Yemen estaría siendo convertida en un centro de operaciones terroristas dirigido por Al Qaeda; todo lo cual, visto en conjunto, vendría a crear las condiciones de inestabilidad necesarias para una eventual guerra con la República Islámica de Irán, pretendiendo inutilizar su programa nuclear y anexarse sus ricos yacimientos de gas y petróleo, al igual que ya se hiciera con Irak, cosa que no escapa del ajedrez geopolítico que estaría dispuesto a jugar Washington en este nuevo siglo, imponiendo su visión e intereses, así se condene a la humanidad entera a una destrucción sin igual.-     

22/02/2010 15:32 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

UNA GUERRA A MUERTE CONTRA LA RESISTENCIA DE LOS PUEBLOS

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                 Para muchos, la realidad del imperialismo yanqui sobre nuestra América forma parte del realismo mágico que caracteriza grandemente nuestra cotidianidad y nuestra esencia como continente. Esto ha logrado que el imperialismo yanqui sea percibido por algunos como la excusa recurrente de la gente de izquierda para explicar todos los males sufridos por nuestros pueblos latinoamericanos y caribeños, sin molestarse en conocer a profundidad los elementos históricos que lo han hecho posible, contentándose con una visión simplista que no termina de explicar las causas del subdesarrollo al cual pareciéramos estar condenados sin redención alguna. Sin embargo, las acciones del imperialismo gringo se evidencian desde finales del siglo XIX y a todo lo largo del siglo XX, extendiéndose hasta hoy, con una secuela aparentemente interminable de intervenciones militares (directas e indirectas), golpes de Estado, bloqueos económicos, secuestros, asesinatos y desapariciones de dirigentes y luchadores populares, todo lo cual conforma una vasta gama de tácticas y estrategias dirigidas a asegurarle a Washington y sus grandes corporaciones transnacionales la hegemonía y el control de los mercados latino-caribeños, de los diversos recursos naturales indispensables y de las soberanías subordinadas de nuestras naciones, a las cuales sólo se les permite, hasta cierto nivel, algunos asomos de nacionalismo e independencia que no afecten el orden imperante.

 

            No obstante, la estrategia de mayor consecuencia puesta en práctica por la clase dominante de Estados Unidos, aquella que es menos visible, pese a todo el despliegue militar y las imposiciones políticas y económicas que suelen marcar la relación de éstos con nuestra América, está representada por la transculturización, en una guerra a muerte contra la resistencia de los pueblos, ya no únicamente a escala continental sino también mundial, valiéndose para ello del dominio monopólico y oligopólico de los diferentes medios de información, reduciendo todo a una única visión del mundo en que vivimos y a la adopción inducida del llamado “american way life”, en una especie de darwinismo cultural que desconoce (con la prepotencia que le es característico) la diversidad cultural existente.

 

            De esta forma, nuestras sociedades “subdesarrolladas” mantienen latente una paradoja entre la cultura “moderna” (léase, gringa) y la cultura autóctona (refiriéndonos con ello no únicamente a las expresiones de nuestras primeras naciones indígenas, sino además a la amalgama resultante de las mezclas étnicas y culturales producidas desde el momento de la invasión europea a estas tierras hasta los días actuales). De esta suerte, las víctimas de esta alienación constante terminan por avergonzarse de todo lo relacionado con la cultura popular y prefieren pasar por cultos, asumiendo como propios los patrones de conducta reinantes en el norte anglosajón, no importa que ello les haga ver como verdaderos ignorantes, al imitarlos torpemente.

 

            Según su concepción neoliberal de globalización económica, para el imperialismo yanqui toda expresión de independencia, autodeterminación e identidad cultural entre los pueblos de nuestra América y del resto del planeta constituye una grave amenaza para el éxito de sus planes hegemónicos, de control territorial de recursos básicos y mercados, en una guerra de baja intensidad que es secundada por la mayoría de los medios de comunicación controlados por empresarios nacionales que, por otra parte, están asociados a los grandes capitales estadounidenses; forjándose, en consecuencia, la degradación persistente de la autoestima y demás valores que resaltan su carácter nacional. De ello están muy conscientes los jerarcas de Washington, pues reconocen tácitamente que los movimientos culturales de nuestros pueblos son claras manifestaciones de resistencia ante su acción depredadora y avasalladora. Esto  impone la activación de tendencias culturales que promuevan en lo inmediato una mayor toma de conciencia, con profundo sentido revolucionario, de manera que contribuyan a una mejor comprensión, creadora y re-creadora, de la realidad circundante y a evitar que, en esta guerra a muerte contra la resistencia cultural de nuestros pueblos triunfe el más fuerte.-    

16/12/2009 14:05 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

UN NOBEL PARA LA "PAX NORTEAMERICANA"

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            El otorgamiento del premio Nobel de la Paz al Presidente de Estados Unidos, Barack Obama, aduciéndose que es merecedor del mismo por sus "extraordinarios esfuerzos para fortalecer la diplomacia internacional y la cooperación entre los pueblos", aparte de inmerecido e injustificable (pese al criterio aparentemente favorable del Comandante Fidel Castro y Adolfo Pérez Esquivel), es una demostración de la aceptación -resignada o no- del papel hegemónico asumido y reafirmado por la potencia industrial-militar gringa, en momentos que se explota el miedo europeo a una nueva conflagración mundial, esta vez a propósito de la rebeldía de Irán al no someterse al arbitrio del llamado mundo occidental, al continuar adelante con su programa nuclear con fines pacíficos. Este reconocimiento tiene, por tanto, como otras veces en el pasado siglo, un innegable componente ideológico, puesto que Obama no ha ejecutado hasta ahora alguna acción realmente importante en aras de la paz del planeta; al contrario, de ello, ha buscado mantener la ocupación militar de Irak y Afganistán (aún a conciencia que dicha ocupación no le reporta sino pérdidas humanas y económicas a su país a la coalición internacional que encabeza), además del bloqueo inmisericorde y extemporáneo contra el pueblo de Cuba, y el respaldo irrestricto a la política expansionista, genocida y colonialista de Israel. Suficientes razones para que el Premio Nobel recayera en otras manos menos comprometidas con la guerra, pero que fueron ignoradas, quizás debido a los prejuicios eurocentristas más que al sentido común.

 

            De hecho, ésta no es la primera vez que ocurre algo similar, aunque quizás no con el mismo impacto, si recordamos lo propio con los representantes de Israel, Yitsjak Rabin y Simón Peres, responsables de dirigir y perpetrar campañas militares de cerco y exterminio contra los palestinos. Para atenuar el asunto, se incluyó el nombre de Yassir Arafat, olvidando que en los grandes medios de comunicación occidentales se le tildó de ser uno de los principales cabecillas del terrorismo internacional; obedeciendo a una estrategia para minimizar la combatividad y las ansias de autodeterminación del pueblo palestino. Este año, la concesión a Obama contiene, sin duda, un mensaje al mundo entero, en especial para aquellas naciones y gobiernos que tratan de hacer prevalecer el pluralismo en un orden internacional unipolar regido, precisamente, por el gran complejo militar-industrial de Estados Unidos. Quizás se piense ingenuamente que tal premio estimule en Barack Obama un cambio de rumbo y de propósitos en la política exterior y militar yanqui, sin embargo, todo apunta a que se le dará continuidad y acentuación a la estrategia contemplada en el Proyecto para un Nuevo Siglo Norteamericano, esto es, la imposición en escala planetaria de la “pax norteamericana”, sostenida a punta de marines y misiles para hacerse del control de las principales fuentes de energía y demás recursos naturales, sin importar para nada las resoluciones de la ONU y de otras instancias multilaterales del derecho internacional, en un despliegue de arrogancia fascista, sin parangón en la historia humana.

 

            Esta es una bofetada a la dignidad y al sufrimiento de millones de seres humanos que sufren las arremetidas del imperialismo yanqui, con intervenciones directas o por medio de guerras de baja y alta intensidad, libradas por sus socios comerciales y militares. En el caso de Obama, no ha habido de su parte un repudio a la doctrina de guerra preventiva adoptada por su país, tampoco ha manifestado una disposición tajante de devolverle plenamente a Cuba la soberanía del territorio usurpado de Guantánamo, así como la liberación de todos los prisioneros árabes allí encarcelados, acusados de terrorismo y envueltos en un limbo jurídico injustificable, aparte de los Cinco Héroes Cubanos, aislados desde hace diez años en cárceles de máxima seguridad en Estados Unidos, sin el beneficio de un juicio realmente imparcial. Si esto es parte de las acciones de Obama, estará reivindicado el Nobel de la Paz; de lo contrario, éste se diluirá en una ceremonia vacua, alejada de sus objetivos de ennoblecimiento y de reconocimiento universales que se fijara su creador, Alfred Nobel.-       

15/10/2009 12:44 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

EL DESAFÍO DEL HEGEMONISMO GRINGO A NUESTRA AMÉRICA

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           Bien lo advirtió El Libertador Simón Bolívar en 1829: “Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia para plagar la América de miserias en nombre de la libertad”. Más tarde, José Martí ratificaría tal vaticinio: “Jamás hubo en América de la independencia a acá, asunto que requiera más sensatez, ni obligue a más vigilancia, ni pida examen más claro y minucioso, que el convite que los Estados Unidos potentes, repletos de productos invendibles, y determinados a extender sus dominios en América, hacen a las naciones americanas de menos poder”, según lo escribiera diciembre de 1889, a propósito de la realización en Washington de una “Primera Conferencia Internacional Americana”, patrocinada por Estados Unidos, ignorando el antecedente histórico del Congreso Anfictiónico de Panamá del 22 de junio de 1826, convocado por Bolívar para asegurar la libertad absoluta de nuestra América. Desde entonces, las invasiones, secesiones de territorios, asesinatos de dirigentes nacionalistas, golpes de Estado, bloqueos y dependencia económica han confirmado la advertencia bolivariana y martiana -amén de otros hombres y mujeres igualmente preocupados por el destino de nuestros pueblos- sobre las apetencias imperialistas y neocolonialistas de Estados Unidos, algo que se mantiene con mayor vigencia cuando su elite gobernante se adhiere entusiasta a un Proyecto para un nuevo siglo (norte) americano, el cual contempla sin ambages “redibujar el orden de seguridad internacional de acuerdo con los principios e intereses norteamericanos”, imponiendo bajo cualquier mecanismo -comercial o militar- la hegemonía indiscutible de su país en todo el mundo.

