Facebook Twitter Google +1     Admin

Se muestran los artículos pertenecientes a Octubre de 2012.

REVOLUCIÓN Y EVOLUCIÓN EN FUNCIÓN DE UNA NUEVA CONCIENCIA INDIVIDUAL Y COLECTIVA

20121014131433-imagescak0kgzf.jpg

La posibilidad de estatuir un orden social más justo que el vigente, siempre ha sido una aspiración común y constante de los pueblos del mundo, aun de aquellos regimentados por castas o estratificaciones de diverso origen. Ello ha marcado, indudablemente, la marcha de la historia a través del tiempo, sacudida muchas veces por saltos cualitativos que encajan en lo que conocemos comúnmente como revolución, dada la contundencia y la irreversibilidad de sus acciones, imponiendo nuevas realidades por vivir. De este modo, la historia evoluciona. Cada época viene a ser sustituida -en uno u otro sentido- por otra de nuevo tipo, exigiéndose la necesidad de unos paradigmas más acordes con los imperativos del momento. No obstante, esta (r)evolución, al partir de una realidad concreta, arrastra consigo viejos paradigmas que generarán, tarde o temprano, contradicciones y algunos retrocesos que causarán la impresión que no se ha hecho nada y todo sigue igual que antes. Frente a ello, pocos advierten que se requiere actuar con la predisposición de generar cambios sustantivos en la estructura social, económica y política de la sociedad que, a su vez, estén sustentados por acciones de carácter pedagógico que se traduzcan en la adopción de una nueva conciencia, emancipada de los tabúes y prejuicios del pasado, tanto en lo individual como en lo colectivo. Esto último -es de reconocerse- no constituye una tarea nada fácil, lograble a corto plazo, puesto que ella choca contra la cotidianidad que envuelve a la generalidad de las personas, cosificadas por el sistema hegemónico del capitalismo y acostumbradas como están a existir (no vivir) sin una conciencia propia que les permita indagar realmente sobre las causas que las condenan a unas condiciones de sobrevivencia, miseria y explotación sin aparente final, resignándose cada una, a su manera, a alcanzar un paraíso prometido tras la muerte, adoctrinadas por muchas religiones que le hacen el juego a los sectores dominantes.

Por ello, al plantearse una revolución de contenido popular y socialista, se debe reafirmar la necesidad de cambios que motivara la insurgencia (pacífica o violenta) de los sectores populares contra el orden establecido, sobre todo en lo que respecta al funcionamiento y las estructuras del Estado, concebido éste para servir de muro de contención, de coacción y de legitimación de las minorías gobernantes, por lo que no se puede excusar la misión de transformarlo radicalmente en función de los intereses y la soberanía de las mayorías. Esto implica echar mano a herramientas legales y extralegales que propicien la organización, la participación, la formación teórica y el protagonismo del poder popular, de manera que éste adquiera una autonomía funcional frente al Estado mismo, así como de sus intermediarios tradicionales, es decir, los partidos políticos. Es preciso, por tanto, producir un estado de efervescencia social que impulse cambios constantemente en lo político, lo social y lo económico (extendiéndose a lo cultural e, incluso, a lo espiritual) con la finalidad de construir una realidad absolutamente diferente y revolucionaria. Sin embargo, hay que advertir igualmente que esto -sin una efectiva y consciente participación del pueblo, obligado a un acompañamiento puramente pasivo o electoralista sin mayor trascendencia- podría convertirse en una aspiración más, frustrándose su concreción.

Hará falta, entonces, que los grupos revolucionarios se profesionalicen de alguna forma, dedicados a hacer la revolución socialista en todos los ámbitos de la vida social, al mismo tiempo que dan nacimiento a las tesis que recopilarán y definirán las diversas experiencias revolucionarias populares que tendrán lugar, en un proceso continuo de debates y propuestas que sirvan de referencia -sin ortodoxia alguna- a aquellas que puedan surgir en otras latitudes. Se debe confrontar el dominio ideológico-cultural del sistema capitalista, desmenuzando sus soportes (presentes en la educación, la religión, la cultura, los medios de información masivos y, en la cresta de la ola, el consumismo que nos induce a mantener un estilo de “vida” poco diferenciado al uniformarnos y condicionarnos en cuanto a gustos, comportamientos, valores y usos), que enclavan las relaciones de dominio y de explotación en la conciencia de cada uno. En la medida que ello se vaya acentuando y extendiendo entre los sectores populares, tendrá cabida la posibilidad de estatuir siempre un orden social más justo que el vigente.-

Etiquetas: , , , ,

14/10/2012 08:14 Homar Garcés #RyS. TEMAS SOCIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

LAS ELECCIONES REGIONALES Y LA DEPURACIÓN NECESARIA DEL PROCESO BOLIVARIANO

20121014131802-imagescal1df0g.jpg

Quienes serán candidatos en nombre del Presidente Hugo Chávez y del proceso revolucionario bolivariano (aún en funciones de gobierno) ahora más que nunca estarán obligados a propiciar cambios sustantivos en sus respectivas gestiones, de modo que no se defraude esa fe popular manifestada a través del voto este 7 de octubre. Así, cada uno de ellos, lo mismo que las organizaciones partidistas del chavismo, debe contribuir efectivamente a la organización y a la formación teórica del poder popular, haciendo irreversible la marcha hacia el socialismo revolucionario, siendo parte de uno de los objetivos históricos dados a conocer por Chávez durante su reciente campaña electoral. En conformidad con este propósito revolucionario, es preciso generar cuanto antes un debate de altura respecto a lo que sería la nueva etapa del proceso bolivariano que se inicia con la reelección del Presidente Chávez y no confiarse nada más que en el acompañamiento pasivo de la población chavista. Con esto se podrían adelantar acciones tendentes a asegurar mejores niveles de conciencia política e ideológica de las bases chavistas, velando por lograr la efectividad y la transparencia de la gestión gubernamental y, por añadidura, la transformación del modelo de Estado burgués actual, convirtiéndolo en un Estado comunal de características realmente socialistas.

Se hace necesario, por tanto, no seguir atrapados en el círculo vicioso del sectarismo y el clientelismo político heredado del puntofijismo, algo que ha impedido sobremanera la independencia y un mayor avance de los sectores populares organizados en el ejercicio de la democracia participativa y la contraloría social. Lo mismo vale respecto a la prepotencia con que actúan muchos funcionarios públicos “revolucionarios”, desdeñando la participación y el protagonismo del poder popular, cuestión ésta que debe ser combatida en todo momento, puesto que -de continuar- hará dificultoso mantener en el futuro esa empatía lograda hasta ahora por Chávez con el pueblo venezolano, reflejada en esta última elección presidencial y en los demás procesos electorales realizados. Éste sería el momento oportuno para iniciar esa depuración necesaria del proceso bolivariano, contando con el apoyo de los sectores populares que reclaman eficiencia y efectividad de sus actuales gobernantes.

No se debe obviar que la madurez política del pueblo le ha permitido diferenciar la gestión de Chávez de aquellas que vendrían cumpliendo gobernadores y alcaldes, por lo que no sería sensato pensar que los votos del Presidente se endosarían automáticamente a cualquier candidato chavista, lo que exige mayor inteligencia de parte de los partidos políticos aliados, incluyendo al PSUV, para no permitirle a la oposición la conquista de espacios en las siguientes elecciones a través de una designación candidatural basada en simpatías o compromisos particulares. Aunque el tiempo sea relativamente muy corto para una reflexión más profunda al respecto, se podría iniciar diálogos abiertos con todas las fuerzas políticas y sociales que respaldan el proceso revolucionario bolivariano, conformándose mesas de trabajo puntuales que permitan visualizar las herramientas y las medidas a adoptar para que exista una compenetración real y permanente a nivel gubernamental con las organizaciones populares. Con ello en mente, podría hacerse realidad una plataforma unitaria revolucionaria basada en acciones y propuestas viables más que en acuerdos cupulares partidistas que, muchas veces, secuestran la participación de las bases, algo que debiera desterrarse a partir del momento en que la voluntad popular ratificara a Hugo Chávez en la presidencia de la república para el período 2013-2019.-

Etiquetas: , , , , ,

14/10/2012 08:18 Homar Garcés #RyS. LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA No hay comentarios. Comentar.

¡SI QUEREMOS HACER REVOLUCIÓN (CON MAYÚSCULA), ACABEMOS CON LA “REVOLUCIÓN”!

20121017032655-revolucion-vs-revolucion.jpg

Desde el momento en que Hugo Chávez planteara que la solución a todos los problemas e injusticias inherentes al capitalismo está en la construcción del socialismo revolucionario, se generó un auge respecto a la definición y características de ese socialismo del siglo veintiuno que nada tendría -en lo inmediato- nada que lo vinculara con aquel que se pretendió implementar en la extinta Unión Soviética y en las naciones bajo su órbita imperial. Desde entonces, muchísimas han sido las reflexiones, algunas críticas y propositivas, otras repetitivas, aunque en medio prevalecen más aquellas que pecan de inmediatismo y emotividad, haciéndose eco automático de lo dicho por el Presidente Chávez, sin ahondar mucho. De esta forma, en Venezuela se habla con entusiasmo singular de socialismo, revolución bolivariana o, simplemente, de proceso revolucionario, siendo una nota común que ahora existan empresas socialistas, instituciones públicas socialistas de todo tipo, frentes sociales socialistas y profesionales socialistas (aun cuando su instrucción sea diametralmente opuesta), lo que causa la impresión -a vuelo de pájaro- que el socialismo revolucionario es una realidad consolidada en la patria chica de Bolívar.

Sin embargo, al detallar dicha realidad salta a la vista que la misma todavía está saturada de antivalores y vicios que caracterizaron al régimen representativo administrado por los partidos políticos tradicionales, Ad y Copei, juntamente con las cúpulas empresariales, sindicales, católicas y militares. Esto último es lo que ha impedido -desde cualquier ángulo que se le analice- el avance, la organización y el ejercicio verdaderamente democrático de los sectores populares, los cuales han captado la esencia de lo que significa una revolución socialista; de ahí el porqué del apoyo electoral brindado a Chávez el 7 de octubre, triunfo éste que se le quiere escamotear al pueblo chavista por parte de las organizaciones partidistas que le postularon como candidato a la presidencia de la República.

Esto nos ubica ante dos situaciones absolutamente diferentes, aunque hermanadas por un mismo discurso: por una parte, una “revolución” institucionalizada o burocratizada que tiene en la dirigencia partidista y en quienes ejercen cargos de elección popular a sus exponentes más distintivos, incapaces de promover cambios efectivamente revolucionarios y socialistas, aun cuando se mantienen plegados a una aparente incondicionalidad al líder, Chávez; por otra parte, coexiste a su lado una revolución, con una escasez de teoría que la sustente y profundice, pero mejor compenetrada con los ideales de justicia social, igualdad y democracia participativa que siempre fueron banderas de lucha del pueblo venezolano. Entre ambas hay un forcejeo constante que es apaciguado por la voz del máximo líder (Chávez), lo que ha favorecido mayormente a quienes ocupan cargos gubernamentales y de dirección política, a pesar del amplio rechazo de las bases ante su franca ineficiencia, corrupción e hipocresía. Todo lo cual impone la necesidad de que estas mismas insurjan alguna vez de manera contundente, haciendo irreversible el proceso revolucionario bolivariano y deslastrándolo de aquellos elementos y patrones de conducta pertenecientes al pasado.

Un primer paso en esta dirección sería la multiplicación de las diferentes organizaciones que conformarían el poder popular, ejerciendo éste una contraloría social directa sobre la gestión de gobierno, con la capacidad de enfrentar sin titubeo alguno la demagogia populista, el burocratismo y el clientelismo político heredados de Ad y Copei, además de afianzar las condiciones legales y extralegales que permitan el cambio de estructura del Estado vigente. Para lograrlo, hará falta también la formación teórica de cuadros revolucionarios que asuman la vanguardia en todos los terrenos (incluso, el electoral), de modo que la revolución sea un acontecimiento permanente, desprovisto de dogmas y sectarismos que obstaculicen y estigmaticen la crítica y la autocrítica que podrían contribuir a un mayor avance revolucionario. Sin embargo, hay que advertir que ello no será nada posible mientras no se tenga la audacia de comprender que la revolución implica cambios más allá del simple voto o discurso, dejándose atrás el viejo modelo de sociedad en el cual nacimos y vivimos.-              

Etiquetas: , , , , , ,

16/10/2012 22:26 Homar Garcés #RyS. LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA No hay comentarios. Comentar.

CONSIDERACIONES GENERALES EN TORNO AL FORTALECIMIENTO DEL PROCESO REVOLUCIONARIO VENEZOLANO

20121027124437-protesta.jpg

Si se aspira a construir con suficiente solidez, eficiencia y participación popular el socialismo revolucionario en nuestro país es necesario comprender que la actual coyuntura política nacional, con una importante y decisiva victoria electoral lograda el 7 de octubre de 2012 que garantiza la legitimidad del mandato presidencial de Hugo Chávez y de su liderazgo al frente del proceso de cambios revolucionarios, requiere de elementos imprescindibles que ayuden a elevar la toma de conciencia, la organización y la movilización del pueblo en general, de modo que la gestión de gobierno se convierta también en instrumento que permita alcanzar esta meta.

Esto debiera implementarse con un mayor énfasis, dado que ello extendería el apoyo popular respecto a la necesidad de los cambios estructurales que debieran propiciarse en todas las instituciones del Estado vigente. De igual forma, hay que entender que algunas iniciativas revolucionarias han generado bastante resistencia no sólo de parte de los grupos de oposición tradicionales sino también dentro del chavismo cupular o gobernante, producto de una evidente falta de formación teórica revolucionaria y de un cabal discernimiento de los cambios que implicará la construcción revolucionaria del socialismo. Tal situación contribuye, incluso, a mantener un ambiente de desinformación que atenta contra su puesta en práctica, haciéndose más dificultoso su profundización y, eventualmente, su continuidad más allá de la presencia de Chávez.

A tal realidad se le debe sumar la ausencia de una conciencia revolucionaria y clasista sostenida entre los diversos sectores populares, lo cual les hace presas fáciles de la demagogia populista de algunos personeros del chavismo cupular o gobernante, además de la manipulación mediática orquestada por la oposición. Dicha ausencia es estimulada, de una u otra forma, por quienes ocupan cargos de gobierno y de dirección partidista, sometiendo a las bases del chavismo a un clientelismo político que explota sus necesidades materiales y les impide ejercer conscientemente la democracia directa, obstaculizando, a su vez, los espacios de gobernabilidad popular que pudieran gestarse, al aplicar el conjunto de leyes que les abren puertas al poder popular como primera y principal instancia organizativa del socialismo.

Con estas consideraciones de tipo general, precisamos que debe establecerse un plan de trabajo que ayude a fomentar la conciencia, la organización y la movilización populares, llevándose a cabo con criterios de amplitud y de sistematización, de acuerdo a las diversas experiencias que se deriven de su cumplimiento. En atención a estas consideraciones, es importante elaborar foros, talleres, charlas, debates, artículos de opinión, programas radiales y televisivos, así como también periódicos, mediante los cuales sea divulgado dicho plan, tanto en las diferentes instituciones públicas como en las comunidades, de manera que  se avance en este importante aspecto.

ANÁLISIS DE LA SITUACIÓN ACTUAL DEL PSUV

El Partido Socialista Unido de Venezuela vive una situación atípica al plantearse ser un partido de masas y, al mismo tiempo, un partido de cuadros revolucionarios, sin profundizar mucho en el aspecto teórico-ideológico, sólo unido por el liderazgo indiscutible de Hugo Chávez y contentándose con mantener e incrementar su número de militantes, además de una hegemonía política-gubernamental mediante los votos obtenidos tras cada elección celebrada en el país. Esto ha permitido la reproducción de los viejos vicios clientelares de los gobiernos adeco-copeyanos, lo cual tiene su repercusión negativa en la conducción y ampliación del proceso revolucionario bolivariano en todos los ámbitos de la vida social en que se actúe, haciendo de las bases militantes objeto de la demagogia y, muchas veces, de descalificaciones extremas por parte de la dirigencia actual al no compartir su forma de actuar, contradiciendo abiertamente los lineamientos de su máximo líder.

Esta situación ha provocado algunas deserciones de militantes y dirigentes chavistas que han migrado hacia otras organizaciones partidistas al exigírseles una incondicionalidad absoluta, sin debates internos de ningún tipo que hagan realidad el pleno ejercicio de la democracia participativa y el contenido del Libro Rojo; facilitándose la penetración de elementos de comprobada trayectoria antichavista y contrarrevolucionaria, incluso en estructuras del Estado. Con ello, la apatía y el desencanto que podría estarse esparciendo entre muchos leales al Presidente Chávez y al proceso revolucionario bolivariano nos sitúa ante una perspectiva un tanto pesimista de persistir dichas condiciones inalterables en el tiempo.

A ello se agrega las acusaciones de corrupción administrativa que habría en algunas instituciones gubernamentales sin que exista una investigación convincente de las mismas de parte de los organismos encargados de hacerlo que minimice su impacto en la opinión pública. En tal sentido, la militancia del Psuv no ha asumido una posición de combate frontal contra estos presuntos hechos de corrupción, dejándose llevar por la creencia generalizada e inducida que esto perjudicaría al proceso revolucionario, olvidando que ésta fue una de las causas por las cuales hubo las dos insurrecciones cívico-militares de 1992.

