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Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2013.

LAS TAREAS AÚN PENDIENTES DEL PROCESO REVOLUCIONARIO BOLIVARIANO

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Si se anhela lograr, en verdad, el cambio estructural que exige el pueblo venezolano y que contempla el proyecto revolucionario bolivariano, habrá que pensar en la conformación de un Estado de tipo comunal que sustituya en todas sus expresiones al viejo Estado burgués-liberal, institucionalizado por la democracia representativa durante cuatro décadas consecutivas. Para ello será imprescindible que hombres y mujeres con una evidente formación revolucionaria asuman la dirección de las instituciones públicas, con el compromiso de trabajar realmente por el cumplimiento de esta tarea, de modo que los postulados fundamentales de la Constitución en cuanto a la soberanía, la participación y el protagonismo del pueblo se conviertan en rasgos constantes del ejercicio del poder en la Patria chica de Simón Bolívar.

Se impone entonces que sean los mismos sectores populares quienes se planteen a sí mismos el pleno ejercicio de sus derechos constitucionales y, al mismo tiempo, el combate frontal y decidido a toda manifestación de reformismo que posibilite la reproducción de las viejas estructuras puntofijistas que aún sobreviven y obstaculizan el avance y fortalecimiento de la democracia directa. En tal situación, es necesaria una revisión objetiva de las gestiones de gobierno y cuál ha sido su contribución real para adelantar la transición hacia el socialismo revolucionario que todos invocan y alaban, pero que todavía se mantiene en una condición larvaria, lo cual pudiera facilitar el retorno al poder de quienes adversan abiertamente el proceso revolucionario bolivariano. Esto amerita promover en todo el territorio nacional debates abiertos que fortalezcan la convicción revolucionaria de los movimientos populares, con propuestas generadas entre todos y una crítica que desnude los vicios y desviaciones que pudiera estar sufriendo el proceso revolucionario bolivariano, sin que ello sea descalificado como una acción contrarrevolucionaria, encaminada a dañarlo.

Es preciso, por consiguiente, que los movimientos revolucionarios y progresistas emprendan igualmente una labor a favor de una eficiente y transparente gestión administrativa, la contraloría social y la democracia directa. De ahí que la actual coyuntura política deba contribuir a despejar la incógnita que se presenta entre unas y otras organizaciones políticas y sociales respecto a la profundización del  proceso revolucionario venezolano. Esto requiere la mayor movilización de los revolucionarios para evitar que todo caiga en el vacío, desperdiciándose catorce años de protagonismo popular y de confrontación con las clases dominantes y el imperialismo yanqui. No será una tarea fácil, dado que una gran parte de la dirigencia chavista -extraída de partidos políticos tradicionales y renuente a suscitar cambios y saltos cualitativos que consoliden el avance revolucionario- no estará dispuesta a perder los privilegios que ahora goza, lo que determinará ineludiblemente un enfrentamiento y una agudización de las contradicciones que tienen en relación a los movimientos revolucionarios y populares. Esta última situación -postergada en base al liderazgo desempeñado por Hugo Chávez y a la necesidad de preservar y de ampliar los espacios de poder conquistados- impone la producción de propuestas revolucionarias de alto contenido popular y socialista que puedan ser implementadas por las diferentes organizaciones del poder popular y sirvan de punto de partida para alcanzar el cambio estructural del Estado venezolano, unas nuevas relaciones de poder basadas en la participación popular y, por supuesto, la expansión democrática del proceso revolucionario bolivariano.-

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09/01/2013 10:32 Homar Garcés #RyS. LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA No hay comentarios. Comentar.

EL SALTO AL VACÍO DE LA OPOSICIÓN APÁTRIDA

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Es evidente que los grupos contrarrevolucionarios en Venezuela han tratado de crear, desde finales del año pasado, quizás contando para ello con el apoyo de organizaciones y algunos gobiernos extranjeros, las condiciones que propicien una salida extra-constitucional, a propósito de la imposibilidad momentánea del Presidente reelecto Hugo Chávez Frías de asumir su nuevo mandato el 10 de enero, como lo establece la Constitución venezolana vigente. Condiciones que desembocarían en una situación de ingobernabilidad, aduciéndose que existe un vacío de poder similar al argumentado en ocasión del golpe de Estado del 11 de abril de 2002. De este modo, la dirigencia opositora está presentándole a la opinión pública nacional e internacional su interpretación del texto constitucional, tratando de forzar un ambiente político adverso al chavismo que le permita recuperar el poder perdido, aun cuando la voluntad del pueblo venezolano quedó plasmada mayoritariamente en la reelección de Chávez el 7 de octubre último. Es un riesgo que pareciera no calibrar juiciosamente, empeñándose en un salto al vacío que precipitaría una radicalización del proceso revolucionario bolivariano que, a la larga, terminará por arroparla, haciéndola desaparecer por completo del mapa político.  

Al respecto, es preciso recordarle a la oposición apátrida que la reelección presidencial de Chávez tiene una lectura especial que pone de relieve cuál es el camino a seguir decidido por los venezolanos y las venezolanas. Algo que nadie -en su sano juicio- podría ignorar, a menos que sus intenciones estén enmarcadas en un absoluto desconocimiento de la soberanía popular. En tal caso, la minoría opositora intenta implantar en la mente de los sectores populares su propia visión en relación al momento histórico que está viviendo la nación bolivariana, inculcándoles fallidamente la sensación que habrá caos y una lucha intestina por el poder que encabezaría, por una parte, el Vice-Presidente Ejecutivo Nicolás Maduro y el Presidente de la Asamblea Nacional Diosdado Cabello, por la otra; cosa que afectaría enormemente -según sus cálculos- la paz social, la economía nacional y la continuidad del hilo constitucional.

En cierta forma, esta minoría (contando con una representación en el seno de la Asamblea Nacional) estaría repitiendo la misma estrategia desestabilizadora aplicada entre 2002 y 2003 cuando derrocaron a Chávez con apoyo de miembros del Alto Mando Militar y luego quisieron lograr su objetivo de desplazarlo del poder a través de un paro patronal que causó grandes pérdidas económicas al país, aunadas a un desabastecimiento generalizado de gasolina, gas doméstico y alimentos que puso en grave riesgo la vida de miles de familias venezolanas, sobre todo de aquellas de escasos recursos económicos. Asimismo, estaría echando mano a una interpretación sesgada de la misma Constitución que antes adversara con tanta virulencia, buscando establecer un paralelismo con lo sucedido en Honduras y Paraguay cuando, utilizando un tecnicismo legal se procedió a la destitución de los presidentes de estos países.

Vistas así las cosas, la dirigencia opositora se muestra dispuesta a desencadenar algunos acontecimientos extremos, sin considerar que los sectores populares afectos a Chávez tienen ahora una mejor conciencia política y pudieran desarrollar, en consecuencia, una contraofensiva que rompa definitivamente el delicado equilibrio político que -de una u otra manera- se ha mantenido en el país bajo el liderazgo de Hugo Chávez.-     

 

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10/01/2013 18:21 Homar Garcés #RyS. LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA No hay comentarios. Comentar.

LOS PERDEDORES QUE SIEMPRE GANAN

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Una de las características particulares más resaltantes de los grupos opositores a Hugo Chávez y al proceso revolucionario bolivariano es la tozudez con que se niegan a admitir la realidad imperante en Venezuela desde hace más de una década ininterrumpidamente. Tal tozudez -producto de una inducción constante a través de medios informativos parcializados y carentes de toda objetividad periodística, además de redes de difusión creadas por internet- les ha hecho convencerse, por ejemplo, que son víctimas de reiterados fraudes electorales, por lo que en Venezuela habría entonces un régimen de tipo autoritario y/o dictatorial, con secuestro de la autonomía de los poderes públicos, una libertad de expresión cercenada y una subordinación política respecto al gobierno de Cuba. Todo esto lo han repetido una y otra vez, persuadidos de conseguir que los gobiernos extranjeros y el pueblo venezolano terminen por desconocer y derrocar -algún día- a Chávez. También se han hecho eco de las matrices generadas desde Washington que dan cuenta de los vínculos estrechos que el gobierno chavista tendría con grupos narcotraficantes y terroristas, etiquetando como tales a los movimientos insurgentes de Colombia y al gobierno islámico de Irán, con el deliberado propósito de desacreditar al gobierno de Venezuela ante la comunidad mundial y así obtener un resultado intervencionista similar al de Panamá en 1989.

Esta falta de sintonía de la oposición con la realidad nacional le ha hecho sumarse y celebrar sin rubor alguno al golpe de Estado y al sabotaje empresarial que se escenificaron en 2002 y 2003, así como a buscar asesoramiento y financiamiento en Washington en una clara demostración de sumisión a las directrices e intereses disociación,imperialistas estadounidenses. A tal grado ha llegado su irracionalidad que no le ha importado desatar -prácticamente- una guerra civil, al mostrar un total desprecio racista y clasista hacia los sectores populares que apoyan mayoritariamente a Chávez, en un juego suicida del cual no parecen tener conciencia alguna. A ello se han unido quienes podrían integrar lo que sería el extremo democrático y consciente de la oposición, quizás entendiendo que cualquier asomo de aceptación de la legitimidad del gobierno de Chávez y de sus medidas sería interpretado como signo de debilidad y no como realismo político.

Así, con todas las derrotas sufridas a manos de la gran mayoría popular -en una realidad virtual que hace de los perdedores quienes siempre ganen, a pesar de las contundentes evidencias en contra- los grupos opositores no cejan en su empeño por liquidar en todos sus aspectos al proceso revolucionario bolivariano, ahora utilizando argucias leguleyas, acusando de inconstitucional al nuevo período presidencial de Hugo Chávez; de manera que se produzca eventualmente un escenario de protestas aparentemente ciudadanas, lo mismo que un pronunciamiento militar que termine con la “inestabilidad” política existente. Algo que exterioriza la disociación de la cual han sido protagonistas recurrentes.-  

       

 

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18/01/2013 00:59 Homar Garcés #RyS. LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA No hay comentarios. Comentar.

LOS TRABAJADORES REVOLUCIONARIOS Y LA NUEVA SOCIEDAD SOCIALISTA

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          En una sociedad de nuevo tipo que busque sustituir a la sociedad capitalista imperante según los esquemas básicos del socialismo, no bastará con que la propiedad capitalista sea expropiada por el Estado para que se hable propiamente de una sociedad y una economía realmente de transición al socialismo. Ello debe acompañarse de otra condición que trascienda lo meramente económico y/o reivindicativo: la construcción de un Estado primordialmente popular y participativo, en el cual se haga efectiva la soberanía del pueblo y, por supuesto, de todos los trabajadores. De esta forma podrá perfilarse la edificación y permanencia de una sociedad postcapitalista, con los trabajadores controlando directamente los medios de producción que ahora se hallan en manos de una minoría; al mismo tiempo que se procede a la eliminación de todo rasgo de explotación, imposición o desigualdad que han sido generados por el sistema capitalista. Pero esto no debe confundirse -como ya ocurriera en la extinta Unión Soviética y las naciones bajo su influencia- con la existencia de una propiedad estatizada, dirigida y “apropiada” por una burocracia gubernamental que, a la final, produjo entre los trabajadores que éstos no se sintieran identificados de ningún modo con la llamada dictadura del proletariado y permitieran se restaurara el capitalismo en sus respectivos países, contribuyendo así a reforzar la imagen negativa que previamente habían elaborado del socialismo sus enemigos históricos.

            Igualmente, como lo define Rodolfo Sanz, “si los medios de producción son una función del Estado, es decisivo quién, qué clase o capa social detenta realmente el poder y maneja el plusproducto (o plusvalía estatizada). El problema radica en que si el poder no está en manos de la clase obrera, si es la burocracia la que se encarama en él, será esta burocracia la que tenga al Estado -y, por ende, a los medios de producción- como su `propiedad’ y maneje el trabajo excedente”. Por lo tanto, es preciso que las medidas iniciales de expropiación de estos medios de producción incluyan no sólo la definición jurídica de propiedad de los mismos, sino también su posesión efectiva por parte de los trabajadores como productores de plusvalía; haciéndose realidad entonces la socialización de la producción, además de la superación de la tradicionalmente aceptada división social del trabajo. De ahí que se necesite que la propiedad y la posesión efectiva de los medios de producción, el poder político y la capacidad de planificación estén en manos de los trabajadores, de manera que la transición al socialismo revolucionario sea consecuencia del ejercicio constante y amplio de una democracia más directa, participativa y protagónica, en beneficio de la totalidad de la nueva sociedad que se erige.

            Por otra parte, debe tomarse en cuenta que esta nueva sociedad socialista requiere, asimismo, de una nueva conciencia individual y colectiva que encaje lo más perfectamente posible en su práctica cotidiana. Al respecto, lo dicho por el Che Guevara en su oportunidad tiene una vigencia ajustable en la construcción de tal sociedad: "El estímulo moral, la creación de una nueva conciencia socialista, es el punto en que debemos apoyarnos y hacia donde debemos ir, y hacer énfasis en él. El estímulo material es el rezago del pasado, es aquello con lo que hay que contar, pero a lo que hay que ir quitándole preponderancia en la conciencia de la gente a medida que avance el proceso. Uno está en decidido proceso de ascenso; el otro debe estar en decidido proceso de extinción. El estímulo material no participará en la nueva sociedad que se crea, se extinguirá en el camino y hay que preparar las condiciones para que el tipo de movilización que hoy es efectiva, vaya perdiendo cada vez más su importancia y la vaya ocupando el estímulo moral, el sentido del deber, la nueva conciencia revolucionaria." Para lograrlo, es ineludible la formación teórica de los trabajadores, de modo que haya una plena correspondencia entre el discurso y la práctica, en constante revisión y avance, en función de garantizar la irreversibilidad de la revolución socialista en curso.-

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24/01/2013 09:57 Homar Garcés #RyS. TEMAS SOCIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

¿SERÁ CAPAZ EL CHAVISMO DE EMULAR A CHÁVEZ?

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La incógnita originada a raíz del estado de salud del Presidente Hugo Chávez y la perspectiva de unas nuevas elecciones presidenciales ante la imposibilidad que éste no pueda seguir dirigiendo el gobierno de Venezuela obliga a todos sus seguidores a plantearse seriamente si le darán o no continuidad al proceso revolucionario bolivariano, generando mayores mecanismos de participación popular y unas relaciones de producción que ayuden a erradicar la explotación capitalista. Con mayor énfasis en ello debiera actuar la actual dirigencia chavista, tomando en cuenta que -tras más de una década ininterrumpida- el proceso revolucionario bolivariano produjo mejoras sustanciales de las condiciones de vida de una amplia gama de familias venezolanas (incluso de aquellas que son propietarias de grandes medios de producción, las cuales han incrementado sus ganancias anuales, y aun así siguen adversando abiertamente al régimen de Chávez). Pero ello no es suficiente ni debe ser lo máximo que se podría aspirar alcanzar, a imitación de cualquier otro proceso de carácter nacionalista y socialdemócrata. La interrogante, por consiguiente, tendería a despejarse en la misma medida que el chavismo sea capaz de asumir decididamente el compromiso histórico de construir el socialismo revolucionario del siglo XXI.

El chavismo entonces tendrá que comprender que la unidad lograda por el carisma de Chávez debe concretarse mediante la elaboración, el debate y la ejecución de propuestas revolucionarias viables, a fin de asegurar la transición que haga definitivo el socialismo, en las cuales se remarque y respete la vital importancia de los sectores populares en la sustentación y orientación del proceso revolucionario bolivariano. Tratar de convivir con el enemigo ideológico que ansía su fin, sería un error táctico que acarrearía graves consecuencias a este último para que se mantenga en el tiempo, acabando por reproducir los mismos vicios y corruptelas administrativos existentes al amparo del pacto de Punto Fijo. En vez de esto, aquellos que se hallan al frente del gobierno, de los partidos políticos y de las diferentes organizaciones de base tienen ante sí el reto de refundar la República venezolana en lo que implicaría una real transformación socialista de la sociedad en todos sus órdenes, de una manera revolucionaria verdaderamente radical. Para ello es imprescindible sistematizar, extender y profundizar la formación de una conciencia realmente revolucionaria y socialista (no retórica) entre los sectores populares, sin dogmas y en medio de un debate abierto y constante como elemento característico del pensamiento y la práctica del socialismo bolivariano. Al mismo tiempo, tendría que abocarse al establecimiento de una dirección colegiada del proceso revolucionario bolivariano, provista de un programa revolucionario común que incluya todos los criterios y expresiones de las diversas agrupaciones políticas y sociales que lo impulsan.

Toda esta coyuntura representa una extraordinaria oportunidad para que el chavismo -en todas sus vertientes existentes- demuestre hasta qué nivel está dispuesto a llevar a cabo la revolución socialista bolivariana en Venezuela, y si es capaz de emular o no a Chávez, dedicando todas sus energías vitales a dicha meta a tiempo completo, y de medir sus potencialidades creadoras frente a las amenazas enemigas, jugándose no sólo el destino del país sino el de todos los demás pueblos de nuestra América que confían en su ejemplo y perseverancia.-          

      

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31/01/2013 02:15 Homar Garcés #RyS. LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA No hay comentarios. Comentar.


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