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¿CUÁL ES EL VERDADERO PROPÓSITO DE WIKILEAKS?

¿CUÁL ES EL VERDADERO PROPÓSITO DE WIKILEAKS?

            Entre las informaciones de mayor impacto mediático de 2010 se halla, sin duda, las revelaciones hechas por el portal WikiLeaks sobre documentos clasificados de Estados Unidos. Haciendo alusión a su nombre en español, filtraciones rápidas o fugas rápidas, esta organización mediática internacional sin fines de lucro e integrada por “periodistas, programadores de software, ingenieros de redes, matemáticos y otros”, le ha asestado un golpe demoledor al Departamento de Estado, al Pentágono y a las agencias de seguridad estadounidenses al revelar algunos detalles ocultos sobre su participación en las invasiones a Afganistán e Iraq y las labores de espionaje realizadas por su cuerpo diplomático a todo lo largo y ancho de nuestro planeta. En sí, tal portal no ha dado a conocer algo que ya no se supiera antes y que ha sido corroborado por algunos documentos desclasificados por las mismas autoridades estadounidenses, como la instigación y financiamiento de Estados Unidos para que se derrocara al Presidente Salvador Allende, además de otros hechos que dan cuenta del régimen de este país como un Estado terrorista de marca mayor.

           Todo esto ha contribuido a desarmar el andamio construido y reforzado por el régimen gringo desde la implosión de su contraparte imperialista, la Unión Soviética, para conservar e incrementar su presencia hegemónica a nivel mundial, cosa que le facilitó incursionar junto a sus aliados en Afganistán e Iraq, sin que el resto de los gobiernos protestara exitosamente, a pesar de la violación descarada del derecho internacional. Sólo habrá gente en los mismos Estados Unidos y Europa que, sugestionada por los grandes medios informativos, siga creyendo que todo ello es parte de una conspiración contra el mundo libre, cristiano y occidental. Sin embargo, algo que ha de resaltarse es, justamente, el papel que cumplen los diferentes medios de comunicación en el moldeamiento de la opinión pública, haciéndola permeable a los intereses de gobiernos y corporaciones transnacionales, aún en contra de los intereses y los derechos de los ciudadanos. Ésta sería una de las consecuencias de las revelaciones de WikiLeaks. De ahí el interés de algunos Estados de iniciar una cacería en contra de Julian Assange, el fundador y director de WikiLeaks, acusándolo de delitos no relacionados con su actividad, además de la suspensión del portal en Internet, pues consideran que vulnera su seguridad, a tal extremo que un columnista neoconservador de The Washington Times pidió tratarlo “de la misma manera que tratamos a otros objetivos terroristas de alto valor: matándolo”.  

           Ahora, nadie pone en duda la veracidad de estas revelaciones, lo que suscita suspicacia es su propósito, precisamente en momentos cuando el gobierno de Barack Obama y el mundo capitalista en general atraviesan uno de sus peores momentos y requieren controlar el avance de sus opositores. Otro tanto son los canales utilizados: The New York Times, El País, Le Monde, Der Spiegel y The Guardian, los cuales han publicado sólo aquello que sus editores juzgaron importantes para el público. ¿Tendría, acaso, un propósito similar al de Osama Bin Laden y Al Qaeda, los cuales resurgen cuando Estados Unidos necesita reforzar su lucha “antiterrorista” mundial? Si detallamos lo destapado por WikiLeaks, sólo resaltaría la hipocresía de los gobiernos de Estados Unidos y de otras naciones al presentarse como paladines de la democracia, pero en modo alguno tiende a cambiar las relaciones de poder existentes. Uno de sus efectos deseables es que se imponga un control social que funcione de abajo hacia arriba, lo cual tendría su repercusión en la responsabilidad de los diversos medios de difusión, acercándonos a la verdad de las cosas, aunque hayan intentos exitosos por diluirla y distorsionarla.-        

LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA, SI NO ES EL SOCIALISMO, ¿QUÉ ES, ENTONCES?

LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA, SI NO ES EL SOCIALISMO, ¿QUÉ ES, ENTONCES?

 

            En la instalación de la IV Cumbre de la Deuda Social celebrada en Caracas, Hugo Chávez planteó la necesidad de librar frente a la hegemonía del capital una batalla ideológica y de construir un nuevo mundo para la vida. Allí afirmó que bajo el capitalismo no habría posibilidades para el futuro de los pueblos siempre explotados por las potencias industrializadas del mundo y que el socialismo se imponía como la solución a los graves y profundos desequilibrios generados por este sistema económico. “Yo no tengo dudas, es el socialismo”, manifestó, sugiriendo que, ante tantos socialismos conocidos, se debería inventar el socialismo del siglo XXI.

            Quizás para algunos esta declaración de Chávez constituyó un alerta difícil de asimilar, habida cuenta de la alienación ideológica que arrastran consigo, haciéndoles ver como una aberración cualquier mención al socialismo o al comunismo. No obstante, para otros, formados en la línea ideológica de Marx, Engels y Lenin, sería una confirmación de que la revolución bolivariana iría derivando hacia los cánones clásicos de la revolución mundial. Sin embargo, tal parece que lo afirmado por Chávez no entra de manera irrefutable en ninguna de estas categorías. En el tiempo transcurrido, se ha visto una mezcolanza de ideas y frases que, a nivel de discurso, parecieran exteriorizar que el proyecto bolivariano venezolano se inserta en uno u otro rumbo, sin llegar a una definición más aproximada de lo que ocurre realmente en Venezuela.

           Por ello, cobra relevancia el hecho que Chávez haya planteado el debate, especialmente cuando muchos nos preguntamos cuál es la caracterización más acertada de este proceso revolucionario venezolano. Más aún, si consideramos como sus antecedentes históricos e ideológicos lo hecho por gente de izquierda, los cuales parten de la década de los sesenta cuando el país estaba sumido en la lucha guerrillera y, luego de 1989, cuando se empezó a manejar la hipótesis de la toma del poder mediante un golpe de Estado cívico-militar-religioso, tal como lo esbozaran en su tiempo Douglas Bravo y sus camaradas del Partido de la Revolución Venezolana (PRV) y del Movimiento Político Ruptura.

            Esto exige que haya una exhaustiva revisión de aquellos antecedentes y verificar cuáles elementos originales se conservan todavía y cuáles habrán cambiado a la luz de los nuevos tiempos. En tal sentido, las fuerzas revolucionarias y progresistas de este país debieran abocarse a discutir sus pormenores, puesto que de ello se desprendería una mejor definición ideológica de lo que es, y debiera ser, la revolución bolivariana. Sin embargo, poco se ha hecho al respecto, quedando todo en esporádicos debates que, prácticamente, denotan una completa ausencia de debate, por lo limitado de su convocatoria, influencia y participantes. Tal ausencia de debate favorece que mucha gente que se dice revolucionaria reproduzca, sin rubor y, en algunos casos, hasta, sin culpa, el mismo tipo de conducta observado bajo el anterior régimen puntofijista. Por eso, una iniciativa de esta naturaleza luce desenfocada, en opinión de gran parte de los dirigentes chavistas, al no controlar sus posibles e impredecibles consecuencias. Otros sencillamente la estiman innecesaria, ateniéndose sólo a la imagen de Chávez para todo. Otros creen que todo está reflejado en la Constitución de 1999. No obstante, cabe preguntarse, en este último caso: si todo el texto constitucional se cumpliera al pie de la letra, ¿cuál sería, entonces, el siguiente paso de la revolución bolivariana, enfrentada -en apariencia- a la vorágine de la globalización neoliberal? ¿Acaso no sería el socialismo, lo que implicaría una socialización del ejercicio del poder político y de la riqueza, en nada subordinada a las estructuras del Estado?

          Basta analizar el conjunto de acciones emprendidas por el Presidente Chávez para entrever de qué tipo de socialismo se trata, yendo más allá del simple discurso. Guiados por este espíritu, podríamos determinar hasta qué punto se estaría construyendo el socialismo en Venezuela y cuáles serían los pasos a seguir para que ello sea posible, sin caer en mero reformismo. Esto coincidiría con la iniciativa promovida recientemente por algunos colectivos revolucionarios, deseosos de ahondar en los cambios y la orientación socialista del proceso bolivariano en Venezuela.- 

           

 

LA LUCHA DEL PUEBLO MAPUCHE: IDENTIDAD Y RESISTENCIA DE SIGLOS

LA LUCHA DEL PUEBLO MAPUCHE: IDENTIDAD Y RESISTENCIA DE SIGLOS

La publicación “Mundo Indígena 2010”, informe anual auspiciado por el Grupo Internacional de Trabajo Sobre Asuntos Indígenas (conocido como IWGIA por sus siglas en inglés) da cuenta del progreso de las reivindicaciones de los pueblos indígenas a nivel mundial, en especial lo relativo al respeto de su identidad cultural y sus derechos sobre las tierras que han ocupado secularmente y que hoy son ambicionadas por las corporaciones transnacionales debido a las diversas riquezas naturales que contienen, contando para ello con la complicidad de algunos gobiernos que secundan el neoliberalismo económico. Esto hace realidad parte de lo establecido en la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas aunque se observa todavía un abismo entre las Constituciones y las leyes aprobadas y su puesta en práctica, puesto que el derecho de los pueblos indígenas es echado a un lado en función de los intereses económicos de los no indígenas, sean estos criollos o extranjeros, sobre todo cuando se requiere la aprobación indígena para explotar los ricos yacimientos existentes en su territorio.

En la realidad actual latinoamericana resaltan las luchas y denuncias de los pueblos originarios de Chile y Venezuela, los mapuches y los yukpas, los cuales han tenido que enfrentar de forma asimétrica la institucionalidad y la legislación de sus respectivas naciones, a pesar de tener a su favor todos los derechos inherentes a un sistema democrático. A ello habría que agregarle la lucha emprendida en 1994 por los indígenas de Chiapas, en México, pertenecientes al Ejército Zapatista de Liberación Nacional (EZLN), al igual que la de sus hermanos de Guatemala, Ecuador y Bolivia, quienes han tenido un papel de importancia en procesos políticos que delinean -de una u otra forma- situaciones nuevas en dichos países, gracias a los cuales han alcanzado el reconocimiento de algunos de sus derechos ancestrales.

En el caso de los mapuches, el Estado chileno les ha conculcado tales derechos desde hace mucho tiempo. De ahí que ellos exijan la restitución de sus tierras, el control de las deforestaciones por parte de algunas empresas hidroeléctricas y forestales, además, de la ratificación del Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Todo lo cual le da características únicas a sus luchas, tomando en cuenta que el reino de España habría reconocido el 6 de enero de 1641 la independencia del territorio conocido como Wellmapu, perteneciente al pueblo mapuche, mediante el Tratado Killin (o Quillin), siendo el río Bio-Bio la frontera natural entre ambos; sin embargo, los gobiernos republicanos han desconocido su vigencia.

Como antes frente a España, los mapuches mantienen hoy frente a las autoridades chilenas la lucha por el respeto a su identidad cultural y autodeterminación, siendo ésta una demanda histórica y permanente. Al mismo tiempo, demandan no se les aplique una ley antiterrorista legada por la dictadura pinochetista, la cual permite que se les someta simultáneamente a la justicia militar y a la civil. 

Para los mapuches ("la gente de la tierra"), al igual que para otros de los pueblos originarios de nuestra América, la tierra es la base fundamental de su cultura. Aunque una mayoría de ellos vive hoy en ciudades, empujados por las diferentes medidas gubernamentales en su contra, mantienen una resistencia tenaz contra quienes promueven su desaparición a través de la transculturización, el hostigamiento estatal y el desalojo forzoso de sus tierras.

Siendo acusados de terrorismo por actos de protesta o demanda social, los mapuches son víctimas también del uso de una violencia institucionalizada que incluye la tortura, en una abierta violación de los derechos humanos, todo lo cual constituye una absoluta injusticia contra quienes son considerados como ciudadanos de segunda clase en el seno de la sociedad chilena, tan preciada de ser democrática y moderna.-

EL 11-S, ¿ATENTADO O AUTOATENTADO?

EL 11-S, ¿ATENTADO O AUTOATENTADO?

         Paulatinamente, desde hace algunos años se ha venido imponiendo en el territorio estadounidense un nuevo enfoque en relación a lo acontecido el 11 de septiembre de 2001 en Nueva York con el derribo de las edificaciones del World Trade Center, un acontecimiento gracias al cual la administración Bush consiguió legitimar el intervencionismo yanqui a una escala mundial, sin las restricciones del derecho internacional. Ahora muchos grupos o asociaciones profesionales han presentado evidencias que demuestran la falsedad de la versión oficial. Según las evidencias acumuladas, el  ataque atribuido a integrantes de la red Al Qaeda (una creación del gobierno de James Carter para combatir a las tropas soviéticas en Afganistán), liderada por Osama Bin Laden, sólo fue una coartada del gobierno y de las transnacionales relacionadas con el mismo para tener vía libre -mediante el uso de tropas- en sus propósitos de control directo de los recursos energéticos en Oriente Medio; todo lo cual se deduce de videos que dan cuenta de explosiones previas al desplome de las Torres Gemelas, incluso a una altura diferente a aquella en que se estrelló uno de los aviones, específicamente en los pisos inferiores de la Torre Sur. Ello ha servido para concluir que el 11-S fue un auto-atentado en lugar del atentado aceptado y difundido oficialmente, resultando parte de una conspiración más amplia, propiciada por elementos vinculados al gobierno de Bush para así disponer de una matriz de opinión favorable a la doctrina de guerra preventiva, algo que se enlaza con las mentiras vertidas respecto a la existencia de armas de destrucción masiva en Iraq y que fuera confirmado recientemente por personeros del gobierno de Barack Obama.

         Un dato importante que refuerza tal conclusión es el hecho que la comisión encargada de la investigación de lo ocurrido en Nueva York, aparentemente bajo la dirección de sus dos copresidentes, Thomas Kean, ex gobernador republicano, y Lee Hamilton, ex miembro demócrata del Congreso, en realidad estaba dirigida por Philip Zelikow, quien era además una pieza de la administración Bush-Cheney, el cual mantenía contacto con Condoleezza Rice y Karl Rove, el Secretario adjunto de la Casa Blanca. El informe de dicha comisión habría sido pre-elaborado por Zelikow, de modo que la destrucción del World Trade Center se entendiera y se aceptara como una operación de Bin Laden y Al Qaeda, es decir, un atentado perpetrado por árabes musulmanes a quienes era preciso castigar, someter o destruir, sobre todo, por ser diferentes en cultura y religión a los “cristianos sionistas” estadounidenses y, más aún, por ser éstos enemigos declarados del “pueblo elegido de Dios”, Israel.