 

            Así, el derecho natural o destino manifiesto que le corresponde a Estados Unidos adquiere una nueva connotación, llevándole a ignorar cualquier consideración de los organismos multilaterales y el derecho internacional que contradiga sus intereses y lineamientos geo-estratégicos, puesta de manifiesto en estas últimas décadas mediante sus ataques e intervenciones militares en Panamá, Haití, Iraq y Afganistán, sin dejar de amenazar a otras naciones y gobiernos en rebeldía que no aceptan su tutoría imperial. Esto ha hecho que Washington reformulara su doctrina militar, adoptando la estrategia de la guerra preventiva puesta en práctica por el Estado racista de Israel en Oriente Medio, además de plantearse la necesidad de extender su dominio territorial a través del establecimiento de más guarniciones y planes militares, sobre todo en nuestra América. Según lo reveló el periodista uruguayo Raúl Zibachi en 2005, “el Comando Sur (yanqui) se ha convertido en el principal interlocutor de los gobiernos latinoamericanos y el articulador de la política exterior y de defensa estadounidense en la región. (…) La presencia militar directa en la región se ha incrementado desde la desactivación de la base Howard en Panamá, en 1999. El Comando Sur tiene ahora responsabilidad sobre las bases de Guantánamo (Cuba), Fort Buchanan y Roosevelt Roads (Puerto Rico), Soto Cano (Honduras) y Comalapa (El Salvador); y las bases aéreas (…) de Manta (Ecuador), Reina Beatriz (Aruba) y Hato Rey (Curazao). Además maneja una red de diecisiete guarniciones terrestres de radares: tres fijos en Perú, cuatro fijos en Colombia, y el resto móviles y secretos en países andinos y del Caribe. Colombia es el cuarto receptor de la ayuda militar de Estados Unidos en el mundo, detrás de Israel, Egipto e Irak; y la embajada en Bogotá es la segunda más grande en el mundo, luego de la de Irak”. Ahora se le sumarán las bases militares en Colombia, acordadas por los presidentes Obama y Uribe, en lo que representa la ampliación de un vasto dispositivo bélico con mando estadounidense sembrado en el corazón del continente americano, cuyo objetivo substancial está más allá de un sencillo combate al narcotráfico, apuntando más bien a la contención de los nacionalismos radicales en nuestros países, algo que siempre fue catalogado por el Departamento de Estado, el Pentágono y la CIA, entre otros organismos oficiales estadounidenses, como la amenaza más fuerte a enfrentar por su nación, luego de la implosión de la URSS; especialmente cuando ella  requiere controlar directamente las fuentes energéticas, la biodiversidad y el agua dulce existentes en nuestra América.

 

Todas las señales apuntan hacia una intensificación del conflicto de baja intensidad que el imperialismo yanqui sostendría en la región en contra de los movimientos populares revolucionarios y de los gobiernos nacionalistas y de tendencia progresista surgidos últimamente, con una Colombia convertida en la punta de lanza de las agresiones imperialistas, de un modo muy similar al papel cumplido por Israel en el Oriente Medio, para beneplácito de las grandes corporaciones transnacionales gringas y de sus acólitos latinoamericanos, teniendo como meta central el aseguramiento de su hegemonismo, como siempre fue su ambición desde la Doctrina Monroe.-

                      

02/09/2009 18:11 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

PALESTINA: UN GENOCIDIO A LA VISTA DE TODOS

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Desde su creación, el Estado de Israel representa un caso único en la historia mundial contemporánea: no posee un pueblo unificado en la historia, en el idioma, en la cultura y en las costumbres y, no obstante, reclama su “derecho legítimo y divino” de ocupar el suelo de Palestina, en una pretensión de recrear el reino del bíblico rey David. Su población proviene originariamente de diversas latitudes del planeta y, gracias a la Resolución 181 de la ONU, comenzó a usurpar el espacio que, por siglos, venía ocupando históricamente el pueblo palestino, aplicando la tesis que Palestina era un territorio sin gente y los judios un pueblo sin territorio. De esa manera, el Estado de Israel llegó a apoderarse del 78 por ciento del territorio nacional palestino, siendo el resto Cisjordania y la Franja de Gaza. Desde entonces, el Estado de Israel ha mantenido un acoso permanente y una política militar agresiva en contra del pueblo palestino, siendo éste obligado a sobrevivir en condiciones materiales infrahumanas en lo que constituye un genocidio a la vista de todos, pero que escasamente logra conmover a la opinión pública internacional, dada la manipulación mediática y los intereses geopolíticos que presentan a los árabes como terroristas y fanáticos religiosos.

         En la actualidad, los palestinos son víctimas no sólo de una agresión militar desproporcionada y criminal por parte del Estado de Israel, sino que ello se complementa con un cúmulo de limitaciones administrativas y jurídicas que les niega su condición inalienable de ciudadanos y, un poco más, sin exageración alguna, de seres humanos, tal como lo pretendieron en su tiempo los nazis-fascistas en Europa con los judíos. De este modo, los palestinos han sido forzados a abandonar la tierra de sus ancestros, convirtiéndose en desplazados y refugiados, cuyo destino incierto pareciera no importarles a los diferentes gobiernos del planeta, así como el reconocimiento de sus derechos nacionales y su legítimo retorno. Tal política de segregación, agresión, etnocidio y genocidio -condenada como sionismo- es, sin embargo, incondicionalmente respaldada por la clase dirigente de Estados Unidos y de sus socios más cercanos, entre ellos, Gran Bretaña, cuyo poder de veto en el seno de la ONU impide acciones más enérgicas e inmediatas de parte de la comunidad internacional. Para Estados Unidos es vital mantener el estado de inestabilidad política en el Medio Oriente, con el Estado de Israel como su punta de lanza, sobre todo, ahora que busca asegurarse el control directo de las fuentes de energía allí existentes y, de paso, la eliminación de la revolución islámica de Irán, principal reducto de resistencia antiimperialista en aquellas latitudes.

         Esto último le ha servido de garantía al Estado de Israel para perpetrar sus crímenes de lesa humanidad contra el pueblo de Palestina, rechazando consuetudinariamente todas las resoluciones condenatorias de la ONU y violando descaradamente el derecho internacional con la implementación de su doctrina militar de guerra preventiva contra sus vecinos árabes, sin que haya sufrido una sanción efectiva. Lo que siempre ha omitido la propaganda sionista (con un gran poder de penetración a escala mundial), es que los palestinos vienen muriendo en silencio, privados de comida, de servicios públicos esenciales y de medicinas por culpa del bloqueo a que son sometidos por el Estado de Israel, haciendo de los territorios palestinos verdaderas cárceles (o ghettos)  al aire libre. Por ello mismo, debe activarse en todas las naciones un repudio general al terrorismo de Estado aplicado por la dirigencia sionista, de forma que se le impida el genocidio cometido contra los palestinos, lo mismo que descubrir sus verdaderos propósitos anexionistas y desestabilizadores en la región del Medio Oriente. De igual manera, debe permitírsele a los palestinos a existir como nación libre, exigiendo el fiel cumplimiento de las distintas resoluciones promovidas y aprobadas por la ONU, puesto que ésta sería una manera de compensar el sufrimiento secular que vienen arrastrando los palestinos desde 1947.  

Gaza es -como alguien lo expresara recientemente en un portal de Internet- la herida que tiene la humanidad, una herida que no parará de sangrar si la indolencia y la complicidad humana siguen manifestándose a favor de la fuerza. Los argumentos esgrimidos por el Estado de Israel en nombre de “la seguridad y contra el terrorismo” no justifican algo semejante, ni antes ni ahora. Para ello es necesario, en palabras de Adolfo Pérez Esquivel, Premio Nóbel de la Paz, “desarmar la razón armada para romper el círculo que los atrapa de la violencia, la destrucción y la muerte”. Algo difícil, pero no imposible.-

09/01/2009 22:56 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

REALIDAD Y PERVERSIDAD POLÍTICA DEL IMPERIALISMO

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           La profusa y continuada campaña de falsedades emprendida por el gobierno de George Walker Bush en contra de aquellos gobiernos y naciones a los cuales ha englobado en el llamado “eje del mal” ahora tiene como destino a Venezuela, según se puede constatar por lo dicho en fechas recientes por algunos de los principales representantes del gobierno estadounidense, incluyendo al mismo Bush. Todo esto repite el esquema de ablandamiento de la opinión pública mundial, tal como se hizo en los casos de Panamá e Irak, a fin de neutralizar cualquier reacción negativa y así justificar las acciones militares que regularmente ha protagonizado Estados Unidos en defensa de sus intereses particulares, por encima del Derecho internacional y ejemplificando el terrorismo de Estado. De igual manera, se busca precipitar planes semejantes a los aplicados en Chile, bajo la presidencia de Salvador Allende,  Ucrania, Georgia, Lituania y Serbia, en una combinación de elementos económicos, políticos, diplomáticos y militares que desestabilicen y desemboquen finalmente en el derrocamiento del gobierno de Hugo Chávez, dando así al traste con su ensayo revolucionario y al desafío que representa su prédica bolivariana, integracionista y nacionalista a la hegemonía gringa al sur del Río Bravo.

 

            Pero, aparte de ello, esto obedece también a la situación de crisis que padece Estados Unidos en el presente. Según James Petras, “considerando la crecida europea, la dependencia de Estados Unidos de la extracción de superávit cada vez mayores de América Latina ante las crisis internas, y los lazos estrechos entre la administración estadounidense y el gran capital, particularmente en los sectores extractivos, la única solución para Washington es militarizar y reforzar su control, aunque polarice y radicalice a América Latina”.

            Precisamente, ésta es la estrategia escogida por la Casa Blanca, expresada en el documento de Santa Fe IV, el ALCA y los diversos planes militares que envuelven a nuestro continente, desde México hasta el corazón de la América del sur, en una cruzada neocolonialista que se quiere hacer ver como de lucha contra el terrorismo y por el aseguramiento de las libertades democráticas de estos pueblos; teniendo en el Plan Colombia la punta de lanza de la injerencia yanqui en sus asuntos internos con la complicidad antinacional de los grupos políticos y económicos conservadores que ven en riesgo inminente sus privilegios de elite dominante. Para lograr el éxito de esta estrategia, el régimen de Bush no ha escatimado esfuerzo alguno y ha explotado hasta la saciedad el sospechoso ataque a las Torres Gemelas de Nueva York, atribuyéndolo a grupos terroristas árabes, logrando convertir la ignorancia, los temores y los prejuicios del pueblo estadounidense en los principales soportes de su Acta Patriótica y de su doctrina de guerra preventiva, contando para ello con el apoyo incondicional de las grandes cadenas informativas conectadas a nivel mundial, de forma tal que solo se cuenta con una información sesgada, totalmente favorable a lo que dicta Washington, desconociéndose su contraparte.

