Facebook Twitter Google +1     Admin

Se muestran los artículos pertenecientes a Septiembre de 2015.

VENEZUELA: ENTRE LA REVOLUCIÓN Y LA BURGUESÍA ESTÉRIL Y PARASITARIA

20150902171309-dominante-y-dominadas.png

Según se desprende de su historia, desde la época de Antonio Guzmán Blanco hasta el presente, lo que podría calificarse como burguesía en Venezuela no ha sido más que una burguesía (u oligarquía) parasitaria, estéril y antinacional que poco tendría en común con la existente en otras latitudes, salvo su propensión por obtener ganancias fáciles y cuantiosas. Así, su existencia se debe básicamente a las conexiones establecidas con quienes administran las diversas instituciones del Estado venezolano, ejerciendo un control sobre las leyes y medidas que éstas pudieran adoptar en algún momento, a fin de no afectar sus intereses; intereses que, al mismo tiempo, están ligados a los de las grandes corporaciones transnacionales capitalistas. Esta historia es interesante que se conozca y divulgue, ya que explicaría suficientemente el carácter «capitalista» de la economía nacional, además de lo que ha sido la lucha de «resistencia» que esta burguesía mantiene desde hace años contra un proyecto transformador, revolucionario y nacionalista que, de concretarse en un futuro inmediato, significará darle un mejor y seguro nivel de vida a la amplia mayoría que estuvo largamente excluida del goce de los dividendos obtenidos de la renta petrolera.

Recurriendo a lo escrito en “Venezuela violenta“ por Orlando Araujo, esta burguesía “no es una clase creadora de riqueza como históricamente fue la burguesía en las primeras etapas del capitalismo. Esta clase no imita el capitalismo en Venezuela, es sencillamente la proyección colonial de un sistema capitalista foráneo más avanzado. Su papel es el de un agente de ese capitalismo, su función es intermediaria y su poder económico es derivado de otro fundamental y mayor. Sus ingresos no provienen de una combinación arriesgada de factores de producción sino de una comisión: la comisión del intermediario que compra afuera y vende adentro. No es, pues, una burguesía productora sino una burguesía estéril». Como es fácil de deducir, su ideología está subordinada a los intereses de aquellos que rigen el sistema capitalista global, reflejada en la exigencia de una no intervención del Estado en el orden económico, las prácticas monopolísticas y la demanda permanente de divisas, créditos, exoneraciones y normas legales que vayan siempre en favor de sus objetivos, influencia e intereses como clase dominante; todo lo cual se halla en sintonía con el capital extranjero.

Por ello, apelando a lo puntualizado por Lenin en su obra clásica “El Estado y la Revolución” -y considerando las especificidades de Venezuela-, es fundamental que se actúe con resolución en la transformación de este modelo rentista en que se encuentra esta nación; hace falta que se pase a organizar la gran producción con “los obreros, partiendo de lo que ha sido creado ya por el capitalismo, basándonos en nuestra propia experiencia obrera, estableciendo una disciplina rigurosísima, férrea, mantenida por el poder estatal de los obreros armados; reduciremos a los funcionarios del Estado a ser simples ejecutores de nuestras directivas, ’inspectores y contables’ responsables, amovibles y modestamente retribuidos (en unión, naturalmente, de técnicos de todas clases, de todos los tipos y grados): he ahí nuestra tarea proletaria, he ahí por dónde se puede y se debe empezar al llevar a cabo la revolución proletaria. Este comienzo, sobre la base de la gran producción, conduce por sí mismo a la ’extinción’ gradual de toda burocracia, a la creación gradual de un orden -orden sin comillas, orden que no se parecerá en nada a la esclavitud asalariada-, de un orden en que las funciones de inspección y de contabilidad, cada vez más simplificadas, se ejecutarán por todos siguiendo un turno, acabarán por convertirse en costumbre, y, por fin, desaparecerán como funciones especiales de una capa especial de la sociedad.”

Esto, que pudiera sonar a utopía para muchos, incluso para quienes se identifican como revolucionarios, pudiera iniciarse bajo el esquema de una economía comunal, estableciendo la propiedad social o colectiva de algunos (por no decir, todos) los medios de producción, salvo los estratégicos que aún, durante algún tiempo que no podríamos precisar, estarán en manos del Estado; dándose cabida a lo que ha de ser la democracia directa, revolucionaria y socialista.-

Etiquetas: , , , , ,

02/09/2015 12:13 Homar Garcés #RyS. LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA No hay comentarios. Comentar.

VIGENCIA BOLIVARIANA DE LA CARTA DE JAMAICA

20150903230831-4865360335615478.jpg

 

En su “Contestación de un Americano Meridional a un caballero de esta isla”, mejor conocida en la historia como la Carta de Jamaica, dirigida al súbdito británico Henry Cullen, residenciado en la costa norte de Jamaica, el Libertador Simón Bolívar traza lo que será su visión respecto a la lucha por la independencia de Venezuela y del resto del continente americano, en momentos que España aspira reconquistar sus antiguas colonias tras enfrentar -junto con las demás monarquías europeas de la época- a la maquinaria bélica de Napoleón Bonaparte, quien traicionara los ideales de la Revolución de 1789 para convertirse en el emperador de los franceses.


Como lo resaltara el historiador Peter Mendoza en un foro organizado en fecha reciente por la Asamblea Nacional de Venezuela, “la Carta de Jamaica es un documento vigente, un documento más lleno de presente y de futuro, que de pasado”.


De hecho, en ella Bolívar adelanta que “la Nueva Granada se unirá con Venezuela, si llegan a convenirse en formar una república central, cuya capital sea Maracaibo, o una nueva ciudad que, con el nombre de Las Casas, en honor de este héroe de la filantropía, se funde entre los confines de ambos países, en el soberbio puerto de Bahía-honda”. Sin embargo, él está consciente, al mismo tiempo, de lo que esto implicaría, por lo que también anticipa que “es muy posible que la Nueva Granada no convenga en el reconocimiento de un gobierno central, porque es en extremo adicta a la federación; y entonces formará, por sí sola, un Estado que, si subsiste, podrá ser muy dichoso por sus grandes recursos de todo género”.

 

Algo que se concretó con la creación y la posterior disolución de lo que hoy todos conocemos como la Gran Colombia, un brillante y ambicioso esfuerzo unificador que, salvando las distancias y los tiempos, se expresa en la actualidad en las organizaciones integracionistas de la ALBA-TCP, CELAC y UNASUR, las cuales han servido para contrarrestar la hegemonía que tradicionalmente ejerciera Estados Unidos sobre la totalidad de nuestra América, impulsada básicamente por los pueblos y gobiernos de Argentina, Bolivia, Brasil, Cuba, Ecuador, Nicaragua y Venezuela; contribuyendo con ello a erigir un mundo multicéntrico y pluripolar, tal como lo potenciara vehementemente el Comandante Hugo Chávez, en momentos que la soberbia imperial gringa se hacía sentir impunemente en diversas latitudes del planeta con imposiciones, invasiones y saqueos.


Bolívar continúa diciendo: “Seguramente la unión es la que nos falta para completar la obra de nuestra regeneración. Sin embargo, nuestra división no es extraña, porque tal es el distintivo de las guerras civiles formadas generalmente entre dos partidos: conservadores y reformadores. Los primeros son, por lo común, más numerosos, porque el imperio de la costumbre produce el efecto de la obediencia a las potestades establecidas; los últimos son siempre menos numerosos, aunque más vehementes e ilustrados. De este modo la masa física se equilibra con la fuerza moral, y la contienda se prolonga siendo sus resultados muy inciertos. Por fortuna, entre nosotros, la masa ha seguido a la inteligencia”.

Esto último, ciertamente, se ha visto torpeado desde distintos ángulos, tanto internos como externos, tratando de mantener intacto el viejo orden establecido, en contra de las necesidades y las aspiraciones de nuestros pueblos latinoamericanos y caribeños. Algunas veces, recurriendo a fórmulas retrógradas como los golpes de Estado, paros empresariales y asesinatos políticos. Otras, mediante la alteración del orden público, las manipulaciones del tipo de cambio, las campañas mediáticas que refuercen la sensación de estar inmersos en un total estado de ingobernabilidad y el asedio económico que se expresa a través de la especulación, la desaparición artificial y el contrabando de diferentes productos de primera necesidad.

 

No obstante, el mismo hecho que los sectores reaccionarios estadounidenses y sus partidarios en nuestra América y el Caribe estén fraguando estrategias comunes que eviten, en lo posible, cualquier insurgencia popular que precipite una variación profunda de la realidad vivida por nuestras naciones desde que decidieran ser independientes de la corona española. En tal sentido, la Carta de Jamaica nos da cuenta de la vigencia bolivariana sobre la necesidad histórica de abordar la defensa de la soberanía política, económica y cultural de las naciones de este continente no puede ser abordada de un modo aislado, facilitándole oportunidades a sus enemigos de truncar su camino hacia su independencia integral y definitiva, como lo ansiaron los próceres de nuestra Patria Grande.-

 



Etiquetas: , , , , , ,

03/09/2015 18:08 Homar Garcés #RyS. NUESTRA AMÉRICA No hay comentarios. Comentar.

¿AGONIZA REALMENTE EL CAPITALISMO?

20150908011232-dolar-guerra.jpg

Pudiéramos suponer y desear que después de contínuas décadas de gran inestabilidad en diversas latitudes del planeta, el sistema capitalista neoliberal sucumbirá víctima de las convulsiones políticas, económicas y sociales que él mismo ha generado al impedir que la gran mayoría de los pueblos disfruten de la riqueza generada entre todos. Sin embargo, esto pareciera no representar un hecho histórico inmediato, dados los reacomodos que estarían impulsando algunos gobiernos en unión simbiótica con los grandes consorcios económicos para evitar la hecatombe capitalista que muchos -de una u otra forma- ya anticipan; lo que, incluso, tendría entre otras opciones estudiadas el desencadenamiento de una nueva guerra mundial, a fin de erigir un nuevo orden mundial menos convulsivo que el existente. De ahí que, en algunos casos, se estén promoviendo bloques de integración comerciales, sobre todo con China, el nuevo gigante capitalista del mundo, lo que tiende a desequilibrar la hegemonía económica europeo-estadounidense, extendiéndose no solamente al área asiática sino también a las naciones de nuestra América, como se evidencia con Mercosur, Alba-TCP, y Petrocaribe, entre las más resaltantes. A ello se añade la vinculación con Rusia, otra economía fuerte en competencia con Europa y Estados Unidos.

 

Consciente de esta situación desventajosa para Estados Unidos frente a sus rivales, la administración Obama apela a la conformación del Tratado Transatlántico para el Comercio y la Inversión (Transatlantic Trade and Investment Partnership, TTIP), estableciendo una zona de libre comercio entre Estados Unidos y la Unión Europea, el cual estaría negociándose de espaldas a la población, secretamente. Al mismo tiempo, proyecta el Acuerdo de Comercio de Servicios (Trade In Services Agreement, TISA en sus siglas en inglés), que tendría como uno de sus metas esenciales la liberalización de todos los servicios -incluyendo salud, educación, comunicaciones, agua, energía y comercio digital, entre otros-, y viene negociándose desde 2013. De entrar en vigencia, el mismo estaría por encima de los gobiernos de los países signatarios, preservando los intereses de las empresas corporativas, cuestión que vulneraría enormemente los derechos fundamentales de las personas y del ambiente. En una dirección semejante, se sitúa el Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (Trans-Pacific Strategic Economic Partnership, o Trans-Pacific Partnership, TPP), dirigido por Washington, como un elemento clave del “giro” estadounidense hacia los países del continente asiático, sirviendo de muro de contención a la expansión china. Esta fórmula inspira poca confianza. Al contrario de ella, muchas de las naciones de Asia prefieren ubicarse en la Asociación Económica Regional Integral (Regional Comprehensive Economic Partnership, RCEP), dirigida fundamentalmente por China, con la posibilidad cierta de convertirse en el mayor acuerdo de libre comercio del mundo, al cual se adherirían, además de China, Japón, Corea del Sur, India, Australia y Nueva Zelanda. La RCEP tendría, prácticamente, influencia determinante en un 46% de toda la población mundial, aparte de un PIB que abarcaría la cifra astronómica de unos 17 billones de dólares, aproximadamente, y el manejo de casi la mitad de todo el comercio generado a escala internacional. Esto, sin contar las economías emergentes del grupo BRICS.

 

Ante este panorama, donde el capitalismo busca subsitir, mutando, pero sin perder su esencia expoliadora, especuladora y depredadora, se requiere construir con sentido de urgencia alternativas viables, revestidas de un significado político e histórico con el cual se identifique cada pueblo y que sirvan para enfrentar -desde su diversidad inherente- los tratados de libre comercio o bloques de integración comerciales que se proponen como panaceas para la amplia variedad de problemas y necesidades que caracterizan al modelo civilizatorio actual, regido (a grandes rasgos) por la globalización neoliberal.-

 


Etiquetas: , , , , , , , ,

07/09/2015 20:12 Homar Garcés #RyS. EL MUNDO DEL CAPITALISMO No hay comentarios. Comentar.

SI EL SOCIALISMO FRACASÓ, ¿PARA QUÉ DEFENDER TANTO AL CAPITALISMO?

20150910180536-img-20150909-172216.jpg

Una vez triunfante la Revolución Bolchevique en Rusia, quedó abierta la posibilidad a los diferentes pueblos oprimidos de la Tierra de emprender un camino totalmente distinto al trazado desde hace siglos por el capitalismo. Setenta años luego, la eclosión soviética fue tomada como un hecho irrebatible respecto a su fracaso y a la inviabilidad del régimen creado por sus impulsores; coincidiendo esto con lo que el apologista del imperialismo gringo, Francis Fukuyama, habría de señalar pomposamente en esa época como el fin de la historia.

Desde entonces, muchos se aferran obcecadamente a tal afirmación para refutar y demoler los planteamientos y las realidades históricas actuales, muchas de las cuales han rescatado -cada una respondiendo a sus particularidades nacionales- la alternativa revolucionaria del socialismo, con sujetos históricos que no fueron considerados en un primer momento por sus principales teóricos.

Estos nuevos movimientos -escribe Martha Harnecker en su artículo ’Los movimientos sociales y sus nuevos roles frente a los gobiernos progresistas’, publicado en ww.rebelión.com- en no pocos casos partieron de dinámicas de resistencia originadas en sus comunidades o espacios locales, y en otros lo hicieron desde temáticas de género, de derechos humanos, de preocupaciones ambientalistas. Los desastrosos efectos del neoliberalismo los condujo, en muchos casos, a pasar de la preocupación por temas puntuales a la preocupación por temas nacionales.

Esto no solo enriqueció sus luchas y sus demandas sino que, además, les permitió convocar en torno ellas a los sectores sociales muy diversos, todos afectados por el mismo sistema”. La decepción y el empobrecimiento causados por la aplicación irrestricta de las medidas económicas neoliberales en nuestra América, emanadas del FMI, con su mandamiento absoluto de obtener grandes ganancias por encima de cualquier otra posible consideración, incluyendo el desmantelamiento del Estado de bienestar, hizo que estos nuevos movimientos emergieran con fuerza telúrica inusitada en algunas de sus naciones, a tal punto que sus movilizaciones masivas dieron al traste con algunos gobiernos, como ocurriera en Argentina, Ecuador o Bolivia, mientras que en otras, como Venezuela, se produjeron verdaderas insurrecciones populares que terminaron por deslegitimar a las elites dominantes.

Sin embargo, muchos de los que confrontan la opción socialista apenas pueden exponer las bondades del capitalismo sin que se les cuestione la explotación, la opresión y la exclusión (además de las guerras) que éste genera en todos las naciones del planeta. Generalmente, sus argumentos se basan en lo que éste representa en sus vidas, en lo individual, pasando por alto la miseria y desplazamiento de vastos sectores de la población mundial, la explotación de los trabajadores y el impacto altamente negativo en lo que a la naturaleza se refiere.

Es decir, a su modo, aún inconscientemente, se hacen eco de la lógica capitalista y, en consecuencia, defienden lo que creen es lo más razonable y beneficioso para todos, así se les explique pormenorizada y sensatamente el por qué resulta altamente perjudicial el sistema capitalista para el mundo. Lo más gracioso del caso es que, si el socialismo fracasó, como afirman algunos, ¿de qué vale defender al capitalismo, atacando con tanto afán al socialismo revolucionario?. Muchos “olvidan” que el socialismo revolucionario, pese a las diferentes experiencias históricas que buscaron concretarlo durante el siglo XX, aún no ha sido posible en ninguna nación de la Tierra (al menos, como se extrae de la teoría socialista), por lo que su “fracaso” está basado en una irrealidad, por muy racional que pueda parecer. Pero, también “olvidan” que este resurgimiento del socialismo revolucionario, especialmente entre los pueblos de nuestra América, se debe en gran parte al fracaso del Estado burgués-liberal y de las economías de mercado que éste adoptara, un punto más en contra del capitalismo que pocos admiten como tal.-

Etiquetas: , , , , , , , ,

10/09/2015 13:05 Homar Garcés #RyS. EL MUNDO DEL CAPITALISMO No hay comentarios. Comentar.

LOS CRÍMENES HUMANITARIOS DEL CAPITALISMO

20150916164045-mercado-imperial.jpeg

 

Frente a una realidad excluyente en un amplio sentido, cuyo signo más resaltante (y oculto) es la eutanasia social aplicada desde los grandes centros económicos del planeta, evidenciada en los crímenes "humanitarios" causados por el capitalismo neoliberal desde hace algo más de treinta años -éxodos masivos, hambre, pobreza extrema, explotación laboral abusiva y guerras-, principalmente en naciones del Medio Oriente y norte de África (donde yace una enorme cantidad de minerales estratégicos, necesarios todos para el estilo de vida consumista de las potencias capitalistas occidentales), se hace vital abrir un camino de resistencia colectiva que haga factible un cambio estructural al servicio de la vida en general y no únicamente de los grandes capitales. Esta nueva realidad del mundo ha comenzado a ser parte de la cotidianidad de los países de Europa, sacudidos por el arribo de miles de inmigrantes provenientes de estas regiones en búsqueda de un mejor nivel de vida para sus familias, y que coloca a los gobiernos de tales países ante un dilema que no hallan cómo resolver satisfactoriamente, sin que se vean afectados la visión y los intereses que defienden.

Esto va en consonancia con lo que ya describiera Atilio Boron en artículo publicado en 2006: “cien mil muertos diarios a causa del hambre o enfermedades perfectamente prevenibles y curables es la cifra que, según el PNUD, se requiere para sostener la globalización neoliberal; y la acelerada destrucción de bosques y selvas, así como la contaminación del aire y del agua, y el agotamiento de estratégicos recursos no renovables, constituyen el saldo negativo del ecosidio que reclama el capitalismo contemporáneo. El orden jurídico internacional, laboriosamente construido luego de la Segunda Guerra Mundial, yace despedazado ante la prepotencia imperialista, y la militarización de la escena internacional preanuncia nuevos y más letales conflictos. Este es el necesario telón de fondo de cualquier discusión seria sobre el tema del imperialismo hoy”. Esta nefasta situación representa una grave amenaza para la autodeterminación de los pueblos que es preciso abordar y anticipar, dada la conflictividad existente entre Estados Unidos y Rusia, por una parte, y Estados Unidos y China, por la otra; más aún al considerar el surgimiento de alianzas estratégicas entre unos y otros, conformando bloques de naciones de diversos continentes, cuyos objetivos económicos, geopolíticos y militares difieren entre sí.


De ahí que las naciones de la Unión Europea sean hoy receptáculo (Estados Unidos lo es desde su frontera sur con México) de los efectos de la voracidad del capitalismo financiero neoliberal, obligadas por las circunstancias, muy a su pesar, a brindarle cobijo a la gran ola inmigratoria que toca a sus puertas. Sin embargo, la opción que no han considerado hasta ahora sus gobiernos sería la de acabar de raíz con los conflictos armados que ellos mismos han protagonizado y aupado en los últimos treinta años. Cuando no pueden enviar a sus tropas oficiales, optan por financiar, entrenar y pertrechar a grupos mercenarios (o paramilitares, en los casos de México y Colombia), como el denominado Estado Islámico (punta de lanza del anexionismo sionista en el Cercano Oriente), para que lleven a cabo sus guerras neocolonialistas y proimperialistas en contra de aquellos gobiernos etiquetados de forajidos e inconvenientes para sus intereses.


Para los capitalistas (especialmente los neoliberales), la guerra siempre es un negocio altamente lucrativo. Su dividendo más evidente y apetecible sería la eliminación de las soberanías y de las fronteras nacionales, de modo que sólo exista un suprapoder, regido por las grandes corporaciones transnacionales, las cuales tratarán de hallar y aplicar la fórmula que les permita vencer cualquier tipo de resistencia popular, a través de la combinación de bases militares más Tratados de libre comercio, como lo ha hecho Estados Unidos en nuestra América y en otras latitudes del planeta; buscando así mantener y ampliar su hegemonía mundial en nombre de "la democracia y los derechos humanos".-

Etiquetas: , , , , , , , , , , , ,

16/09/2015 11:40 Homar Garcés #RyS. EL MUNDO DEL CAPITALISMO No hay comentarios. Comentar.

LA BARBARIE "CIVILIZADA" DEL CAPITALISMO

20150924155723-la-proxima-guerra-bomba-nuclear-bandera-de-estados-unidos.jpg

El escritor portugués José Saramago, Premio Nobel de Literatura, auguró hace algún tiempo: “El desplazamiento del sur al norte es inevitable; no valdrán alambradas, muros ni deportaciones: vendrán por millones. Europa será conquistada por los hambrientos. Vienen buscando lo que les robamos. No hay retorno para ellos porque proceden de una hambruna de siglos y vienen rastreando el olor de la pitanza. El reparto está cada vez más cerca. Las trompetas han empezado a sonar. El odio está servido y necesitaremos políticos que sepan estar a la altura de las circunstancias”.


Los pueblos de Afganistán, Irak, Libia, Siria y Yemen -víctimas desde 2001 de la codicia inconmensurable de las grandes corporaciones transnacionales petroleras que operan desde Estados Unidos y Europa occidental- se han visto obligados a sufrir penurias de todo tipo, gracias a la cruzada protagonizada por estos países “civilizados” en su combate sin límites ni fecha de terminación contra el “terrorismo internacional”, el cual sólo tiene como enemigos presuntos o potenciales a aquellos pueblos y regímenes que no comulgan con su credo de superioridad racial, religiosa y/o cultural, ni aceptan continuar sometidos a una tiranía mundial compartida donde sobresale Estados Unidos -con su mando de la OTAN- como el policía de mayor rango. Esto sin incluir la ofensiva militar de Arabia Saudita a Yemen o las decenas de miles de muertos y heridos provocados por los bombardeos y ataques de Israel a zonas residenciales de Gaza y Cisjordania en su empeño por exterminar de la faz de la tierra al pueblo ancestral de Palestina, condenado a sufrir privaciones de toda clase bajo el régimen sionista israelí.


Con Libia, Estados Unidos y la OTAN cambiaron en parte el formato de agresiones aplicado en el resto de naciones invadidas. Esta vez la agresión a Libia (a diferencia de Afganistán e Irak) estuvo concentrada en los bombardeos y el uso de mercenarios pro-occidentales, los mismos que darían nacimiento al grupo Al Qaeda, acaudillado por Osama Bin Laden, ex pupilo de la Agencia Central de Inteligencia estadounidense (CIA) durante la Guerra Fría, del cual -a su vez- deriva el denominado Estado Islámico (ISIS o Dáesh).


Además, se debe mencionar que dicha agresión neo-imperialista se basó en dos resoluciones de la ONU, las números 1970 y 1973, emanadas del Consejo de Seguridad, con lo que sus acciones adquirían cierta dosis de legitimidad ante el mundo, ya que se trataba de “proteger a los civiles y a las áreas pobladas bajo amenaza de ataques” por parte de las fuerzas leales a Muamar el Gadafi. Esto ha servido de fundamento para aspirar en hacer lo mismo en territorio sirio. No obstante, ni Estados Unidos ni Europa occidental supieron calcular las consecuencias de sus acciones belicistas en Oriente Medio y África subsahariana.


Al producirse abruptamente la disminución de sus condiciones materiales de vida, con destrucción sistemática de toda la infraestructura existente hasta entonces y, además, padecer el terrorismo y la inestabilidad política en sus países, viendo completamente trastornada la realidad socio-política, socio-económica y socio-histórica en la cual se desenvolvieran toda su vida, muchos de sus habitantes optaron por migrar en masa a las naciones responsables de su nueva condición, convertidos así en una "onda expansiva" de migrantes, al parecer incontrolable, que ahora sí preocupa a los gobiernos europeos.


Éstos son los residuos poblacionales que antiguamente constituían el ejército de reserva del sistema capitalista avanzado y periférico; y que hoy, a riesgo de perder la vida -como pasó con muchos durante la travesía por el mar Mediterráneo, incluyendo a niños que no rebasan la edad de tres años- prácticamente, ante la indiferencia absoluta de la ONU y la opinión pública mundial, constituyen la mayor demostración respecto a que el sistema capitalista no contabiliza como haberes la dignidad ni los sueños rotos de los demás seres humanos; incluyendo en ello la destrucción irracional de poblaciones enteras y de vestigios de civilizaciones antiguas, en una estrategia por acabar con cualquier sentido nacionalista y/o de pertenencia de quienes resisten la barbarie civilizada del capitalismo actual.-

 


Etiquetas: , , , , , , , , , , ,

24/09/2015 10:57 Homar Garcés #RyS. EL MUNDO DEL CAPITALISMO No hay comentarios. Comentar.

EL TRIÁNGULO DE LA NUEVA GUERRA FRÍA

20150929211751-images.jpeg

Durante su discurso en la 70° asamblea de la ONU, Barak Obama expresó: “Se ha construido un sistema internacional que impone un costo a los que eligen el conflicto y no la cooperación”. Con esta amenaza velada, la clase gobernante estadounidense (por boca de Obama) muestra su total disposición en reconfigurar el mundo según sus intereses y en recurrir, una vez más, a las armas si ello no fuera alcanzado de forma expedita y sin contratiempos; cosa que viene haciendo sin consideración alguna hacia el derecho internacional desde la implosión de la URSS, contando con la bendición del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y el concurso de la OTAN.

Así, la situación de conflicto regional planeada, financiada y creada por Estados Unidos en el Medio Oriente mediante la violencia descontrolada a manos del auto-denominado Estado Islámico, ha obligado a Rusia a asumirla con toda la seriedad que la misma merece, dadas las repercusiones que ella tendría para el futuro de sus propias fronteras, ya de por sí amenazadas por el conflicto originado en Ucrania.

De este modo, los jerarcas políticos-económicos-militares de Washington han venido desarrollando frente a Rusia una versión «modernizada» de la Guerra Fría, recordando el enfrentamiento interimperialista que sostuviera Estados Unidos durante casi cincuenta años con la extinta Unión Soviética. A eso habría que agregar el hecho cierto que Estados Unidos también enfrenta a China en otros escenarios, principalmente en el orden económico, al observarse cómo el gigante asiático ha extendido su influencia a gran parte del mundo, con énfasis especial en nuestra América y Asia; cuestión que -de una u otra forma- entorpece y amenaza los planes de dominio mundial diseñados y rediseñados por los estadounidenses desde la década de los 80.

Del otro extremo, el proyectado Banco Asiático de Inversión en Infraestructura (AIIB, por sus siglas en inglés) de China constituye otra amenaza seria que pende sobre el sistema financiero mundial capitalista dominado por Estados Unidos. Cuestión que ha sido reconocido por muchos analistas económicos y políticos. El mismo le da a los naciones asiáticas la posibilidad de no depender en lo adelante de forma exclusiva del Banco Mundial y del FMI. Del lado atlántico, a los antiguos aliados europeos de Estados Unidos se les ofrece también una opción de desprenderse del control omnipotente ejercido por las diversas entidades dominadas por Washington.

Un detalle interesante y que aumenta las preocupaciones estadounidenses es el hecho que las relaciones ruso-chinas se han hecho más estrechas que nunca en los últimos tiempos, más de lo que pudieron serlo en el pasado.

Como resultado de estos planes, acciones y preocupaciones de la Casa Blanca, el planeta se halla envuelto en la actualidad en conflictos que podrían generalizarse, al modo del Medio Oriente, como ya muchos analistas anticipan, precipitando situaciones que envolverían a todas las naciones en un caos sin control. Se estaría, por consiguiente, ante una proto-guerra, cuyos elementos más relevantes serían el asedio económico, mediático y militar activados en contra de aquellos pueblos y gobiernos calificados como enemigos del gigante gringo; en un proceso de disciplinamiento global que mantendría -como es su aspiración- en el redil a los pueblos y gobiernos díscolos.

Para el complejo industrial-militar que gobierna Washington, la estabilidad del orden internacional tendría que descansar, por tanto, en manos de Estados Unidos como una responsabilidad permanente, reivindicando una vez más su excepcionalidad ante las demás naciones de la Tierra, representando en este caso -por supuesto- a las fuerzas del bien (recordando a Ronald Reagan) frente a las fuerzas del mal. La paz y el orden internacionales serían función exclusiva de este imperio benéfico.

Ya no se trata de la simple conquista del lebensraum, el espacio vital que reclamara la Alemania naz antes que estallara la Segunda Guerra Mundial, enfrentando a los imperios decadentes y a los imperios emergentes de Europa, Estados Unidos y Japón. La guerra, en estas circunstancias, adquiere rasgos de guerra multidimensional, en la cual resalta el uso y preponderancia de los medios de información masivos como instrumentos de propaganda y manipulación de la opinión pública. Frente a ella, sin embargo, los pueblos del planeta -en una significativa y nada desdeñable mayoría- mantienen una lucha de resistencia en todos los escenarios posibles, conscientes de lo que les depararía el destino a toda la humanidad si la voluntad y los intereses del consorcio imperialista europeo-estadounidense-sionista terminan por imponerse, ya sea mediante la guerra más atroz o por medio de tratados de libre comercio que apenas se han dado a conocer públicamente.-

 

Etiquetas: , , , , , , , ,

29/09/2015 16:01 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.


Blog creado con Blogia. Esta web utiliza cookies para adaptarse a tus preferencias y analítica web.
Blogia apoya a la Fundación Josep Carreras.

Contrato Coloriuris