         A semejanza de otros acontecimientos históricos utilizados por los gobiernos gringos para la declaración de guerras e intervenciones militares en otros países, como El Álamo, la explosión del Maine, el hundimiento del barco Lusitania, el ataque japonés a Pearl Harbour y el incidente de Tonkin, el 11-S le sirvió de excusa a Bush y a sus aliados comerciales para lograr el consenso de la opinión pública estadounidense respecto a su línea imperialista. De hecho, ello confirmaba lo que años antes señalaba el neo-conservador Zbigniew Brzezinsk sobre la necesidad de un nuevo Pearl Harbour que le permitiera a Estados Unidos justificar su estrategia de dominación, convirtiéndose así en la única potencia hegemónica del planeta, una vez eclosionada la URSS. Todo esto ha quedado prácticamente sepultado por la manipulación mediática de las grandes cadenas noticiosas estadounidenses y europeas, afectando incluso el respeto a los derechos civiles de la población de Estados Unidos, en razón de la lucha contra el “terrorismo internacional” decretada por Bush, al promulgarse y ejecutarse la Patriot Act (o Ley Patriota). Sin embargo, las investigaciones recientes tienden a reafirmar las sospechas respecto a la mentira, la operación militar y la conspiración conjunta del gobierno de Bush, el Pentágono y sus agencias de inteligencia que culminaron en lo acaecido al World Trade Center.- 

LA DESHUMANIZACIÓN Y LA DEGRADACIÓN DE LOS INMIGRANTES

LA DESHUMANIZACIÓN Y LA DEGRADACIÓN DE LOS INMIGRANTES

            Luego de sembrarles durante decenios la ilusión de una vida de bienestar material bajo el capitalismo, ahora los países capitalistas industrializados se muestran reacios a admitir en su seno a millares de personas del aún mal llamado Tercer Mundo, alegando para ello una diversidad de argumentos legales y extralegales, pero que, en el fondo, se resume a una palabra: xenofobia.

            Ciertamente, tal xenofobia no es algo inusitado ni nuevo en Europa y en Estados Unidos, sólo que se ha manifestado con una virulencia nada disimulada en los últimos tiempos, coincidiendo con el hecho que el capitalismo padece una de sus crisis cíclicas más profundas y prolongadas, siendo algo compartido en ambos lados del Atlántico norte. Esto ha convertido a los inmigrantes en parias sin derecho alguno, como ocurre en la frontera sur de Estados Unidos al pretender éstos ingresar desde el territorio mexicano, arriesgando sus vidas o ser asesinados impunemente durante la travesía.

            Otro tanto ocurre con las legislaciones promovidas en los países industrializados, entre éstas la Directiva Retorno de la Unión Europea, en la cual se incluye detener, deportar y hasta encarcelar por un periodo máximo de dieciocho meses a los inmigrantes considerados ilegales, ignorando y violando las disposiciones contempladas en el Convenio Europeo de Derechos Humanos y en la Carta de los Derechos Fundamentales de la misma Unión Europea, además de aquellas que han sido consagradas por el Derecho internacional y las Naciones Unidas. En Estados Unidos se procede de igual manera, si no, recordemos la ley SB 1070 en Arizona y otras de similares intenciones en Alabama, Arkansas, Carolina del Sur, Colorado, Florida, Idaho, Indiana, Maryland, Michigan, Minnesota, Missouri, Nebraska, Nevada, Nueva Jersey, Ohio, Oklahoma, Pennsylvania, Rhode Island, Tennessee, Texas y Utah; medidas jurídicas y administrativas que representan la deshumanización y la degradación de los inmigrantes, lo que equivale a una criminalización de la pobreza que éstos arrastran desde sus países de origen.

            Como lo reclamara el Presidente de Ecuador, Rafael Correa, “¿con qué calidad moral se puede sostener una globalización que cada vez busca más la libre movilidad de mercancías, la inmediata movilidad de capitales, pero criminaliza la movilidad de seres humanos?”. Habría que recordarles entonces a europeos y estadounidenses la historia de explotación colonial, semicolonial y capitalista a que han sometido a las naciones asiáticas, africanas y americanas por igual, lo que potenció enormemente su actual nivel de riquezas al costo del genocidio de millones de seres humanos. De ahí que la emigración ilegal sea consecuencia de la asimetría económica que prevalece entre las naciones industrializadas y aquellas dependientes, reservándoseles la función de proveedoras de materias primas. Por ello mismo no es extraño que europeos y estadounidenses hayan terminado por adoptar la misma mentalidad xenófoba de sus antepasados durante su Edad Media, erigiendo los llamados muros de la vergüenza entre uno y otro mundo.-

EL TAITA BOVES Y LA IGUALACIÓN DEMOCRÁTICA DE VENEZUELA

EL TAITA BOVES Y LA IGUALACIÓN DEMOCRÁTICA DE VENEZUELA

            Para comprender el rol histórico cumplido por José Tomás Boves durante dieciocho meses en los acontecimientos que abaten la novicia República de Venezuela en 1814, habría que esculcar la vida colonial hasta entonces vigente, basada la misma en una diversidad de  prejuicios raciales, religiosos y de casta provenientes de España, los cuales marcaron diferenciaciones profundas entre sus habitantes hasta el punto que los mantuanos -quienes se estimaban a sí mismos como una nobleza criolla impoluta, heredera directa de los conquistadores- desconocieran, incluso, algunas disposiciones de la Corona en beneficio de las castas consideradas inferiores, sobre todo, pardos y canarios, ya que los indígenas apenas si eran tomados en cuenta. En este ambiente de ostentación, de censura al libre pensamiento y convencionalismos, irrumpen los ideales de la igualdad, la libertad y de la fraternidad, trayendo como consecuencia inmediata la declaratoria de independencia respecto a la metrópoli hispana y, junto con ella, el trastrocamiento de toda la estructura colonial, cosa que no fue prevista inicialmente por los mantuanos, puesto que su interés principal era el de apropiarse del mando, dejando todo intacto, en una jugada gatopardiana, según sus intereses de clase.

            Refiere Manuel Pérez Vila que los pardos y mestizos “dan rienda suelta a sus legítimas ambiciones de mejoramiento político y económico. Vehículo de ese ascenso social será el ejército, tanto el patriota como el realista, que vendrá a ser el gran crisol en el cual se funden las diferencias sociales de la Colonia”. En un primer momento, las contradicciones de casta afloran y desembocan en alzamientos de negros esclavizados y blancos de orilla que son reprimidos por los ahora representantes de la libertad, del mismo modo como lo hicieran los españoles durante siglos; evidenciándose que “el mando político -en palabras de Juan Vicente González- de los que eran sus señores naturales no era para el pueblo la libertad, sino una argolla más añadida a la cadena” que los sometía y discriminaba. Sin duda, tales contradicciones y acciones, sumadas al odio racial largamente incubado, dieron paso a una guerra cruenta y sin cuartel, confundiéndose todos en una masa armada que apenas diferenciaba entre la independencia del territorio venezolano y la subordinación a España. En tal escenario, según lo analizara Arturo Uslar Pietri, “José Tomás Boves representa en un momento lo que El Libertador ni los criollos se han atrevido a hacer, viene y promete al campesinado las tierras que sus libertadores les niegan”, lo que explica -en parte- ese ascendiente que hace de él un caudillo popular, capaz de levantar ejércitos de la nada, a pesar de las derrotas sufridas, infundiendo un gran temor entre las familias mantuanas, incluyendo a las realistas.

            Esto, aunado a su valor personal, llaneza, intrepidez, el escaso apego por la disciplina, la pompa y la adulación, el ser accesible a sus subordinados, la crueldad de la cual hacía gala y el halo de misticismo que le rodeaba, lo mismo que el ser agradecido y consecuente con sus amistades, hacen de Boves el verdadero destructor del orden colonial y, por consiguiente, el primer caudillo de la igualación democrática de Venezuela, no obstante su oscuro designio histórico, escasamente entrevisto.-  

¿SE IMPONDRÁ EL GOBIERNO MUNDIAL DE ESTADOS UNIDOS?

¿SE IMPONDRÁ EL GOBIERNO MUNDIAL DE ESTADOS UNIDOS?

