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Se muestran los artículos pertenecientes a Marzo de 2013.

EL GLOBALISMO IMPERIAL Y SU CAOS “CONSTRUCTOR”

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Las justificaciones de guerra justa contra el terrorismo internacional -formuladas a raíz del derrumbamiento de las Torres Gemelas del World Trade Center de Nueva York el 11 de Septiembre de 2001- le han servido de mucho al imperialismo gringo en su ambicioso propósito de hacer del siglo XXI el siglo (norte) americano en el cual prevalezca, sin discusión alguna, su hegemonía absoluta. Para ello ha contado con la complicidad de sus socios, principalmente de la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN); utilizando, además de la intervención militar, la extorsión y el chantaje económico-político, cada vez con mayor descaro e impunidad, vulnerando ostensiblemente la soberanía del resto del mundo a fin de imponerles las políticas económicas que más les favorezcan, causando mayores niveles de pobreza, exclusión social y explotación de la clase trabajadora. Así, sus zarpas se han hecho sentir a sangre y fuego en aquellas naciones que poseen grandes yacimientos de gas y petróleo, sobre todo en Asia central, Medio Oriente y norte de África, asegurando su control directo por parte de sus poderosas corporaciones transnacionales.          

En Estados Unidos, como bien lo describe Pedro Ibáñez, “desde la conspiración comunista internacional de posguerra hasta la lucha contra el terrorismo de comienzos del siglo, la propaganda oficial de este país, en distintas épocas y con diferentes recursos, justifica el gasto militar, una política exterior intervencionista y el apoyo del pueblo estadounidense a un belicismo que sostiene al complejo militar industrial, cuyo fin es una perversa forma de desarrollar el capitalismo”. (El imperio antiheróico: entre la ficción y la mentira. Revista A Plena Voz, nº 55-56). Esto ha logrado que los ciudadanos estadounidenses, a pesar de lo cuestionable de las guerras emprendidas por sus gobiernos en los últimos veinte años, hayan terminado por legitimarlas, previendo una eventual amenaza exterior, convirtiendo en enemigos de su país a todo gobierno que no comparta sus criterios imperiales. De este modo, los distintos inquilinos de la Casa Blanca (desde Reagan hasta Obama) han compartido el inadmisible privilegio de ordenar guerras y operaciones militares en diversas latitudes, siempre invocando la guerra justa contra el terrorismo internacional como razón de Estado frente a un mundo que batalla contra una crisis cíclica del capitalismo que lo hace depender de una economía subsidiada por todos: la de Estados Unidos. Esta conexión entre economía y guerra es lo que le ha permitido a los grupos gobernantes de Estados Unidos erigirse como los amos y/o directores del sistema económico internacional, instituyendo un globalismo imperial que amenaza, incluso, con destruir todo vestigio de vida, dada su voracidad irracional de recursos naturales.

Para alcanzar sus mezquinos propósitos, el imperialismo global está perpetrando crímenes de lesa humanidad bajo la argucia de defender los derechos humanos, pisoteando la autodeterminación de los pueblos en nombre de la democracia e imponiendo sus mentiras como verdades inobjetables a través de los diferentes medios de comunicación a su servicio; todo ello con la innoble finalidad de causar un caos “constructor” de ese nuevo siglo estadounidense que se delineara tras el último gobierno de George W. Bush. Por eso, no debe sorprender a nadie las situaciones padecidas por Siria, Mali y otras naciones de la periferia capitalista, puesto que -simplemente- a esta nueva modalidad imperialista no le importa echar mano a los mismos recursos colonialistas de sus antepasados cuando sometieron y expoliaron los pueblos libres de África, Asia y América, disfrutando de la bonanza de sus suelos.-

 

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01/03/2013 06:05 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

LA NUEVA HOJA DE RUTA DEL PROCESO REVOLUCIONARIO BOLIVARIANO

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En la fase actual del proceso revolucionario bolivariano venezolano se impone la necesidad de  concebir y ampliar mecanismos de institucionalización y legitimación del poder popular/comunal a través del ejercicio pleno de la democracia participativa y protagónica, sin que exista algún tipo de tutelaje de los entes oficiales que coarte y desnaturalice su esencia y logros. Esto implica extender los cambios estructurales en el aparato productivo que hagan efectiva la transición hacia el socialismo revolucionario en vez de darle continuidad a la lógica y a las relaciones de producción capitalistas. Más aún, hará falta promover y consolidar también un cambio cultural que se manifieste en la adopción de nuevos patrones de conductas individuales y colectivas que enfrenten y sustituyan a los tradicionalmente admitidos por la sociedad de consumo.

