Blogia
Homar_mandinga

LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA

LO QUE BUSCA LA OPOSICIÓN EN VENEZUELA

LO QUE BUSCA LA OPOSICIÓN EN VENEZUELA

Es indudable que los sectores de la oposición buscan generar las condiciones que propicien el intervencionismo de poderes extranjeros en los asuntos internos de Venezuela, aduciendo que el gobierno presidido por Nicolás Maduro es ilegítimo y que en nuestro país se estarían cercenando las libertades públicas. Con estas intenciones, sus representantes iniciaron una gira por algunos países con la finalidad de obtener apoyo internacional y así acusar al gobierno nacional de estar transgrediendo la carta democrática interamericana de la Organización de Estados Americanos (OEA), con lo cual se abrirían las puertas para que el imperialismo yanqui, el cual no reconoce al Presidente Nicolás Maduro, despliegue sus tropas y someta a nuestro país a un control directo, del mismo modo que el logrado en varias naciones del Medio Oriente, luego de haber desarrollado una permanente campaña mediática que condicionó la opinión pública internacional.

 Frente a este hecho que atenta abiertamente contra la soberanía nacional y pretende imponer el total desconocimiento de todos los poderes públicos por parte de los gobiernos de otras naciones, el pueblo venezolano y los sectores revolucionarios estamos obligados a activar de inmediato un plan de contingencia conjunto que minimice y neutralice de manera efectiva el plan desestabilizador montado por la oposición desde el año pasado, el cual se ha manifestado a través del desabastecimiento de varios productos, sobre todo alimenticios, y el desencadenamiento de acciones violentas que, hasta la fecha, han causado once muertes de ciudadanos a manos de los opositores, instigados por Henrique Capriles Radonski, manteniéndose impunes. Este plan incluiría, de ser posible, la activación de un boicot en contra de aquellas empresas que estarían propiciando dicho desabastecimiento, así como el control, seguimiento y decomiso de los productos de consumo masivo que estarían siendo acaparados por comerciantes inescrupulosos, incorporados al plan desestabilizador de la oposición, incluyendo a los minoristas que incurran en este tipo de delito.

 Esta situación, por otra parte, nos obliga a revisar también la gestión cumplida en algunas instituciones del Estado venezolano, puesto que la negligencia y la falta de compromiso revolucionario de quienes se hallan al frente de las mismas los convierte en cómplices de los planes de la oposición, como se ha evidenciado en el caso del servicio eléctrico, lo cual debe poner en práctica la contraloría social de parte de toda la ciudadanía, de los consejos comunales y otras formas organizativas revolucionarias del poder popular. A ello deben sumarse la militancia de todas las organizaciones partidistas que respaldan el proceso revolucionario bolivariano socialista, conformando un Estado Mayor revolucionario que sea capaz de advertir la naturaleza de la presente coyuntura política y de orientar adecuadamente a los sectores populares en la defensa de la constitucionalidad y de la seguridad alimentaria, actualmente vulneradas por los grupos políticos y empresariales de la oposición que con esto reeditan la estrategia aplicada en 2002 que culminó en el derrocamiento del Presidente Hugo Chávez, contando para ello con la complicidad de los mismos poderes extranjeros que ahora invocan para legitimar su malsana ambición de poder, sin importarles en modo alguno los intereses ni la voluntad soberana del pueblo venezolano.-

 

MENSAJE QUE QUIZÁS LLEGUE A LEER NICOLÁS MADURO

MENSAJE QUE QUIZÁS LLEGUE A LEER NICOLÁS MADURO

Con tantas evidencias a la mano, a alguna gente “ingenua” aún le sorprende que los diversos factores opositores en Venezuela continúen campantes en su propósito único de desestabilizar el país y, cual fruto a punto de caer del árbol, adueñarse del poder. Esta situación consuetudinaria ha terminado por legitimar todas las tretas utilizadas por la oposición, incluyendo las acciones vandálicas que, de vez en cuando, protagoniza en algunas localidades del país, aparentando luego ser víctimas del acoso y de la represión desplegados por el gobierno chavista, contando para ello con la complicidad de varias empresas informativas que optan por presentar sólo la versión que favorezca sus fines contrarrevolucionarios.

Se reproducen así los mismos discursos y los mismos personeros opositores en radio, prensa y televisión, echando mano a un guión preconcebido, con asesoría irrefutable de la USAID estadounidense, tratando de repetir en Venezuela lo logrado en algunos países de Europa oriental mediante las llamadas revoluciones de colores. De esta forma, lejos de resaltar alguna verdad posible sobre sus intenciones “democráticas”, al igual que los sucesivos gobiernos gringos con los cuales ha tenido que lidiar el proceso revolucionario bolivariano socialista desde sus inicios, promueve mentiras recurrentes que apoyen su agenda oculta. Por lo demás, hasta ahora muchos de los dirigentes chavistas han subestimado irresponsablemente la habilidad de la oposición para captar a quienes, por diversidad de causas, ya no quieren apoyar al proceso revolucionario bolivariano socialista, especialmente luego del fallecimiento de su máximo líder, como también la injerencia de poderes extranjeros en la ejecución de sus planes desestabilizadores. Con esta displicencia, tales dirigentes le están abriendo las puertas a la conspiración, confiando quizás en que, como en 2002, el pueblo saldrá a las calles a derrotar, otra vez, al fascismo opositor; cuestión que no pudiera suceder, dada la ausencia del Comandante Chávez.

Ante esta situación evidentemente desestabilizadora, con un desconocimiento en marcha de todos los poderes del Estado venezolano, al gobierno de Nicolás Maduro no le queda más alternativa que activar los mecanismos legales que limite, sancione y haga desistir a la oposición de sus propósitos anticonstitucionales. En ningún caso podría confiar en obtener un diálogo sincero con los personeros opositores que garantice, de alguna forma, la paz democrática en todo el territorio nacional. Sería de ilusos creer que esto sería posible. La única manera de alcanzarla es renunciando al legado histórico de Hugo Chávez, revirtiendo todos los cambios alcanzados en materia política, social y política que han beneficiado ampliamente a los sectores populares, y reeditar el Pacto de Punto Fijo con unos nuevos actores políticos y empresariales, marginando nuevamente al pueblo venezolano. Lo otro es acelerar el avance revolucionario del poder popular, siendo éste -por demás- la mejor garantía para la continuidad adecuada del proceso revolucionario bolivariano socialista y la opción que habría preferido el Presidente Chávez, antes que sucumbir al chantaje de la oligarquía.-     

LA VOLUNTAD “PACÍFICA, CRISTIANA Y DEMOCRÁTICA” DE LA OPOSICIÓN

LA VOLUNTAD “PACÍFICA, CRISTIANA Y DEMOCRÁTICA” DE LA OPOSICIÓN
 
Le guste o no a la oposición derechista encabezada por Henrique Capriles Radonski, la voluntad mayoritaria del pueblo venezolano se expresó a favor de Nicolás Maduro Moros en la elección presidencial del 14 de abril de 2013. Esto no lo podrá cambiar jamás, así genere actos de vandalismo, muertes y agresiones de todo tipo que pudieran desembocar, eventualmente, en un cruento golpe de Estado, tal como ocurriera hace once años atrás contra el Presidente Hugo Chávez Frías. Así, desde el instante que el Consejo Nacional Electoral emitiera el boletín de los resultados electorales, la oposición derechista ha demostrado un patrón de conducta reñido con los ideales que afirma defender, ya que sus objetivos inmediatos de agresión lo han constituido los Centros de Diagnóstico Integral (CDI), en donde personal cubano presta servicios médicos, y los Mercados de Alimentos (Mercal); siendo éstos destinados a la atención de los sectores populares de limitados recursos económicos. El colmo de esta situación desestabilizadora es que Capriles Radonski y sus seguidores han terminado por calificar a los chavistas de fascistas, violentos y mentirosos, utilizando los diferentes medios de información de su propiedad que difunden sin ningún pudor noticias tendenciosas, convirtiéndolos en una caja de resonancia sin mucha diferenciación.
 De igual manera, la telefonía celular e Internet se han visto inundados de rumores y mensajes abiertamente discriminatorios mediante los cuales se estimula el resentimiento y la violencia de opositores fanatizados que no han dudado en agredir y asesinar a militantes del chavismo en diversas localidades de Venezuela ante la indiferencia de sus dirigentes, sobre todo de Capriles Radonski, quienes han manejado un doble discurso ante la opinión pública, confiando en que sus prédicas lograrán el efecto largamente deseado: la caída del proceso revolucionario bolivariano.
 No obstante, la mayoría del pueblo venezolano ha mantenido una posición de defensa de su voluntad soberana. En muchos casos, se ha movilizado para resguardar los CDI, haciéndose presente en plazas y calles, demostrando un alto nivel de conciencia política revolucionaria frente a la cual se ha estrellado la provocación y la manipulación opositora. Asimismo, los anuncios hechos recientemente por el Presidente Nicolás Maduro Moros permiten confiar en que no quedará impune la ola de violencia y asesinatos generada por el mensaje desestabilizador de la oposición derechista. Ello contribuiría, sin duda, a restablecer la paz interrumpida y a resguardar la continuidad del hilo constitucional en Venezuela. Sin embargo, hay que acotar que -paralelamente a las medidas a tomar por el nuevo mandatario nacional para enfrentar la estrategia golpista de la oposición- éste debe proceder a una revisión, a una rectificación y a un reimpulso de lo que han sido los logros del proceso revolucionario bolivariano durante la gestión del Presidente Hugo Chávez Frías; especialmente tomando en cuenta las denuncias y las sugerencias de las organizaciones de base, más dispuestas éstas a profundizar y a ampliar dichos logros que el actual estamento gobernante chavista. En esto último radicaría su mayor éxito y la derrota definitiva del fascismo en el país.-

GOLPE POR GOTEO

GOLPE POR GOTEO

La situación de violencia creada por el candidato presidencial de la oposición Henrique Capriles Radonski al desconocer la legitimidad de los resultados electorales que dieron como ganador a Nicolás Maduro el 14 de abril de 2013 configura a todas luces la implementación de un plan deliberadamente desestabilizador que busca crear las condiciones para un golpe de Estado en Venezuela. Algo que ya se presagiaba durante la campaña electoral cuando los voceros antichavistas generaban dudas entre sus seguidores respecto a la transparencia del ente rector, el Consejo Nacional Electoral. Para ello, la mayoría de los medios de información se han hecho eco de las posiciones asumidas por los grupos opositores, repitiendo el mismo esquema desarrollado en 2002 que desembocó en el derrocamiento y el secuestro del Presidente Hugo Chávez Frías. Al mismo tiempo, desde hace algunos meses atrás los grupos empresariales han estado provocado un desabastecimiento de diversos productos, sobre todo alimenticios, de modo que la población lo atribuya a la ineficacia del gobierno nacional y se susciten protestas en las calles. A esto último ha contribuido la misma población venezolana al adquirir los mismos en grandes cantidades, convirtiéndose -hasta cierto punto- en acaparadores, ayudando inconscientemente a quienes están obteniendo beneficios, tanto de tipo económico como de tipo político, puesto que gran parte de la producción nacional se halla en manos del sector privado de la economía, el mismo que ha adversado al proceso revolucionario bolivariano y promovió -entre 2002 y 2003- el sabotaje de la industria petrolera y el paro empresarial, causando grandes pérdidas económicas al país y sometiendo al pueblo venezolano a una escasez extrema.

A grandes rasgos, este panorama encaja sin dificultad en lo que podríamos llamar un golpe de Estado por goteo. Esta ofensiva golpista está llevándose a cabo en la confianza que, sin Chávez, el pueblo sería fácilmente atraído por la oferta demagógica de la oposición. Sin embargo, no contó nunca con la reacción popular en contrario, la cual -pese a las muertes y a los hechos vandálicos causados en varias ciudades del país- ha acatado el llamado del Presidente Nicolás Maduro a no caer en provocaciones y a estar alerta ante la eventualidad de un golpe de Estado. Esta respuesta ha dejado en evidencia a la oposición (azuzada por Washington y sectores fascistas internacionales) respecto a cuáles son sus verdaderos propósitos, desenmascarando su discurso “democrático”, “pluralista”, “cristiano” y “popular”.

Aun así, el reto por asumir de Nicolás Maduro no resulta fácil, pero tampoco imposible de alcanzar, en relación a la radicalización de los cambios sociales, económicos, políticos y culturales promovidos por el Presidente Chávez, tal como lo demandan los sectores populares. Más todavía en vista de la situación implantada por los grupos antidemocráticos de desconocimiento del orden constitucional, no sería posible creer que estos lleguen a respetar la soberanía popular y acepten que son minoría en Venezuela. El hecho mismo que se haya incrementado el porcentaje de votos a favor del candidato de la extrema derecha conlleva a pensar que esta radicalización tendría que iniciarse en un corto plazo, con la participación activa del poder popular y con cambios estructurales puntuales de las instituciones públicas y del sistema económico, como pasos ineludibles para lograr la continuidad, la consolidación y la profundización del proceso revolucionario bolivariano.-      

LO QUE VENDRÍA LUEGO DEL 14-A EN VENEZUELA

LO QUE VENDRÍA LUEGO DEL 14-A EN VENEZUELA

LO QUE VENDRÍA LUEGO DEL 14-A EN VENEZUELA

Superada favorablemente la coyuntura electoral del 14 de abril de 2013 con la elección de Nicolás Maduro como nuevo Presidente de la República Bolivariana de Venezuela, los sectores populares organizados tendrían que asumir responsablemente, en lo inmediato, la construcción de nuevas instancias organizativas de poder de carácter socialista, de manera que existan realmente las condiciones objetivas y subjetivas que garanticen y propicien el avance y la profundización del proyecto revolucionario bolivariano, tal cual lo anheló y aupó siempre el Comandante Hugo Chávez. Pero ello no puede, ni debe, improvisarse. Tiene que ser producto de la convicción y del compromiso revolucionario de cada venezolana/venezolano que quiera darle la necesaria continuidad a dicho proyecto, tomando en cuenta que su principal impulsor ya no podrá orientarlo físicamente aunque existe un legajo amplio de escritos e intervenciones públicas que servirán, indudablemente, para suplir tan importante falta.

Ciertamente, la nueva fase del proyecto bolivariano socialista que se inicia luego del 14-A con Nicolás Maduro de Presidente constitucional de Venezuela requiere tapizarse de un alto contenido revolucionario, popular, democrático y participativo, puesto que a la revolución política y social iniciada bajo el liderazgo de Chávez debe sucederle otra que forzosamente tendrá que suscitarse en todos los ámbitos institucionales, económicos, culturales, sociales, militares y políticos, de manera que la revolución socialista sea un hecho concreto, tangible e irreversible, a pesar de los intereses en su contra, tanto de parte de los chavistas por conveniencia en posiciones de gobierno y de dirección partidista como de parte de sus adversarios declarados. Es obvio que en esta nueva fase se generará una inédita dinámica de lucha, sacando a flote muchas contradicciones que será imperativo enfrentar y vencer, de modo que haya una rebelión y un poder constituyente popular en constante ebullición que contribuya a desmantelar las viejas estructuras que caracterizan al Estado burgués-liberal que aún subsiste en Venezuela. Sin embargo, no se puede ignorar que hay personeros del chavismo por conveniencia que pretenden limitar esta eventualidad, haciendo uso de sus prerrogativas como dirigentes políticos y gobernantes, dado que entienden la magnitud de la misma cuando está planteada la autogestión y el autogobierno de los sectores populares mediante la construcción de las comunas, algo que se reflejará inevitablemente en el surgimiento de unas nuevas relaciones de poder, en las cuales prevalezca el interés colectivo por encima del individual y se exprese considerablemente el ejercicio de la democracia participativa, protagónica y directa, como elemento esencial del socialismo bolivariano.

Así, no obstante las deficiencias observadas respecto al aparato burocrático del Estado vigente y la escasa o nula formación político-ideológica de una porción importante de dirigentes político-partidistas y gobernantes chavistas, Venezuela sería entonces, luego del 14-A, escenario de una ardua lucha revolucionaria por echar abajo el viejo régimen heredado del Pacto de Punto Fijo. Habría que fomentar, en consecuencia, posiciones anticapitalistas, antimperialistas y antiburocráticas radicales entre el pueblo, de forma que las mismas ayuden a definir el rumbo a seguir para hacer de la revolución bolivariana socialista una realidad cotidiana y permanente contra la cual se estrellen todos los planes conspirativos de la ultraderecha (ya sea interna o externa). De igual manera, mediante ello se evitarían las desviaciones propiciadas por los reformistas, consolidándose contrariamente los cambios revolucionarios y rompiendo con todo aquello que entorpezca la emancipación integral de los sectores populares.-     

LOS CHAVISTAS POR CONVENIENCIA Y LA NUEVA MAQUINACIÓN OPOSITORA

LOS CHAVISTAS POR CONVENIENCIA Y LA NUEVA MAQUINACIÓN OPOSITORA

Fallecido el Presidente Hugo Chávez Frías, la oposición apátrida en Venezuela inició de inmediato una nueva maquinación en su propósito de acabar con el proceso revolucionario bolivariano, cuya meta primordial es neutralizar la gran influencia que éste tuviera en la conciencia de los sectores populares que -desde su primera aparición pública en 1992- siempre lo respaldaran. De ahí que uno de sus blancos sea captar a los chavistas por conveniencia, aquellos que jamás compartieron seria y convincentemente los ideales socialistas que enarbolara el Comandante Chávez Frías (incluyendo a muchos que resultaran electos a diferentes cargos de elección popular), pero que -de una u otra manera- fueron beneficiados por las políticas públicas que él implementara. Así, el accionar mediático de los grupos opositores se ha enfocado a resaltar, hipócritamente, que el Presidente Chávez Frías era el único líder al que seguía el pueblo venezolano, pero no al equipo político que ahora encabeza Nicolás Maduro, dando a entender que la situación política en el país sería de total negligencia gubernamental y de inestabilidad política y económica en el futuro. Esto ha tenido un primer impacto, precisamente, en los chavistas por conveniencia, dada su escasa o nula formación revolucionaria, quienes -quizás de un modo inconsciente, otorgándoles el beneficio de la duda- se han encargado de repetir los mensajes de la oposición, sin detenerse a pensar sobre el daño que causarían entre el pueblo venezolano.

Frente a esta nueva maquinación de los grupos opositores, caracterizada por la adopción oportunista y demagógicas de algunas expresiones que recuerdan en mucho el lenguaje político de Hugo Chávez Frías, así como la utilización del nombre del Libertador Simón Bolívar y los colores de la bandera nacional que tanto vilipendiaron, les corresponde a los sectores populares revolucionarios contraponer un discurso coherente, bien argumentado, basado en todo aquello que impulsara el máximo líder del proceso revolucionario bolivariano. Algo que no resulta difícil, puesto que el nivel actual de conciencia política e ideológica del pueblo venezolano permite encarar sin miedo la crítica y la autocrítica que haga falta para comprender cabalmente la coyuntura histórica que representa la elección presidencial del 14 de abril próximo. Para ello es preciso también que se recuerde todo lo hecho y predicado por Chávez Frías durante su gestión de gobierno, de manera que se frene la influencia que tendrían los chavistas por conveniencia entre los sectores populares, secundando el juego manipulador de la oposición, dada su evidente falta de identificación y compromiso con el proyecto de la revolución bolivariana socialista, como ya mencionáramos antes. 

En resumen, muy contrariamente a la voluntad revolucionaria expresada a viva voz por los sectores populares, los chavistas por conveniencia se han dado a la tarea de sembrar dudas respecto a la capacidad gerencial de Nicolás Maduro ser el nuevo Presidente de la República Bolivariana de Venezuela y cumplir el compromiso revolucionario de continuar y profundizar el legado de Hugo Chávez Frías. Por ello, los movimientos sociales y políticos que impulsan la revolución bolivariana socialista no pueden confiarse en la inocuidad de sus acciones contrarrevolucionarias, ya que éstas tienen un claro propósito de minar la confianza manifestada a favor del candidato presidencial del chavismo, aliándose en consecuencia con las fuerzas derechistas en Venezuela. En tal sentido, se hace necesario identificar y confrontar en lo inmediato la maniobra que estos chavistas por conveniencia están llevando a cabo, al mismo tiempo que se hace lo propio respecto a los adversarios del proceso revolucionario bolivariano, a fin de preservar, ahondar y consolidar la obra y pensamiento del Comandante Chávez Frías, haciendo realidad los cinco objetivos históricos que conforman su Propuesta para la Gestión Bolivariana Socialista para el período 2013-2019.-     

LA NUEVA LÍNEA PROGRAMÁTICA DE LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA SOCIALISTA

LA NUEVA LÍNEA PROGRAMÁTICA DE LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA SOCIALISTA

Si continuamos personalizando el proceso revolucionario bolivariano nada más que en la singularidad extraordinaria de Hugo Chávez, no estaremos contribuyendo a que éste se mantenga en el tiempo y en el espacio, puesto que la prédica constante de nuestro Comandante estuvo siempre relacionada con la construcción y fortalecimiento del Poder Popular como único medio para hacer la revolución bolivariana socialista en Venezuela. Así, cada revolucionario tiene una obligación moral con esta línea de acción, para lo cual es preciso tender a la fusión de los poderes creadores del pueblo con las diversas instancias del poder constituido, con inclusión efectiva y permanente de vocerías del poder popular, colectivizando de esta forma la función y la responsabilidad de la administración pública, lo cual hará que el Estado vigente sea totalmente transformado, convirtiéndose entonces en el Estado Comunal Socialista que se ha proyectado hasta ahora. Por consiguiente, la dirección a seguir en esta nueva etapa del proceso revolucionario bolivariano tendría que enmarcarse, hacia la construcción, desarrollo y consolidación del Poder Popular a todos los niveles, al mismo tiempo que gobernantes y funcionarios estatales cambian sus normas de conducta burocrático-representativas, puesto que ellas no coinciden en nada con lo que debe ser una democracia participativa y protagónica.

 

En tal sentido, el poder debe fluir desde abajo hacia arriba y no de arriba hacia abajo, como se estila tradicionalmente bajo cualquier régimen de democracia representativa. Para ello es fundamental respetar y asegurar la autodeterminación de los sectores populares y el ejercicio pleno de la democracia directa como mecanismos de participación y protagonismo que rebasen y cambien radicalmente las estructuras limitantes del Estado burgués-liberal todavía vigente en el país. Adicionalmente a ello, tiene que activarse de forma sencilla e inmediata el derecho revocatorio del pueblo con la finalidad de sancionar moral y políticamente a quienes defrauden la confianza popular, estando los mismos obligados a trabajar en función de los intereses colectivos con un sentido realmente patriótico y social.

 

Por eso, el fortalecimiento y la continuidad del proceso revolucionario bolivariano aunque tenga, por lo pronto, un compromiso electoral muy importante que conquistar mediante la candidatura presidencial de Nicolás Maduro, además de las diferentes candidaturas a las alcaldías y a los concejos municipales, tiene que basarse más en la participación, la formación y el protagonismo de los sectores populares chavistas. Ésta es la línea programática que se debe adoptar de ahora en adelante, incluyendo a las diversas organizaciones políticas que respaldan al proceso revolucionario bolivariano. En su caso, ellas están obligadas a despojarse de sus clásicas actitudes sectarias y trabajar por alcanzar, eventualmente, la unidad definitiva y no limitarse a lo meramente electoral, sin que ello excluya la responsabilidad que tienen de ejercer la contraloría social sobre la gestión de gobierno al lado de las diferentes organizaciones del poder popular.- 

¿CUÁL ES EL VERDADERO LEGADO DE HUGO CHÁVEZ?

¿CUÁL ES EL VERDADERO LEGADO DE HUGO CHÁVEZ?

Al rememorar los años de gestión de gobierno del Presidente Hugo Chávez Frías, el alcance de sus iniciativas sociales, su empeño en lograr la integración efectiva y complementaria de nuestra América (sin subordinaciones a ningún poder hegemónico) y la revitalización que le dio al socialismo revolucionario en el cual ya pocos creían, se podría extraer la esencia de su pensamiento revolucionario, de modo que no sea la simple referencia de un momento histórico determinado sino la resolución de llevar a cabo la titánica labor de construcción de un modelo de sociedad realmente emancipatorio, incluyente y democrático. Cierto, no será tarea fácil sistematizar todo lo hecho y proyectado por Chávez al frente del gobierno y del proceso revolucionario venezolano, sin embargo, es una tarea que no puede obviarse si estamos convencidos de la necesidad de profundizar y de consolidar sus logros, teniendo en cuenta que los mismos deben sustentarse, de forma permanente, en el accionar constituyente del poder popular.

En verdad, una de las más constantes preocupaciones del Presidente Chávez se centró en la organización de un poder popular dotado de una efectiva conciencia revolucionaria que le permitiera, además, darle direccionalidad y sustentabilidad al proceso revolucionario bolivariano. Ello podría abarcar el legado más importante de Chávez al hacerle ver a los sectores populares excluidos la posibilidad de ser actores de los cambios políticos, sociales, culturales, institucionales y económicos que definirían finalmente lo que es el socialismo bolivariano. En tal sentido, se hace imprescindible emprender una labor de formación sostenida que contribuya a derribar aquellos parámetros inculcados por los sectores dominantes que le hicieran creer al pueblo la imposibilidad de ser protagonistas de su propio destino. Sin embargo, dicha formación tiene que orientarse hacia  la promoción, la activación, la conciencia y la organización autónoma y revolucionaria del poder popular, de modo que éste consolide y profundice lo iniciado por Chávez. Corresponde, por tanto, al pueblo organizado (más que a los partidos políticos y a los gobiernos chavistas) concretar esta importante línea de acción revolucionaria, impulsando al mismo tiempo el desmontaje definitivo de las bases económicas y las relaciones de dominación impuestas desde hace siglos por el sistema capitalista. Sin la participación efectiva y constante de los sectores populares se hará imposible, más que difícil, la transición hacia el socialismo bolivariano, lo cual representa una cuestión medular que no se puede evadir en ningún momento o circunstancia.

Todo lo anterior -sumado a la preservación y defensa de la soberanía de nuestros pueblos- constituye, sin duda, el mayor legado de Hugo Chávez a las venezolanas y a los venezolanos de esta era, extendiéndose más allá de sus fronteras. Difundirlo, ampliarlo, definirlo y ponerlo en práctica será el mejor homenaje que se le pudiera hacer, creando en todo momento las condiciones objetivas y subjetivas que harán del socialismo bolivariano la guía necesaria para alcanzar la emancipación integral de las personas y de los pueblos en general.-