Blogia

Homar_mandinga

EL SOCIALISMO BOLIVARIANO Y SU DEBIDA EXPRESIÓN EN LA ECONOMÍA

EL SOCIALISMO BOLIVARIANO Y SU DEBIDA EXPRESIÓN EN LA ECONOMÍA

El fracaso histórico del Estado burgués-liberal en garantizar y promover el ejercicio democrático de todos los estratos y las clases sociales -marcado, además, por el paradigma desarrollista que busca equiparar las economías de países, como los de nuestra América, con la gran potencia capitalista de Norteamérica- obliga a plantearse un cambio realmente revolucionario, el cual debe forjarse por igual en el terreno económico, social, político y cultural, basándose en la efectiva participación y el protagonismo del pueblo organizado y consciente. Este fracaso histórico es visible al constatarse la existencia de problemas irresolutos, tales como la pobreza, la delincuencia, el tráfico de drogas y la corrupción política, que responden a causas estructurales y no coyunturales como generalmente se piensa y son abordados por quienes dirigen, precisamente, el Estado burgués-liberal, algunas veces con políticas sancionatorias y represivas que, a la larga, resultan poco eficientes o, sencillamente, absolutamente nulas.

Por ello, la democracia participativa y protagónica que se halla implícita en la propuesta del socialismo revolucionario bolivariano debe concretarse y expresarse simultáneamente en lo económico, en lo social, en lo político y en lo cultural, de manera que pueda romperse con los parámetros impuestos por la democracia representativa y, en virtud de esto, lograr un mayor nivel de consenso entre la ciudadanía en beneficio de sus intereses colectivos. Así, por ejemplo, en el plano de la economía la democracia participativa y protagónica debe significar algo más que el control general del funcionamiento de una empresa por parte de sus trabajadores a través de la autogestión, si en dicha empresa persiste la lógica capitalista y no se rompe el carácter de mercancía adquirido por la fuerza de trabajo bajo el capitalismo. Esto es algo fundamental, a pesar de existir la propiedad social de los medios de producción. Además, la democracia participativa y protagónica debiera expresarse en el control social del plan de inversión de dichas empresas, sirviendo de contrapunto a la dinámica del mercado capitalista, en vista que éste tiende fundamentalmente a la obtención de ganancias por encima de las necesidades humanas y lo que se requiere es, precisamente, que la producción satisfaga tales necesidades, sin que ello represente mantener una economía subsidiada por el Estado, puesto que, de hacerlo así, no importaría entonces si ésta fracasa o es exitosa.

A la par de lo que sería, en consecuencia, la democracia participativa y protagónica en el ámbito político, ésta deberá extenderse a lo económico, creando un binomio prácticamente indisoluble que tenga sus efectos en el amplio mejoramiento de las condiciones de vida de las personas, del entorno natural y en la consolidación de un modelo de sociedad de nuevo tipo; lo que exige de los trabajadores, en un primer plano, proponerse un debate profundo respecto a lo que son como clase social explotada bajo el capitalismo, de modo que asuman el papel que les corresponde en la transformación socialista de la sociedad en que viven.-

LA VIRTUD HISTÓRICA DE HUGO CHÁVEZ

LA VIRTUD HISTÓRICA DE HUGO CHÁVEZ

 

Aun cuando el mismo Hugo Chávez en su momento y sus seguidores han hecho valer la afirmación respecto a que “Chávez somos todos”, lo cierto del caso es que la misma adolece de una evidente debilidad, digamos conceptual y/o ideológica, que es preciso enmendar, puesto que son muchos quienes la utilizan sin sopesar la gran carga de responsabilidad revolucionaria que implica dicha frase, sobre todo, proviniendo de aquellos que ejercen funciones de dirección política, gremial y de gobierno. Cada uno de ellos (incluyendo a los voceros del poder popular) debiera entender como mínimo que la virtud histórica de Hugo Chávez fue saber interpretar y trazar adecuadamente el destino de Venezuela en un momento de su historia en que todo parecía no tener más salida que la violencia en tanto una militancia de izquierda se ensimismaba en lo ocurrido fronteras afuera, en la Unión Soviética, en lo que muchos aceptaron como el fin de la historia al abortarse el sueño de la revolución socialista.