 

            Para muchos, resulta inverosímil la realidad y la perversidad política del imperialismo yanqui, aunque se observen y se sientan sus efectos en muchas latitudes del planeta. Esto le ha permitido a la CIA y a otros organismos de seguridad estadounidenses el diseño y la   implementación de programas desestabilización e injerencia encubiertas en algunas naciones, sin que se pueda culpar de ello a su gobierno, aunque se descubran sus conexiones y financiamiento de partidos políticos y ONG`s a través de la National Endowment for Democracy (NED), como ocurre en Venezuela. De este modo, en palabras de Thierry Meyssan,  “la no violencia, que se admite como buena en sí misma y se asimila a la democracia, da un aspecto presentable a acciones secretas intrínsecamente antidemocráticas”. Esto, acompañado de una campaña masiva de desinformación, de captación de “disidentes” y de  reconocimiento oficial de personeros de oposición, en medio de amenazas veladas, y no tan veladas, de intervención militar, sea por propia mano o por intermediarios como Colombia. Es así que todo ello se hace con la más absoluta impunidad y con la complicidad ingenua de quienes niegan la realidad y la perversidad política del imperialismo, un vocablo aparentemente desfasado, perteneciente a los círculos marxistas-leninistas. Sin embargo, es necesario desenmascararlo, ya que -tal como lo advierte Petras- “el nuevo imperialismo no sólo esclaviza los cuerpos de sus súbditos sino que, además, trata de inculcar servilismo en sus mentes. La nueva barbarie imperial lo impregna todo de tal manera que necesita estarse negando a cada momento, ser racionalizada y justificada”. Frente al mismo, no resta sino oponerle, de forma consciente, la resistencia cultural e histórica de los pueblos que pugnan por liberarse del yugo imperialista al cual se les quiere uncir. Es más ardua, pero es el arma disponible más eficaz.-          

                          

08/09/2008 19:21 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

TERRORISMO MADE IN USA

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“Hay que acabar con los terroristas. Enviemos tropas a la Casa Blanca”. Noam Chomsky, filósofo norteamericano.


Con Ronald Reagan de presidente, el imperialismo yanqui inició una etapa aún más agresiva y militarista en su empeño por lograr la hegemonía mundial frente a su rival de entonces, la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS). Durante ésta, la administración Reagan-Bush (padre) financió grupos nacionales ultraderechistas, llegando – incluso - a entrenar y a suministrarle armas a quienes, como los “contras” en Nicaragua, trataban de derrocar a los gobiernos que no comulgaban con los intereses de Washington y que podrían orbitar alrededor de los soviéticos.

Durante esta etapa, la Casa Blanca intervino en la isla caribeña de Grenada y en El Salvador, donde apoyaron abiertamente a los grupos ultraderechistas que enfrentaban a los de izquierda, con la intención de contener a los sandinistas de Nicaragua; sin atender a los reclamos internacionales y precipitando una escalada armamentista en la región centroamericana, de la cual no fue ajena Venezuela al vendérsele una flota de aviones F-16 solicitados por el gobierno del Presidente Luis Herrera Campíns, al manejarse una hipotética guerra con Cuba. Todo esto dentro de su esquema de confrontación con ese otro bloque de poder imperialista que lo representó la Unión Soviética. Bajo tal argumento, la CIA y el Pentágono armaron ejércitos a Osama Bin Laden en Afganistán y a Saddam Hussein, al entrar Irak en guerra contra Irán durante diez largos años.

Desaparecida la URSS, alguna gente creyó ingenuamente que el mundo unipolar heredado de la Guerra Fría podría ahora sumergirse en una era de paz, desarrollo y convivencia feliz bajo el patrocinio capitalista. Los hechos posteriores, caracterizados por una feroz acometida del neoliberalismo económico fomentado por las corporaciones trasnacionales “made in USA” y un resurgir de luchas nacionalistas y populares, evidenciaron las graves dicotomías existentes. Es cuando surge en el Pentágono la fórmula de la guerra preventiva, con la cual Estados Unidos podría atacar y suprimir la amenaza potencial de algún gobierno o movimiento enemigo. Sin embargo, esta tesis guerrerista, surgida a finales de la administración de Bill Clinton, no parecía disponer de mucho asidero en la política imperialista norteamericana hasta que ocurrieron los muy oportunos ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001, en Nueva York.

Hoy vemos cómo la administración imperialista y arrogante de Bush invade territorios en Asia, África y Europa, buscando consolidar su posición geopolítica hegemónica e ignorando adrede la opinión de sus mismos ciudadanos, el Derecho y las organizaciones internacionales. Intenta prever la situación de emergencia que la nación norteña sufrirá en los próximos decenios cuando comiencen a agotárseles los recursos estratégicos y tenga que competir con el poderío económico de Europa unida y con las naciones asiáticas, con China a la cabeza. De ahí que su mirada se pose, nuevamente, sobre lo que siempre consideró su patio trasero: América Latina. Sólo que confronta una realidad imprevista y bastante incómoda con el proceso revolucionario bolivariano que tiene como escenario a Venezuela, de ahí que no haya escatimado recursos y esfuerzos por ver derrocado al Presidente Hugo Chávez, estimulando acciones terroristas de parte de la oposición interna, como el golpe de Estado del 11 de abril de 2001, y amenazando, de paso, recurrentemente, con desatar una intervención armada directa en este país. Todo con la finalidad de que el mal ejemplo venezolano no se extienda por toda la ancha geografía americana y caribeña, acuñando la necesidad de “preservar la libertad democrática” y evitar el totalitarismo “castro-comunista” que Chávez extendería.

Por ello no extraña que el terrorismo que tanto preocupa a Estados Unidos y que le ha llevado a establecer bases y planes militares en todas las regiones del mundo, especialmente en nuestra América, tenga un tinte particularmente norteamericano, es decir, que es alimentado por las mismas apetencias de control económico y dominio territorial de los mismos Estados Unidos. Frente a tal realidad, cuaja con mucha vigencia lo dicho por el Che Guevara de “crear uno, dos, tres… muchos Vietnam” como una manera de combatir efectivamente el poderío imperialista norteamericano y lograr la emancipación total de nuestros pueblos explotados.-

ISRAEL Y EL ANTISEMITISMO COMO EXCUSA

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La Declaración Balfour vino a constituir una realidad impuesta a los pueblos del Medio Oriente, basada más en un deseo por complacer a los judíos (o, supuestamente judíos, dada la dificultad histórica de establecer su verdadero origen judío, tras el genocidio cometido por las huestes romanas comandadas por Tito en el año 70 de la era común), quienes comenzaron a darle forma a las ideas nacionalistas expuestas por Theodore Herzl en su pretensión de crear el Estado judío en tierras de Palestina. En un primer momento, la declaración del gobierno inglés estuvo dirigida a obtener de los poderosos empresarios judíos su oportuna contribución financiera al esfuerzo bélico durante la Primera Guerra Mundial. Con ello en mente, nació el imperativo moral de las potencias aliadas de concretar la vieja aspiración de la Organización Mundial Sionista, reunida en 1897, de “readquirir” las tierras bíblicas que pertenecieran a sus antepasados, aun cuando habrían pasado unos dos mil años de una ausencia bastante notoria y documentada, por cierto.

            En la carta dirigida por Arthur James Balfour, Secretario de Relaciones Exteriores del imperio británico, el 2 de noviembre de 1917 a Lord Edmond James Rothschild, a la sazón presidente de la Federación Sionista de Gran Bretaña, se enunciaba que quedaba “claramente entendido que no se hará nada que pueda perjudicar los derechos civiles y religiosos de las comunidades no-judías existentes en Palestina, o los derechos y status político de que gozan los judíos en cualquier otro país”, representando desde entonces el soporte legalizado con que se le dio nacimiento al actual Estado de Israel, no obstante ser la población judía apenas un 9% en un territorio de un 3,5 % de Palestina. Sin embargo, otros antecedentes, de muchos años atrás, dan cuenta del empeño de ciertos milenaristas que, creyendo adelantar las condiciones bíblicas acerca del fin de los tiempos profetizado en el libro de Apocalipsis (como ahora con George W. Bush y sus inmediatos colaboradores de la Casa Blanca ), vieron la conveniencia de facilitar el retorno de los judíos a la tierra prometida. Una cuestión que fue repitiéndose con cierta regularidad, al igual que los progroms o persecuciones y deportaciones de judíos ordenadas por los diferentes gobiernos europeos, ligándose en ella elementos religiosos y otros de abierta utilidad política, bajo la convicción de ser los judíos un pueblo sin país para un país (Palestina) sin pueblo. Entre éstos, se cuenta el Memorando Blackstone, en el cual se le propone en 1891 al Presidente de Estados Unidos convoque una conferencia internacional donde se aborde la restauración de Palestina al “pueblo elegido de Dios”, siendo base del patrocinio estadounidense a tal idea desde esa época. Estos factores -unidos al escandaloso genocidio del cual fueran víctimas algunos miles de judíos a manos de las hordas hitlerianas (sin ser ellos sus únicas víctimas)- facilitaron que éstos pudieran establecerse como colonos en aquellas tierras, generando desde entonces una situación de violencia permanente, donde la población árabe ha sido víctima constante del terrorismo sionista.