Nadie -en su sano juicio- negará de forma categórica el carácter belicista e imperialista de Estados Unidos, la potencia industrializada y capitalista que en la actualidad se ha esparcido con sus tropas libremente por todo el planeta, ejerciendo un derecho de conquista jamás igualado en la historia humana. Menos aún, los planes militares que ha diseñado y pretende aplicar desde hace tiempo para controlar de manera directa los diversos recursos estratégicos diseminados en varios continentes que requiere su modelo de sociedad consumista, entre los cuales resaltan el agua, la biodiversidad y los hidrocarburos.

El poder supranacional encarnado por Estados Unidos no es producto del azar, ni el “destino manifiesto” decretado por alguna deidad, como algunos lo creen, sino la consecuencia de un bien ponderado y prolongado trabajo de think-tanks que tiene su principal base de sustentación a las oligarquías financieras, las fundaciones “democráticas” y los grupos elitistas políticos; todo lo cual se ha traducido en un consenso generalizado que legitima e, incluso, justifica cualquier acción imperialista gringa, aún cuando ello sea una deliberada violación de la autodeterminación de los pueblos y de los principios del derecho internacional, basada en una campaña sistemática de mentiras y de manipulación de noticias. Cosa que, indudablemente, beneficia los intereses capitalistas de una minoría, cuya influencia es activa aún respecto a aquellos gobiernos que son nominalmente anticapitalistas y antiimperialistas, obligados como están a mantenerse dentro del círculo de la economía internacional que ésta maneja a su antojo, actuando en un teatro de operaciones mundial, sin dependencia de ningún poder constituido.

Para tener una visión definitiva, o global, del gobierno mundial que estaría ya imponiéndonos Estados Unidos, bastaría echar una simple ojeada al mapamundi y ubicar dónde están funcionando sus comandos y bases militares, cercando poco a poco a sus potenciales enemigos económicos, políticos y militares, cual si fuera un jugador de ajedrez moviendo sus fichas antes del jaque mate, provocando crisis e incidentes que desemboquen en un conflicto de mayores magnitudes. Así, en lo que respecta a nuestra América, su última adquisición o movida es Costa Rica, cuyo gobierno les autorizó el desembarco de soldados y el uso de su territorio, amparado en un acuerdo bilateral de lucha contra el “terrorismo” y el “narcotráfico”, a usanza de otros en esta vasta región.

A diferencia de sus auspiciadores, a Estados Unidos le resulta altamente conveniente la constitución de continentes políticos o uniones regionales, como la Unión Europea, la Unasur, la Comunidad Económica Euro-Asiática, el Sistema de Integración Centro-Americana, la Unión Africana, el Consejo de Cooperación del Golfo Pérsico, y la Asociación de Naciones del Sudeste Asiático, entre otras, ya que cada una de ellas está enmarcada en la consecución de un sistema económico globalizado o único que, justamente, manejan las transnacionales estadounidenses y sus socios del G-8, irrigado por una sola fuente financiera. De este modo, Estados Unidos se aseguraría de que se instaure -en nombre del desarrollo económico- una limitación aceptada de las soberanías nacionales, con el traspaso de leyes y de los poderes nacionales a tales sistemas de integración regionales, además de la creación de una fuerza armada supranacional, bajo el comando -evidentemente- de los generales estadounidenses.

Entonces, ¿se podrá negar ahora la pretensión hegemónica estadounidense a escala mundial cuando todos sus movimientos lo evidencian así cada vez más?

 

ESTADOS UNIDOS Y SUS JUEGOS DE GUERRA

ESTADOS UNIDOS Y SUS JUEGOS DE GUERRA

La aprobación del Congreso de EE.UU. de nuevos fondos para la continuación de la guerra en Afganistán da señales claras de la intención de la actual administración estadounidense de validar y de mantener la tesis guerrerista de su antecesora, lo cual ahora se extiende al Golfo Pérsico, a la península de Corea y, más cercanamente, a nuestra América, con el uso de bases militares en una buena porción de naciones latinoamericanas y caribeñas; creando así un ambiente cargado de tensiones que, eventualmente, podrían desembocar en una guerra de carácter mundial, con indudables consecuencias catastróficas para toda la humanidad.

En el caso de nuestra América, la estrategia de Washington persigue, evidentemente, amenazar y minimizar los procesos políticos de transformación que se han suscitado en la región, posicionar su fuerza militar en áreas estratégicas de gran riqueza natural, como la biodiversidad existente en el ancho territorio amazónico y los yacimientos petroleros ubicados en las aguas profundas del Atlántico sur. Aunque se quiera ocultar bajo el argumento de una lucha contra el narcotráfico y el terrorismo, la realidad es que Estados Unidos ha iniciado la implementación del control directo de un abanico de regiones vitales para su modo de vida, lo cual representa un arremetida real contra la soberanía de las naciones situadas en ellas, además de atentar contra la paz y la seguridad internacionales. Extremando el análisis, todo esto constituye un colonialismo militarizado que, a través de los diversos programas militares suscritos con algunos gobiernos de la región, como el Plan Puebla-Panamá y el Plan Colombia, como los más resaltantes, además de la reactivación de la IV Flota del Caribe, en momentos en que no existe una amenaza real contra la seguridad de Estados Unidos. Sería de tontos no creer que dichos planes configuren la puesta en marcha de megaproyectos en manos de sus corporaciones transnacionales para lo cual se requiere antes que nuestra América sea intervenida militarmente, cuestión que se adelanta por medio de adiestramientos y ejercicios en toda América Latina, el comercio de armamento, la instalación de sistemas de vigilancia y espionaje, incluida la instalación de bases militares en medio continente, siendo las de Costa Rica las más recientes.

Como se evidencia, con el Plan Colombia se han destruido más de un millón de hectáreas de bosques colombianos, contaminadas por las fumigaciones con agentes químicos, llegándose a desplazar forzosamente a miles de personas mediante el terror y el asesinato colectivo desatados por los paramilitares, de forma que abandonen sus tierras para ser ocupadas posteriormente por hacendados y empresarios ligados al capital estadounidense. Por su parte, el Plan Puebla-Panamá prevé la construcción de un canal terrestre, uniendo el territorio situado al sur de México hasta Panamá, el cual -como la Amazonía- es abundante en biodiversidad y en recursos naturales, aparte de facilitar la utilización de mano de obra barata y no sindicalizada con la instalación de  maquiladoras, o líneas de montaje, bajo control de empresas multinacionales estadounidenses, gracias a las “áreas de libre comercio”, con una producción exportada casi en su totalidad, sin la obligación de pagar tributos.

Todo esto coincide con las maniobras de una formidable fuerza militar dirigiéndose a aguas del Golfo Pérsico, amenazando la soberanía de Irán y la paz de Medio Oriente, y con la filtración de documentos militares a través del portal Wilikeaks en relación con la invasión de Estados Unidos a Afganistán que dan cuenta de las operaciones encubiertas (con asesinatos selectivos y ejecuciones extrajudiciales) y del comportamiento homicida y sádico de las tropas gringas en contra de miles de civiles indefensos (incluyendo niños y mujeres) con su secuela de bombardeos indiscriminados, torturas e injerencias políticas; todo ello ocultado o distorsionado para salvaguardar la imagen creada de ser una invasión justificada ante las atrocidades de los talibanes y, por extensión, de todo el mundo musulmán (considerando lo hecho en Iraq y los amagos belicistas sobre Irán), tras los sospechosos ataques al World Trade Center de Nueva York el 11 de septiembre de 2001.

Así, Barack Obama -irónicamente, premio Nobel de la Paz con el dedo en el gatillo- estaría desatando lo que sería, sin duda, el apocalipsis que acabaría con cualquier vestigio de vida sobre la Tierra, como bien lo viene advirtiendo el Comandante Fidel Castro en sus Reflexiones más recientes.-