Sin embargo, se debe enfatizar que todo ello no fue producto del azar ni del empeño (en todo caso, sumamente valioso) de un hombre predestinado. Como tantas veces lo dijera Chávez, las insurrecciones cívico-militares del 4 de febrero y del 27 de noviembre de 1992 no habrían sido posibles sin que se hubiera producido previamente la rebelión popular del 27 de febrero de 1989, lo cual refleja -de una u otra manera- la acumulación de fuerzas que venía manifestándose cada día en Venezuela al calor de las luchas libradas por el pueblo, deslegitimando así, con sus acciones reivindicativas, el dominio de los sectores gobernantes.

Como bien lo hace ver el periodista venezolano residenciado en Argentina Modesto Emilio Guerrero en su libro ¿Quién inventó a Chávez?, “el surgimiento de Hugo Chávez como la más relevante superestructura ideológica venezolana desde el año 1992, es un hecho progresivo en sí mismo. El punto débil de ese fenómeno asombroso es que el héroe nacional no fue acompañado por una organización revolucionaria fuerte que tuviera una sólida vanguardia politizada y educada en la democracia de base. Estas condiciones hubieran permitido que el mito -con toda su fuerza propulsora- funcionara como un instrumento del poder social y la organización, y no al revés, como resultó. En lugar de un mito asociado a, y regulado por, una fuerte estructura de cuadros políticos y organismos sociales probados en la lucha y las ideas, la historia venezolana tomó el camino del individuo sobredeterminado en el escenario”.

Este hecho, no obstante, pudiera revertirse a tiempo. Mucho de lo expuesto por Chávez cobra aun mayor vigencia que en el momento mismo que lo diera a conocer. Es por eso que Chávez trasciende las fronteras nacionales y es una referencia obligada de las luchas de emancipación que tienen lugar en nuestra América. El detalle está en conocer acertadamente lo que ha de hacerse para lograr -junto al pueblo organizado y consciente- el socialismo revolucionario en este país, teniendo como punto de partida lo iniciado ya por Chávez, correspondiendo a la virtud histórica que éste encarnara.-   

LA RESPONSABILIDAD DE TRANSFORMAR EL ESTADO BURGUÉS-LIBERAL

LA RESPONSABILIDAD DE TRANSFORMAR EL ESTADO BURGUÉS-LIBERAL

Frente a las diversas coyunturas creadas recientemente por la oposición fascista en Venezuela, los revolucionarios y chavistas tenemos la obligación ética y moral, (si es que somos realmente leales al legado político, ideológico e histórico del comandante Hugo Chávez) de cumplir con la gran responsabilidad de transformar de raíz el Estado burgués-liberal en uno esencialmente popular y participativo, convirtiendo al pueblo organizado y consciente en el eje central de todas sus acciones y decisiones.

Esto es algo en lo que se debe insistir a diario y aun en contra de quienes  actualmente ejercen funciones directivas y de gobierno que solo estarían interesados –egoístamente- en obtener su propio provecho sin proponerse en ningún momento en hacer realidad las ideas primordiales de la revolución bolivariana socialista que afirman defender.

Al respecto, hay que decir que esta circunstancia (de mantenerse por más tiempo sin una definición favorable y orientada a la plenitud del protagonismo del poder popular y a esa transformación necesaria del Estado vigente), le estaría dando mayores posibilidades a los enemigos de la revolución bolivariana socialista para que prosigan activando sus planes desestabilizadores, produciendo frustraciones y desencantos entre los sectores populares al no verse reflejados éstos en la conducta reformista de aquellos que se hallan al frente de las diversas instituciones públicas.

Aun así, chavistas y revolucionarios debemos mantener en alto la esperanza y anticipar que todo esto pudiera servir de caldo de cultivo para que se produzca un avance cualitativo de las fuerzas revolucionarias del pueblo venezolano, en el entendido que éste llegue finalmente a comprender cuál es su papel fundamental en todo lo que se refiere a la continuidad y al fortalecimiento de los cambios económicos, políticos, culturales y sociales que ya se han reflejado en la Constitución y demás leyes de la república, además de otros que se mantienen pendientes y que son altamente necesarios para consolidar la revolución en el país.

Lo mismo vale para el caso de la aplicación del Plan de la Patria 2013-2019 que precisa de mejores niveles de formación, de organización y de participación de quienes defendemos el proceso revolucionario socialista. Esto nos permite ser optimistas, sin pecar de idealistas, conscientes del largo y tortuoso camino todavía por recorrer para hacer entonces posible el socialismo revolucionario en Venezuela. Por ello ciframos nuestra confianza en los sectores populares organizados, ya que son ellos quienes conocen a profundidad la problemática que pueda aquejarles y pueden, además, ser parte significativa de su solución. Sólo faltaría que aquellos que dirigen al Estado en sus diferentes modalidades entendieran que sin la participación popular efectiva no se conseguirían jamás los objetivos revolucionarios bolivarianos socialistas y, menos, la construcción de un verdadero Estado comunal.-

¿SE VIOLAN LOS DERECHOS HUMANOS EN VENEZUELA?

¿SE VIOLAN LOS DERECHOS HUMANOS EN VENEZUELA?

 

 

En atención al guion diseñado por los sectores más recalcitrantes de la oposición, podríamos concordar en que, ciertamente, en Venezuela se violan los más elementales derechos humanos: se viola el derecho a la autodeterminación de un pueblo que siempre ha luchado por preservar el legado histórico de sus libertadores; se viola el derecho de una gran mayoría de venezolanas y venezolanos a vivir en paz; el derecho a la vida; al respeto a su integridad física, psíquica y moral; el derecho a la información oportuna, veraz e imparcial; el derecho a reunirse con fines lícitos y sin armas; a la protección por parte del Estado a través de los órganos de seguridad; a expresar libremente sus pensamientos, sus ideas y opiniones; al libre tránsito por el territorio de la república; a decidir democráticamente quiénes pueden gobernarlo; a mejorar sustancialmente sus condiciones materiales de vida a través del acceso a la educación gratuita en todos sus niveles y al trabajo; a servicios de salud; a una vivienda digna y a una alimentación garantizada y a bajos precios; sin olvidar el derecho al respeto a su diversidad cultural y étnica.

 Así, desde el 12 de febrero de 2014 (por citar una fecha más próxima en el tiempo), todos estos derechos han sido violentados salvajemente por aquellos que dicen defenderlos, en un evidente ejercicio de manipulación de la realidad que busca mantenerse y multiplicarse mediáticamente con el objetivo único de derrocar al Presidente Nicolás Maduro e implantar en su lugar un régimen neo-conservador, de características fascistas, directamente conectado a los intereses económicos y geoestratégicos de Washington. De esta forma, grupos terroristas de la oposición se han dado a la tarea de repetir en territorio venezolano lo mismo que se hizo ya en otras naciones, entre ellas Libia, Siria y Ucrania, los casos más recientes de la acción injerencista y neocolonial de Estados Unidos y de sus aliados de la OTAN.

 Todo esto, sin embargo, ha sido reiteradamente negado por los representantes de la oposición, sin importar que ello sea desmontado y revelado en todos sus detalles. A ello han contribuido, sin duda, las empresas privadas de información que satanizan todo lo concerniente al gobierno de Maduro y al proceso revolucionario bolivariano socialista mientras santifican y excusan a aquellos que han provocado zozobra, destrucción y muertes en algunas zonas del país, resaltando sus “méritos” en la lucha heroica por la paz, la democracia y la libertad de Venezuela. No obstante, es importante acotar que, a pesar de la aparente impotencia de Maduro y de los sectores populares revolucionarios para contener el odio homicida de la oposición, la casi totalidad de la población venezolana se mantiene al margen de estos acontecimientos, siempre a la expectativa ante cualquier eventualidad que pudiera presentarse y dispuesta a defender -como el 12 y el 13 de abril de 2002- las conquistas del proceso revolucionario bolivariano socialista.-

HACE FALTA UNA NUEVA PROPUESTA ORGANIZATIVA Y POLÍTICA REVOLUCIONARIA

HACE FALTA UNA NUEVA PROPUESTA ORGANIZATIVA Y POLÍTICA REVOLUCIONARIA

Algo que ha sacado a relucir la situación de violencia generada por la oposición fascista en Venezuela es la confianza ingenua de quienes dirigen el Estado en relación a que la misma oposición se hallaría mermada debido a los sucesivos triunfos electorales del chavismo. Cosa que ha producido, a su vez, cierto inmovilismo o inercia de las bases populares chavistas, a diferencia de años anteriores cuando sus movilizaciones masivas conjuraron las diversas amenazas en contra del Presidente Hugo Chávez.

Esta circunstancia da cuenta de la debilidad e inconsistencia formativa existente entre muchos de los cuadros dirigentes en funciones de gobierno, quienes se han limitado mayormente a administrar las instituciones del Estado del mismo modo que en el pasado, manteniendo intactas sus estructuras, olvidando que en revolución uno de los objetivos primordiales e ineludibles de los revolucionarios es la transformación radical del Estado, especialmente cuando se plantea la conformación y el accionar del poder popular. Si esto no fuera obviado recurrentemente, otra sería la realidad presente en Venezuela, con una correlación de fuerzas totalmente favorable a los sectores revolucionarios populares.

Aun así, existe la posibilidad de crear y/o de rescatar una propuesta organizativa y política que impida -de una u otra forma- la degradación progresiva a que estaría expuesto, eventualmente, el proceso revolucionario bolivariano socialista, de modo que se replanteen algunas cuestiones y acciones ya previamente ensayadas, pero que, al carecer de un adecuado acompañamiento político e ideológico que contribuya a fortalecer y a ampliar el nivel de conciencia revolucionaria de los sectores populares, no se han profundizado de un modo efectivo. De ahí que resulte necesario que los diversos movimientos o colectivos revolucionarios comprendan que sin una constante y efectiva participación y protagonismo del pueblo organizado y consciente será difícil echar adelante una revolución socialista en el país. Tal cosa podría materializarse respetando la autonomía de cada uno de estos movimientos o colectivos revolucionarios, pero todos ellos sincronizados y vinculados a una misma plataforma política revolucionaria en la cual se exprese como base fundamental y permanente la unidad en la diversidad, sin que en la misma hayan resabios de la vieja democracia representativa, con su secuela de burocratismo, de clientelismo político y de corrupción administrativa, frustrándose entonces (como otras veces en el pasado) las expectativas populares.-  

LOS SANTOS TERRORISTAS

LOS SANTOS TERRORISTAS

 

 

Quienes se han dedicado a distorsionar y a ocultar la verdad de los hechos violentos suscitados en algunas ciudades de Venezuela en contra del gobierno y del pueblo venezolano, son tan culpables de las muertes de efectivos militares y de civiles como quienes perpetraron estos asesinatos al querer sembrar el miedo entre toda la colectividad nacional.

En este sentido, debemos considerar que esta actitud manipuladora de mucha gente de oposición (supuestamente inteligente y educada) es parte del guión montado desde el extranjero para crear una matriz de opinión basada en la difusión de montajes fotográficos y noticias tendenciosas, del mismo modo que lo hecho en otros países que sufrieron la desgracia de ser invadidos por tropas de la OTAN y de Estados Unidos bajo el pretexto de defender la democracia y la libertad.

Esto, por supuesto, no debe quedarse sólo en la denuncia sabiendo de antemano que algunas empresas privadas de comunicación social no le darán cabida alguna a chavistas y revolucionarios para dejar saber sus puntos de vista respecto a lo que ocurre en Venezuela, ya que su interés principal es mantener esta matriz de opinión que equipara al gobierno del Presidente Nicolás Maduro con una dictadura salvaje que reprime sin compasión cualquier tipo de disidencia interna.

Por ello se requiere la movilización permanente de los sectores sociales revolucionarios, dado que los sectores más reaccionarios de la oposición están planteando una guerra de clases, sin prever que el resultado de la misma puede ser completamente contrario a sus apetencias de poder. De ahí que no quepa abrigar ilusiones respecto a que haya alguna reflexión objetiva de aquellos que han incitado a algunos jóvenes a cometer delitos penados por las leyes nacionales, tal como lo manifiestan a diario públicamente, haciendo uso, precisamente, de la libertad de expresión que supuestamente es censurada y violentada por el gobierno chavista.

Al respecto, hay que resaltar que tales personajes están haciéndoles creer a sus seguidores que solamente bastará con cambiar al gobierno de Maduro para solucionar los problemas estructurales y coyunturales existentes, sin considerar que gran parte de ellos son herencia directa del modelo de Estado instaurado en 1958. Por ello no escatiman esfuerzos para implantar en la mente de la mayoría venezolana que la violencia, la quema de vehículos y propiedades públicas, la tala inconsciente de árboles, el bloqueo de calles y los asesinatos causados desde el 12 de febrero son responsabilidad única y exclusiva del gobierno y de los colectivos revolucionarios, a tal punto que las mismas víctimas serian culpables de sus muertes, por lo que a sus asesinos habría que considerarlos entonces unos santos terroristas que no pueden ser detenidos ni mucho menos juzgados por tribunal alguno de la república.-

 

 

ENTRE EL FASCISMO Y LA REVOLUCIÓN

ENTRE EL FASCISMO Y LA REVOLUCIÓN

Variadas y encontradas opiniones se han suscitado a propósito de la política de pacificación impulsada por el Presidente Nicolás Maduro frente a los grupos de la derecha ultraconservadora que han ocasionado asesinatos de civiles y militares, además de los destrozos a edificaciones públicas y el aislamiento de zonas urbanas de clase media en algunas ciudades de Venezuela. Para un porcentaje significativo de revolucionarios y chavistas ello significaría una claudicación inaceptable, tomando en cuenta que los promotores de esta violencia fascista tienen como meta única el derrocamiento del gobierno venezolano y, con él, la desaparición de todas las conquistas sociales, culturales, económicas y políticas que le devolvieron la dignidad a los sectores populares que, por espacio de más de cuarenta años, fueran invisibilizados, explotados, marginados y masacrados por las élites dominantes. Por otra parte, los hay quienes justifican tal iniciativa presidencial, basándose en la necesidad de consolidar un clima de gobernalidad en el país que impida, eventualmente, cualquier otra tentativa injerencista de parte de Estados Unidos y sus lacayos en la región.

Sea como sea, lo cierto del caso es que este diálogo de paz adelantando por el Presidente Maduro ha dejado al descubierto a quienes, desde el bando opositor, se ubican en el fascismo más puro y quiénes están impulsados por una vocación democrática legítima. Esto no ha impedido, sin embargo, que el gobierno de Maduro sea víctima de una satanización a ultranza que lo presenta ante la opinión pública internacional como un gobierno altamente represor, una dictadura comunista que, día y noche, persigue, encarcela, tortura y asesina a sus opositores, violando sistemáticamente todos los derechos humanos y, por añadidura, comete toda suerte de crímenes de lesa humanidad; todo lo cual legitimaría la “resistencia cívica” de burgueses y pequeños-burgueses, en oposición a la mayoría de la población nacional que siempre ha respaldado el proceso revolucionario bolivariano socialista. Ahora bien, ¿a qué obedece esta disparidad de puntos de vista entre chavistas y revolucionarios? Aunque pocos gustan admitirlo y, menos, corregirlo, a la falta de una formación política-ideológica sostenida, autocrítica y propositiva, que, al mismo tiempo que sirve para afianzar la convicción y el compromiso entre revolucionarios y chavistas, permita la constitución de una verdadera vanguardia popular revolucionaria, la cual resulte capaz de llevar a cabo transformaciones revolucionarias realmente trascendentes y esté ligada a los sectores populares en todo momento.

Además de lo anterior, se palpa prácticamente la ausencia de unos objetivos concretos que reactiven el protagonismo, la participación, la movilización y la organización de los sectores populares, cumplida ya una primera fase del proceso revolucionario bolivariano socialista bajo el liderazgo indiscutible del Comandante Chávez. Es fundamental que se comprenda la necesidad histórica de modificar sustancialmente las estructuras económicas, la correlación de fuerzas y la herencia o realidad cultural existentes en Venezuela en oposición a la mezquindad consumista y excluyente, inducida y reforzada a través de su sistema de propaganda por el capitalismo mundial; todo lo cual tendría como su mayor soporte la acción revolucionaria de los sectores populares conscientes y organizados, lo que supondría entonces la conformación de una nueva hegemonía, esta vez de carácter popular, socialista y revolucionario.- 

POR ENCIMA DE TODO, REVOLUCIÓN Y SOBERANÍA

POR ENCIMA DE TODO, REVOLUCIÓN Y SOBERANÍA

La necesidad de garantizar la soberanía nacional y la continuidad del proceso revolucionario bolivariano socialista requiere de un debate político e ideológico que resulte prospectivo, propositivo y proactivo, de modo que no solamente contribuya a definir situaciones puntuales en cuanto a la gestión pública y la gestión política, sirviendo de soporte a las acciones que habrían de emprenderse de acuerdo a una estrategia revolucionaria a largo plazo en cuanto a lo que sería entonces la construcción del socialismo bolivariano en Venezuela. Sin embargo, ello es visto con sumo recelo por quienes ejercen cargos de dirección política y de gobierno, impidiendo que esto tenga alguna trascendencia respecto al nivel de conciencia, de organización y de movilización de los sectores populares como actores principales en el desarrollo y profundización del proceso revolucionario bolivariano socialista, aun cuando se recurra al discurso y la imagen del Comandante Hugo Chávez como forma legitimadora de sus actuaciones.

Por esto, el debate político e ideológico debiera constituir la mejor herramienta a utilizar para fortalecer la convicción y el compromiso de la militancia chavista y revolucionaria en todos los niveles posibles. De ahí su importancia en la tarea del diseño e implementación de un vasto proyecto histórico de transformación de la sociedad venezolana que, en los momentos actuales, es fuertemente combatido por los sectores reaccionarios del país y por sus mentores extranjeros, ya que entienden que éste tendería a fortalecerse y, por consiguiente, a instaurar un nuevo orden social, político y económico que los desplazaría, el cual se asentaría en la hegemonía del poder popular, dándosele cumplimiento a lo establecido en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela respecto al ejercicio de la democracia participativa y protagónica.

En la introducción de la Agenda Alternativa Bolivariana, de 1996, el Comandante Hugo Chávez, refiriéndose a la multiplicidad de factores que engendraron la crisis política, económica, social, moral y militar que padeciera Venezuela en las últimas décadas del siglo pasado y la imposibilidad del Estado burgués-liberal para resolverla satisfactoria y plenamente, dejó asentado: "El poder constituido no tiene, a estas alturas, la más mínima capacidad para hacerlo, por lo que habremos, necesariamente, de recurrir al Poder Constituyente, para ir hacia la instauración de la Quinta República: la República Bolivariana". Esta comprensión de Chávez de cuál sería la alternativa a seguir hizo que millones de venezolanos y venezolanas confiaran en su liderazgo para salir del laberinto al cual las élites les habían arrastrado de forma totalmente irresponsable, cuestión que logró más allá de su fallecimiento, al implementar una serie de leyes y medidas que favorecieron ampliamente a los sectores populares antes marginados. Por ello, la estrategia de desgaste llevada a cabo por los grupos minoritarios de la oposición busca que este mismo Estado deje de funcionar bajo la orientación que le diera Chávez, de modo que la lucha de clases (aun sin tener conciencia de ello) halle otros cauces y sea el detonante de una mayor injerencia de factores externos, entre ellos el gobierno de Estados Unidos, evaluando así que todo se reduce a atacar al gobierno y demás instituciones, pero sin entender que enfrenta a un pueblo decidido a defender el proyecto de revolución bolivariana y a reivindicar su soberanía por encima de todo.-