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VENEZUELA: UNA REVOLUCIÓN SIN CALCO NI COPIA

VENEZUELA: UNA REVOLUCIÓN SIN CALCO NI COPIA

         Cimentada en los iconos revolucionarios de Simón Bolívar, Simón Rodríguez y Ezequiel Zamora (sin descartar los aportes de otros insignes luchadores de la humanidad), la revolución bolivariana ha revitalizado, de uno u otro modo, la propuesta del socialismo a escala mundial, partiendo de hechos concretos y de realidades particulares, lo cual ha supuesto no únicamente la revisión de los postulados socialistas que fueron creándose y añadiéndose con el tiempo -en el plano teórico- sino respecto a las experiencias registradas por la historia. Sin embargo, sin resultar extremistas en la negación, como algunos lo pretenden, el proceso bolivariano se ha ido nutriendo con la práctica revolucionaria del pueblo venezolano antes que con la teoría que pudiera desarrollarse al calor de sus luchas, cuestión que plantea la ruptura de no pocos paradigmas.

            Esta realidad única, apenas comparable en alguna medida a la evolución seguida por la Cuba revolucionaria durante la fase embrionaria del socialismo, ha estado signada por la figura e influencia de Hugo Chávez en su papel de máximo conductor del proceso bolivariano, quedando en sus manos la iniciativa de los logros revolucionarios y secundado sin mucha convicción ni entusiasmo por quienes accedieron al poder asidos de su liderazgo, pero que temen ser desplazados por el ímpetu socialista de las masas. Esto revela una paradoja, por los momentos, inadvertida o ignorada a propósito que podría desembocar en un abierto choque de intereses, a medida que el pueblo vaya elevando su nivel de conciencia y se proponga decididamente la conquista del poder y el cambio estructural que ello conlleva. Esto, si antes la nueva clase política reacciona en contra e impone restricciones legales, cuestión que resultaría contradictoria cuando ya se ha establecido como fundamento principal del proceso revolucionario bolivariano al poder popular, ahora acompañado y fortalecido con el poder comunal.

            No obstante, cabe confiar en que el despertar de la conciencia popular, fortificada y ampliada por la comprensión y construcción del socialismo, hará que tal posibilidad sea desbaratada al nomás asomarse o presumirse. En este sentido, el proceso revolucionario ha dado muestras claras de fortaleza y de afinidad con la subjetividad del pueblo venezolano, con una tendencia a incrementarse cada día, lo cual desespera hasta el paroxismo a sus detractores y enemigos, quienes aún no aciertan a entender con suficiente objetividad lo que ocurre en el país que rigieron sin interrupción hasta 1998. De ahí que la revolución venezolana -sin constituir todavía un modelo acabado de revolución socialista- posee perfiles propios. Los mismos le abren al pueblo oportunidades en todos los ámbitos del quehacer humano, algunas de las cuales ya comienzan a nutrir lo que sería el proyecto socialista bolivariano, superando las etapas previas de tanteos y acciones de inclusión y de justicia social, como las Misiones, éstas reconocidas incluso como beneficiosas por la oposición antichavista, para ser aprehendidas como propias por los diversos sectores populares del país.

            Sin embargo, el proceso revolucionario bolivariano no se ha limitado a tratar de saldar la histórica y siempre pendiente deuda social, sino que se ha trazado como meta la emancipación integral de los venezolanos y venezolanas, produciendo al mismo tiempo la superación de la democracia representativa tradicional y la erección, en su lugar, de una democracia donde los roles de protagonismo y participación le corresponden al pueblo; todo lo cual implica una audaz y nueva definición del ejercicio democrático. Tales elementos convierten a la revolución bolivariana -de manera innegable- en una revolución sui generis, con rasgos muy particulares, pero inscritos, a su vez, en la corriente del tiempo y las múltiples realidades que nos ha correspondido en suerte vivir en la búsqueda y disfrute de la libertad de todas los seres humanos y, por consiguiente, de todos los pueblos de nuestro planeta

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Lucas Blanco Acosta -

LOS LÍDERES Y HÉROES DE PAPEL

El frenesí por lograr un Monopolio Mercantil Mundial, que solo beneficie a los grupos económicos que componen el Corporativismo Inglés, ha llevado a estos, a dirigir secretamente el crimen organizado por más de dos centurias en el mundo. Estas organizaciones criminales se encargan de incentivar en todo ámbito, la pobreza y la delincuencia; para que abunden sectores sociales víctimas de estos flagelos y otros consecuentes, como la guerra y la droga.
El fin es inducir en estos sectores afectados el anhelo de vanas ideologías, con sus falsos redentores; estas mismas organizaciones criminales procesan, dirigen y promueven estos líderes “salvadores”; la creación de este contexto es para poder aprovecharse de las libertades, reivindicaciones y derechos de los desposeídos y desadaptados, para usarlos como justificantes; que impulsen el caos, destrucción y despejes de espacios, que puedan llegar a ser competitivos y contrarios a los intereses monopolistas del Corporativismo Inglés.
Esta Alianza Inglesa domina el mercado mundial desde hace siglos, ella financió con tales fines la aparente revolución francesa y las supuestas independencias americanas. No es Inglaterra quien actualmente gobierna el mundo, se trata de una TESTAFERRA, la llamada Corporación Británica. Esta se apoderó de Inglaterra después de difundir momentánea y falsamente que Napoleón ganó en Waterloo; así lograron bajar las acciones y se apoderaron de la economía de Londres. Ya dominados Francia y España, incitaron con ideas, préstamos, pertrechos y tropas, las falsas independencias de sus colonias; ya, especiosamente lo habían logrado en EEUU. De la economía de Europa se apoderan en su reconstrucción (Plan Marshall), principal fin de la II Guerra Mundial.
Hoy dirigen mediáticamente la diatriba de derecha e izquierda, antisemitismo y sionismo etc., sus grandes negocios de la explotación de pobreza, inseguridad, banca, droga, e industria bélica, es la fuente de su poder. Todo ha sido dirigido a través de sectas secretas, que en las “independencias” también obedecían a Londres y era la afiliación común de “Los Héroes Emancipadores”. Dichos LÍDERES Y HÉROES DE PAPEL hoy se multiplican en diferentes países e instituciones; el fin es el embaucamiento de las mayorías; para despojar a las diferentes naciones de sus bienes y servicios, manipulándolos hasta el caos o destrucción total del orden actualmente establecido en ellos; para instaurar un Nuevo Orden Mundial; donde solo la Corporación Británica tenga las preeminencias.
Puede corroborar, este esbozo, en los diferentes libros y escritos de esta web:
www.lucasblancoacosta.com