      

            Esta situación de violencia permanente, donde un pueblo es atropellado vil e impunemente, sin que haya una acción decidida de la comunidad internacional para impedirlo, tiene el claro propósito de desalojar definitivamente a quienes vivieron secularmente en estas tierras, en este caso, a los palestinos, haciendo gala de un nacionalismo fascista innegable de parte de quienes dirigen el Estado de Israel. Las denuncias y advertencias vertidas al respecto han motivado como respuesta la acusación de antisemitismo, lo cual les ha servido como excusa a los sionistas (no los judíos o hebreos, como se quiere hacer creer) y como chantaje emocional al rememorar lo del Holocausto, restándole a los árabes su condición de pueblo semita que les corresponde por ser descendientes del patriarca Abraham, resultando que la mayoría de los judíos asentados en Palestina proviene de Europa. Esta línea de conducta la marcó el mismo Herzl al decir que era esencial que los sufrimientos de los judíos empeorasen, induciendo el antisemitismo. “El antisemitismo -diría- nos ayudará a fortalecer la persecución y opresión de los judíos. El antisemitismo será nuestro mayor apoyo”. A ello se uniría la decisión de expulsar a los pobladores seculares de Palestina, expuesta por David Ben Gurión en mayo de 1948: “Debemos utilizar el terror, el asesinato, la intimidación, la confiscación de tierras y el corte de todos los servicios sociales para deshacernos de la población árabe de Galilea”. Otro tanto afirmaría Golda Meir, para quien la cosa parecía más simple: “No es que había un pueblo palestino en Palestina, que se consideraba como pueblo palestino, y entonces llegamos nosotros y los expulsamos y les quitamos su país. Ellos no existen”. Así que el sionismo es nada más y nada menos que un nacionalismo racista, deleznable y condenable desde todo punto de vista, como lo determinara una de las resoluciones de la ONU ; un antisemitismo aplicado, precisamente, contra los pueblos semitas originarios, esto es, los árabes de Medio Oriente.

            En la actualidad, este mismo antisemitismo se utiliza para reforzar la política expansionista israelita, secundada por Washington, logrando -incluso- que se juzgue a árabes y musulmanes como equivalentes de terroristas, aprovechando el control de los medios industriales de información que sesgan todo lo referente a la grave situación de violación sistemática de los derechos humanos de los palestinos al defender las tierras de sus ancestros. Esto también vale para descalificar el apoyo a los árabes reprimidos a diario por los soldados sionistas, sin importar si en la misma mueren niños y adultos desarmados; lo cual sería respaldar, en consecuencia, al terrorismo, argumento muy de moda que pretende ignorar, a su vez, el terrorismo de Estado también implementado por Estados Unidos y sus socios europeos.-

01/10/2007 23:37 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

LA FALSA GUERRA CONTRA EL TERRORISMO INTERNACIONAL

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         Es casi unánime la percepción y el convencimiento a escala mundial respecto a que todo el accionar antiterrorista del gobierno de Estados Unidos después de los sospechosos atentados contra las Torres gemelas de Nueva York en 2001 (muy apegado, por cierto,  a la política seguida por el Estado de Israel en su ambición expansionista a costa de las fronteras de los países que lo circundan en el Medio Oriente) es falso, representando una doble moral con la cual acreditar la visión del mundo contemporáneo en una sola dirección: aquella que redunde en grandes ganancias y control directo de fuentes energéticas por parte de las  corporaciones transnacionales vinculadas, precisamente, con muchos de los altos funcionarios de Washington. A esto habría agregar la actitud cínica adoptada en relación con el terrorista anticastrista Luís Posada Carriles a quien se le ha brindado apoyo, a pesar de las pruebas irrefutables exhibidas, incluyendo su propia confesión al admitir su participación en el atentado a un avión cubano que le costó la vida a un grupo de atletas en 1976; a pesar de ello, las autoridades gringas se han valido de algunos tecnicismos legales para eludir las solicitudes interpuestas, por separado, por Cuba y Venezuela. 

           Asimismo,  hay que mencionar el caso de los Cinco Héroes Cubanos a quienes se ha sometido a un régimen de reclusión vejatorio y discriminatorio en cárceles de Estados Unidos, sin existir pruebas concluyentes que los señalen como culpables de perpetrar o planificar hechos terroristas en dicha nación, manteniéndolos en un estado de indefensión y de aislamiento total, sin permitirles siquiera una visita de sus familiares más cercanos. Mientras tanto, aceptan, justifican, silencian y respaldan todos los planes terroristas de los grupos opositores al gobierno cubano, radicados mayormente en la península de la Florida, convirtiendo en política de Estado el odio anticomunista y contrarrevolucionario fermentado por tales grupos desde hace décadas, acentuando aún más las restricciones impuestas por el bloqueo económico a la Isla en la esperanza de que -algún día- se restituirá el status quo anterior a 1959, cuando triunfara la revolución con Fidel al frente.           

          Pero, las cosas no se limitan a estos extremos, como se puede constatar con las agresiones militares a los pueblos inermes de Afganistán e Irak, alegando -sin evidencias- que en ambos países se fomentaba y se cobijaba al terrorismo internacional, en una desproporción desmesurada, sangrienta e ilegal, violatorias del Derecho Internacional, la Convención de Ginebra y de las jurisprudencias del Tribunal Internacional de La Haya, lo mismo que la Carta fundacional de la ONU; de modo que el terrorismo adjudicado a otros termina por atribuírseles a quienes presuntamente están enzarzados en una guerra unilateral mundial contra el mismo, investidos de una autoridad divina que nadie les otorgó. Todo ello acompañado de un silencio cómplice y de una manipulación informativa generados desde Estados Unidos por las grandes corporaciones de noticias, los cuales se extienden sin chistar a todos los continentes, uniformando así la opinión que podría tenerse al respecto. Como siempre, en toda esta situación generalizada de falsa guerra contra el terrorismo, el principal actor es el imperialismo gringo y su frenético afán de dominación planetaria, al querer aprovecharse de la inexistencia -al implosionar la URSS- de un contrapoder en igualdad de condiciones. Esta es la imposición brutal de un nuevo orden mundial (el nuevo siglo estadounidense) que subordina los intereses y las soberanías de los pueblos en un remedo magnificado de lo hecho desde 1948 por el Estado de Israel en Medio Oriente, prefigurando de este modo un fascismo planetario, negador de los principios democráticos más elementales, como ocurre con quienes tuvieron la mala suerte de ser prisioneros de las tropas invasoras estadounidenses en Afganistán e Irak y ahora se encuentran en un limbo jurídico en la base naval de Guantánamo.           

          Con semejantes antecedentes (verificables en cualquier momento, sin incluir el abultado expediente del intervencionismo constante y diversificado en nuestra América casi desde el momento mismo de la Independencia) hay que develar las aviesas intenciones escondidas tras esta falsa guerra contra el terrorismo emprendida por el imperialismo yanqui, de manera que la defensa legítima de la autodeterminación de los pueblos se mantenga por encima de cualquier otra consideración, estimulando un mundo multipolar y seguro para todos.-    

 

26/09/2007 00:31 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

VENEZUELA: UNA PRIORIDAD PARA EL IMPERIO

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Considerada por Washington “cabeza de área” en la seguridad del hemisferio occidental sur, Venezuela ocupa una prioridad entre el cúmulo de preocupaciones e intereses de los jerarcas neoconservadores de la Casa Blanca por lo que representa en materia energética y por la influencia ideológica que pudiera tener a nivel continental y planetario de continuar Hugo Chávez en la Presidencia de la República , afianzando aún más el proceso revolucionario bolivariano. De ahí que el gobierno estadounidense no haya cejado en su objetivo -aunque manifieste lo contrario- por evitar a toda costa un régimen incómodo al sur de sus fronteras, especialmente cuando se encuentra dedicado a expandir y a asegurar el dominio hegemónico al cual cree tiene derecho por encima de cualquier consideración moral y legal que no responda a su visión fascista y fundamentalista de lo que debe ser el mundo contemporáneo, obligando a los gobiernos a adoptar -respecto a la política exterior de Estados Unidos- una sumisión cercana a la practicada por las naciones tributarias de los imperios del pasado.

En el caso venezolano, el régimen belicista de George W. Bush ha estimulado, apoyado, diseñado y financiado diversas actividades desestabilizadoras, incluso el clásico golpe de Estado y la posibilidad del magnicidio que se ha ventilado abiertamente en los círculos de opinión de Estados Unidos; lo cual constituye una política injerencista bien definida en los asuntos internos de Venezuela, cosa que nunca han negado de manera convincente. Esta política recuerda lo hecho en diferentes épocas en países de nuestra América, quedando sólo por aplicarse la intervención armada al igual que en Afganistán o Irak. Frente a esta desestabilización que por momentos parece intensificarse, cambiando apenas los actores locales que la promueven, Chávez, su gobierno y, en general, el pueblo bolivariano, mantienen una resistencia que muchas veces se manifiesta a la defensiva, sin avanzar de manera uniforme en la consolidación del proceso revolucionario, cuestión que -una vez superada la coyuntura del momento- alienta los ataques oposicionistas. Esto lo conocen y estudian los think tanks que el imperialismo yanqui ha instalado en suelo venezolano, asesorando a los sectores contrarrevolucionarios, de modo que los escenarios anticipados se concreten en la realidad. Es como si la estrategia de guerra aplicada a la revolución sandinista en Nicaragua durante los años 80 del siglo pasado se estuviera repitiendo en Venezuela, pero bajo otros parámetros, con una Contra representada por algunos de los grandes medios de comunicación nacionales, gracias a los cuales se mantiene latente la oposición al avance del proyecto bolivariano, dado que el acelerado desgaste, falta de credibilidad y ambición de poder de la dirigencia tradicional impide que haya una opción seria que pudiera mermarle apoyo a Chávez y al proceso revolucionario, no obstante las deficiencias presentadas en algunos regiones. 

            Esta situación bien la resume Juan Francisco Coloane al escribir, a propósito de los disturbios que buscaron originarse a raíz de la no renovación de la concesión a Rctv, que “sea el intervencionismo a través de una desestabilización política interna apoyada por poderes políticos externos, sea por medio de la presión internacional, la situación política venezolana está expuesta al tipo de distorsión que más daño le ha hecho a la construcción de democracias liberales republicanas. El tema de la libertad de expresión ahoga la posibilidad de ver el tema mayor o central en la crisis venezolana, que es el del intervencionismo externo”. Tal cuestión, sin embargo, busca minimizarse conscientemente desde los principales medios informativos, aprovechando la amplia cobertura de que disfrutan en territorio venezolano, atribuyéndole al gobierno chavista toda la culpa, sin reconocerle  lo mismo a quienes buscan su derrocamiento por cualquier vía. Esta es parte de la estrategia que maneja Washington a largo plazo, junto con sus aliados internos, seguros de que, una vez hostigado el avance revolucionario, podrían darle el zarpazo final. Un cálculo audaz que, al igual que en ocasiones anteriores, se estrellaría contra la voluntad inquebrantable y esperanzada de los venezolanos por acceder a una sociedad de mayor democracia y de mayor bienestar colectivo.

04/07/2007 20:51 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

EN EL REINO DEL DIOS GEORGE W. BUSH

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El mundo fascista manipulado por los grandes centros de poder mundial imaginado por George Orwell en su obra distópica “1984”, está rebasado por las perspectivas del mundo que pretende crear a su medida el Presidente George Walker Bush, convencido de interpretar y de seguir la voluntad divina en las “vísperas” del Advenimiento y de la Guerra de Armagedón que señala el último libro de la Biblia. Junto a colaboradores y socios neoconservadores maneja la tesis según la cual Estados Unidos libra una guerra crucial en defensa de los valores de la civilización occidental y cristiana en contra de las fuerzas del Mal. Para ello, opera dos importantes recursos, ambos interrelacionados y puestos a su disposición tras el atentado del 11 de septiembre de 2001, aunque vienen aplicándose con mucha anterioridad: el uso indiscriminado del poderío militar yanqui en contra de naciones más débiles militarmente, sin miramiento alguno por lo que diga la comunidad internacional; así como también el apoyo solícito automático e ideológico de los grandes medios de comunicación. Ambos recursos le han creado a Estados Unidos la imagen de una potencia mundial temeraria, que actúa de modo irracional y retaliativo, con lo cual se convierte en un peligro sin control para la paz internacional y la autodeterminación de los pueblos.

            Básicamente, éstos son los mismos esquemas belicistas y racistas aplicados por el Estado de Israel en las tierras árabes que ha usurpado desde hace ya más de cuatro décadas, sin que exista freno alguno a sus desmanes constantes, incluida la agresión sin justificación a los países vecinos, como el Líbano. Con ello en su agenda, Washington divide a gobiernos y naciones según su personal y único criterio: buenos y demócratas, si acatan y secundan la supremacía estadounidense, y, malos, si la resisten y desafían.

            A la par de su belicismo, Bush apela abiertamente a la mentira, tratando de cohesionar en su entorno a todos los ciudadanos estadounidenses y a los gobiernos del mundo, principalmente europeos. Habla de combatir al terrorismo, pero ampara a un connotado terrorista internacional como Luís Posada Carriles entretanto mantiene cautivos a cinco ciudadanos cubanos, sin derecho a la visita de familiares, a la defensa y a un juicio justo, al igual que lo hace con una cantidad indeterminada de “prisioneros de guerra” en el territorio usurpado de Guantánamo, escenario de las más degradantes torturas y humillaciones a las cuales pudiera someterse a cualquier ser humano. Se “preocupa” por el supuesto estado de deterioro de la democracia en Venezuela, pero en el interior de Estados Unidos ha implantado un sistema de control ciudadano que bien recuerda al “Big Brother” descrito por Orwell en “1984” y cuya última pretensión es la de vigilar y manejar los contenidos que se transmiten por Internet.

         Para Bush, dios encargado de erradicar el Mal de la faz de La Tierra, las guerras emprendidas (y por emprender) son “apropiadas y justas”. Todas, en función de la seguridad y de los intereses comerciales de las grandes corporaciones de la industria armamentista yanqui que ven en ellas la oportunidad dorada para aumentar sus ingresos. De ahí que el nacionalismo autóctono represente una amenaza que debe combatirse en cualquier región del mundo. Por ello, según Noam Chomsky, “los planificadores militares estadounidenses comparten la valoración de la comunidad de la inteligencia y expertos externos de que aquello que se denomina engañosamente “globalización” llevará a una división cada vez mayor entre los “ricos” y los “pobres”, contrariamente a la doctrina, pero de acuerdo a la realidad. Y será preciso controlar a los elementos rebeldes: infundiendo miedo, o tal vez mediante el uso efectivo de máquinas asesinas de gran poder destructivo lanzados desde el espacio”. Su propósito malsano es mantener un estado perpetuo de zozobra, enfrentamientos, temores e incertidumbres que redunde ampliamente en beneficio de su industria armamentista, en donde los intereses corporativos del capitalismo tengan una mayor importancia que la vida humana.

LA AGRESIÓN A IRÁN O LA MUNDIALIZACIÓN DEL MIEDO Y DE LA SUMISIÓN

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Bajo la presunción (no comprobada) de representar Irán un serio peligro para la paz mundial, el gobierno belicista de George W. Bush ordenó al Pentágono el despliegue de sus fuerzas militares en la región, al vencerse el plazo fijado para que Teherán desista de sus propósitos nucleares. Coincidencialmente, el ubicuo Osama Bin Laden y su organización Al Qaeda reaparecen en escena, justamente para amenazar a los proveedores de petróleo de Estados Unidos, entre los cuales se halla Venezuela. Como en otros casos de agresión imperialista, la campaña propagandística montada desde hace tiempo justifica el derecho casi divino de Bush de recurrir a la guerra preventiva para reafirmar mediante ella el rol hegemónico indiscutible de Estados Unidos en el espectro mundial. En la situación actual, las intenciones de Irán de acceder al dominio del átomo es la excusa que podría favorecer la conformación de una coalición militar similar a la que ocupa Afganistán e Irak, con la adición de que el gobierno iraní estaría ayudando a la resistencia iraquí, con lo que se exacerbaría aún más el temor europeo al terrorismo internacional. Todo ello configurando un cuadro que no deje lugar a dudas sobre la conveniencia de acabar con la soberanía iraní, algo que Washington ha tolerado a regañadientes desde 1979 cuando su buen aliado, el Sha de Persia, fuera derrocado por la revolución islámica encabezada por el Ayatollah Ruhollah Jomeini.           

Dotado de una doctrina apocalíptica, Bush protagoniza esta nueva cruzada, dirigida más a asegurarle a su país el control del petróleo en la región del Oriente Medio que a combatir, como argumenta, por la libertad y en contra del terrorismo. Es interesante notar que –una vez desaparecido el imperialismo soviético- la teoría del complot islámico y del choque de las civilizaciones delineada por Bernard Lewis, Samuel Huntington y Laurent Murawiec en combinación con los ziocons (conservadores sionistas) vino a reemplazar los argumentos ideológicos que prevalecieron durante la época de la Guerra Fría, con un Estados Unidos, convertido en paladín de la civilización occidental, enfrentado a la barbarie y el arcaísmo atribuidos al mundo árabe-musulmán. Esto se ha ido reforzando y agudizando a través de los diferentes medios de comunicación, a tal extremo que cualquier ciudadano estadounidense considera su deber patriótico y religioso aniquilar el “terrorismo islámico” e imponer en su lugar los valores que representan a su nación. En este sentido, se explica el apoyo incondicional brindado por Estados Unidos al Estado de Israel en su largo conflicto histórico con los palestinos y sus vecinos árabes, cosa que se incrementó con Bush al incluir el remodelamiento político-territorial del Medio Oriente y Asia como parte fundamental de su estrategia geopolítica, como un primer paso para asegurar su abastecimiento energético y enfilar sus baterías, posteriormente, contra China, de modo que no exista ya ningún posible adversario de Estados Unidos en el mundo. Algo que también anticipa y denuncia Rusia al constatar cómo sus fronteras están rodeándose con armas estratégicas con sello estadounidense, en clara advertencia de que se le considera, igualmente, un rival de cuidado.           

Es obvio, entonces, que al gobierno de George W. Bush lo domina la idea de establecer, a cualquier precio, la mundialización del miedo y de la sumisión. Para ello le es vital someter al régimen incómodo de Irán, así como neutralizar a Siria y, eventualmente, a Venezuela. A la par del control directo de los yacimientos petrolíferos y expandir su dominio económico y militar, disminuiría significativamente las fuerzas rebeldes que, desde el mal llamado Tercer Mundo, cuestionan tal dominio, en lo que es una falange global fascista manejada desde las corporaciones transnacionales. De este modo, por encima del raciocinio más elemental y del Derecho Internacional, la agresión imperialista en curso contra Irán constituye parte de la estrategia neocolonialista que se han fijado Estados Unidos, Gran Bretaña y sus demás socios europeos: redibujar el orden de seguridad internacional de acuerdo con los principios e intereses de Washington.-                

EL CAOS CONSTRUCTOR Y EL REALINEAMIENTO IMPERIAL

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          Enfocado en lo que sería el “nuevo siglo (norte) americano”, el gobierno neoconservador de Washington incrementa su presencia militar en todo el mundo, de tal modo que cualquier manifestación de soberanía considerada lesiva a sus intereses geopolíticos podría ser sofocada, eventualmente, invocándose para ello una hipotética preservación de la libertad y de la paz internacionales a manos de los tropas estadounidenses. Este designio -concebido en las dos últimas décadas del siglo XX a  propósito de la implosión de la Unión Soviética- se asienta también en el apoyo económico y político, además del equipamiento, el entrenamiento y la asesoría en materia militar a regímenes dispuestos a aplastar la resistencia interna de sus pueblos a la implantación de los TLC´s u otro mecanismo de dominación enmarcado en la globalización económica neoliberal.

             No es de extrañar que, como sucede en Colombia, uno de los enclaves más importantes de Estados Unidos en nuestra América, se prefiera la ayuda militar para, supuestamente, neutralizar al narcotráfico, siendo evidente que se pretende contener el avance de la lucha guerrillera que allí tiene lugar, lo que -combinado con lo que ocurre en Venezuela bajo el liderazgo de Hugo Chávez- representa una grave amenaza al secular dominio yanqui y a la estabilidad de gobiernos y elites afectos a Washington. Pero, al margen de ello, el binomio Washington-Bogotá desarrolla una política de exterminio de poblaciones enteras, resultando un hecho cotidiano trágico su desplazamiento a sitios seguros bajo la simple sospecha de simpatizar con las FARC o el ELN, o de tener la desgracia de morar en alguno de los territorios apetecidos por las corporaciones transnacionales estadounidenses y europeas, las cuales ya anticipan grandes ganancias en complicidad con las elites gobernantes de este país. Es un trabajo de reingeniería social que algunos denominan caos constructor, siendo aplicado en otras regiones del planeta, como el Medio Oriente y parte de Asia.