En este caso, es ineludible que las distintas formas organizativas asumidas por los sectores populares converjan en la formación de un autogobierno que sea capaz de tomar decisiones vinculantes en relación a la gestión de las instituciones públicas, lo mismo que en relación a sus propias necesidades y anhelos, pero sin la práctica ni las peculiaridades de la democracia representativa, dejando en manos de unos pocos la responsabilidad de construir nuevas relaciones de poder. Como lo refiere la propuesta presentada por el General Francisco Visconti sobre el Poder Popular Comunal, “se trata de otra relación con el Estado, en tanto el pueblo ya no lo asume como un aparato dador de recursos. Se trata de que el pueblo, en el marco de una real conciencia colectiva (lograda a través de la formación social y política del colectivo venezolano) asuma lo que otrora se le impidió. Se trata de impulsar un gran plan de contingencia para la edificación del poder popular comunal, que se vuelva luego un plan estructural en el que estén armónicamente articulados civiles, militares, religiosos, organizaciones de base y otras formas de organización social y política, entre muchas, para lograr los fines que persiguen el Estado y el pueblo: lograr la construcción, desarrollo y consolidación de nuestro bien común”.

Ello debiera complementarse, por supuesto, con el establecimiento de un nuevo modelo económico, distinto en todo al modelo capitalista existente, donde los trabajadores tengan un papel primordial sobre los procesos de producción, distribución y administración de bienes y servicios, mediante la propiedad social y/o colectiva de los medios de producción; incidiendo de esta manera en la dinámica social, política, económica y cultural que debe caracterizar al proceso revolucionario bolivariano venezolano. En el logro de este nuevo modelo económico, los trabajadores tienen que despojarse de esa conciencia subordinada al capital que limita enormemente sus luchas, reduciéndolas a lo meramente reivindicativo, sin plantearse ir más allá de ello. Por lo mismo, se requiere un cambio cultural a través del cual exista la convicción revolucionaria de construir una sociedad de nuevo tipo, desechando -por consiguiente- aquellos (anti)valores inculcados al pueblo por las clases dominantes, los cuales se tradujeron en una anomia casi absoluta por más de cuarenta años. 

Con esta nueva hoja de ruta, el proceso revolucionario bolivariano tendría mayores posibilidades de profundizarse y consolidarse. Basta que así lo entiendan quienes conforman las diferentes estructuras del poder popular, de manera que sus acciones y propuestas orientadas a la construcción del socialismo bolivariano tengan un efecto práctico e inmediato entre aquellos que, por ahora, ejercen responsabilidades de Estado; incluso con un carácter constituyente que modifique sustantivamente la historia republicana del país.-

 

 

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01/03/2013 06:13 Homar Garcés #RyS. LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA No hay comentarios. Comentar.

¡HASTA SIEMPRE, COMANDANTE!

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Es difícil resignarse ante la muerte de un líder que despertó pasiones, emociones y conciencias entre millones de personas como nunca había ocurrido antes, tanto en Venezuela y en nuestra América como en el resto del mundo. Un líder que supo interpretar las necesidades, el sentimiento y las esperanzas de un pueblo que fuera engañado, humillado, marginado y masacrado a lo largo de cuarenta años por las elites gobernantes. Un líder que reavivó la confianza en el socialismo como alternativa revolucionaria frente a la depredación, el intervencionismo militar, las injusticias y las desigualdades generadas por el capitalismo cuando muchos aceptaron sin chistar el veredicto de sus apologistas al desmoronarse la Unión Soviética. Un líder, en fin, que supo comprender la trascendencia de su papel histórico y lo asumió a plenitud -sin mezquindad y a tiempo completo- en beneficio de aquellos que jamás perdieron la fe respecto a que él sabría y haría mucho por dignificar sus condiciones de vida. Por eso, decir que Hugo Chávez Frías ha muerto es una mala jugada de quienes, de una u otra forma, le acompañamos en este arduo camino de construir la patria nueva y la revolución bolivariana socialista. Sería concederles la razón a aquellos que, enceguecidos por sus apetencias personales de poder, mantuvieron posiciones de evidente lacayismo, subordinados siempre a los intereses del imperialismo gringo, con la vana ilusión de parecerse a sus amos capitalistas.

En retribución a esa dedicación de Chávez en hacer realidad los anhelos republicanos, independentistas, igualitarios, integracionistas, ciudadanos y democráticos de Francisco de Miranda, Simón Bolívar, Simón Rodríguez y Ezequiel Zamora, además de otros próceres de la amplia geografía latinoamericana y caribeña, a los cuales se sumaran (sin contradicción) los contenidos en el socialismo revolucionario; los chavistas tienen ante sí el reto de mantener, profundizar y consolidar los cambios necesarios para que la revolución bolivariana socialista no naufrague y no se pierda ese gran esfuerzo hecho por el Presidente. Para ello es fundamental que se alcance la unidad orgánica de los revolucionarios sobre un programa común, sin los sectarismos partidistas que desde siempre han obstaculizado este propósito que -ahora más que nunca- es harto necesario para la continuidad del proceso revolucionario bolivariano. Dicho propósito, sin embargo, no podrá cumplirse sin que exista sinceridad de parte de todas las organizaciones sociales y políticas que respaldaron a Chávez en cuanto a la promoción, activación, formación teórica y organización autónoma del poder popular, con énfasis especial respecto al pleno ejercicio de la democracia participativa y protagónica, en una primera fase, para luego convertirse, en una fase posterior, en democracia directa, transformando radicalmente todas las estructuras de la sociedad existente.

Ahora sólo nos resta exclamar ¡Hasta siempre, Comandante!, reafirmando con ello el compromiso revolucionario que debe caracterizarnos a quienes hemos luchado por forjar una sociedad de nuevo tipo bajo los ideales del socialismo revolucionario, poniendo todo nuestro empeño en que dicha sociedad (incluyente, de unidad en la diversidad e internacionalista) sea algo posible y no simple discurso de demagogos y oportunistas.-

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06/03/2013 03:11 Homar Garcés #RyS. LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA No hay comentarios. Comentar.

¿CUÁL ES EL VERDADERO LEGADO DE HUGO CHÁVEZ?

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Al rememorar los años de gestión de gobierno del Presidente Hugo Chávez Frías, el alcance de sus iniciativas sociales, su empeño en lograr la integración efectiva y complementaria de nuestra América (sin subordinaciones a ningún poder hegemónico) y la revitalización que le dio al socialismo revolucionario en el cual ya pocos creían, se podría extraer la esencia de su pensamiento revolucionario, de modo que no sea la simple referencia de un momento histórico determinado sino la resolución de llevar a cabo la titánica labor de construcción de un modelo de sociedad realmente emancipatorio, incluyente y democrático. Cierto, no será tarea fácil sistematizar todo lo hecho y proyectado por Chávez al frente del gobierno y del proceso revolucionario venezolano, sin embargo, es una tarea que no puede obviarse si estamos convencidos de la necesidad de profundizar y de consolidar sus logros, teniendo en cuenta que los mismos deben sustentarse, de forma permanente, en el accionar constituyente del poder popular.

En verdad, una de las más constantes preocupaciones del Presidente Chávez se centró en la organización de un poder popular dotado de una efectiva conciencia revolucionaria que le permitiera, además, darle direccionalidad y sustentabilidad al proceso revolucionario bolivariano. Ello podría abarcar el legado más importante de Chávez al hacerle ver a los sectores populares excluidos la posibilidad de ser actores de los cambios políticos, sociales, culturales, institucionales y económicos que definirían finalmente lo que es el socialismo bolivariano. En tal sentido, se hace imprescindible emprender una labor de formación sostenida que contribuya a derribar aquellos parámetros inculcados por los sectores dominantes que le hicieran creer al pueblo la imposibilidad de ser protagonistas de su propio destino. Sin embargo, dicha formación tiene que orientarse hacia  la promoción, la activación, la conciencia y la organización autónoma y revolucionaria del poder popular, de modo que éste consolide y profundice lo iniciado por Chávez. Corresponde, por tanto, al pueblo organizado (más que a los partidos políticos y a los gobiernos chavistas) concretar esta importante línea de acción revolucionaria, impulsando al mismo tiempo el desmontaje definitivo de las bases económicas y las relaciones de dominación impuestas desde hace siglos por el sistema capitalista. Sin la participación efectiva y constante de los sectores populares se hará imposible, más que difícil, la transición hacia el socialismo bolivariano, lo cual representa una cuestión medular que no se puede evadir en ningún momento o circunstancia.

Todo lo anterior -sumado a la preservación y defensa de la soberanía de nuestros pueblos- constituye, sin duda, el mayor legado de Hugo Chávez a las venezolanas y a los venezolanos de esta era, extendiéndose más allá de sus fronteras. Difundirlo, ampliarlo, definirlo y ponerlo en práctica será el mejor homenaje que se le pudiera hacer, creando en todo momento las condiciones objetivas y subjetivas que harán del socialismo bolivariano la guía necesaria para alcanzar la emancipación integral de las personas y de los pueblos en general.-        

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09/03/2013 04:43 Homar Garcés #RyS. LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA No hay comentarios. Comentar.

LA NUEVA LÍNEA PROGRAMÁTICA DE LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA SOCIALISTA

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Si continuamos personalizando el proceso revolucionario bolivariano nada más que en la singularidad extraordinaria de Hugo Chávez, no estaremos contribuyendo a que éste se mantenga en el tiempo y en el espacio, puesto que la prédica constante de nuestro Comandante estuvo siempre relacionada con la construcción y fortalecimiento del Poder Popular como único medio para hacer la revolución bolivariana socialista en Venezuela. Así, cada revolucionario tiene una obligación moral con esta línea de acción, para lo cual es preciso tender a la fusión de los poderes creadores del pueblo con las diversas instancias del poder constituido, con inclusión efectiva y permanente de vocerías del poder popular, colectivizando de esta forma la función y la responsabilidad de la administración pública, lo cual hará que el Estado vigente sea totalmente transformado, convirtiéndose entonces en el Estado Comunal Socialista que se ha proyectado hasta ahora. Por consiguiente, la dirección a seguir en esta nueva etapa del proceso revolucionario bolivariano tendría que enmarcarse, hacia la construcción, desarrollo y consolidación del Poder Popular a todos los niveles, al mismo tiempo que gobernantes y funcionarios estatales cambian sus normas de conducta burocrático-representativas, puesto que ellas no coinciden en nada con lo que debe ser una democracia participativa y protagónica.

 

En tal sentido, el poder debe fluir desde abajo hacia arriba y no de arriba hacia abajo, como se estila tradicionalmente bajo cualquier régimen de democracia representativa. Para ello es fundamental respetar y asegurar la autodeterminación de los sectores populares y el ejercicio pleno de la democracia directa como mecanismos de participación y protagonismo que rebasen y cambien radicalmente las estructuras limitantes del Estado burgués-liberal todavía vigente en el país. Adicionalmente a ello, tiene que activarse de forma sencilla e inmediata el derecho revocatorio del pueblo con la finalidad de sancionar moral y políticamente a quienes defrauden la confianza popular, estando los mismos obligados a trabajar en función de los intereses colectivos con un sentido realmente patriótico y social.

 

Por eso, el fortalecimiento y la continuidad del proceso revolucionario bolivariano aunque tenga, por lo pronto, un compromiso electoral muy importante que conquistar mediante la candidatura presidencial de Nicolás Maduro, además de las diferentes candidaturas a las alcaldías y a los concejos municipales, tiene que basarse más en la participación, la formación y el protagonismo de los sectores populares chavistas. Ésta es la línea programática que se debe adoptar de ahora en adelante, incluyendo a las diversas organizaciones políticas que respaldan al proceso revolucionario bolivariano. En su caso, ellas están obligadas a despojarse de sus clásicas actitudes sectarias y trabajar por alcanzar, eventualmente, la unidad definitiva y no limitarse a lo meramente electoral, sin que ello excluya la responsabilidad que tienen de ejercer la contraloría social sobre la gestión de gobierno al lado de las diferentes organizaciones del poder popular.- 

11/03/2013 11:12 Homar Garcés #RyS. LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA No hay comentarios. Comentar.

LOS CHAVISTAS POR CONVENIENCIA Y LA NUEVA MAQUINACIÓN OPOSITORA

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Fallecido el Presidente Hugo Chávez Frías, la oposición apátrida en Venezuela inició de inmediato una nueva maquinación en su propósito de acabar con el proceso revolucionario bolivariano, cuya meta primordial es neutralizar la gran influencia que éste tuviera en la conciencia de los sectores populares que -desde su primera aparición pública en 1992- siempre lo respaldaran. De ahí que uno de sus blancos sea captar a los chavistas por conveniencia, aquellos que jamás compartieron seria y convincentemente los ideales socialistas que enarbolara el Comandante Chávez Frías (incluyendo a muchos que resultaran electos a diferentes cargos de elección popular), pero que -de una u otra manera- fueron beneficiados por las políticas públicas que él implementara. Así, el accionar mediático de los grupos opositores se ha enfocado a resaltar, hipócritamente, que el Presidente Chávez Frías era el único líder al que seguía el pueblo venezolano, pero no al equipo político que ahora encabeza Nicolás Maduro, dando a entender que la situación política en el país sería de total negligencia gubernamental y de inestabilidad política y económica en el futuro. Esto ha tenido un primer impacto, precisamente, en los chavistas por conveniencia, dada su escasa o nula formación revolucionaria, quienes -quizás de un modo inconsciente, otorgándoles el beneficio de la duda- se han encargado de repetir los mensajes de la oposición, sin detenerse a pensar sobre el daño que causarían entre el pueblo venezolano.

Frente a esta nueva maquinación de los grupos opositores, caracterizada por la adopción oportunista y demagógicas de algunas expresiones que recuerdan en mucho el lenguaje político de Hugo Chávez Frías, así como la utilización del nombre del Libertador Simón Bolívar y los colores de la bandera nacional que tanto vilipendiaron, les corresponde a los sectores populares revolucionarios contraponer un discurso coherente, bien argumentado, basado en todo aquello que impulsara el máximo líder del proceso revolucionario bolivariano. Algo que no resulta difícil, puesto que el nivel actual de conciencia política e ideológica del pueblo venezolano permite encarar sin miedo la crítica y la autocrítica que haga falta para comprender cabalmente la coyuntura histórica que representa la elección presidencial del 14 de abril próximo. Para ello es preciso también que se recuerde todo lo hecho y predicado por Chávez Frías durante su gestión de gobierno, de manera que se frene la influencia que tendrían los chavistas por conveniencia entre los sectores populares, secundando el juego manipulador de la oposición, dada su evidente falta de identificación y compromiso con el proyecto de la revolución bolivariana socialista, como ya mencionáramos antes. 

En resumen, muy contrariamente a la voluntad revolucionaria expresada a viva voz por los sectores populares, los chavistas por conveniencia se han dado a la tarea de sembrar dudas respecto a la capacidad gerencial de Nicolás Maduro ser el nuevo Presidente de la República Bolivariana de Venezuela y cumplir el compromiso revolucionario de continuar y profundizar el legado de Hugo Chávez Frías. Por ello, los movimientos sociales y políticos que impulsan la revolución bolivariana socialista no pueden confiarse en la inocuidad de sus acciones contrarrevolucionarias, ya que éstas tienen un claro propósito de minar la confianza manifestada a favor del candidato presidencial del chavismo, aliándose en consecuencia con las fuerzas derechistas en Venezuela. En tal sentido, se hace necesario identificar y confrontar en lo inmediato la maniobra que estos chavistas por conveniencia están llevando a cabo, al mismo tiempo que se hace lo propio respecto a los adversarios del proceso revolucionario bolivariano, a fin de preservar, ahondar y consolidar la obra y pensamiento del Comandante Chávez Frías, haciendo realidad los cinco objetivos históricos que conforman su Propuesta para la Gestión Bolivariana Socialista para el período 2013-2019.-     

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21/03/2013 09:38 Homar Garcés #RyS. LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA No hay comentarios. Comentar.


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