Blogia

Homar_mandinga

El SOCIALISMO Y EL PODER POPULAR

El SOCIALISMO Y EL PODER POPULAR

A medida que el poder popular (entendido éste como el instrumento fundamental e insoslayable para el establecimiento del socialismo revolucionario) extienda su ámbito de acción, de manera que no sufra un inmovilismo perdurable que, a la larga, termine por limitar gran parte de su potencialidad creadora y, junto a ésta, de su potencialidad emancipatoria, en esa misma medida tendría que producirse una confrontación ideológica profunda, tanto respecto al modelo de sociedad capitalista que se aspira eliminar como también respecto a aquel que se idea construir, más allá de la simple toma del poder y de la satisfacción de las necesidades materiales de la población. A esto habrá que agregarle -citando a Aldo A. Casas en su Actualidad de la Revolución y Poder Popular- la debida comprensión de lo que sería una revolución (en nuestro caso, socialista): “la revolución de nuestro tiempo es emancipación de los oprimidos, o deja de serlo. Revolución es, por lo tanto, empeñarse en una transformación total: la creación de una nueva sociedad”. Esto supone, entonces, que se debe actuar en dos campos de lucha aparentemente desligados, pero que son muy importantes por igual: la acción revolucionaria (o praxis) en sí, dirigida a promover y sustentar los diferentes cambios (políticos, sociales, culturales y económicos), que permitan hablar apropiadamente de revolución, y la formación general e individualizada de una conciencia revolucionaria, compatible con dichos cambios.

Como lo ratificaran Marx y Engels en La Ideología Alemana: “Es necesaria una transformación en masa de los hombres, que sólo podrá conseguirse mediante un movimiento práctico, mediante una revolución; y que, por consiguiente, la revolución no solo es necesaria porque la clase dominante no puede ser derrocada de otro modo, sino también porque únicamente por medio de una revolución logrará la clase que derriba salir del cieno en que está hundida y volverse capaz de fundar la sociedad sobre nuevas bases”. Para alcanzar el socialismo, habría que emprender -primeramente- un proceso de deslegitimación del capitalismo, a fin de salvar cualquier escollo que signifique que el mismo se restablezca, dado que mucha gente lo acepta como algo natural e imposible de superar.

Bajo tal enfoque, resultaría fácil (a pesar de las contradicciones que vayan surgiendo en el camino) asimilar la trascendencia de la lucha política y de la práctica revolucionaria que les corresponde ejercer a las diversas estructuras que constituyen el poder popular como rasgo característico de la revolución socialista; sirviendo, al mismo tiempo, de obstáculo a la nada descartable posibilidad de instauración de un régimen con bases socio-económicas similares a las de aquel que se pretende reemplazar y eliminar.-

NO ES UNA GUERRA, ES UN GENOCIDIO

NO ES UNA GUERRA, ES UN GENOCIDIO

Prácticamente desde su fundación como Estado auspiciado por las potencias occidentales luego de la Segunda Guerra Mundial, Israel se fijó como meta la expansión de su territorio y el exterminio de Palestina. Para lograr tal cometido nunca ha necesitado más razones o justificaciones que aquellas que le brinden la seguridad de no ser cuestionado o detenido en su actuación genocida por derecho internacional alguno, así se invoque la condena de la Organización de las Naciones Unidas en bloque, contando siempre con el apoyo irrestricto de Estados Unidos.  Al respecto, muchísimas personas en el mundo entero ignoran las raíces históricas del conflicto y lo simplifican como producto del fanatismo religioso, atribuyéndoles la peor parte a los palestinos quienes han cargado con el estigma de terroristas gracias al poder mediático y a la cinematografía maniquea de Hollywood. La agresión militar desproporcionada de la cual es víctima el pueblo de Palestina responde a la línea trazada desde siempre por el sionismo de despojar de sus tierras a quienes -históricamente- han vivido por generaciones en ellas y no como lo expresan las autoridades políticas y militares israelíes de acabar con “el terrorismo de Hamas”.

Como lo comenta Juan Francisco Coloane en reciente artículo publicado en ARGENPRESS.info, “el verdadero objetivo va más allá de Hamas y es donde el Sionismo comparte objetivos con la industria terrorista en la estrategia de dividir al mundo árabe e islámico y desestabilizar estados como Irak Siria e Irán que puedan significar una amenaza a dos aliados por conveniencia temporal, Arabia Saudí e Israel. Todo manejado con maestría por Estados Unidos que no cesa en su campaña de cambio de régimen en esos tres países que incomodan tanto a la industria petrolera como a Israel. Las corporaciones transnacionales de la industria del petróleo e Israel son aliados y en esa alianza, Arabia Saudí juega un papel central por su capacidad de aportar con recursos. Sus múltiples vínculos con la industria terrorista se han visto especialmente reflejados en el plan de derrocar al gobierno en Siria”. Tal situación ha sido ampliamente reseñada, sin embargo, no ha sido posible frenarla de un modo definitivo, aun con todas las garantías que se le pudiera ofrecer al Estado sionista de Israel para que exista lo mismo que un Estado palestino.

A pesar de la condena casi unánime del planeta, Israel prosigue su labor de limpieza étnica sin rubor alguno. Su propaganda y su poderoso lobby han neutralizado prácticamente toda acción humanitaria a favor del pueblo palestino. No obstante, aún debemos creer que el holocausto de Palestina tendrá que cesar algún día y se le permitirá a las familias árabes vivir en paz finalmente.-  

EL INFORTUNIO PERMANENTE DE PALESTINA

EL INFORTUNIO PERMANENTE DE PALESTINA

A través de una política metódica, cuyo objetivo primordial es la deshumanización del otro, el Estado de Israel ha emprendido desde hace décadas acciones de todo tipo en contra del pueblo de Palestina, constituyendo estas -sin duda- crímenes de lesa humanidad, sin que hasta ahora hayan sido frenadas. "Se trata de una esfuerzo sistemático y continuo de cambiar la composición étnica de Jerusalén y hacer más difícil a los palestinos mantener su residencia", según lo expresara Richard Falk, un jurista estadounidense que, por seis años, ha ejercido funciones como relator especial de la ONU sobre los derechos humanos en los territorios palestinos.

Esta situación consuetudinaria persigue, entre otras cosas, desmantelar las estructuras de la legítima resistencia palestina frente al poder autoritario y fascista de Israel. De esta forma, el gobierno sionista completaría la ocupación de los territorios robados a Palestina, utilizando toda suerte de mecanismos de hostigamiento, represión, bloqueos, y discriminación, llegando al colmo de negársele el suministro de agua a la población palestina. En este último caso, como lo resalta Amira Hass, una conocida y galardonada periodista israelí, “la discriminación del agua es un instrumento más del sistema de gobierno que se utiliza para desgastar a los palestinos social y políticamente. En Cisjordania, decenas de miles de familias gastan enormes cantidades de tiempo, dinero y  energía emocional y física sólo para realizar las tareas básicas de baño y aseo. Cuando no hay agua en la cisterna del inodoro, incluso las visitas de familiares se vuelven esporádicas. Las familias del valle del Jordán realizan con disimulo, para no ser descubiertos por la Administración Civil, largos recorridos en busca de acarrear agua potable en tanques. Mientras, el agua fluye abundante por  las tuberías de la compañía Mekorot hacia  las granjas de cultivo de las colonias adyacentes”.

En la actualidad reciente, la población palestina ha sido blanco de las represalias del ejército sionista en venganza por la muerte de tres jóvenes israelíes, provocando muertes de niños, la detención arbitraria de adolescentes y la destrucción de edificaciones donde residen familias palestinas ante la frialdad de los organismos multilaterales (como la ONU) que prefieren dejar pasar, dejar hacer ante el apoyo incondicional que le brinda Estados Unidos al Estado de Israel, sin importarles los atropellos diarios a que son sometidos los palestinos desde hace más de cincuenta años.

Así, los crímenes contra Palestina por parte de Israel obedecen a un plan de larga data para desalojar a sus habitantes de los territorios que venían ocupando desde hace siglos, al mismo tiempo que le permitiría a Israel convertirse en una suerte de bastión del imperialismo binario gringo-europeo en la estratégica región del Medio Oriente, sobre todo cuando se pretende imponer un control directo de los ricos yacimientos de gas y petróleo existentes en la misma; de tal modo que el infortunio palestino tiene como causas inmediatas, por una parte, la ambición territorial de la dirigencia sionista y, por la otra, la ambición neocolonialista de Europa y de Estados Unidos.- 

 

REVOLUCIÓN vs. ESTADO. LA CONFRONTACIÓN PENDIENTE.

REVOLUCIÓN vs. ESTADO. LA CONFRONTACIÓN PENDIENTE.

Es muy fácil formular conjeturas respecto a la suerte futura de la revolución bolivariana, en especial cuando estás nacen de la incertidumbre creada por la desaparición física de un líder carismático como lo fue, sin duda alguna, Hugo Rafael Chávez Frías, un subversivo en Miraflores que supo entender su papel histórico en la conducción de un proceso de cambios que ya venía gestándose en Venezuela mucho antes de 1992. Ahora, frente a la coyuntura creada, básicamente, por la crisis en el orden productivo nacional y en el abastecimiento de ciertos rubros necesarios, la escasez y especulación en relación al dólar, además del burocratismo y la corrupción administrativa, no son pocos los analistas que ya anticipan, no sin cierta resignación, que estaría pronto el final de todo el proceso revolucionario bolivariano socialista al observarse que gran parte de lo hecho y predicado por el Comandante Chávez sólo ha servido para apuntalar el caduco Estado liberal-burgués bajo la dirección de una burocracia político-partidista corporativa que busca minimizar e impedir de cualquier modo y por alguno u otro motivo todo lo referente a la organización y a la activación protagónica de los sectores populares revolucionarios.

Esta situación bizarra en un proceso revolucionario, como el bolivariano socialista, que se estaría fundamentado esencialmente en el protagonismo y la participación del pueblo, sustituyendo al Estado tradicional por otro más adecuado a la nueva realidad venezolana, estaría conspirando contra la posibilidad de concretar realmente una revolución de carácter popular y socialista. Tal pareciera que al nuevo estamento político poco le importara lo que ocurre aguas abajo, de ahí que pareciera no acertar con medidas eficaces que reduzcan el impacto de las maniobras desestabilizadoras de la oposición y de sus mentores extranjeros. Por ello, mucha gente del chavismo de base comienza a decepcionarse y a apartarse del activismo político al percibir en el comportamiento de sus dirigentes la misma ambición de poder de sus enemigos ideológicos, a tal punto que semejante decepción -de extenderse masivamente entre las filas chavistas- podría precipitar situaciones que, en el corto tiempo, harían inestable el gobierno de Nicolás Maduro Moros (lo mismo que el proceso revolucionario bolivariano socialista).

Haría falta (si así llegaran a entenderlo alguna vez, con sensatez, quienes representan la dirigencia chavista) un sacudón hacia lo interno y jugarse el todo por el todo con el protagonismo y el debate crítico y propositivo de las bases chavistas, como lo manifestara recientemente este 6 de junio el Presidente Maduro en asamblea celebrada con las Unidades de Batalla Bolívar-Chávez (UBCH) del estado Miranda. Y entender que esto significará, en cualquier nivel y propósito, una confrontación pendiente e inevitable entre la Revolución y el viejo Estado que se niega a desaparecer, producto de la inmadurez de las condiciones subjetivas necesarias de aquellos que tienen la responsabilidad de administrar las diferentes estructuras públicas. De otra forma, se correría el riesgo de condenar al proceso revolucionario bolivariano socialista a su total extinción, por lo que la advertencia hecha por Chávez en su alocución del golpe de timón resultaría algo más pertinente en éste y en todo otro momento.-  

CUANDO BAJEN LOS CERROS

CUANDO BAJEN LOS CERROS

Si algo ha quedado palpablemente demostrado en Venezuela durante las últimas décadas del siglo pasado y lo que va del siglo XXI es la voluntad y la conciencia asumidas por los sectores populares en un abierto cuestionamiento al sistema de cosas imperante, expresado mayormente en su rechazo a lo que han sido elementos característicos de la actividad política tradicional: la corrupción y el burocratismo, elementos que acabaron por desparramarse -prácticamente- a la sociedad venezolana en general. Ello ha permitido que -con Hugo Chávez de Presidente desde 1998 hasta 2012-  estos sectores populares se hayan convertido, por obra y gracia de su voluntad y conciencia, en protagonistas de primera línea de la construcción de su propio destino. Sin embargo, en el transcurso de este tiempo, las cúpulas de todo tipo que usufructuaron el poder a sus anchas desde 1958 bajo el amparo del Pacto de Punto Fijo se han dedicado a idear y a ejecutar toda suerte de planes conspirativos, esperando que en algún momento caiga el gobierno y se restituya por completo el viejo orden, tal como se lo propusieron de un modo inmediato tras el golpe de Estado del 11 de abril de 2002, siendo derrotados, de una u otra manera, por esa voluntad y esa conciencia de lucha del pueblo que por tanto tiempo sojuzgaron, marginaron, masacraron y explotaron en nombre de una democracia totalmente excluyente y subordinada a los intereses estadounidenses.

            A pesar de tales antecedentes históricos, la oposición de derecha mantiene intacto su empeño en derrocar -esta vez por la vía de la violencia terrorista- al Presidente Nicolás Maduro, contando con el ya nada disimulado respaldo de Washington y de sus satélites en nuestra América. Para obtener este objetivo la oposición fascista no escatima esfuerzo ni recursos económicos tratando de generalizar en todo el país un clima de terror que inmovilice a la colectividad venezolana (en especial a la chavista) al momento de defender al proceso revolucionario bolivariano socialista y, por ende, al gobierno de Maduro, implantándosele la matriz de opinión que responsabiliza al mismo gobierno de ser el causante del desabastecimiento de alimentos y otros productos necesarios, además de la violencia y las muertes causadas en algunas ciudades.

            Frente a semejante panorama, quienes constituyen el mayor porcentaje de toda la población nacional se mantienen expectantes y, en muchos casos, dispuestos a entablar la batalla, pero aún contenidos, aguardando que Maduro logre conjurar exitosamente la estrategia golpista opositora; lo que ha hecho preguntarse cuándo bajarán los cerros (igual que el 27 de febrero de 1989 y el 12 y 13 de abril de 2002). Al respecto, no sería nada aventurado vaticinar que ello ocurrirá, sin duda, cuando haya que refrenar y derrotar a la oposición fascista por la fuerza, lo que implicará un avance significativo en lo que corresponde a la consolidación del proceso revolucionario bolivariano socialista, permitiéndose -al mismo tiempo- la erradicación de aquellos dos elementos que ya mencionáramos inicialmente y que también atentan, quizás con mayor contundencia, contra este proceso histórico de cambios revolucionarios: la corrupción y el burocratismo institucionalizados.-    

EL ARDID DEL GOLPE BLANDO

EL ARDID DEL GOLPE BLANDO

Mucho se ha reseñado respecto al llamado golpe blando aplicado para producir el derrocamiento de algún régimen determinado, resaltando el cambio cualitativo en cuanto a lo que fuera siempre un golpe de Estado tradicional, con despliegue de tropas y exilio consiguiente de los gobernantes derrocados, en el mejor de los casos, y, si no, su asesinato. Sin embargo, sus manifestaciones (manejadas y tergiversadas abundantemente por los grandes centros de información a escala mundial, especialmente de Estados Unidos) son poco percibidas por la población, lo que exige desarrollar una amplia estrategia comunicacional de parte de los gobiernos y movimientos revolucionarios y progresistas que son víctimas de tal estrategia. Así, en palabras de Luis Bruschtein, “el golpe blando consiste en travestir a una minoría en mayoría, amplificar sus reclamos, crispar las controversias y enfrentamientos y desgastar a la verdadera mayoría que gobierna, hasta hacerla caer por medio de alguna farsa judicial como fue en Honduras, o parlamentarista, como en Paraguay o forzando una intervención extranjera, como se pretende hacer en Venezuela. Es más complicado que los golpes militares, pero, a diferencia de ellos, tiene el colorido de estos tiempos, con sus arquetipos de tiranuelos bananeros en el bando de los malos, y un bando de los buenos con sus arquetípicos luchadores por la libertad, con sus simulacros de épicas remasterizadas y con sus falsos discursos de heroísmos ciudadanos, todos ellos, buenos y malos, diseñados como protagonistas de una película de acción clase Z por las grandes herramientas de dominación: las corporaciones mediáticas”.

Obviamente, frente a una embestida innegablemente terrorista de los grupos derechistas y ultraderechistas, tanto en Venezuela como en cualquier otra nación del mundo, no hay mejor respuesta que la unidad y la movilización de toda la militancia popular revolucionaria, lo que supondrá también la activación de una fuerte campaña divulgativa que contribuya a definir más objetivamente la realidad artificialmente creada a través de los grandes medios de información, sin contentarse con una simple negación de los hechos.

Esta situación obliga entonces a activar mecanismos de desmontaje mediático que contribuyan a esclarecer los hechos que se distorsionan a diario para favorecer las intenciones desestabilizadoras de la oposición y de sus tutores internacionales. Tal cosa debe hacerse en cada espacio de la administración pública, de las diferentes Misiones sociales y, por supuesto, en cada comunidad, aprovechando todas las oportunidades que se presenten, de modo que la población venezolana en general llegue a entender las razones, por ejemplo, del desabastecimiento de algunos productos de consumo masivo, incluyendo alimentos y productos de higiene diaria. Sin embargo, la mayor responsabilidad le corresponde al gobierno nacional, por lo que debe tener en cuenta que cualquier concesión a los sectores contrarrevolucionarios en vez de disminuir su agresividad y apetencias de poder sólo producirá un efecto totalmente contrario, a tal punto que puede afectar la credibilidad de los sectores populares en sus propósitos de continuar el legado del Comandante Chávez.-

GANÓ LA OPOSICIÓN ¿DIREMOS LO MISMO EN 2015?

GANÓ LA OPOSICIÓN ¿DIREMOS LO MISMO EN 2015?

Para muchos, los recientes triunfos electorales de la oposición en San Diego y San Cristóbal vienen a representar una alerta temprana para el chavismo sobre lo que pudiera acontecer en Venezuela al momento de elegir a los diputados a la Asamblea Nacional en 2015. Sin embargo, pocos han acertado respecto a las causas probables que determinaron dichos triunfos, contentándose otros en señalar la transparencia del Consejo Nacional Electoral (CNE) como una manera de obligar a la oposición a un reconocimiento similar, de modo que ésta se vea precisada a bajar la guardia y a desmontar los grupos terroristas que ha estimulado desde comienzos de este año. En este último caso, es un pecado de ingenuidad creer que la oposición (sobre todo, las más inclinada al fascismo) esté dispuesta a abandonar la estrategia de hostigamiento permanente hacia el proceso revolucionario bolivariano socialista, instigada y financiada desde Estados Unidos y, ahora, desde Colombia.

Néstor Francia, en uno de sus más recientes artículos, describe que “no se trata de que los electores no entiendan que están votando por los guarimberos, es que no lo saben. Piensan que están votando contra el Gobierno. Y eso no significa otra cosa que el hecho de que estamos perdiendo la batalla mediática. La gente ha sucumbido a la falsa matriz que diferencia a los estudiantes de los guarimberos. Del mismo modo está siendo manipulada para que los actos de justicia sean identificados con represión. En San Diego y San Cristóbal, Vicencio Scarano y Daniel Ceballos aparecen como víctimas y no como victimarios. Y aún más sus esposas, dos pobres mujeres que han sido privadas de sus maridos y que valientemente ocupan sus lugares ¡Vaya manipulación exitosa!”. Y allí reside el meollo del asunto. Si la gente vota en contra del gobierno, entonces hay que revisar en qué se fallando, puesto que no se puede pensar que parte de la misma sea burguesa, masoquista o fascista para hacerlo, lo cual exige una explicación todavía más profunda, además de una autocrítica por parte de quienes se mantienen al frente del chavismo.

Para ello sería positivo tomar en cuenta lo escrito por Íñigo Errejón hace algún tiempo cuando establece “tres tareas de gran envergadura: la formación de la siguiente ola de intelectuales-gestores; la fragua de una nueva épica que nutra a las generaciones que no han vivido los hitos históricos que estructuran y cohesionan el relato chavista ni tampoco el pasado oneroso frente al cual la revolución es lo nuevo; y el trabajo en el estudio, la discusión, sistematización y desarrollo del chavismo, no como un viejo y querido álbum de fotos, ni tampoco como un conjunto de dogmas -recordemos al Marx de yo nunca sería marxista-, sino como los lazos y elementos que han articulado un sujeto político que desafió el fin de la historia y, a contrapelo de la evolución internacional, rescató la política como el arte de tomar las riendas del destino común por parte de los que no se tienen más que a sí mismos”. Quizás armados de esta idea, chavistas y revolucionarios pudieran recuperar los espacios, la mística y el ímpetu perdidos, renovando así las fuerzas que permitieron la insurgencia chavista en Venezuela.-  

 

EL ORDEN NATURAL CAPITALISTA Y LA ACCIÓN REVOLUCIONARIA

EL ORDEN NATURAL CAPITALISTA Y LA ACCIÓN REVOLUCIONARIA

De acuerdo a la lógica del sistema capitalista, el orden natural de la sociedad supone la existencia de una jerarquización que no debe alterarse entre una minoría dominante y una amplia mayoría dominada; la primera con todos los privilegios posibles, así estos rebasen el sentido común y busquen justificarse de un modo carente de racionalidad, y la segunda, ahogada en miseria, explotación y opresión, aun cuando todo el discurso burgués-liberal le da preeminencia a la soberanía popular. De este modo, el capitalismo ha impuesto (o reacomodado) aquella concepción del mundo que legitimó el poderío de castas, estamentos y clases sociales presentes en las sociedades antiguas, en algunos casos con reyes y emperadores, cuyo poder se derivaba directamente de sus dioses o por su linaje divino, cosa que se mantuvo por largo tiempo y fue reforzado -de una u otra forma- por los jerarcas y teólogos de la iglesia católica, apostólica y romana.

Así, disponiendo de los recursos de la educación y de la religión, del control ejercido sobre las estructuras del Estado y del uso manipulador de los medios masivos de información, el sistema capitalista ha podido expandirse y consolidarse, a tal punto que mucha gente (incluyendo a la que se autoproclama revolucionaria) lo ve como un mal necesario, difícil de transcender y, por ende, de eliminar por completo. Algunos, incluso, lo defienden con argumentos similares a los esgrimidos por quienes se benefician del mismo, a pesar de saberse explotados, en vista que su nivel de conciencia de clase es muy precario todavía, no obstante la instrucción avanzada que puedan mostrar.

Esto ha hecho que la resistencia a los cambios revolucionarios que se proponen para erradicar las injusticias, desigualdades, guerras imperialistas, depredación del ambiente y exclusiones de todo tipo causadas por el capitalismo se manifieste de una manera permanente, máxime cuando no hay una vanguardia de verdaderos cuadros revolucionarios que oriente a los sectores populares en el logro de su autonomía frente al Estado y la lógica capitalista, evitando su burocratización y su aburguesamiento.

A pesar de dicha realidad, el mundo contemporáneo es testigo de las luchas diarias en contra de la hegemonía capitalista, dada su naturaleza expoliadora y destructora de las soberanías y las identidades nacionales, lo cual impone la urgencia de  una acción revolucionaria impostergable  Esto ya habla, ciertamente, de la necesidad histórica de plantearse sin dudas la construcción de una sociedad de nuevo tipo bajo la inspiración del socialismo revolucionario como alternativa posible e inmediata.

 Por supuesto, de ello han de  ser protagonistas fundamentales quienes ahora son víctimas del capitalismo: los trabajadores con conciencia de clase y, junto a ellos, todos los extractos sociales que aspiren emanciparse de forma integral y definitiva, haciendo posible, en consecuencia, la sociedad democrática por la cual tanto se ha luchado tanto a través del tiempo en todo el planeta.-