             Según los teóricos de este caos constructor, es fundamental que el poder se ejerza de manera diligente, venciendo por cualquier medio todo tipo de resistencia y sometiendo a los pueblos a la más grande inestabilidad, de forma que los sectores dominantes aseguren su status, permitiéndose un reordenamiento de las fronteras conocidas. Esto, en el caso de la agresión sionista al Líbano, según la afirmación hecha por Condoleeza Rice, sería “el comienzo de las contracciones del nacimiento de un nuevo Medio Oriente y tenemos que estar seguros de que todo lo que hagamos vaya en el sentido del nuevo Medio Oriente, no hacia el regreso al anterior”. Así resultan entrelazados los intereses del Tío Sam con los de Israel, prefigurados en 1996 en un vasto proyecto de colonización de esta convulsiva región elaborado por los neoconservadores ahora en el poder. En éste, se contemplaba la eliminación física de Yasser Arafat, la anexión israelí de los territorios palestinos, el desmembramiento de Irak, las amenazas a Irán, Siria y el Hezbollah, y la utilización de Israel como base complementaria del programa militar Guerra de las Galaxias que se iniciara en Estados Unidos durante la Guerra Fría. Este caos constructor afectaría seriamente las fronteras, los Estados y los gobiernos, llegándose a fomentar conflictos bélicos entre los mismos que redundarían en el realineamiento imperialista de Estados Unidos, secundados por los gobiernos de Europa.

            Para los neoconservadores de la Casa Blanca ello encaja perfectamente en sus propósitos de ejercer un control más directo y efectivo sobre aquellas regiones ricas en biodiversidad, agua y, sobre todo, en petróleo en lo que constituiría su dominio del espectro mundial para el año 2020. En esto no han escatimado esfuerzos, aún en contra de la opinión pública estadounidense, de la ONU y del Derecho Internacional. En este caso, Bush y sus aliados representan un serio peligro para la paz mundial, a pesar de la reiterada propaganda que vierten en contra de otros gobiernos a quienes acusan de serlo.-  

23/10/2006 22:56 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

LA AGRESIÓN SIONISTA AL LÍBANO DEMOSTRÓ SER OTRA ESTRATEGIA DEL IMPERIALISMO YANQUI

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          La arremetida, el hostigamiento y el ensañamiento con que Israel agredió al pueblo árabe del Líbano demostró al mundo que la misma responde a la estrategia orquestada por el imperialismo yanqui y sus aliados europeos para configurar una nueva realidad geopolítica en el Medio Oriente favorable a sus intereses económicos, especialmente en lo que atañe a las reservas de petróleo allí existentes. Aparte de la brutal y desigual acometida bélica israelí, sin  parangón alguno en la historia común de la humanidad, el interés de los neoconservadores de Estados Unidos refleja su disposición por ignorar el Derecho internacional y desacatar cualquier resolución de la ONU que afecte sus decisiones unilaterales. Basta ver cómo Estados Unidos quiere ejercer el control imperial en toda la región del Medio Oriente, partiendo de la invasión aún no concluida con éxito de Afganistán y de Irak, como asimismo sus amenazas nada disimuladas a la República Islámica de Irán y a Siria. Las razones alegadas para desatar  esta acción genocida sin precedentes ocultan los verdaderos objetivos que se tienen para hacer del Medio Oriente y una parte del Asia Central un polvorín que consolide la posición hegemonista e indiscutible del imperialismo binario de Estados Unidos e Inglaterra; siendo su ariete el sionismo israelí.
De igual modo, la resistencia del Hezbollah hace que el imperialismo yanqui se imponga una revisión de su estrategia de guerra preventiva, ya que no bastó el desproporcionado arsenal militar suministrado a Israel para dominarlo. En esto, la visión sesgada y prejuiciada de la camarilla neoconservadora que gobierna a Estados Unidos se mostró equivocada, representando un duro revés a su política exterior fundamentalista, la cual ha impuesto la caracterización de algunos gobiernos y naciones como pertenecientes a un “eje del mal”, acusándolos de fomentar el terrorismo internacional, a quienes se impone reducir y a exterminar a sangre y fuego en nombre de la humanidad, cumpliendo un propósito divino.
Se creyó repetir la Guerra de los Seis Días cuando Israel atacó a Egipto y a Siria, arrebatándoles los territorios del Sinaí y las alturas del Golam, respectivamente, contando con el visto bueno –como ahora- de los gobiernos de Estados Unidos y Gran Bretaña. Esta tríada (Estados Unidos-Gran Bretaña-Israel) comparte propósitos comunes de dominación y, para lograrlo, requieren disminuir y eliminar la idiosincrasia árabe e imponer el laicismo, más acorde con el modelo de pensamiento único que se pretende implantar en el mundo gracias la globalización económica neoliberal.
Es importante que se comprenda que, como lo escribiera Alejandro Teitelbaum,  “después de la invasión a Panamá y las guerras del Golfo, contra Yugoslavia, contra Afganistán y contra Irak, la sexta guerra neocolonial en poco más de dieciséis años, desatadas con distintos pretextos humanitarios o de seguridad, pero con evidentes objetivos geopolíticos expansionistas y con el fin de reanimar la economía estadounidense a través de la industria de armamentos funcionando a pleno régimen”. La guerra desatada por el sionismo entra en los planes de supremacía mundial que el imperialismo yanqui se ha impuesto a sí mismo, partiendo de la ambiciosa idea de hacer del siglo XXI el “siglo (norte) americano”, es decir, un siglo en el que todo gire alrededor de Washington, sin oposición alguna. Esto debe alcanzarlo en estos primeros veinte años de siglo, ya que requieren asegurar sus reservas energéticas, de lo contrario, eclosionaría su economía; de ahí que no pueda augurarse ninguna paz duradera, tanto en el Medio Oriente como en otra región del globo terráqueo, incluyendo la América nuestra. Por ello mismo, no puede obviarse el espíritu guerrerista que anima al régimen estadounidense, dispuesto a la siniestra utilización de armas nucleares, sin importarle para nada la reacción antiimperialista que podría suscitar en todos los pueblos del planeta y que representaría su hundimiento final como potencia hegemónica.- 

31/08/2006 18:40 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

EL SILENCIO SOBRE GUANTÁNAMO

20060605215322-21-prisioneros-dos-guantanamo-200102-20reuters.jpgEn artículo reciente, el afamado autor de Las Venas Abiertas de América Latina, Eduardo Galeano, escribió sobre lo que ocurre, a los ojos del mundo civilizado, en el territorio usurpado por Estados Unidos en Guantánamo.  Según sus palabras, “no debe continuar la tolerancia del mundo, ni el secreto ni el silencio. Al iniciarse el Tribunal de Nuremberg el fiscal norteamericano, el juez Robert Jackson, declaró que para evitar esos crímenes había que hacer responsables de ellos a los gobernantes. Digo que lo mismo debe hacerse con Bush, Condoleezza Rice, Donald Rumsfeld, Paul Bremen, y otros. Pienso también que deben ser juzgados en Nuremberg”. Han pasado los años y se han denunciado los abusos y torturas allí cometidos contra prisioneros de Afganistán y de otras nacionalidades, a los cuales se les niega arbitrariamente el estatuto de prisioneros de guerra e, incluso, de seres humanos. Todo porque así lo determinó la camarilla fascista y totalitaria que rige actualmente a Estados Unidos, quien se niega a acatar cualquier disposición legal en el ámbito internacional que sea contraria a sus objetivos y convicciones intolerantes.Tal situación, no obstante, ha sido sistemáticamente ignorada por una infinidad de gobiernos y organizaciones políticas, sociales, académicas, religiosas y de defensa de los Derechos Humanos que se han visto parcializadas, con su silencio, con la política supuestamente antiterrorista estadounidense y se niegan a enfrentarla, asumiendo una posición de sumisión colonial e, incluso, de complacencia por el hecho de que Estados Unidos trate de implantar un sistema unipolar de dominación mundial, ejerciendo el rol de gendarme imperialista en todos los continentes. En este sentido, se entiende la posición de los gobiernos de Europa, con Inglaterra a la cabeza, que respaldan activamente la política de guerra preventiva aplicada por la administración Bush, tanto en Irak como en Afganistán, además de las que procura emprender en Irán, Siria, Corea del Norte, Cuba y Venezuela, alegando proteger la democracia y combatir el terrorismo internacional. Todos unidos en un mismo afán: adueñarse de los mercados y de los recursos naturales de todos los países del planeta, reeditando el colonialismo, sin pretender entender siquiera, volviendo a lo escrito por Galeano, que “la guerra es la mayor amenaza de este planeta del sistema solar. Y la especie humana es una especie en peligro de extinción”.Por eso, situaciones como las suscitadas en Guantánamo, Abu Grhaib y las cárceles clandestinas montadas por la CIA en algunas naciones europeas para eludir la jurisdicción de las mismas leyes de Estados Unidos y las reconocidas a nivel internacional, debe motivar a una acción de conciencia de todos los pueblos de La Tierra en contra de la práctica guerrerista y, hasta, racista del gobierno de George Walker Bush. Pero implica desafiar el poder aparentemente omnímodo yanqui, sobre todo, en los diversos organismos multilaterales, como la ONU, controlados o influidos por Estados Unidos y sus socios comerciales. Esto significa, entonces, asumir una posición y una conciencia abiertamente antiimperialista, capaz de desarmar la campaña mediática orquestada por el gobierno de Bush para convencer al mundo de sus “buenas intenciones”, utilizando la mentira sistemática, como ocurriera con las armas de destrucción masiva atribuidas al régimen de Saddam Hussein, además de descalificar unilateralmente a los gobiernos que evalúe como sus enemigos, sean éstos potenciales o declarados, como en el caso Venezuela. De ahí que el silencio que envuelve a Guantánamo debe ser roto con estridencia e indignación por todos aquellos que se consideren a sí mismos como demócratas y personas civilizadas. La humanidad es una sola y ésta debe ser la principal bandera que se debe enarbolar, en todo tiempo y espacio, en la lucha contra la barbarie gringa que busca protagonizar apocalípticamente el nuevo Fuhrer, George W. Bush.-  
05/06/2006 21:53 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

DÓLARES Y MISILES EN LA ESTRATEGIA IMPERIALISTA DE ESTADOS UNIDOS

20060321222445-paremos-la-guerra-del-imperio.jpg            En la película de Stanley Kubrick, “Chaqueta metálica” (exhibida en Venezuela bajo el título de “Nacido para matar”), un soldado norteamericano confiesa que fue a la guerra de Vietnam porque “quería conocer gente de una vieja cultura y matarla”. Algo similar debe pasearse en las mentes simplistas de algunos de los soldados de George Walker Bush cuando atacan y matan a ciudadanos inermes en Irak y en Afganistán, y pretender que lo hacen en resguardo del mundo libre, occidental y cristiano amenazado por extremistas bárbaros que, simplemente, deben desaparecer de la faz de la Tierra. Una cuestión concienzudamente exacerbada por el fundamentalismo mesiánico de Bush y su séquito de halcones guerreristas en la Casa Blanca (secundados por sus socios ingleses y europeos) para quienes la guerra preventiva dejó de ser un ejercicio teórico del Pentágono para convertirse en una realidad que amenaza la paz mundial.
            A pesar de la autocensura impuesta por las corporaciones industriales de noticias estadounidenses, el presidente Bush no pudo impedir que algunas imágenes de la guerra contra el “terrorismo” en Irak fueran difundidas en algunas cadenas televisivas de los propios Estados Unidos y en Internet, despertando indignación y horror en distintas ciudades del mundo, al observarse el comportamiento habitual de las fuerzas militares anglosajonas en aquellas tierras milenarias; para algunos, la base de la civilización que conocemos. El asunto de las armas de destrucción masiva producidas por el gobierno iraquí y su conexión con Osama Bin Laden son motivo de sospecha para la opinión pública estadounidense, al revelarse documentos que prueban todo lo contrario de lo afirmado por la administración Bush. Los ciudadanos estadounidenses dudan, incluso, que su gobierno desconociera los planes terroristas que se concretaron en los ataques del 11 de septiembre de 2001 y, tras la fachada de la lucha contra el terrorismo, descubren que existen poderosos intereses de grandes corporaciones transnacionales que buscan controlar el mercado de los hidrocarburos en el Asia Central, conectados a Bush y a su entorno.
            Esto confirma lo plasmado en el Documento de Santa Fe IV, según el cual “Estados Unidos no debe tener miedo de actuar como la superpotencia invencible que es en realidad. La mano invisible del mercado no funcionará jamás sin un puño invisible. que la mayoría de la opinión pública norteamericana aceptara el llamado de venganza McDonald´s no puede expandirse sin McDouglas, el fabricante de los aviones F-15. El puño invisible que garantiza la seguridad mundial de las tecnologías del Silicon Valley se llama Ejército de los Estados Unidos”. Tales patrones de imperialismo y fascismo descarado se vieron oportunamente estimulados por los ataques del 11-S, lo que facilitó proferido por su presidente y viera enemigos a vencer en todos aquellos que no compartieran su visión parcializada del mundo; justamente aquellos que luchan por mantener sus raíces históricas ante el avance demoledor, excluyente y uniformador de la globalización capitalista. De ahí en adelante todo giraría (o debiera girar) en torno de los intereses vitales de seguridad nacional de que constituyen el imperio económico y geopolítico de Estados Unidos en todo el planeta. Así, Bush estableció que el “eje del mal” contra los “buenos” de Estados Unidos no sólo lo representaban Corea del Norte, Irán, Siria o Cuba, sino todo aquello que pudiera ser denominado radicalismo populista, según la acepción del General James T. Hill, ex jefe del Comando Estratégico del Sur, al referirse a los casos particulares de Haití y Venezuela.
            Lo peor de todo este panorama es que Bush y sus halcones están convencidos que no existe fuerza alguna, a nivel mundial, que les haga contrapeso o contenga sus apetitos territoriales. Por ello, buscan acomodar sus piezas de dominio hegemónico en América Latina y el Caribe, enfilando sus baterías hacia las reservas energéticas e hídricas que existen en abundancia en esta importante región del planeta, como es el caso de la Amazonia. De este modo, a la par de la diplomacia del dólar, representada en el caballo de Troya que es el ALCA, Estados Unidos ha ido potenciando firmemente su supremacía militar en esta región, gracias a la implementación de algunos planes militares que le dan potestad para intervenir, incluso, en los asuntos internos de estos países si considera que deben hacerlo y si sienten amenazados sus intereses comerciales.-
21/03/2006 22:25 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

ESTADOS UNIDOS Y LA LLAMADA DE LA HISTORIA

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Según el Presidente George Walker Bush: “Aceptamos la llamada de la historia para liberar a los pueblos oprimidos y hacer avanzar este mundo hacia la paz”. Esto comprende, para Estados Unidos, una meta a largo alcance:”el fin de la tiranía en el mundo”. Para ello, el grupo neoconservador que controla la Casa Blanca no escatima esfuerzos en asentar en cualquier lugar de este planeta su condición de gran potencia, recurriendo a la acción militar sin respetar el Derecho Internacional, como lo demostró con las agresiones a Irak y Afganistán. Es una cruzada de tintes religiosos que ataca enemigos declarados y potenciales por igual bajo el tamiz de sus exclusivos intereses geopolíticos y económicos, amparada en una lucha sin cuartel contra el terrorismo internacional, pero utilizando métodos muy similares para el logro de sus objetivos.
            La guerra preventiva, probada exitosamente por los sionistas de Israel contra sus vecinos árabes, es el recurso de primera mano de la política exterior yanqui. Para justificarla, el gobierno de Bush miente de modo descarado y reiterado a la opinión pública de su país y del resto del mundo, contando con el control o monopolización de la información por medio de las grandes cadenas noticiosas que tienen su sede en Estados Unidos, de modo que exista una uniformidad de criterio que haga dudar sobre la sinceridad y las verdaderas intenciones de su “adversario” de turno. Así, las armas de destrucción masiva que albergaba supuestamente Irak, a pesar de comprobarse que era una falsa información, sirvió para sojuzgar a dicho país y para apropiarse de sus yacimientos petrolíferos, en contubernio con sus aliados ingleses; sin embargo, un segmento de la población estadounidense sigue creyendo que la guerra ayuda al pueblo iraquí. Lo mismo está ocurriendo con Irán, sólo que esta vez el imperialismo yanqui ha tropezado con una muralla difícil de sortear, ya que los iraníes estarían dispuestos a dar la batalla por su soberanía, lo cual supone un serio dilema que Estados Unidos no podría resolver del mismo modo como en el caso iraquí o afgano. Esta confrontación con Irán representa para Estados Unidos el desconocimiento de su rol de potencia unipolar. Desde la implosión de la Unión Soviética, Estados Unidos no había tenido un enemigo ideológico como Irán y ello abre muchas interrogantes sobre el futuro global.
            Esto obliga a los halcones de Washington a plantearse la agresión militar como única fórmula efectiva para contener a Irán y a otros integrantes del “eje del mal”, manteniendo inalterable el orden internacional bajo su égida indiscutible. Por ello, el gobierno de Bush busca incrementar la eficiencia operativa de sus fuerzas armadas, revistiéndolas, además, de inmunidad diplomática a fin de eludir la justicia de los países donde actúen, como ocurre en Colombia. Igualmente ha dispuesto de un conjunto de bases militares esparcidas por todo el mundo que apuntan a objetivos estratégicos vitales, ubicados en el Golfo Pérsico y en el Amazonas, permitiéndose un grado de movilidad inmediata que le permita situar a sus tropas allí donde sea amenazada la seguridad nacional de Estados Unidos, esto es, el mundo entero. Si a esto le añadimos la intención iraní de crear una bolsa petrolera basada en el euro y no en el dólar estadounidense, lo cual repercutiría negativamente sobre la fortaleza de esta moneda, y el enorme déficit comercial que sufre Estados Unidos desde hace décadas; podríamos prever un desenlace catastrófico global que empujaría a estos halcones a declarar la guerra.

            Lo peligroso de dicha realidad es que el inquilino de la Casa Blanca está convencido de la justicia de sus acciones imperialistas, enmarcadas en el “destino manifiesto” que Dios le reservara a su nuevo pueblo escogido, Estados Unidos, siendo esto la expresión más acabada del fanatismo religioso que se ha adosado a la política en ese país. Todo esto podría hundir a su propia nación, acabando con su hegemonismo imperialista, al igual que trastocaría el planeta entero. En consecuencia, la llamada de la historia de la cual se ufana Bush no anticipa la paz, sino –orwellianemente- lo contrario: una guerra total.-          

18/03/2006 21:16 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

VENEZUELA ANTIIMPERIALISTA

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Quienes suponen exageradas y desfasadas las declaraciones de advertencia emitidas por el Presidente Hugo Chávez sobre los planes en marcha del gobierno de Estados Unidos para invadir a Venezuela, ignoran –quizás de modo inconsciente o condicionado- que la política exterior de Washington, desde la declaración unilateral e interesada del Presidente James Monroe, en 1823, siempre ha estado signada por su carácter intervencionista e imperialista, cuyas huellas se hicieron sentir en gran parte de nuestra América, desde mediados del siglo XIX hasta el presente, de manera atroz y abusiva. No debe sorprender, por tanto, que ante la agresividad verbal de la camarilla neoconservadora que controla el poder en EE.UU. y su predisposición en hacer de la guerra preventiva su principal instrumento de dominación a nivel mundial, el gobierno venezolano esté dando la voz de alerta y prepare a su pueblo para resistir los ataques imperialistas. Aún más cuando las líneas maestras de su política internacional están dirigidas a promover la integración latino-caribeña y un mundo multipolar que elimine cualquier tipo de subordinación neocolonialista en nuestros países.
Además, quienes critican las advertencias de Chávez olvidan adrede que el proceso revolucionario bolivariano, inspirado en el ideario del Libertador Simón Bolívar, está llamado a ser un proceso antiimperialista por antonomasia, dado que proclama el derecho que tienen todos los pueblos a su libre autodeterminación, a la paz, a la justicia y a un orden económico internacional que borre para siempre la explotación y las desigualdades económicas creadas por el sistema capitalista; cuestiones todas que, forzosamente, plantean un enfrentamiento con el imperialismo yanqui, ya éste defiende todo lo contrario. Ello tiende a agudizarse también, cada día más, si tomamos en cuenta cuáles son los intereses vitales de EE.UU., sobre todo, en materia de hidrocarburos, se podrá entender –simple vista- el por qué de las preocupaciones de Washington por la evolución política de Venezuela, cuyas reservas petroleras probadas sugieren ser las mayores del mundo.
Con el arma del petróleo en mano, el gobierno chavista prueba que sí es posible adoptar una política independiente respecto al imperialismo yanqui y de sus aliados del Grupo de los Ocho (G-8), lo que genera toda una serie de situaciones totalmente adversas al tutelaje que éstos le impusieran a los países tercermundistas a finales de la Segunda Guerra Mundial y, con mayor énfasis, desde la implosión de la Unión Soviética en la última década del siglo XX; primero, con el cebo del desarrollo capitalista que algún día alcanzarían y, ahora, con sus tropas desplegadas en cualquier punto del planeta donde crean vulnerados sus intereses imperialistas, pisoteando impune y abiertamente el Derecho Internacional y las recomendaciones de la ONU.
Creer que Venezuela no será un blanco del intervencionismo de EE.UU., con la complicidad de sus socios europeos y, hasta, latinoamericanos (recuérdese el Plan Patriota en Colombia) es harto ilusorio. Las perspectivas muestran otra cosa. De ahí que sea fundamental que el pueblo venezolano disponga de una concepción antiimperialista más profunda que una simple proclama, ya que requiere ahondar más en la visión continentalista de Bolívar y de otros luchadores antiimperialistas para superar la contradicción existente entre lo que se afirma y lo que se hace, por ejemplo, en la industria petrolera, permitiendo la instalación de transnacionales directamente vinculadas al gobierno neoconservador de Bush. Lo otro es el carácter anticapitalista que esta posición ha de tener porque no es posible desvincular al capitalismo del imperialismo, ambos íntimamente ligados, siendo ésta la parte más débil del diseño de la Venezuela antiimperialista que se quiere levantar.-

15/03/2006 21:04 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

LA GUERRA PREVENTIVA Y LA NUEVA REALIDAD CONTINENTAL

20060318185959-us-army-en-paraguay.jpg            En previsión de una realidad geopolítica totalmente adversa a sus intereses hegemónicos en nuestra América, el imperialismo yanqui ha estado moviendo sus piezas para una intervención militar generalizada en el Continente, de modo que las ovejas descarriadas –comenzando por Venezuela- vuelvan a su redil.

          Para ello ha dispuesto una serie de bases militares, esparcidas en algunas regiones estratégicas de América Latina que, vistas en conjunto, representaría el mayor despliegue de fuerzas militares de Estados Unidos desde los tiempos de la Guerra Fría, sólo equiparable al realizado en Europa en torno de la extinta Unión Soviética. Sin embargo, no puede pensarse que todo esto responde al espíritu guerrerista y neocolonialista que anima a la administración de George W. Bush, ya que ello supondría que la política exterior de Estados Unidos obedece a coyunturas y no a planes deliberados, cocinados fríamente en el Pentágono y el Departamento de Estado y proyectados a mediano y a largo plazo. En tal sentido, hay que recordar con William Izarra “que, desde 1997, existe el compendio ideológico de lo que sería, un par de años más tarde, la base filosófica de la política exterior de EE.UU. Ese compendio o manual de orientación política de la corriente más derechista de los republicanos ha sido denominado El Proyecto del Nuevo Siglo Americano, convirtiéndose en la línea del gobierno para el dominio del espectro mundial”.
         Por aquel entonces, el actual Vicepresidente estadounidense Richard Cheney anticipó que “la primera misión política y militar de EE.UU., luego de la Guerra Fría, consiste en asegurar que ningún poder rival emerja en Europa, Asia y la desintegrada URSS”, dando por descontado la pasividad y control de su patio trasero, la América nuestra. En la práctica, esta misión se tradujo en la llamada guerra preventiva, cuyos efectos se sienten aún en Afganistán y en Iraq, buscando abarcar a Siria e Irán, de modo que EE.UU. pase a controlar directamente los principales yacimientos de hidrocarburos del planeta. Para lograrlo, el gobierno de Bush no escatima recursos y esfuerzos que le den a su país la superioridad militar y el control estratégico, político y económico del mundo entero, en una visión estratégica conjunta que apunta a aniquilar cualquier tipo de resistencia a sus dictados imperialistas, por muy remota que ésta sea.
         En el caso de América Latina, EE.UU. ha diseminado por la mayoría de sus naciones planes y bases militares con la aviesa intención de contener situaciones amenazantes que terminarían por desplazar a las oligarquías y grupos políticos dominantes que, tradicionalmente, aceptaron de buena gana la tutela imperial yanqui para preservar sus privilegios y mantenerlos a salvo de las masas. Por ello, ante lo inevitable del proceso de transformación socio-política que tiene lugar en Venezuela y su irradiación sobre la mayoría de los pueblos latinoamericanos y caribeños, manifestándose –por ahora- en la conformación de gobiernos progresistas afines, Washington trata de que no se produzca el temido efecto dominó en estos países que marcaría el comienzo del fin de su papel secular de potencia imperialista. Esto empuja al gobierno de Bush a no descuidar el escenario sudamericano, a pesar de encontrarse empantanado en Iraq y Afganistán, sin hallar una salida honorable e inmediata que aleje el fantasma de Vietnam; en una combinación de presiones diplomáticas y económicas, sumadas a la amenaza recurrente de una intervención armada de gran envergadura. Por eso, situaciones como la suscitada en Bolivia con la elección de Evo Morales como Presidente, unidas al coro de voces antiimperialistas que se alza cada día en todas las latitudes, llevará a la Casa Blanca a un grado mayor de intervencionismo y desestabilización en la región, incluyendo el asesinato político, en una reedición de experiencias ya probadas en Chile, El Salvador, Haití, Panamá y Ecuador y, llegado el caso, aupando movimientos secesionistas que serían reconocidos y protegidos inmediatamente por Estados Unidos, precisamente en aquellas regiones que, como el Amazonas, el estado Zulia en Venezuela o la provincia de Santa Cruz en Bolivia, tienen un vital interés para las transnacionales estadounidenses; lo que encajaría en su doctrina de guerra preventiva y global.-
        

15/03/2006 20:55 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

EL IMPERIO NO SE RINDE POR LAS BUENAS

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La línea política asumida por la Casa Blanca hacia Venezuela y el gobierno de Hugo Chávez Frías busca aumentar el clima de tensiones existente entre ambos gobiernos. Cada día la administración Bush arma sus dardos de falsas acusaciones en contra de Chávez y el proceso bolivariano, asociándolos al terrorismo, al narcotráfico internacional y al intervencionismo en países de la región, como Bolivia y Ecuador. Todo con la aviesa intención de que sea aislada Venezuela y se creen las condiciones para que se produzca una sanción diplomática de parte de la OEA y, eventualmente, una invasión militar para “restituir la democracia y la libertad”, tal como se hiciera con Afganistán e Iraq.
A esto se aúna el hecho de que el imperialismo estadounidense incrementa su presencia militar en el hemisferio en prevención de situaciones contrarias a sus intereses vitales, suscitados la mayoría de ellos a raíz de la firma y aprobación de Tratados de Libre Comercio bilaterales con algunos gobiernos latinoamericanos, cuestión que le atribuye el gobierno de Washington al binomio Chávez-Fidel Castro. Para reforzar este señalamiento se menciona el apoyo brindado a dirigentes como Evo Morales y otros que estarían subvirtiendo el orden establecido, desarrollando una política de masas antinorteamericana. De ahí que al mismo tiempo que disemina planes militares a todo lo largo del Continente americano (Puebla-Panamá, Colombia y Dignidad, sobre el Amazonas) y asienta bases para sus tropas en Curazao, Ecuador y, últimamente, en Paraguay, a escasos doscientos kilómetros de Bolivia; el gobierno guerrerista de George Walker Bush se esfuerza en rescatar los objetivos primordiales que animaron el proyecto del ALCA, suscribiendo en su lugar acuerdos económicos bilaterales que minimicen el impacto de la propuesta del ALBA lanzada por el Presidente Chávez. Estos planos de confrontación Washington-Caracas son agudizados cada vez por funcionarios ultraderechistas y anticomunistas del régimen de Bush al referirse al gobierno de Venezuela, lo cual es amplificado por los diversos medios de información opositores, nacionales y extranjeros, dando cuenta del peligro que se cierne sobre las libertades democráticas del país, de modo que haya la impresión que en Venezuela existe un totalitarismo opresor.
Un elemento adicional en esta confrontación es el surgimiento de TELESUR y la iniciativa legislativa montada por el Congreso estadounidense para contrarrestar su influencia en el sur de nuestro Continente, acusando a esta televisora latinoamericana de fomentar el odio antiyanqui y de distorsionar las informaciones a emitir, sirviendo de vehículo al mismo tiempo para la ideologización de aquellos que la sintonicen. Para ello se apela a argumentos fútiles como el que se haya incluido en sus imágenes promocionales a Tirofijo, el comandante de las FARC, lo cual sería una apología del terrorismo. Sin embargo, se ignora adrede la campaña desinformativa implementada por los medios de información opositores al proceso bolivariano y el papel activo que éstos cumplieron en la detonación y justificación del golpe de Estado del 11 de abril de 2002 y cómo éstos han intentado explotar las fricciones que se producen con el gobierno colombiano. En esto se ve un paralelismo con la campaña de propaganda negra que llevara a cabo la administración Reagan contra los sandinistas en Nicaragua y la administración Nixon contra Allende en Chile, lo que le da la impronta de la CIA y del Departamento de Estado yanqui innegable.
No contentos con esta estrategia, Estados Unidos recurre a la USAID (Agencia de los EE.UU. para el Desarrollo Internacional) para socavar la base de apoyo popular del Presidente Chávez a través del financiamiento y de la actuación de organizaciones no gubernamentales (ONG`s), a semejanza de lo que hiciera en Ecuador con buenos resultados. En esto su embajador en Caracas se ha mostrado activo, recorriendo algunas ciudades del país, tratando de hacerles ver a los venezolanos que EE.UU. son los buenos de la película y Chávez un buscapleitos que entorpece la democracia y el progreso venezolanos al pretender implantar una ideología trasnochada, contraria al devenir humano.
Todo esto forma parte de una sola estrategia, bifurcada en distintas tácticas que se irán aplicando según el momento que se viva. Toda ella apunta a derrocar, por cualquier medio disponible a su alcance, al gobierno chavista. El imperialismo yanqui comprende que sólo así podrá controlar y minimizar los profundos cambios que se están dando en nuestra América y presagian el final de su hegemonía neocolonial, ya que éstos –de una u otra manera- siguen el modelo revolucionario acá propiciado. No tiene nada de extraño, por consiguiente, que se mantenga caliente la controversia entre ambos gobiernos, puesto que cada uno representa tipos de sociedades que son antagónicos: la democracia representativa frente a la democracia participativa. No se puede esperar, a pesar de las declaraciones emitidas en contra, que dicha confrontación se acabe felizmente, sin mayores traumas. Esto sería lo ideal, pero ya conocemos al Imperio: nunca se rendirá por las buenas. Cuba y Vietnam son los mejores ejemplos de esta afirmación.-

15/03/2006 20:52 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.


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