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LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA

EL DISFRAZ OPOSITOR Y LA PRIMERA LÍNEA DE COMBATE

EL DISFRAZ OPOSITOR Y LA PRIMERA LÍNEA DE COMBATE

La burguesía comercial y financiera parasitaria y especuladora del país disfraza sus intereses particulares de clase como ‘causa de todo el pueblo venezolano’, de modo que éste crea que sus principales representantes están dispuestos a compartir sus ganancias y, de ser gobierno, a hacer más equitativa la distribución de la renta petrolera.

De ahí que las manipulaciones, las mentiras y los engaños planificados por los grupos opositores deben desmontarse a través de una campaña informativa a ser desarrollada de modo conjunto e inmediato por las diversas organizaciones populares, revolucionarias y chavistas, puesto que toda la estrategia opositora está dirigida a producir la alteración del orden público, obligando al gobierno a ejecutar medidas represivas para acusarlo luego ante instancias internacionales de estar violando los derechos humanos. En relación a ello, las diversas autoridades del país debieran conformar la primera línea de combate en esta ofensiva opositora, que ya se hace permanente, poniendo en práctica todo aquello instruido por el Comandante Hugo Chávez para que el pueblo consciente y organizado se convierta en poder popular constituyente.

Por consiguiente, le corresponde a la dirigencia política del chavismo resaltar los intereses sociales, la emancipación integral y las luchas de clase de los sectores populares como principales elementos de su agenda de trabajo, con lo cual podría adelantarse mucho en el desarrollo y conquistas políticas, sociales y económicas del proceso revolucionario bolivariano socialista. Para que esto sea posible se impone romper con las barreras teóricas-intelectuales que imposibilitan una mejor comprensión de la coyuntura que se nos presenta actualmente en el país y de la necesidad de profundizar las condiciones que faciliten la transición hacia el socialismo bolivariano.

Por otra parte, en esta nueva coyuntura, caracterizada por un desabastecimiento, una especulación y un contrabando de productos que busca cercar económicamente a la población de menores recursos para que se genere la inestabilidad del país y, eventualmente, la caída del gobierno del Presidente Nicolás Maduro, nuestro pueblo debe darse perfecta cuenta que lo de la 'libertad, igualdad y democracia' no es algo que la oposición piense que sea aplicable para él. Todo el empeño de la oposición se limita al goce del poder, satisfaciendo sus propios intereses y someter a los sectores populares a los dictados del neoliberalismo capitalista, tal como ya se ha visto en diversidad de naciones que sufren los estragos del recetario fondomonetarista.

Por tales motivos, se hace preciso pasar cuanto antes a la ofensiva revolucionaria en vez de mantenerse en una posición defensiva que sólo estimula a la oposición a redoblar sus planes conspirativos, confiada en que ya le llegó la hora de adueñarse del poder, pero ésta debe ser acompañada activamente, en todo momento, por las diferentes organizaciones del poder popular revolucionario. Al mismo tiempo, debiera facilitársele a estas últimas la conformación de espacios propios, con la mayor independencia posible, donde puedan desarrollar todo su potencial creativo respecto a la construcción del socialismo bolivariano del siglo XX y, de esta forma, asegurar la continuidad y profundización de las iniciativas trazadas con este propósito por el Presidente Hugo Chávez.-

VENEZUELA Y LA ESTRATEGIA DE SEGURIDAD NACIONAL DE ESTADOS UNIDOS

VENEZUELA Y LA ESTRATEGIA DE SEGURIDAD NACIONAL DE ESTADOS UNIDOS

Es completamente inaceptable, desde todo punto de vista, que el gobierno de Estados Unidos pretenda imponer a Venezuela sus criterios imperialistas, tal como se desprende de la lectura del documento “Estrategia de Seguridad Nacional 2015″, emitido recientemente por la Casa Blanca. Con dicho documento, el gobierno estadounidense vuelve a inmiscuirse en los asuntos internos del país, buscando animar una vez más a los sectores reaccionarios de la oposición en sus propósitos de acabar con el gobierno nacional y el proceso revolucionario bolivariano.

Todo esto lo esconde el gobierno de Obama bajo un supuesto impulso “a los valores universales de democracia y derechos humanos”, además de “empoderar a futuros líderes” que sigan los dictados del imperialismo yanqui, abandonando toda noción de soberanía que entorpezca esta intención. Como se podrá deducir, nada de esto es simple coincidencia con lo adelantado por los grupos opositores en su sabotaje a la normalización del abastecimiento de productos a la población y menos cuando no disimulan su complacencia al ver cómo continúan formándose las colas en los establecimientos comerciales, esperando que todo esto desemboque en güarimbas y saqueos. De ahí que no sea exagerado advertir que se trata de desencadenar hechos de esta naturaleza en territorio venezolano, antes y durante las elecciones parlamentarias próximas, algo que ha sido calculado por la dirigencia opositora desde el año pasado, repitiendo el mismo esquema aplicado luego de las elecciones presidenciales y del Día de la Juventud, con sus secuelas de asesinatos de civiles y militares, destrucción de edificios públicos y violencia fascista.

Además, resulta bastante grotesco que Estados Unidos hable de riesgos a su seguridad nacional en un mundo inseguro cuando todo el mundo conoce que su injerencia en los asuntos de otros países es la causante directa de la violencia y destrucción que sufren estos países, especialmente en aquellos que poseen petróleo. Ahora buscan legitimar esta injerencia en Venezuela con la aplicación de sanciones a funcionarios del Estado y amenazas que van en contra del derecho internacional. Así, quienes se manifiestan entusiasmados por la posición estadounidense estarán entonces también de acuerdo en que se someta a Venezuela a la misma situación caótica de otras naciones como resultado de la política imperialista de la Casa Blanca. Con esto demuestra la oposición el nulo o escaso valor que le otorga a la soberanía nacional y al hecho que una mayoría de los venezolanos sigue respaldando al proceso revolucionario bolivariano socialista, a pesar de todo lo que han hecho para revertir esta realidad.-

EL 4-F NO ES UN SIMPLE ACONTECIMIENTO PARA RECORDAR

EL 4-F NO ES UN SIMPLE ACONTECIMIENTO PARA RECORDAR

La rebelión cívico-militar del 4 de febrero de 1992 no es un acontecimiento cualquiera que se deba recordar sin tener en cuenta la relevancia histórica que el mismo reviste, aún más de la que puedan prestarle los chavistas en el presente, ya que no sólo sirvió para darle nuevas esperanzas al pueblo de Venezuela sino que le ha permitido a otros pueblos de América Latina y del mundo emprender sus propios procesos revolucionarios, siguiendo el ejemplo de lo hecho por el proceso revolucionario bolivariano socialista liderado por el Comandante Hugo Chávez Frías.

Ahora es cuando se manifiesta con más fuerza la vigencia de esta rebelión y el proyecto de transformación estructural que surge con ella, rompiendo radicalmente con ese pasado de pasividad y de invisibilización al que fueran condenados los sectores populares por las cúpulas corruptas, apátridas y antinacionales que gobernaron por más de cuatro décadas este país, beneficiándose ampliamente del manejo de la renta petrolera. Bajo su influjo, surgió una nueva realidad socio-política, con un poder popular organizado y una Constitución y unas leyes que les garantizan a todos los venezolanos una participación y un protagonismo que antes eran ámbito exclusivo de las clases dominantes.

Por supuesto, para los enemigos eternos de la revolución bolivariana el 4-F siempre representará una fecha nefasta para todos ellos, dado que fue el puntillazo que puso fin al pacto de Punto Fijo, lo que quedaría demostrado años más tarde con la elección del comandante Chávez como Presidente de Venezuela. No asimilan todavía el impacto producido en el espíritu rebelde del pueblo venezolano y, por ello mismo, no atinan en su estrategia conspirativa para convencerlo de sus "bondades democráticas", utilizando calumnias recurrentes, inspiradas y respaldadas al cien por ciento por el imperialismo yanqui, empeñado como está en lograr el control directo de la riqueza petrolera de este país.-

 

LA EXIGENCIA DE UN PROGRAMA SOCIALISTA DE TRANSICIÓN

LA EXIGENCIA DE UN PROGRAMA SOCIALISTA DE TRANSICIÓN

Se deben convertir los problemas creados por la oposición en ventajas y actuar de acuerdo con lo que le es ventajoso a la marcha segura de la revolución bolivariana. Para esto se ha de hacer uso de una valoración adecuada de la coyuntura que se presente, tanto en el terreno político como en el terreno económico, sin olvidar que gracias a la toma de conciencia y a la masiva participación de los sectores populares se pudo derrotar exitosamente a las elites dominantes en la elecciones presidenciales de 1998 y al golpe fascista-empresarial del 11 de abril de 2002.

Por consiguiente, es asunto prioritario no confiar más con que el adversario dejará de atacar porque se le complazca en sus peticiones y aspiraciones inmediatas en materia económica sino más bien lograr que los mismos sectores populares que respaldaron ampliamente al Presidente Chávez durante todo su mandato recuperen por completo la esperanza en un destino mejor para todos y no sean víctimas de los dardos mediáticos opositores. Pero, sobre todo, no confiar excesivamente en que todo se reduce a preservar los espacios conquistados del poder constituido mediante la práctica del clientelismo político tradicional hasta el colmo de tratar a las personas como niños mimados que, de no ser consentidos en todos sus gustos, amenacen con cambiar la intención de voto y, de esta manera, calcular que sólo así será segura la obtención de más victorias electorales. Esto disminuye enormemente las potencialidades de los sectores populares para avanzar decididamente hacia la conquista del poder y convertirlo en poder ciudadano revolucionario, constituyente, de modo que el ejercicio de la democracia directa sea un hecho irreversible y sirva de vehículo idóneo para alcanzar finalmente la emancipación integral a que todos tenemos derecho. Además, esto supone disponer de la suficiente claridad político-ideológica para comprender cuáles son los pasos necesarios que aún han de darse en Venezuela para llegar a una revolución socialista efectiva.

Por otra parte, se hace vital la coherencia entre el discurso y la práctica revolucionaria. Aunque esto suene repetitivo no deja de tener plena vigencia si se considera que la patria bolivariana se halla en un momento histórico decisivo, especialmente cuando se plantea el reemplazo total y permanente del sistema capitalista por uno de carácter socialista. De igual modo, cabe preguntarse con absoluta franqueza si se está llevando a cabo una revolución social o, por el contrario, sólo se está embarcado en el logro de una simple reforma social, tal como fuera común en el pasado en Venezuela.

Por consiguiente, se requiere un programa socialista de transición bien definido y bien dirigido, contando para ello con verdaderos cuadros revolucionarios, extraídos principalmente de la clase trabajadora (tanto del campo como de la ciudad), capaces de protagonizar un proceso emancipatorio integral que tenga en perspectiva la transformación de las relaciones sociales de producción y la erradicación de la reproducción y la acumulación del capital. Dicho programa tendrá como centro fundamental la satisfacción de las necesidades reales de la población y la defensa del equilibrio ecológico, lo cual debe impulsar un cambio radical en la manera de concebir la sociedad y el mundo.

Asimismo, tiene que tomar en cuenta el enlace indisoluble que asumen, entre otras, las nociones de clase/género/etnia/colonialidad en la definición y en el desarrollo del proceso emancipatorio que tendrá lugar, sin duda, en Venezuela, por lo que será necesario trascender también los diferentes marcos referenciales existentes respecto a lo que habría de ser la revolución socialista. Cuestión esta última que exigiría de todo revolucionario comprometido a confrontar permanentemente su formación teórico-intelectual frente a la realidad revolucionaria que contribuye a construir, venciendo así, creativamente, todas las dificultades prácticas que puedan presentársele en cualquier momento.-

¿CÓMO DEFENDER EL PROCESO REVOLUCIONARIO BOLIVARIANO SOCIALISTA?

¿CÓMO DEFENDER EL PROCESO REVOLUCIONARIO BOLIVARIANO SOCIALISTA?

No es, ciertamente, contando con golpes de suerte para conjurar las amenazas y las pretensiones desestabilizadoras de la derecha como debiera "defenderse" el proceso revolucionario bolivariano en Venezuela. Quienes adopten esta posición acomodaticia, endilgándole toda la responsabilidad al gobierno nacional para actuar contundentemente frente a la estratagema opositora, le hacen un flaco servicio a la defensa y a la profundización del proceso revolucionario bolivariano socialista, demostrando con ello carecer de la suficiente claridad ideológica para entender a plenitud cuál habría de ser su papel en la actual coyuntura. Es momento de acabar con ese proceder reactivo que cada tanto se hace sentir cuando la oposición vuelve a sus andadas. Lo que se necesita es que los sectores populares sean movilizados en función de la construcción de un poder popular constituyente que termine por armar la estructura del nuevo Estado revolucionario y, en consecuencia, sea capaz de formar una sociedad y una economía de nuevo tipo bajo el ideario socialista bolivariano.

De esta forma, podrán reactivarse dinámicamente la participación y el protagonismo con que ha venido actuando el pueblo venezolano desde las elecciones presidenciales de 1998 y durante todo el mandato del Comandante Hugo Chávez, incluyendo las masivas movilizaciones en ocasión de la elección de la Asamblea Nacional Constituyente, la aprobación de la nueva Carta Magna y la derrota del golpe fascista empresarial de 2002. En relación a ello, es preciso que así lo entiendan los distintos factores revolucionarios y chavistas, estando dispuestos a cambiar radicalmente la visión electoralista que tienen del proceso revolucionario bolivariano socialista y planteándose, en consecuencia, un trabajo organizativo y reivindicativo que favorezca en todo instante esa participación y protagonismo populares, sin buscar tutelarlas del mismo modo clientelar y demagógico que en el pasado. Por lo tanto, es hora de rescatar la esencia del proyecto revolucionario bolivariano y no permitir que éste se pierda en medio de componendas político-partidistas que podrían desvirtuar por completo la orientación transformadora y refundadora del proyecto de la revolución bolivariana socialista en Venezuela.

Asimismo, en la era de la globalización del capitalismo corporativo encabezado por las transnacionales de Estados Unidos, no se puede desconocer que existen fuerzas contrarrevolucionarias dedicadas, dentro y fuera de Venezuela, a agudizar las condiciones críticas que sufren actualmente los venezolanos, por lo que se debe denunciar en todos sus detalles el plan orquestado y desarrollado por la oposición para ocasionar un caos económico en el país, lo que es acompañado desvergonzadamente por la corrupción impune de muchos funcionarios públicos, por lo que sería más que necesario la promoción permanente de la participación activa del pueblo organizado como contralor social como una de las maneras de defender el proceso revolucionario bolivariano socialista.

En esta coyuntura de guerra y de sabotaje económicos es necesario emprender una contraofensiva revolucionaria desde todos los frentes posibles y no quedarse a la espera de soluciones mágicas mientras los enemigos ideológicos del proceso revolucionario bolivariano socialista continúan fraguando sus acciones de perversión para acabar totalmente con cada una de las conquistas sociales, económicas, culturales y políticas que le han devuelto la dignidad y le han mejorado sustancialmente las condiciones materiales de vida al pueblo venezolano en general.-

EL PRIMER ESCALÓN PARA LA TRANSFORMACIÓN DEL ESTADO

EL PRIMER ESCALÓN PARA LA TRANSFORMACIÓN DEL ESTADO

A fin de darle una mayor consistencia al proceso de constitución de las comunas es imprescindible que las diferentes organizaciones populares se integren a ello de una manera conjunta, contando con el apoyo irrestricto de quienes se hallan al frente de las diferentes instituciones públicas. Algo que debe ser promovido con la convicción que ello es una tarea revolucionaria que no puede dejarse al azar ni en manos exclusivamente del gobierno sino que tiene llevarse a cabo con el propósito deliberado de profundizar el proceso revolucionario bolivariano socialista, teniendo en cuenta que las comunas pasarían a ser el primer escalón para la transformación estructural del actual Estado liberal-burgués.

Tal proceso requiere, por tanto, que todos los comprometidos en ello tienen que dotarse de una conciencia plenamente revolucionaria y socialista que impida la reproducción automática de los vicios burocráticos, representativos y clientelares que caracterizan todavía a la administración pública, los cuales son -a grandes rasgos- los obstáculos principales que dificultan la organización autónoma del poder popular. Por ello es básico que en el seno de las comunas se ejerza la democracia directa, de modo que éstas actúen de acuerdo a las particularidades del espacio geográfico que ocupan y a la idiosincrasia de sus habitantes, en un ejercicio de soberanía permanente. Así, las comunas se orientarían al logro efectivo de un sistema económico propio, endógeno y distinto al capitalismo, puesto que su objetivo máximo es el bien común, es decir, de toda la colectividad y no simplemente de una minoría dedicada a la obtención de ganancias, como lo establece la lógica del capital.

De ahí que sea preciso también determinar cuánto y cómo se ha realizado el proceso de conformación de las comunas. Esto permitiría evaluar de una manera imparcial si éstas responden efectivamente a un esquema socialista o si sus objetivos han sido distorsionados en función de otros intereses, lo que debiera ser parte, entonces, de un debate serio -impostergable- entre todos los factores revolucionarios y chavistas, separándolo del proselitismo político, de manera que sus acciones estén encaminadas a hacer irreversible el proceso revolucionario bolivariano socialista, tal como lo anticipara en su momento el Comandante Hugo Chávez.

En resumen, a pesar de la resistencia desplegada desde algunas instancias gubernamentales, chavistas y revolucionarios tienen que caracterizarse por hacer realidad la transición al socialismo bolivariano. Para que dicha empresa sea finalmente alcanzada, es necesario que la democracia directa comience a delinear lo que serán en lo adelante las nuevas relaciones de poder y, en consecuencia, el nuevo Estado revolucionario, diferenciándolo ampliamente del Estado burgués-liberal; configurando las comunas su primer escalón. -

EL FERMENTO REVOLUCIONARIO Y LA REVOLUCIÓN CULTURAL PERMANENTE

EL FERMENTO REVOLUCIONARIO Y LA REVOLUCIÓN CULTURAL PERMANENTE

Aun hay quienes creen (a veces de una forma “sospechosamente” ingenua, quizás “demasiado” ingenua) que la revolución socialista bolivariana ya es un hecho en Venezuela. A ello se suma la propaganda oficial que da cuenta de esta “realidad” mientras que la práctica nos revela todo lo contrario. Ciertamente, el proceso revolucionario bolivariano socialista iniciado con Hugo Chávez no ha transitado un camino fácil, desprovisto de amenazas, confusiones y traiciones. Esto lo sabemos todos, dentro y fuera del país. A su favor podemos afirmar que -a partir de 1999- este proceso ha tenido que librar una batalla tremenda contra el bagaje cultural que arrastra consigo el pueblo venezolano desde el momento que se instauró el sistema de democracia representativa con predominio de grupos políticos y empresariales que lograron inculcarle su ideología al mismo tiempo que lo explotaran, manipularan y reprimieran sistemáticamente durante cuatro décadas consecutivas. En esta persistencia de un tipo de cultura que se remonta a lo hecho por los invasores europeos en nuestro actual territorio nacional se halla en gran parte el origen y las causas de las múltiples contradicciones que frenan el avance firme del proceso revolucionario bolivariano socialista, extendiendose a la manera como está estructurado y se conduce el Estado liberal-burgués vigente.

Así que la revolución bolivariana (para ser considerada como tal) debiera enfocarse en este aspecto trascendental y adoptar medidas pertinentes que contribuyan a modificar sustancialmente esa visión del mundo enraizada con el capitalismo y, en consecuencia, librar una revolución cultural permanente que influya en el nacimiento de la nueva conciencia revolucionaria que habría de caracterizar en lo adelante a venezolanas y venezolanos. Esto nos lleva, por supuesto, a un cuestionamiento general del modelo civilizatorio en el cual vivimos, lo que nos conduce, a su vez, (gústenos o no) a cuestionar seria y profundamente la existencia del capitalismo y proponer en su lugar un mejor sistema económico donde prevalezca el bien común, siendo abolida la plusvalía que va a manos llenas de los dueños del capital.

Esta circunstancia no supone que el pueblo venezolano, a pesar de las contradicciones, debilidades e inconsistencias habidas a lo interno del proceso revolucionario bolivariano socialista, esté en total desacuerdo con lo hecho por Chávez durante catorce años de gobierno. Sin embargo, sí hay que decir que el pueblo está muy consciente sobre quiénes son los dirigentes y los gobernantes del chavismo que no cumplen cabalmente con las directrices de Chávez. Esto no le ha impedido mantenerse expectante y dispuesto a asumir el protagonismo que le corresponde en la conducción y la construcción de una verdadera patria socialista. Es decir, contrariamente a los anhelos opositores y de alguna gente “revolucionaria” interesada en que esto nunca ocurra, existe en Venezuela un importante fermento revolucionario que sólo requiere expresarse orgánicamente, contando con liderazgos propios, extraidos de sus raíces y dotados de una conciencia revolucionaria que los haga inmunes ante las múltiples tentaciones del poder. El modo, uso y costumbre de la revolución bolivariana estaría, por tanto, perfilándose en dicho fermento, diferenciándose amplia y significativamente de lo que ha sido hasta ahora la política clientelar tradicional; razón de más para que revolucionarios y chavistas acentúen su responsabilidad ante la historia, esforzándose cada día para que la emancipación integral del pueblo de Venezuela se convierta en una utopía finalmente realizada.-

EL "PARO" DE LA OPOSICIÓN: UN ENSAYO A DESTIEMPO

EL "PARO" DE LA OPOSICIÓN: UN ENSAYO A DESTIEMPO

Ante el complot psico-terrorista que viene desarrollando a través de las redes sociales, tratando de generar desconfianzas de todo tipo en la población mediante convocatorias aparentemente anónimas a un paro nacional que derrocaría al gobierno de Nicolás Maduro, la oposición está confirmándole al mundo que vive en una realidad virtual que es exclusiva de ella, muy diferente a la realidad vivida por los venezolanos en general. Sólo en las mentes disociadas de los grupos opositores cabe suponer que ellos representan la totalidad del país, por lo que cualquier acción que inventen para tumbar al gobierno tendría que entenderse como conveniente para todos los venezolanos, aun cuando siempre se les ha demostrado su craso error en todas las elecciones celebradas en Venezuela desde 1998, incluso durante el golpe de Estado del 11 de abril de 2002 y el paro patronal de 2002-2003. Sin embargo, no es sensato hacerse de la vista gorda ante sus pretensiones desestabilizadoras, puesto que cada cierto tiempo éstas afloran con alguna intensidad, quedando más que demostrado que la oposición siempre ha manejado un mismo guión, sin importarle las consecuencias que lleguen a sufrir los sectores populares, a quienes desprecian haciendo gala de su odio de clase.

Por lo tanto, al chavismo en general le corresponde estudiar en profundidad el escenario político que nos busca imponer la oposición en el país con su ensayo a destiempo de un “paro nacional” para cambiar al gobierno y resolver los problemas económicos actualmente padecidos. No puede enfrascarse únicamente en el tema electoral y las componendas políticas del momento cuando se evidencia que la persistencia de la especulación y el acaparamiento de productos, así como la reanudación de la violencia de las güarimbas en San Cristóbal y otras ciudades venezolanas, tienen como objetivo provocar una situación que justifique la actuación de sus amos imperialistas mediante la aplicación de las medidas que éstos acordaran recientemente en Washington y ello obligue al pueblo a una elección forzada de los candidatos opositores cuando se realicen los comicios parlamentarios de este año. En este sentido, hay que tomar con seriedad el papel a cumplir por el imperialismo gringo en esta nueva etapa de agresiones de la oposición, dado su cambio de actitud respecto a Cuba, con lo que la Casa Blanca buscaría fomentar en las naciones de la región latinoamericana una división que favorezca sus intereses geopolíticos y económicos, al mismo tiempo que se aislaría a Venezuela en cuanto a su política antiimperialista e integracionista.

Así, tanto revolucionarios como chavistas tienen que armar estrategias que minimicen el desasosiego causado por la oposición desde las redes sociales y los diferentes medios empresariales de información, aprovechándose del impacto emocional que causaría una disminución de los precios del petróleo en la economía nacional, algo directamente conectado a las maniobras llevadas a cabo por el gobierno estadounidense para proteger sus reservas petroleras y disponer del control de los yacimientos existentes, tal como lo ha logrado a través de la guerra en naciones como Irak y Libia. No se puede desconocer, por ende, tal cosa ni pensar en que esto simplemente pasará y no afectará de ninguna forma el avance del proceso revolucionario bolivariano socialista. Se hace necesario, por tanto, que la clase política chavista sea conscientemente responsable de lo que pasa en la actualidad y sepa responder adecuadamente al desafío impuesto por esta coyuntura, asumiendo en consecuencia la obligación revolucionaria de trascender el actual sistema capitalista y promover en su lugar un sistema verdaderamente socialista y alternativo.

Asimismo, se impone desmontar sistemáticamente toda la estrategia comunicacional de la oligarquía financiera y comercial parasitaria, ahora centrada en incrementar informaciones que hagan ver el desabastecimiento artificial de algunos productos como culpa exclusiva del gobierno, teniendo como objetivo inmediato convencer a la gente sobre la conveniencia de cambiar el gobierno, sea mediante elecciones o un golpe de Estado, dada su supuesta ineficiencia para superar los problemas habidos en materia económica. En relación a ello, es importante que se desmitifique la idea según la cual sólo el sector privado, y no el gobierno, está en capacidad de llevarnos al progreso, que el socialismo bolivariano es un total fracaso y que, además, deben adoptarse como solución medidas capitalistas neoliberales, entre ellas la dolarización, la liberación de precios y la autonomía del Banco Central de Venezuela. En vista de esto, las diversas fuerzas revolucionarias y chavistas tendrían que fusionarse en un mismo esfuerzo divulgativo y no seguir simplificando las cosas, pensando más en las elecciones próximas que en anticipar y en vencer todas las estratagemas desestabilizadoras del imperialismo yanqui, la oligarquía parasitaria y las demás agrupaciones de la oposición.-