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ALCALDÍAS, ¿PIVOTES PARA LA REFUNDACIÓN DE LA PATRIA?

ALCALDÍAS, ¿PIVOTES PARA LA REFUNDACIÓN DE LA PATRIA?

Bien lo dijo alguna vez el Presidente Hugo Chávez Frías: “Es el pueblo el que decide; es la comunidad la que decide; no somos nosotros, no es Chávez el que va a decidir… son ustedes los que deciden, es el poder popular, es la democracia directa, a través de las asambleas populares, a través de la participación, el protagonismo”.

Sus palabras siguen siendo una exhortación constante -más dirigida a los diversos sectores populares organizados que a aquellos que tuvieron la buena fortuna de ocupar cualquier cargo de gobierno gracias al carisma de Chávez- en previsión que el proceso revolucionario bolivariano socialista pudiera sucumbir, eventualmente, víctima de la corrupción, de la mediocridad y de la falta de compromiso revolucionario de una dirigencia incapaz de entender medianamente la trascendencia del momento histórico que se desarrolla ante sus ojos.

Más aún en la coyuntura representada por las elecciones municipales del próximo 8 de diciembre cuando el electorado tenga la ocasión de escoger candidatas y candidatos a las alcaldías y los concejos municipales de todo el país que faciliten al poder popular las condiciones objetivas para disponer de espacios de mayor amplitud e influencia a los conquistados hasta ahora. De ahí que tales elecciones sirvan de excelente oportunidad para adecuar las instancias del poder público municipal a las exigencias de una realidad todavía por transformarse, ciertamente, pero que ya se avizora de profundizarse el ejercicio de la democracia participativa y protagónica, de modo que ésta resulte más directa, convirtiéndose las alcaldías (y concejos municipales) en pivotes para la refundación de la patria bolivariana con una concepción nueva, audaz, socialista y revolucionaria.

Por consiguiente, el alcance de esta línea de acción revolucionaria no debe depender exclusivamente de la voluntad política de quienes asumirían estos cargos de elección popular, puesto que ello podría limitarla y desviarla, acabando por ser una simple referencia retórica, sin ninguna base de sustentación ni trascendencia. Son los sectores populares quienes no deben desperdiciar tal oportunidad de producir un impulso decisivo hasta lograr su completa realización. Para ello es necesario que incrementen su capacidad organizativa, formativa, de lucha y de movilización en función de cambiar la realidad circundante y de plantearse la cogestión y la autogestión no sólo en el plano socio-productivo sino también en el ámbito político, de forma que sean erradicados el burocratismo, la verticalidad jerárquica y la corrupción administrativa que caracteriza al Estado burgués-liberal.

Correspondería, en consecuencia, a quienes ejerzan la responsabilidad del gobierno municipal cumplir con lo establecido en la Constitución referente a la refundación de la república, sólo que ello tiene que ir de la mano con las diversas formas organizativas que conforman el poder popular. Esto es algo que no se limita a los nuevos gobernantes locales sino que se extiende a todo el conglomerado del poder constituido, a fin de consolidar, de ampliar, de diversificar y de profundizar los diferentes logros que han prefigurado la revolución bolivariana socialista, de manera que ésta se convierta en una realidad irreversible.

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