Facebook Twitter Google +1     Admin

Se muestran los artículos pertenecientes a Agosto de 2015.

¿QUÉ CAMBIARÍAMOS EN VENEZUELA: AL GOBIERNO O AL SISTEMA?

20150803193513-revolucion.jpg

 

Con los acontecimientos en pleno desarrollo, como diría el periodista y analista Walter Martínez cada noche en su programa televisivo Dossier, plantear una solución viable e inmediata ante el actual escenario económico venezolano es algo que se antoja difícil de hacer. Muchos economistas y analistas coinciden en la necesidad de aplicar medidas contundentes que frenen la ola especulativa, el contrabando de extracción y el acaparamiento de diversidad de productos de consumo masivo, pero éstas se estrellan ante la aparente imposibilidad de aplicarlas con los resultados esperados, dada la maraña de corrupción existente en diferentes niveles, incluyendo empresarios, autoridades civiles y militares, sin dejar a un lado lo propio de los sectores populares que se han sumado a la misma como manera fácil e inmediata de obtener ganancias y/o de mercancías necesarias para sus hogares. La situación, sin embargo, revela algunas incongruencias en la construcción de un modelo económico alternativo al capitalismo, incongruencias que surgen en vista que -básicamente- toda la estructura económica del país tiene su soporte principal en la renta petrolera, lo cual ha permitido que exista una "burguesía" parasitaria o bodeguera que naciera a la sombra del Estado.


Como lo resume el economista argentino Claudio Katz en su artículo Las batallas de Venezuela, "el proyecto socialista implica saltar el escalón inicial de reformas que introdujo el chavismo, para diversificar la economía, modificar la gestión del Estado y reducir la atadura a la factura petrolera. El logro de esas metas exige erradicar los privilegios de la burguesía". Esta sencilla reflexión recuerda lo afirmado en su momento por el Presidente Hugo Chávez en el Plan de la Patria: "No nos llamemos a engaño: la formación socio-económica que todavía prevalece en Venezuela es de carácter capitalista y rentista. Ciertamente, el socialismo apenas ha comenzado a implantar su propio dinamismo interno entre nosotros. Éste es un programa precisamente para afianzarlo y profundizarlo; direccionado hacia una radical supresión de la lógica del capital que debe irse cumpliendo paso a paso, pero sin aminorar el ritmo de avance hacia el socialismo".

 

Con esto presente, quienes le han relevado en la conducción del proceso revolucionario y del Estado debieran entender que no bastan las fórmulas populistas para acabar y reemplazar el sistema capitalista en Venezuela. Hace falta, como lo expuso Chávez en la introducción de dicho Plan, "un poder popular capaz de desarticular las tramas de opresión, explotación y dominación que subsisten en la sociedad venezolana, capaz de configurar una nueva socialidad desde la vida cotidiana donde la fraternidad y la solidaridad corran parejas con la emergencia permanente de nuevos modos de planificar y producir la vida material de nuestro pueblo. Esto pasa por pulverizar completamente la forma Estado burguesa que heredamos, la que aún se reproduce a través de sus viejas y nefastas prácticas, y darle continuidad a la invención de nuevas formas de gestión política".

 

Por eso la pregunta a responder sería más bien, ¿qué cambiaríamos en Venezuela: al gobierno o al sistema? A la oposición le resulta más cómodo hablar de cambio de gobierno y de fracaso del modelo económico, a sabiendas que el mismo es, fundamentalmente, capitalista. Para el gobierno, la tarea tendría que ser la de impulsar una verdadera transformación estructural en el campo político y económico, de modo que existan esas nuevas formas de gestión pública de las cuales habló Chávez y sean modificadas las relaciones sociales de producción. Para los sectores populares -comprometidos con la subversión del orden existente- es la oportunidad de cuestionar y transformar radicalmente todas las estructuras que distinguen al modelo societario o de civilización imperante en Venezuela, desnudando sus verdaderos intereses e ideología, es decir, los mismos intereses e ideología que legitiman a la clase y los grupos dominantes.-

Etiquetas: , , , , , ,

03/08/2015 14:35 Homar Garcés #RyS. LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA No hay comentarios. Comentar.

REQUERIMIENTO DE UNA ANTIÉLITE GENERACIONAL E IDEOLÓGICA

20150803195811-cl-19735.jpg

Vivo Hugo Chávez, en Venezuela algunos de los revolucionarios que lo respaldaran quisieron que éste acelerara los cambios que, según su parecer, serían necesarios para consolidar y profundizar lo iniciado en lo económico, lo político y lo social desde 1999, especialmente lo que contenía el paquete de leyes generadas por medio de la Ley Habilitante que, entre otras legislaciones relevantes, incluyó la Ley Orgánica de Hidrocarburos, la Ley de Pesca, la Ley Especial de Asociaciones Cooperativas, la Ley General de Puertos y la Ley de Tierras y Desarrollo Agrario; con las cuales empezó a delinearse una nueva realidad en el país, al mismo tiempo que escandalizaron a los sectores tradicionalmente dominantes, viéndose afectados en sus intereses. En algunos casos, esto los llevó a entablar -prácticamente- un enfrentamiento con el mismo Chávez, sobre todo en el campo electoral, al postular candidaturas opuestas a la línea oficial.

Es fundamental tener en cuenta que se impone cambiar en Venezuela no sólo ciertas formas políticas o económicas tradicionales, sino la forma de vivir y de entender la vida, con una visión multidimensional que dé vigencia real y duradera al socialismo bolivariano, o del siglo 21, del cual hablara siempre Hugo Chávez; yendo a la raíz de los problemas y no sólo a los síntomas. Por esto es imprescindible recuperar la voluntad y la tarea revolucionaria de construir unos nuevos valores y unas nuevas formas de organización sociales que reemplacen los valores hegemónicos y las instituciones vigentes sobre los que se ha erigido el modelo civilizatorio actual, reactualizando la necesidad histórica de la utopía subversiva. No son suficientes las pequeñas mejoras en materia de participación política, de legislación laboral o educativa, de vivienda o de salud, mientras el Estado y, con él, el modelo civilizatorio que le acompaña, no sean totalmente cambiados, privilegiándose la democracia directamente ejercida por una mayoría consciente y organizada.

De allí que se imponga el requerimiento del surgimiento -de ser posible, simultáneo- de una antiélite generacional y de una antiélite ideológica que puedan asumir, con la responsabilidad histórica que les corresponde, el estudio, la conducción y la orientación del proceso revolucionario emprendido en este país, de modo que haya un salto cualitativo que facilite la transición esperada mediante la instauración de paradigmas alternos que nazcan de una praxis formativa realmente revolucionaria; así como de nuevas estructuras autónomas, comunitarias y ecológicas que perfilen un nuevo Estado (hasta donde éste aún sea necesario) y un nuevo modelo civilizatorio, evitando la implantación imitativa de ideas y experiencias ajenas a la realidad particular venezolana, sin que ello signifique caer en un chovinismo trasnochado.

Tocará entonces a esta antiélite generacional e ideológica promover cambios, incluso al margen (y en contra) del Estado y del marco legal ahora vigentes. Cambios que podrán sustentarse en un mutualismo autogestionario, de un modo semejante al de las antiguas civilizaciones aborígenes de nuestro continente. Esto les permitirá convertirse en referencia de otros grupos que, al igual a ellos, exigen resolver satisfactoriamente las contradicciones e incongruencias contra las que se lucha y son herencia del viejo orden establecido.

Etiquetas: , , , , , , , ,

03/08/2015 14:58 Homar Garcés #RyS. LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA No hay comentarios. Comentar.

EL POLITICIDIO CONTRA EL PUEBLO PALESTINO

20150810230122-20121114-082403.jpg

 

“El politicidio (contra el pueblo palestino) es un proceso que cubre una amplia gama de actividades sociales, políticas y militares cuyo objetivo es destruir la existencia nacional y política de toda una comunidad de personas y, de este modo, negarles la posibilidad de autodeterminación. Los asesinatos, las masacres localizadas, la eliminación de líderes y de las élites, la destrucción física de las instituciones públicas y de la infraestructura, la colonización de la tierra, la hambruna, el aislamiento político y social, la reeducación y la limpieza étnica parcial son las principales herramientas utilizadas para alcanzar el objetivo”. Esta explicación de la política llevada a cabo durante décadas por Israel sobre Palestina la escribe Baruch Kimmerling en su obra “Politicidio. La guerra de Ariel Sharon contra los palestinos", en la que hace ver todo el martirio sufrido por este ancestral pueblo árabe ante la indiferencia de quienes tienen en sus manos la posibilidad de redimirlos del mismo, restituyéndosele su derecho inalienable a existir como pueblo y como Estado soberano.

 

No se puede ignorar (por mucha propaganda y matrices de opinión difundidas a través de las grandes cadenas empresariales de la información y del cine) que el sionismo se impuso desde un primer momento el desalojo violento de los palestinos, aduciendo razones "bíblicas" para hacerlo, incluyendo el tratamiento atroz a que fueran sometidos los judíos (sin ser los únicos en toda Europa) a manos del régimen nazi de Alemania; contando desde un primer momento con la complicidad de los gobiernos imperialistas de Gran Bretaña y Estados Unidos para perpetrar este propósito expansionista y colonialista, simbolizado mediante la construcción de un muro que separa ostensiblemente a ambos sectores. Esta acción permanente del sionismo ha desconocido reiteradamente la vieja resolución del 29 de noviembre de 1947 de la Asamblea General de las Naciones Unidas con que terminó el mandato británico sobre Palestina y determinaba la partición del territorio en dos Estados: uno judío, con 14.500 km2 y otro árabe, con una superficie de 11.000 km2, mientras la ciudad histórica de Jerusalén quedaría como una entidad separada, administrada por la ONU.

 

En la actualidad, es noticia habitual el bombardeo indiscriminado que desata frecuentemente Israel contra Gaza y Cisjordania, la demolición de sus viviendas, la limitación extrema de alimentos y de trabajo, el corte de servicios básicos, como salud, agua y electricidad, a lo que se suma el trato discriminatorio recibido por sus ciudadanos por parte de las fuerzas militares israelíes, sin que escapen de ello los niños y los adolescentes, a quienes asesinan, reprimen y encarcelan sin consideración alguna.

 

Para el gobierno y los colonos israelíes es una cuestión fundamental que el territorio de Israel abarque desde la península del Sinaí y partes de Líbano, Siria y Jordania, en lo que sería el "Gran Israel" gobernado en su tiempo por el rey David, por lo cual su estrategia es hacer desaparecer todo vestigio de la presencia de los pueblos que los habitan, de modo que esto sirva para apoyar los supuestos derechos "divinos" que les asisten para ocupar estas tierras. En este sentido, sus agresiones constantes no podrían ser calificadas más que de terrorismo puro -de terrorismo de Estado, para ser más precisos- en contradicción a la propaganda oficial (reforzada continuamente por la industria cinematográfica) que le endilga tal condición a quienes defienden su cultura y su derecho a existir como todo pueblo soberano de este planeta.

 

Hay que recordar que la Asamblea General de la ONU declaró en sesión plenaria realizada en 1975 que el sionismo es una forma de racismo y discriminación racial. En consideración a esta decisión, sus Estados signatarios y los pueblos de la Tierra debieran emprender acciones contundentes contra tal aberración, respaldando el boicot, la desinversión y las sanciones (BDS) como formas efectivas de ejercer una presión sobre Israel que le haga respetar y cumplir con las diversas resoluciones de la ONU que acaben de una vez por todas con su política de exterminio de los palestinos, además del fin de la ocupación y la colonización en los territorios de Gaza, Cisjordania, Jerusalén Este y los Altos del Golán.-

 

 

 

 

Etiquetas: , , , , , ,

10/08/2015 18:01 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

LOS OTROS SUJETOS DEL CAMBIO REVOLUCIONARIO

20150818020539-banksy-banquete.jpg

 

Para reforzar y ampliar las potencialidades del proyecto transformador de la revolución bolivariana en Venezuela, lo ideal sería fomentar el surgimiento de novedosas formas de organización popular, que reflejen la idiosincracia heterogénea del pueblo venezolano, siendo ésta -como lo es- producto del entrelazamiento étnico que hubo en este territorio luego de la invasión europea y la importación forzada de negros africanos esclavizados. Esto, además, contribuiría a desarrollar una identidad popular completamente diferente a aquella que quiso imponerse bajo los parámetros desarrollistas y reformistas que prevalecieron en el país durante los cuarenta años del régimen bipardista surgido del Pacto de Punto Fijo. Esto llevaría a replantearse, ineludiblemente, marcos teóricos que sirvan de orientadores respecto a las situaciones, tensiones y contradicciones surgidas en el camino transitado hasta ahora, proclamando la necesidad histórica del socialismo revolucionario, pero curtido y abonado con las experiencias extraidas del devenir venezolano.

 

Ello ha de conducir -aún sin quererlo- a un cuestionamiento y desplazamiento radical de la universalización del mercado y de la lógica capitalistas, las que han demostrado ser las causas de la problemática generalizada y los conflictos que aquejan a los pueblos en todo el planeta; incluyendo en esto la realidad y vigencia del Estado-nación, ya que ambos elementos están imbricados de tal modo que es difícil separar a uno del otro. De hecho, se debe objetar todo lo referente a estos elementos característicos del modelo de civilización actual, entendiendo de antemano que los mismos no son totalmente uniformes, pese a sus raíces comunes, sobre todo en las naciones de nuestra América.

 

Al mismo tiempo, aunque existan marcadas deficiencias teóricas respecto a cómo lograr una transición segura y enmarcada en un proyecto de revolución real, los excluidos y humildes (aquellos que sólo han servido para enriquecer a una minoría y encumbrar a unos oportunistas y demagogos en el poder) con todo lo que ello implica en su contra, podrían convertirse en sujetos del cambio revolucionario, configurando así una nueva situación desde la cual plantearse -en el terreno económico y productivo- una lucha de resistencia frente al sistema capitalista existente, excediendo la vigencia e influencia del sistema de partidos políticos. Para muchos, esto representaría una vuelta a la utopía que tanto combatieran en el pasado los seguidores del materialismo histórico, sin embargo, es una opción que abre posibilidades de engendrar algo más que la simple satisfacción de una necesidad política o material coyuntural; llegando a promover formas de propiedad social/comunitaria que allanen el camino hacia un modo de vida radicalmente distinto, basado en principios de reciprocidad, redistribución y/o autoabastaecimiento. Una buena oportunidad la ofrecen las comunas y los consejos comunales, si se les diera -sin disminuir el paso- esa visión revolucionaria de ir sustituyendo las estructuras y las relaciones de poder vigentes; transformando (a pesar de los remanentes de democracia representativa que todavía subsisten) la concepción que se tiene de la democracia participativa y protagónica a una de mayor significación y efectividad: la democracia directa.

 

Por tal motivo, es imprescindible generar enclaves de poder soberanos y subversivos del orden establecido, lo cual tendrá que ser acompañado por nuevos valores individuales y colectivos que moldeen esa nueva cosmovisión enraizada en lo que se es, y se ha sido, históricamente como pueblo, en constante lucha por mejores niveles de vida, la igualdad social y la soberanía popular, entre otras aspiraciones legítimas, que den nacimiento a un nuevo tipo de modelo civilizatorio donde no sólo se restituya la dignidad de los seres humanos sino que sea restituida también su relación armónica con la naturaleza que lo sustenta.-

 

 

 

Etiquetas: , , , , , , , ,

17/08/2015 21:05 Homar Garcés #RyS. LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA No hay comentarios. Comentar.

EL NUEVO "GRAN JUEGO" DE ESTADOS UNIDOS EN NUESTRA AMÉRICA

20150820194625-tio-sam-en-america-latina.jpg

Con una presencia militar prácticamente incuantificable alrededor del mundo, Estados Unidos no descuida sus intereses en la región latinoamericana y caribeña. Como en los viejos tiempos, Washigton se propone recuperar la influencia y el espacio perdidos en nuestra América luego que se desatara el huracán de movimientos sociales y políticos reivindicadores de la soberanía y la liberación nacionales en estos países, lo que llevó a la presidencia de sus respectivos países a líderes tan heterogéneos como Hugo Chávez, Luiz Inácio "Lula" Da Silva, Néstor Kirchner, Evo Morales, Daniel Ortega y Rafael Correa; además de otros que se han inscrito en esa onda integracionista y antineoliberal que aún sacude este continente desde finales del siglo pasado, representando una piedrita en el zapato para los inquilinos de la Casa Blanca.

 

Por consiguiente, es difícil sustraerse a la sospecha (nada fortuita, conocida la historia de manipulaciones, despojos e intervenciones de todo tipo del imperialismo gringo en los países de nuestra América) que existe una estrategia común aplicada a estos países, quizás más extendida e imperialista de lo que pudo ser la doctrina Monroe, que desemboque en un clima generalizado de inestabilidad política, conflictos sociales de toda especie y e interrupción del posible flujo de inversiones extranjeras que estarían tramitando sus respectivos gobiernos. Así, nuestras naciones -ricas en yacimientos de recursos naturales estratégicos para la supervivencia del sistema capitalista global, como gas y petróleo- son joyas altamente codiciadas por las grandes corporaciones transnacionales capitalistas, de forma que puedan incrementar todavía más sus ganancias multimillonarias. Esto ocurre en momentos que los acuerdos bilaterales celebrados con Rusia, China y, en algunos casos, con Irán configuran una nueva realidad en nuestros países, siendo relegado a un segundo plano el papel preponderante tradicionalmente asumido por Estados Unidos, cuestión nada grata para la clase gobernante gringa; especialmente cuando avizora una grave amenaza a sus intereses geoestratégicos, sumada a lo que representaría el canal interoceánico de Nicaragua (con inversión china) en cuanto al tráfico del comercio mundial, acortando, por ejemplo, la ruta del petróleo venezolano a Asia, entre otros productos provenientes de nuestra América y el Caribe.

 

De ahí que no deba extrañar lo que ocurre en países considerados como puntas de lanza de ese proceso de orientación socialista, integracionista y antineoliberal, donde se ha hecho sentir una misma estrategia desestabilizadora. Para alcanzar sus metas, Estados Unidos ha montado estructuras de comando, control, comunicaciones e inteligencia, con bases militares diseminadas a todo lo largo y ancho de la geografía americana, incluyendo la reactivación de su Cuarta Flota en aguas del Caribe, lo que combina con el respaldo financiero a organizaciones opositoras a los regímenes que etiqueta como enemigos. Además, continuando con lo iniciado por Ronald Reagan y George Bush (padre), la administración de Barack Obama respalda la utilización de grupos paramilitares en el escenario político de nuestra América, de un modo similar a lo hecho en Nicaragua en la época del gobierno sandinista, al mismo tiempo que la activación de lo que se ha dado en conocer como golpes blandos, repitiendo la experiencia de las revoluciones de colores en Europa del este y norte de África; todo esto sin olvidar los planes supuestamente destinados a combatir y erradicar el narcotráfico y el terrorismo internacionales, cuyos epicentros se ubicarían en México, Centroamérica y Colombia.

 

Con esta singular estrategia en la mente de quienes controlan Estados Unidos, como lo determina Fernando Vicente Prieto, en su artículo "A enfrentar el golpe blando", publicado en www.portalalba, "todas las políticas se dirigen a cambiar el signo de la integración continental. Para recuperar el terreno EE.UU. necesita esterilizar la acción de organismos como Unasur y Celac, y desarticular el ALBA y Petrocaribe como alternativa de los pueblos para la construcción de unidad y soberanía. Para esto, a su vez, precisa debilitar, en cada país, los proyectos políticos que quieren ganar autonomía de la órbita imperial. El entramado que conforman las plataformas políticas locales, junto a ONG’s de actuación global, espacios políticos europeos y los medios privados internacionales, tiene como principal objetivo frenar el avance de un pensamiento liberador que en este siglo XXI, recupera la rica historia de lucha, desde San Martín y Bolívar hasta Fidel y el Che Guevara, pasando por Martí, Sandino y una cantidad de patriotas que se opusieron al dominio extranjero. En términos de proyecto histórico, se trata de Bolívar versus Monroe. El imperialismo tiene una mirada global y una gran similitud en las tácticas locales en esta etapa histórica".

 

Sería algo completamente necio ignorar este asunto de vital importancia para el destino común de los pueblos de nuestra América, cuando el nuevo "gran juego" de Estados Unidos se desarrolla ante los ojos de todos. De nada valdría congeniar ni hacerle concesiones para no sufrir sus embates, pues -como lo dijera el Che Guevara de manera gráfica e incuestionable- "no se puede confiar en el imperialismo, pero ni tantito así..." Es lo que le tocaría hacer a los gobernantes y movimientos populares como una primera medida para enfrentar y vencer todo lo que hacen (y pretenden hacer) los gringos para minar y usurpar nuestras soberanías nacionales.-

Etiquetas: , , , , , ,

20/08/2015 14:46 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

LA ULTRADERECHA Y SUS “NUEVOS” PLANES DE DESESTABILIZACIÓN

20150827181005-uribe-auc.jpg

No causa sorpresa alguna, ni se puede dudar, que la ultraderecha busca reavivar nuevamente sus planes en contra de la estabilidad del país, por lo que sus dirigentes querrán relativizar y normalizar la violencia en todas sus formas, haciéndole creer al mundo que todo esto responde a una reacción espontánea del pueblo como parte de la supuesta descomposición social que se estaría sufriendo ante la situación creada por la especulación, el desabastecimiento programado y el contrabando de productos nacionales hacia la frontera colombo-venezolana.


Esto se haría tratando de inculcar miedo entre los electores e influir en su intención de voto para las elecciones parlamentarias de este año, desde luego, endosándole al gobierno venezolano la falta de un control efectivo sobre la violencia que causarían grupos paramilitares o, más bien, mercenarios, asociados a sus organizaciones partidistas reaccionarias, y haciendo ver que el Presidente Maduro boicotearía estas elecciones, a pesar de sus afirmaciones públicas en cuanto a que éstas se harán en la fecha determinada por el Consejo Nacional Electoral (CNE), así “llueve, truene o relampaguee”.


Ante este posible escenario, no le quedará más alternativa a las autoridades nacionales y regionales sino redoblar sus esfuerzos a través de permanentes Operativos de Liberación y Protección del Pueblo, de manera que sean detectados a tiempo los grupos que estarían fomentando la violencia al estilo de lo ocurrido desde hace tiempo en Colombia y aspiran someter a la población venezolana a un estado generalizado de inseguridad.


Esto, sin embargo, no debiera quedarse en el papel. Tales operativos tendrían que estar ampliamente respaldadas por todos los sectores sociales en vista que cada uno de ellos es, directa e indirectamente, afectado por las acciones violentas y delictivas de los grupos de la oposición, por lo que no se puede desconocer el origen y el propósito de las mismas, aun cuando otros (ubicados en el bando opositor, se entiende; pero sin descartar a otros supuestamente revolucionarios o chavistas) prefieran aprovecharse de la ocasión para acusar al gobierno nacional, una vez más, de estar violando los derechos humanos, en una presunta escalada hacia el fascismo, sin tomar en cuenta que tales derechos son violados por aquellos que procuran repetir el formato de la para-política colombiana a través de asesinatos supuestamente aislados o circunstanciales, además de las güarimbas.


Adicionalmente, sería oportuno determinar si, en el contexto venezolano, cabe hablar aún de paramilitares, en vista que -como lo define el antropólogo y sociólogo mexicano Gilberto López y Rivas en su artículo “Paramilitarismo y contrainsurgencia en México, una historia necesaria”, publicado en www.telesurtv.net, “los grupos paramilitares son aquellos que cuentan con organización, equipo y entrenamiento militar, a los que el Estado delega el cumplimiento de misiones que las fuerzas armadas regulares no pueden llevar a cabo abiertamente, sin que eso implique que reconozcan su existencia como parte del monopolio de la violencia estatal. Los grupos paramilitares son ilegales e impunes porque así conviene a los intereses del Estado. Lo paramilitar consiste, entonces, en el ejercicio ilegal e impune de la violencia del Estado y en la ocultación del origen de esa violencia”. Algo que se ha evidenciado profusamente en México y Colombia, del mismo que ocurriera en Venezuela y el cono sur del continente entre las décadas de los 60 y los 90 del siglo pasado. Éste no sería, al menos hasta donde se conoce, el caso actual de Venezuela, por lo que el término más exacto a utilizar sería, más bien, el de mercenarios, dado que la mayoría de quienes actúan bajo esta modalidad para-política (siguiendo lo impuesto) sirve en la guerra a un poder extranjero (léase, sectores reaccionarios, nacionales e internacionales) a cambio de una paga o remuneración por sus servicios.-


Etiquetas: , , , , , , , ,

27/08/2015 13:10 Homar Garcés #RyS. LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA No hay comentarios. Comentar.


Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris