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Se muestran los artículos pertenecientes a Enero de 2017.

OTAN-COLOMBIA, ¿UN PELIGRO INMINENTE?

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No resulta ninguna novedad el anuncio hecho por el presidente José Manuel Santos respecto al acercamiento o acuerdo que adelantaría oficialmente su gobierno con la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), ya que tal cosa él lo había dado a conocer tiempo atrás. Según lo afirmado por el ministro de defensa, Colombia no pretendería formar parte de la OTAN, pero sí lograr que sus Fuerzas Armadas sean más modernas, transparentes y entrenadas en tecnologías, en «lucha contra el crimen organizado y acceso a la información». Este es el argumento que se esgrime.

 

Pero, para algunos gobiernos de la región, esta decisión del presidente Santos representa una seria amenaza a la paz continental, a la que se agrega el hecho que las fuerzas armadas de Estados Unidos se hallan presentes -con inmunidad incluida- en territorio colombiano. Al respecto, se debe advertir que la OTAN -como ha sido evidente en los últimos tiempos- tiene como puntos elementales de su agenda de seguridad la lucha contra el terrorismo internacional, la proliferación de armas de destrucción masiva, la piratería y la ciberdefensa; algo que amplía enormemente su teatro de operaciones, más allá de lo que sería, estrictamente, el océano Atlántico norte, abarcando la totalidad del planeta.

 

Como se sabe, ahora el papel de la OTAN se orienta a obviar las diferencias regionales y a establecer vínculos y/o mecanismos de consulta y operaciones combinadas con gobiernos con los que compartan intereses comunes. En el caso del convenio militar suscrito entre Estados Unidos y Colombia muchos analistas anticipan la posibilidad que el Comando Sur de EE.UU. (SOUTHCOM) decida utilizar, por ejemplo, Palanquero –una base colombiana a la que tienen acceso las tropas gringas– como un corredor aéreo de la OTAN para su desplazamiento desde América del Sur a África, considerando que las estructuras militares de un Estado miembro y las de la OTAN estarán siempre interrelacionadas, por lo que una base de EE.UU. en cualquier país del mundo también lo sería de la OTAN.

 

Visto en un amplio espectro de eventuales escenarios, la decisión colombiana le abriría las puertas a una injerencia militar imperialista en cualquier parte de nuestra Abya Yala, convirtiendo el Atlántico Sur en una nueva zona de guerra, en defensa de los intereses capitalistas y geopolíticos de los poderes hegemónicos que integran su comando, tal como ocurrió con la disputa entre Inglaterra y Argentina por la soberanía de las islas Malvinas durante la cual el gobierno gringo desconoció la aplicación del Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), parcializándose con su par inglés. Lo cierto es que la dupla Colombia-OTAN no deja de ser una realidad, justamente en un momento histórico donde los pueblos de nuestra Abya Yala luchan por acceder a niveles democráticos, sociales y económicos que les faciliten vivir de mejor manera.

 

Un momento histórico que también se caracteriza por la reacción victoriosa de la derecha en varias naciones, recuperando el poder constituido. Además, queda pendiente lo que será el nuevo gobierno de Estados Unidos presidido por Donald Trump, sin que se descarte la posibilidad que éste continúe la política injerencista de sus antecesores en la Casa Blanca.

 

Ante ello, los movimientos populares y revolucionarios de nuestro continente tendrán que articular acciones en defensa de la soberanía de cada una de nuestras naciones; incluso, independientemente del signo ideológico de sus gobiernos. Esto abarcaría, necesariamente, la constitución de redes informativas alternativas e independientes que revelen la verdadera realidad de los diversos acontecimientos que ocurren en toda la extensión de nuestra Abya Yala, de modo que nuestros pueblos lleguen a entender sus causas y sus consecuencias, creando sus propios discursos y realidades, desechando todo lo impuesto durante siglos por las élites dominantes. Quizás entonces situaciones como la creada por la intención del gobierno colombiano de establecer vínculos con la OTAN dejen de ser decisiones de gobiernos dedicados a preservar los intereses de las clases dominantes y sea posible la realidad de un continente libre de guerra y de hegemonía imperialista.-

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23/01/2017 13:22 Homar Garcés #RyS. NUESTRA AMÉRICA No hay comentarios. Comentar.

MADURO: ¿SIMPLE ENROQUE O VIRAJE DECISIVO?

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A fin de cumplir efectivamente con las instrucciones impartidas por Nicolás Maduro al momento de juramentarlos como su nuevo tren ministerial en este comienzo de año, los «nuevos» integrantes del gobierno tendrían que propiciar un viraje decisivo y sostenido respecto al modo cómo se maneja el Estado y las diferentes relaciones de poder que, desde sus entrañas, se originan y condicionan la forma de ser y de hacer de los venezolanos.

 

Tendrían que romper con las viejas estructuras vigentes y trascender la disyuntiva que se le presenta a todo proceso revolucionario: estimular la organización de un poder popular (revolucionario, constituyente e independiente) o, contrariamente, negándose a sí mismo, inclinarse por el reforzamiento del Estado liberal burgués tradicional. Se trata, por lo tanto, de un reto definitorio que, de existir verdadera voluntad política y compromiso revolucionario por parte de quienes tienen la responsabilidad de dirigir las diferentes instituciones del Estado, representaría un avance importante en lo que sería la profundización del proyecto revolucionario bolivariano.

 

Sin embargo, en su contra existe un elemento que entorpece y hará fracasar este cometido: la burocracia. Un elemento que, de no haber de por medio esta voluntad política y compromiso revolucionario, hará que continúen las contradicciones, debilidades e inconsistencias (aparte de la corrupción existente desde largo tiempo en todas las instancias gubernamentales) que le permiten fortalecer su presencia y acciones a los sectores de la contrarrevolución. Por eso es fundamental que el nuevo tren ministerial elabore y ejecute políticas socioeconómicas dirigidas a darle consistencia a la actuación revolucionaria de los sectores populares organizados como primera línea de defensa de lo que sería la Revolución Bolivariana, gracias a lo cual estos podrán derrotar los efectos negativos del sabotaje económico y productivo al que se ha visto sometido desde hace ya tres años de parte de los grupos oligárquicos opositores y sus aliados internacionales en su persistente esfuerzo por derrocar al sucesor de Chávez.

 

Esto sería lo ideal, considerando que el chavismo requiere con sentido de urgencia renovar sus cuadros dirigenciales y concretar la transformación estructural que contempla, de modo general, el proyecto histórico de la Revolución Bolivariana Socialista; antes que la situación caótica termine por extenderse, acrecentándose el malestar y la desesperanza entre el pueblo. Además, a Maduro y a quienes le acompañan en las diversas tareas de control del gobierno les corresponde saber interpretar adecuadamente la protesta legítima de los sectores populares contra males y necesidades específicos en vez de descalificarla, sin indagar sobre sus causas, atribuyéndosela a factores de la oposición. Por otra parte, es vital que los diversos movimientos sociales y políticos revolucionarios lleguen a comprender cabalmente que ya no es suficiente con proclamar una unidad revolucionaria que, la mayoría de las veces, no pasa de ser un elemento meramente retórico y/o electoralista. Hace falta apelar a la construcción orgánica -desde abajo y en todos los frentes de lucha posibles- de una estructura de coordinación colectiva, basada en procedimientos y actuaciones de carácter consejista que conlleven al logro efectivo de tal unidad.

 

En función de ello, hay que comprender que, además, bajo la lógica perversa del capitalismo, la estructura social se ha diversificado a tal punto que no resulta ninguna novedad «descubrir» categorías y subcategorías sociales existentes en el mundo contemporáneo. Esto, ya de por sí, representa un alto desafío. Desconocer dicha realidad será continuar manejando los esquemas simplistas y legitimadores que moldearon el actual modelo civilizatorio, o sistema-mundo; por lo que toda acción o iniciativa debiera orientarse al logro efectivo de los cambios revolucionarios que marcarán transformación estructural definitiva, no únicamente superar alguna coyuntura, a semejanza de lo que haría habitualmente cualquier gobierno para asegurar su continuidad o legitimidad frente a sus adversarios.-

 

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23/01/2017 13:34 Homar Garcés #RyS. LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA No hay comentarios. Comentar.

LA REVOLUCIÓN NO ES EL CAPRICHO DE UN SOLO INDIVIDUO

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Gran parte de la estrategia desestabilizadora fraguada por la oposición y, así no se crea, por el imperialismo gringo, para acabar con el chavismo, saltándose todo tipo de normativa constitucional, legal, ética, moral y democrática existente, tiene como objetivo elemental -aparte del ya antes mencionado objetivo- que exista y se expanda una espiral degenerativa de la situación crítica que vendría atravesando Venezuela en los últimos años bajo la presidencia de Nicolás Maduro.  

 

Lo ocurrido con el desabastecimiento y encarecimiento inducido de una gran diversidad de productos, la falta de dinero en efectivo y el sabotaje de la plataforma de Internet de la banca pública, además del servicio de telecajeros, ocurridos en los meses finales de 2016, confirman las acciones de sectores interesados en que todo esto se agudice más cada día, endosándole la culpa de ello al gobierno de Nicolás Maduro, conscientes del grave daño que todo esto ocasiona a la generalidad de la población venezolana, cuya mayoría ha servido de soporte activo al chavismo durante dieciséis años consecutivos. Otros, siendo empresarios, simplemente buscan aprovecharse de la ocasión y así obtener ganancias. A éstos se unen quienes se la dan de “vivos”, explotando la necesidad padecida por sus mismos semejantes; confiados unos y otros en que ninguna ley les afectará o sancionará debido a la corrupción de las autoridades (civiles, militares y policiales) encargadas de hacer valer su estricto cumplimiento.

 

Al igual que años antes con el Presidente Hugo Chávez, la oposición ejecuta un golpe de Estado continuado (lo que otros identifican como guerra asimétrica o de cuarta generación y, también, golpe blando), dirigido principalmente a afectar a los sectores populares, de modo que estos se alcen en contra del chavismo gobernante y favorezcan un cambio de régimen. Sin embargo, con lo que no ha contado la dirigencia opositora es con la pertinaz resistencia popular para aceptar sus pretensiones, en vista que, a pesar de su discurso demagógico y de la notoria inconsistencia revolucionaria de muchos representantes del chavismo gobernante, la mayoría de los venezolanos no cree en sus ofertas engañosas.

 

Esta situación debiera motivar acciones puntuales entre quienes figuran como dirigentes del chavismo (al margen, incluso, de sus verdaderas convicciones ideológicas) antes que mantenerse en diatribas mediáticas que sólo sirven para promoverse a sí mismos y causar divisiones en las bases populares. Obviarla sería brindarle a la oposición en bandeja de plata la oportunidad de lograr mayores espacios, así como contribuir -de uno u otro modo- al incremento del descontento que podría anidar la población respecto a todo lo que viene ocurriendo. Pero, sobre todo, debiera conducir a propuestas y esfuerzos organizativos entre los revolucionarios que se concreten en la activación de un poder popular realmente revolucionario, socialista e independiente.

 

Cuando se proclama la urgente necesidad de una revolución popular se debe comprender que ésta no surge por simple capricho de uno o más individuos resentidos (o predestinados). Ella es fruto directo de las múltiples contradicciones e injusticias que caracterizan al sistema-mundo imperante, el cual, a pesar de las elecciones que se celebren y la adopción cada cierto tiempo de medidas coyunturales con que se busca aliviar las presiones reivindicativas de los sectores populares, no termina por satisfacer realmente las aspiraciones de todos, en un mismo nivel y al mismo tiempo. Por ello es importante determinar cuáles son los detonantes de una revolución y, en consecuencia, una vez iniciada, trabajar colectiva, creativa y denodadamente por lograr la transformación estructural que requiere, insoslayablemente, el modelo civilizatorio vigente, en beneficio de todos y no en beneficio exclusivo de una minoría privilegiada.- 

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23/01/2017 13:40 Homar Garcés #RyS. LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA No hay comentarios. Comentar.

¿ACOMODAMIENTO, ABANDONO O LUCHA REVOLUCIONARIA?

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En Venezuela es innegable que se ha impuesto (o continuado, para ser algo más exacto) un marcado clientelismo político, el cual -sirviéndole de pivote a algunos gobernantes para la conformación de grupos y subgrupos con que arraigar su “liderazgo”- impide que se generen mejores condiciones para que haya una verdadera revolución popular, tanto en su aspecto organizativo como en lo teórico-ideológico. Al respecto, sería pertinente recurrir a las 20 tesis de Política elaboradas por el filósofo argentino Enrique Dussel para afirmar que el poder no es un ejercicio de dominación ni la política una administración burocrática, como se viene concibiendo en las diferentes naciones de nuestra Abya Yala desde sus albores republicanos, cosa que exige e impone la necesidad revolucionaria de modificar la manera y el entendimiento de hacer la política y, en consecuencia, de funcionar el poder, dado que una mayoría de quienes lo ejercen olvidan que éste les es delegado en nombre de la voluntad y los intereses de una colectividad de electores que confió en ellos, otorgándoles su voto.

 

¿Qué entrañaría, entonces, cambiar radicalmente la percepción común que se tiene en relación al modo de hacer política y de ejercer el poder, entendiendo que esto debe enmarcarse en la construcción colectiva de una revolución de carácter popular, socialista y antiimperialista, como lo sería, en este caso, el proyecto de la Revolución Bolivariana? Entrañaría (aunque suene bastante retórico y hasta utópico para algunos, sobre todo entre quienes han perdido su ímpetu revolucionario, decepcionados con la actuación reformista de determinados representantes del chavismo gobernante) oponer la ética de la solidaridad a la lógica del mercado. Es luchar denodadamente en oposición a la ideología imperante, según la cual nada podría cambiar en este mundo sin la anuencia de las elites dominantes. Así, en opinión del afamado pedagogo Paulo Freire, “el discurso de la imposibilidad de cambiar el mundo es el discurso de quien, por diferentes razones, aceptó el acomodamiento, incluso para lucrar con él. El acomodamiento es la expresión del abandono de la lucha por el cambio. Quien se acomoda carece de la capacidad de resistir, o la tiene muy débil. A quien ha dejado de resistir o a quien en algún momento pudo dejar de hacerlo, le es más fácil acomodarse en la molicie de la imposibilidad que asumir la lucha permanente y casi siempre desigual a favor de la justicia y de la ética”.

 

Por consiguiente, aquellos que se muestren incapaces de llevar a buen puerto la revolución popular -con su sustitución de paradigmas- y lo abrume el grave compromiso que la misma representa, también serán incapaces de confiar en la potencialidad creadora (y re-creadora), como sujetos históricos de vanguardia, de los sectores populares, en lucha por su propia emancipación. Entretanto, otros sólo se regocijarán con exhibir un radicalismo pasivo, cuyo rasgo más resaltante consiste en no sumar esfuerzos a una propuesta en concreto que haga viable la conciencia, la organización y la movilización revolucionaria de los sectores populares, con lo que logran afianzar -así sea en una expresión mínima y aparentemente insustancial- todo lo que critican. Será preciso que todo individuo que propugne la revolución socialista esté dispuesto a afrontar las diversas dificultades y desviaciones que pudieran surgir durante su curso de consolidación, conscientes de la eventualidad indudable que afloren inconsistencias y contradicciones, producto de la cultura política tradicional. Por esto es fundamental que, en vez de fortalecer las estructuras socio-ideológicas, políticas y económicas vigentes (creadas según los intereses burgueses, u oligárquicos), se desarrolle y se profundice la organización de un poder popular real, con características raigalmente revolucionarias, y totalmente autónomo respecto a cualquier tutela estatal y/o partidista que se le quiera imponer.-        

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23/01/2017 13:45 Homar Garcés #RyS. LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA No hay comentarios. Comentar.

ABYA YALA Y LA CONSPIRACIÓN PERMANENTE

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Los pueblos de nuestra Abya Yala -desde la época colonial hasta el presente- han estado sometidos a una situación histórica concreta que se manifiesta a través de las diversas estructuras políticas, económicas, sociales y culturales que han prevalecido en medio de golpes de Estado, elecciones representativas, intervencionismo gringo, revueltas y revoluciones, acabando por institucionalizarse. Dicha situación conspira permanentemente contra la posibilidad de alcanzar nuestros pueblos una emancipación integral que les permita acceder a algo más que el mejoramiento de sus actuales condiciones materiales de vida. Trascenderla exige construir una opción auténticamente emancipadora -tanto en lo práctico como en lo teórico-, partiendo de lo existente como realidad en cada uno de ellos aunque concurran similitudes que hagan presuponer que tal opción es aplicable indiferentemente en los mismos, obviando sus peculiaridades; de modo que la estrategia a utilizar para ello cumpla sus objetivos.

 

Con el objetivo de preservar su hegemonía, los sectores (o clases) dominantes -tanto externas como internas- siempre han apelado a los recursos que generen división y confusión entre los sectores (o clases) subordinados. Cuando su eficacia disminuye, originando dudas y protestas entre estos últimos, entonces recurren a las amenazas, la represión y la guerra sucia, de modo que lleguen a aceptar la fatalidad de su destino, es decir, se resignen a no traspasar y, menos, a cambiar el marco de referencia que el que se fundan sus condiciones de vida. En contra de tal situación, quienes promuevan un verdadero cambio revolucionario del modelo civilizatorio vigente tendrán que comprender -aun cuando resulte un proceso lento y, en algunos casos, extenuante, frustrante y prolongado- que la dirección, la organización y la estrategia que apunten a crear el contexto objetivo y subjetivo de la revolución deben contener rasgos inéditos que diferencien sus postulados de todo aquello que se busca transformar.

 

En este caso, siendo la labor de los revolucionarios una labor primordialmente subversiva, orientada a demoler y a sustituir las viejas estructuras del orden establecido, ella debiera ayudar a conseguir que exista una unidad concreta de los diferentes movimientos que los aglutinan -sin perder ninguno de ellos su autonomía, pero todos guiados por planes comunes-, derivada de la claridad teórica y política que tengan sus militantes y/o integrantes para explicarse y explicar el momento histórico que se vive. Con ello, dicha unidad contribuirá a elevar la conciencia y el nivel organizativo de lucha de los sectores populares, pasando a una etapa más avanzada respecto a sus esperanzas y reivindicaciones, plateándose, en consecuencia, la toma del poder.     

 

En palabras de Juan Carlos Scannone, en Filosofía de la Liberación y Sabiduría Popular, «en América Latina son los pobres y empobrecidos -exteriores al sistema de dominación- quienes condensan mejor (junto a quienes, sin ser pobres, optan por los pobres) el éthos cultural, la memoria, la conciencia y el proyecto históricos latinoamericanos, centrados en la solidaridad y la justicia» Algo que supera la voluntad de poder que ha caracterizado (y caracteriza) generalmente el activismo político -sea éste tradicional o insurgente- en nuestra Abya Yala. De ello habrá que extraerse las nociones básicas -sin exclusión ortodoxa de aportes provenientes de luchadores y pensadores de otros lares y tiempos- que le darán forma y contenido a esta opción emancipadora nacida en nuestro continente, venciendo la conspiración permanente del imperialismo gringo, las grandes corporaciones transnacionales y las clases dominantes.-

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23/01/2017 13:52 Homar Garcés #RyS. NUESTRA AMÉRICA No hay comentarios. Comentar.


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