Igualmente, la ausencia de un debate político-teórico serio, objetivo y consecuente a lo interno del Psuv limita enormemente la práctica revolucionaria de la crítica y la autocrítica, especialmente cuando aquellos que ejercen la dirección política y el gobierno se mantienen al margen, obviando los constantes llamados hechos por Hugo Chávez para que promuevan, asistan y tomen en cuenta las conclusiones de tal debate. Tal cosa incrementa la poca atención restada a la formación teórica, desacreditándola como algo desfasado, innecesario y demasiado complicado, optándose por un pragmatismo que -eventualmente- se manifestaría en el logro de una buena gestión pública. En algunos casos, no pocos funcionarios públicos llegan a afirmar que desconocen qué es el socialismo y, en consecuencia, lo que es la lucha de clases.

Otro elemento a considerar es la dualidad de cargos gubernamentales y político-partidistas en manos de una misma persona, cosa que legitima en ella la creencia de ser la encarnación de la revolución por lo que cualquier crítica a su gestión es inmediatamente invalidada, tildada de contrarrevolucionaria y de indisciplina. Asimismo, la existencia de grupos tribales con intereses comunes, pero sin ningún trasfondo político-teórico que pudiera atribuirles la condición de tendencias o corrientes internas del Psuv. Esto se ha manifestado con mayor ímpetu cuando tuvieron lugar las elecciones internas de candidatos al recurrirse a la compra de votos, violando el respeto a la dignidad de las personas, la igualdad de oportunidades y la ética socialista que debe prevalecer en este tipo de eventos. En ello ha influido el papel adoptado por Chávez como presidente del Psuv al elegir a dedo a unos cuantos candidatos, no obstante el enorme rechazo de las bases hacia los mismos, consiguiendo que algunos espacios políticos los esté ocupando la oposición actualmente.

Todo esto ocasiona que las diversas luchas sociales emprendidas por campesinos, estudiantes, jóvenes, comunidades y trabajadores en general sean mal vistas, atribuyéndoselas a planes desestabilizadores de la oposición, a pesar de la legitimidad de sus acciones y su indiscutible militancia en el proceso revolucionario bolivariano. Así, las luchas sociales han perdido la combatividad que las identificó en el pasado, minimizándose en función de una falsa disciplina revolucionaria que se debe acatar sin discusión alguna, no obstante la persistencia de Chávez para que el Psuv le haga acompañamiento a las mismas, teniendo en su dirigencia un eco prácticamente nulo.

A pesar de este conjunto de fallas, vicios, desviaciones y contradicciones, una buena porción de la militancia de base del Psuv confía en la viabilidad del proceso revolucionario bolivariano y en la oportunidad que exista una mejor vanguardia, capaz ésta de trabajar desinteresadamente en función del socialismo. Haría falta crear, entonces, grupos activos, interconectados a nivel nacional, estadal y municipal, con una dirección (si cabe el término) colectiva, horizontal, que apliquen los resultados del Congreso Fundacional del Psuv, lo mismo que los lineamientos programáticos del Libro Rojo; organizando, movilizando y formando, independientemente del cargo partidista o gubernamental que puedan ocupar sus integrantes, ahora o más adelante. Los mismos podrían llevar a cabo actividades de discusión de la situación internacional y/o nacional, sin obviar lo local, ligada a la marcha del proceso de cambios revolucionarios, que contribuya a elevar la conciencia política y teórica de todos sus participantes, convirtiéndose en puntos de referencia a lo interno, sin que se antepongan otros objetivos ajenos a dicho propósito, como el de aspirar a ser candidatos o candidatas en una próxima elección.

Es importante que se entienda que el Psuv no puede ni debe continuar al margen de las luchas populares, convirtiéndose en un cenáculo similar a los de Ad y Copei, siendo sólo una maquinaria electoral efectiva, pero sin promover espacios de protagonismo y de participación de sus bases que sirvan de antesala a la construcción del socialismo revolucionario que se pregona. A lo interno, habría que desempolvar todas aquellas líneas de acción estratégicas formuladas en su momento por el Presidente Chávez, de manera que el Psuv actúe de acuerdo al papel revolucionario que le correspondería.-

Etiquetas: , , , , ,

27/10/2012 07:44 Homar Garcés #RyS. LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA No hay comentarios. Comentar.


Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris