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Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2015.

2015: EL ÚLTIMO AÑO DE LAS DEFINICIONES

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2015 tendría que ser abordado como el año de la definición y de la construcción definitiva de la transición al socialismo bolivariano. Entendido este planteamiento, toda acción de gobierno se ajustaría por completo a este objetivo fundamental, puesto que las arremetidas imperialistas y opositoras no dejarán de manifestarse con alguna intensidad a fin de evitar que los sectores populares sigan apoyando el proceso revolucionario bolivariano socialista. Esto es algo que debe comprometer la conciencia y el comportamiento de quienes dirigen las instituciones del Estado y los diferentes partidos políticos identificados con la revolución bolivariana, tomando en cuenta que su primer deber es asegurar la transformación estructural de dicho Estado, de manera que exista entonces uno más ajustado al ejercicio pleno de la democracia directa.

Este nuevo año del proceso revolucionario bolivariano socialista debe orientarse, asimismo, a la construcción de un modelo económico verdaderamente socialista y no continuar aplicando medidas capitalistas, como en el caso de la guerra económica provocada por la oligarquía financiera y comercial del país, las cuales no hacen más que estimular la corrupción, la usura y la especulación. Por consiguiente, en esta fase los trabajadores revolucionarios tienen un papel esencial que cumplir y no atenerse a la conquista de mejoras salariales que, a la final, no hacen más que profundizar el consumismo y aumentar las ganancias de los capitalistas. Éstos debieran hacerse protagonistas y sujetos históricos de tal modelo económico socialista, ya que resulta altamente contradictorio hablar de socialismo y de revolución en Venezuela cuando la realidad es otra, es decir, una realidad económica netamente capitalista, dependiente en gran medida de la renta petrolera manejada por el Estado venezolano.

Hace falta, por tanto, que los venezolanos, en especial los revolucionarios y los chavistas, tomemos plena conciencia de lo que está ocurriendo en nuestra nación como consecuencia de la ambición de poder de los grupos de oposición, queriendo éstos recuperar por cualquier vía a su alcance la administración del Estado para así disfrutar de los beneficios económicos generados por la industria petrolera nacional, algo que ya evidenciaron en su momento cuando sabotearon el suministro de gas y gasolina al producirse el paro empresarial promovido por Fedecámaras, la CTV y la Coordinadora Democrática para derrocar al Presidente Hugo Chávez. Esto último no lo podemos olvidar los venezolanos de ningún modo, ya que ello permitió desenmascarar a los grupos opositores en cuanto a sus intereses y odio de clase al utilizar la escasez de productos como arma política para desestabilizar, como ahora, al gobierno chavista.

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16/01/2015 13:29 Homar Garcés #RyS. LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA No hay comentarios. Comentar.

REVOLUCIÓN DESDE LAS BASES

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La falta de una conexión orgánica permanente de las diferentes instituciones del Estado venezolano con los sectores populares organizados, especialmente con aquellos que respaldan decididamente el actual proceso revolucionario bolivariano socialista, podría provocar escenarios adversos a la marcha de este proceso; sobre todo si tomamos en cuenta la proximidad de las elecciones de diputados a la Asamblea Nacional y la persistencia de un desabastecimiento no resuelto de productos esenciales para la familia venezolana que minaría la confianza popular en la eficacia del gobierno nacional para contenerladel todo. Esto es algo que amerita cuanto antes la intervención activa de revolucionarios y chavistas para derrotar cualquier estratagema opositora, tanto la de aquella que propiciaría más violenciaen el país como la que simula ser democrática y pacífica. Además, cada colectivo revolucionario y chavista tiene ante sí un debate objetivo y constante, a fin de detectar cuáles son las fallas y los errores cometidos en lo que se refiere a la puesta en marcha de las diversas misiones sociales y la gestión de gobierno en todos sus niveles.

En este sentido, quienes se hallan actualmente al frente de las instituciones públicasserían los mejor llamados a una discusión seria y abierta sobre la realización de acciones a las que se sumarían los movimientos populares, lo mismo que los partidos políticos que respaldan al proceso revolucionario bolivariano socialista. De este modo, sería altamente posible no sólo enfrentar exitosamente a la oposición en cualquier evento futuro sino también crear las condiciones ideales para que exista entonces una verdadera unidad revolucionaria,desde las bases mismas, sin las apetencias personalistas y el comportamiento sectario que la han impedido hasta ahora. En esta situación, se requiere una revolución desde las bases populares que deje atrás los criterios de la democracia representativa einstituya en su lugar los correspondientes a una democracia directa, extendiéndose a todos los ámbitos de la vida en sociedad.

A todo ello hay que agregar la necesidad de poner en práctica los postulados fundamentales del socialismo bolivariano, de modo que esto sirva para determinar su viabilidad, sobre todo en materia económica, sin tener que recurrir a la lógica del capital cuando lo que se impone es su completa sustitución. Esto es algo que, de alguna forma, ha sido obviado, dándosele más énfasis a la política social del gobierno (lo que no podría descalificarse por completo del mismo modo como lo hacen los enemigos del proyecto revolucionario bolivariano) que a la implementación de una economía de tipo socialista, teniendo a la mano los ingentes recursos provenientes de la renta petrolera. Éste sería un gran reto por conquistar del gobierno de Nicolás Maduro y, con él, de todas las fuerzas chavistas y revolucionarias; máxime cuando se enfrentan las consecuencias de un desabastecimiento artificial de productos orquestado por el sector empresarial opositor. Por consiguiente, el gobierno no debiera confiar en soluciones parciales que no llegan al meollo del asunto, que no es otro que la existencia del capitalismo rentista y dependiente que desde siempre ha existido en Venezuela. Esto supone la ejecución de medidas revolucionarias que privilegien la acción directa de trabajadores y productores, estableciéndose unas nuevas relaciones de producción y una orientación de la economía que modifique radicalmente los paradigmas impuestos por la lógica capitalista.

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16/01/2015 13:35 Homar Garcés #RyS. LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA No hay comentarios. Comentar.

POR ENCIMA DE TODO, PRIVILEGIAR LA ACCIÓN REVOLUCIONARIA DEL PUEBLO

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En ocasión de la construcción del gobierno comunista en lo que sería la Unión Soviética, Trotsky decía que: "Las tareas del nuevo régimen son tan complejas que no se podrían resolver más que por la competencia entre diferentes métodos de construcción económica y política, más que por largas ‘discusiones’, más que por la lucha sistemática, lucha no sólo del mundo socialista con el capitalista sino también lucha de diversas corrientes y tendencias al interior del socialismo". Esto podría generalizarse a todo gobierno y Estado que procure diferenciarse del orden capitalista establecido, apelando al socialismo revolucionario. De igual modo, valdría también para justificar las torpezas, las ineficiencias e, incluso, las desviaciones ideológicas del nuevo estamento gobernante.

Sin embargo, lo más resaltante de la reflexión de Trotsky es el reconocimiento de la necesidad de aplicar fórmulas o alternativas simultáneas, dirigidas todas ellas a la construcción social, cultural, económica y política del socialismo. Es decir, para Trotsky (al igual que para otros teóricos revolucionarios luego de Marx y Engels) es saludable que dicho proceso de construcción esté caracterizado por luchas de corrientes y tendencias ideológicas, impulsadas por un propósito común, pero sin ningún espíritu sectario, puesto que las mismas servirían para obtener un modelo más acabado de lo que sería, finalmente, este socialismo revolucionario. Una posición más cercana a la realidad de las cosas, en contraste a lo que fuera -en la URSS y demás naciones bajo su órbita- la ortodoxia oficial, la misma que condenara al ostracismo y a la muerte a muchos que tuvieron la audacia de develar las inconsistencias, errores y desviaciones observadas, lo cual causó que éstas se prolongaran sin la más mínima revisión crítica, produciéndose -en su caso- un colapso total.

Como podrá deducirse, la vitalidad del ideario socialista no proviene -como muchos estiman equivocadamente- de la hegemonía alcanzada (copando todas las estructuras del poder constituido) sino de la diversidad que lo sustente. Pocos logran entender que la sociedad de nuevo tipo será producto de la transformación estructural de la actualmente existente, cosa que será difícil de alcanzar de recurrirse a las fórmulas gastadas de la socialdemocracia o, más concretamente, a las concepciones neoliberales capitalistas.

En opinión de Rosa Luxemburgo, "históricamente los errores cometidos por un movimiento verdaderamente revolucionario son más fructíferos que la infalibilidad del mejor Comité Central". Esto nos conduce a privilegiar la acción revolucionaria de los sectores populares aunque de manera general se invoque -desde las alturas del poder constituido- la conveniencia de la disciplina, puesto que son éstos quienes mejor conocen las vicisitudes que les ha tocado afrontar desde siempre bajo la expoliación capitalista y, por tanto, los mejor identificados con la exigencia de levantar en su lugar un régimen y un nuevo modelo civilizatorio más adecuados a sus intereses y a sus necesidades primordiales. Al hacerlo, los sectores populares conscientes y organizados no estarían más que ratificando su papel protagónico y participativo en el ejercicio constituyente de la democracia directa, derivada ella (como ha de ser) de la forja colectiva del socialismo revolucionario.-

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16/01/2015 13:38 Homar Garcés #RyS. LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA No hay comentarios. Comentar.

EL "PARO" DE LA OPOSICIÓN: UN ENSAYO A DESTIEMPO

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Ante el complot psico-terrorista que viene desarrollando a través de las redes sociales, tratando de generar desconfianzas de todo tipo en la población mediante convocatorias aparentemente anónimas a un paro nacional que derrocaría al gobierno de Nicolás Maduro, la oposición está confirmándole al mundo que vive en una realidad virtual que es exclusiva de ella, muy diferente a la realidad vivida por los venezolanos en general. Sólo en las mentes disociadas de los grupos opositores cabe suponer que ellos representan la totalidad del país, por lo que cualquier acción que inventen para tumbar al gobierno tendría que entenderse como conveniente para todos los venezolanos, aun cuando siempre se les ha demostrado su craso error en todas las elecciones celebradas en Venezuela desde 1998, incluso durante el golpe de Estado del 11 de abril de 2002 y el paro patronal de 2002-2003. Sin embargo, no es sensato hacerse de la vista gorda ante sus pretensiones desestabilizadoras, puesto que cada cierto tiempo éstas afloran con alguna intensidad, quedando más que demostrado que la oposición siempre ha manejado un mismo guión, sin importarle las consecuencias que lleguen a sufrir los sectores populares, a quienes desprecian haciendo gala de su odio de clase.

Por lo tanto, al chavismo en general le corresponde estudiar en profundidad el escenario político que nos busca imponer la oposición en el país con su ensayo a destiempo de un “paro nacional” para cambiar al gobierno y resolver los problemas económicos actualmente padecidos. No puede enfrascarse únicamente en el tema electoral y las componendas políticas del momento cuando se evidencia que la persistencia de la especulación y el acaparamiento de productos, así como la reanudación de la violencia de las güarimbas en San Cristóbal y otras ciudades venezolanas, tienen como objetivo provocar una situación que justifique la actuación de sus amos imperialistas mediante la aplicación de las medidas que éstos acordaran recientemente en Washington y ello obligue al pueblo a una elección forzada de los candidatos opositores cuando se realicen los comicios parlamentarios de este año. En este sentido, hay que tomar con seriedad el papel a cumplir por el imperialismo gringo en esta nueva etapa de agresiones de la oposición, dado su cambio de actitud respecto a Cuba, con lo que la Casa Blanca buscaría fomentar en las naciones de la región latinoamericana una división que favorezca sus intereses geopolíticos y económicos, al mismo tiempo que se aislaría a Venezuela en cuanto a su política antiimperialista e integracionista.

Así, tanto revolucionarios como chavistas tienen que armar estrategias que minimicen el desasosiego causado por la oposición desde las redes sociales y los diferentes medios empresariales de información, aprovechándose del impacto emocional que causaría una disminución de los precios del petróleo en la economía nacional, algo directamente conectado a las maniobras llevadas a cabo por el gobierno estadounidense para proteger sus reservas petroleras y disponer del control de los yacimientos existentes, tal como lo ha logrado a través de la guerra en naciones como Irak y Libia. No se puede desconocer, por ende, tal cosa ni pensar en que esto simplemente pasará y no afectará de ninguna forma el avance del proceso revolucionario bolivariano socialista. Se hace necesario, por tanto, que la clase política chavista sea conscientemente responsable de lo que pasa en la actualidad y sepa responder adecuadamente al desafío impuesto por esta coyuntura, asumiendo en consecuencia la obligación revolucionaria de trascender el actual sistema capitalista y promover en su lugar un sistema verdaderamente socialista y alternativo.

Asimismo, se impone desmontar sistemáticamente toda la estrategia comunicacional de la oligarquía financiera y comercial parasitaria, ahora centrada en incrementar informaciones que hagan ver el desabastecimiento artificial de algunos productos como culpa exclusiva del gobierno, teniendo como objetivo inmediato convencer a la gente sobre la conveniencia de cambiar el gobierno, sea mediante elecciones o un golpe de Estado, dada su supuesta ineficiencia para superar los problemas habidos en materia económica. En relación a ello, es importante que se desmitifique la idea según la cual sólo el sector privado, y no el gobierno, está en capacidad de llevarnos al progreso, que el socialismo bolivariano es un total fracaso y que, además, deben adoptarse como solución medidas capitalistas neoliberales, entre ellas la dolarización, la liberación de precios y la autonomía del Banco Central de Venezuela. En vista de esto, las diversas fuerzas revolucionarias y chavistas tendrían que fusionarse en un mismo esfuerzo divulgativo y no seguir simplificando las cosas, pensando más en las elecciones próximas que en anticipar y en vencer todas las estratagemas desestabilizadoras del imperialismo yanqui, la oligarquía parasitaria y las demás agrupaciones de la oposición.-

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16/01/2015 13:42 Homar Garcés #RyS. LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA No hay comentarios. Comentar.

EL FERMENTO REVOLUCIONARIO Y LA REVOLUCIÓN CULTURAL PERMANENTE

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Aun hay quienes creen (a veces de una forma “sospechosamente” ingenua, quizás “demasiado” ingenua) que la revolución socialista bolivariana ya es un hecho en Venezuela. A ello se suma la propaganda oficial que da cuenta de esta “realidad” mientras que la práctica nos revela todo lo contrario. Ciertamente, el proceso revolucionario bolivariano socialista iniciado con Hugo Chávez no ha transitado un camino fácil, desprovisto de amenazas, confusiones y traiciones. Esto lo sabemos todos, dentro y fuera del país. A su favor podemos afirmar que -a partir de 1999- este proceso ha tenido que librar una batalla tremenda contra el bagaje cultural que arrastra consigo el pueblo venezolano desde el momento que se instauró el sistema de democracia representativa con predominio de grupos políticos y empresariales que lograron inculcarle su ideología al mismo tiempo que lo explotaran, manipularan y reprimieran sistemáticamente durante cuatro décadas consecutivas. En esta persistencia de un tipo de cultura que se remonta a lo hecho por los invasores europeos en nuestro actual territorio nacional se halla en gran parte el origen y las causas de las múltiples contradicciones que frenan el avance firme del proceso revolucionario bolivariano socialista, extendiendose a la manera como está estructurado y se conduce el Estado liberal-burgués vigente.

Así que la revolución bolivariana (para ser considerada como tal) debiera enfocarse en este aspecto trascendental y adoptar medidas pertinentes que contribuyan a modificar sustancialmente esa visión del mundo enraizada con el capitalismo y, en consecuencia, librar una revolución cultural permanente que influya en el nacimiento de la nueva conciencia revolucionaria que habría de caracterizar en lo adelante a venezolanas y venezolanos. Esto nos lleva, por supuesto, a un cuestionamiento general del modelo civilizatorio en el cual vivimos, lo que nos conduce, a su vez, (gústenos o no) a cuestionar seria y profundamente la existencia del capitalismo y proponer en su lugar un mejor sistema económico donde prevalezca el bien común, siendo abolida la plusvalía que va a manos llenas de los dueños del capital.

Esta circunstancia no supone que el pueblo venezolano, a pesar de las contradicciones, debilidades e inconsistencias habidas a lo interno del proceso revolucionario bolivariano socialista, esté en total desacuerdo con lo hecho por Chávez durante catorce años de gobierno. Sin embargo, sí hay que decir que el pueblo está muy consciente sobre quiénes son los dirigentes y los gobernantes del chavismo que no cumplen cabalmente con las directrices de Chávez. Esto no le ha impedido mantenerse expectante y dispuesto a asumir el protagonismo que le corresponde en la conducción y la construcción de una verdadera patria socialista. Es decir, contrariamente a los anhelos opositores y de alguna gente “revolucionaria” interesada en que esto nunca ocurra, existe en Venezuela un importante fermento revolucionario que sólo requiere expresarse orgánicamente, contando con liderazgos propios, extraidos de sus raíces y dotados de una conciencia revolucionaria que los haga inmunes ante las múltiples tentaciones del poder. El modo, uso y costumbre de la revolución bolivariana estaría, por tanto, perfilándose en dicho fermento, diferenciándose amplia y significativamente de lo que ha sido hasta ahora la política clientelar tradicional; razón de más para que revolucionarios y chavistas acentúen su responsabilidad ante la historia, esforzándose cada día para que la emancipación integral del pueblo de Venezuela se convierta en una utopía finalmente realizada.-

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16/01/2015 13:52 Homar Garcés #RyS. LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA No hay comentarios. Comentar.


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