La clase media se extingue
Homar Garcés
La globalización neoliberal capitalista, la creciente automatización del trabajo cognitivo y la concentración de los rendimientos tecnológicos en manos de una minoría cada vez más pequeña de empresarios están causando una serie de cambios que apenas se han comenzado a estudiar con la rigurosidad y la objetividad que se requieren para entender su impacto en la vida de millares de personas a nivel mundial. Aparte de la profundización de la brecha existente entre ricos y pobres, y entre naciones del Norte Global y naciones del Sur Global, la tendencia general parece configurar la disolución de la clase media como categoría social y económica. Para ella (de un modo general, para todos los trabajadores asalariados), el desmontaje de los múltiples beneficios logrados por las luchas sindicales y de los marcos legislativos que regularon el Estado de bienestar y los adelantos técnicos de las industrias que exigían el empleo masivo de mano de obra calificada (operarios, técnicos, contabilistas, administradores, supervisores) tienen una incidencia directa en su existencia, frente a lo cual no parece haber alternativa.
Hay un cambio estructural a favor de la fracción que es dueña del capital y de las diferentes plataformas digitales, cuya máxima ambición es controlar gobiernos, mercados, territorios y la tecnología más avanzada, representada por la Inteligencia artificial. Esto causa una incertidumbre en relación con la seguridad y el futuro de quienes han trabajado gran parte de sus vidas a diferencia de aquellos que tuvieron un destino similar en décadas pasadas, teniendo la oportunidad de que sus descendientes accedieran a educación, salud, viviendas, recreación, alimentación, tecnología de uso doméstico y servicios públicos indispensables. Tal cosa obliga a los integrantes de la clase media a adoptar una visión cortoplacista y a confiar en las propuestas de la derecha extremista, cuyos representantes se aprovechan de esa necesidad de seguridad y de estabilidad económica inmediata, a cambio de la derogación de sus derechos.
Yuval Noah Harari, en su libro Homo Deus, realizó un análisis que tiene rasgos de advertencia y, para algunos, de pesimismo en cuanto a qué le depara el futuro a la clase que conocemos como clase media, devenida en una económicamente irrelevante. De acuerdo a sus conclusiones, se elimina el trabajo de complejidad media mientras el de baja complejidad persiste con salarios mínimos y una élite que posee o diseña los sistemas captura el valor generado. Es, en síntesis, una polarización que empieza a hacerse visible ya en varios países, lo que varía y complejiza la lucha de clases y, por supuesto, las opciones revolucionarias derivadas de la misma. Plantea, además, el escritor israelí el fin del valor económico humano, lo que ocasionará un excedente económico que ya no requerirá de trabajadores explotados, resultando, en consecuencia, innecesarios. Una cuestión que, de algún modo, tocó el intelectual Ignacio Ramonet durante su ponencia presentada en el XXX Seminario Internacional Los partidos y la Nueva Sociedad, realizado en la Ciudad de México, el 9 de octubre de 2026.
Hay, de hecho, una separación entre una minoría que dispone de capital, capacidades adquiridas de alto nivel (gracias al tipo de educación de élite recibida) y redes de acceso político, económico y social que le garantizan surgir, consolidarse y expandirse entretanto la mayoría se mantiene abajo, sometida a una precariedad estructural que se pretende simplificar con la aplicación de medidas parciales que impliquen mayores ingresos e inversiones, pero que no terminan por solventar el problema de fondo. La complejidad que se presenta busca ser superada mediante salidas autoritarias que rozan el fascismo más puro. En su lugar, otros proponen la conformación de nuevas instituciones democráticas y una mayor distribución del poder, lo que exige la participación de un nuevo tipo de ciudadanos, dotados de una educación más acorde con el cambio estructural naciente y siendo capaces de reducir las brechas que actualmente estarían condenando a la clase media a su extinción como tal.
0 comentarios