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Se muestran los artículos pertenecientes a Julio de 2017.

LA REVOLUCIÓN Y LA REALIDAD DE UNA SOCIEDAD ASUSTADA

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El capitalismo euro-yanqui y, junto con él, todo sentido del modelo de sociedad occidental, se desarrolló a costa, principalmente, de los ricos yacimientos minerales de nuestra Abya Yala, relegando luego a esta extensa región a la función de proveedora de materias primas y mercados estables para la colocación de sus productos manufacturados; enriqueciéndose y obteniendo grandes dividendos. Tal circunstancia histórica hizo que las naciones de este continente -al ser parte de este engranaje capitalista- fueran luego regidas, sobre todo a partir de las primeras décadas del siglo 20, por elites sumisas a la voluntad e intereses de las grandes corporaciones estadounidenses, lo que se escudó tras la fachada de una democracia “representativa”, o “delegativa”, teóricamente al servicio del pueblo, que no escatimaba recurso alguno (legal o represivo) para aplacar cualquier intento por cambiar (por menudo que fuera) el orden establecido.

 

Apoyado en las estrategias de manipulación diseñadas por los grandes conglomerados del entretenimiento y de las comunicaciones al servicio de sus intereses, el imperio global (representado, principalmente, por Estados Unidos, y en un segundo plano, sin dejar de ser importante su cuota de participación, sus aliados de Europa occidental) paulatinamente impusieron en nuestras naciones la realidad de una sociedad asustada, víctima del miedo generado por un terrorismo de Estado, carente de rostro, el cual podrá ser identificado -en cualquier momento y en cualquier latitud- con el rostro de quien decidan los poderes hegemónicos. Todo esto supone un gran desafío para quienes proclaman la necesidad de una verdadera revolución en nuestras naciones.

 

A ello se suma el clima creciente de inestabilidad interna y externa, patrocinado por las potencias occidentales, con Estados Unidos al frente, que obligaría a poblaciones enteras a preferir regímenes de derecha que ofrezcan aparentemente una mayor seguridad ciudadana, pese a la restricción tácita o expresa que esto supondría respecto a las garantías constitucionales de las libertades colectivas e individuales. Tal realidad obliga a promover -desde ya- un serio cuestionamiento y una demolición substancial de las estructuras que sirven de base al sistema de cosas imperante y formular, en consecuencia, una propuesta de transformación integral del mismo, privilegiando en todo aspecto y en todo momento la soberanía de los sectores populares, evitando de esta manera que sean presas fáciles de oportunistas, demagogos y empresarios ávidos de grandes ganancias.-

 

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19/07/2017 12:24 Homar Garcés #RyS. TEMAS SOCIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

VENEZUELA Y LA CONSPIRACIÓN SIN PAUSA DE LA DERECHA

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Como se revelara luego, los asesinatos durante el golpe de Estado del 11 de abril de 2002 fueron premeditadamente planificados por quienes conspiraban desde hacía tiempo para derrocar al gobierno de Hugo Chávez. Algo que fuera fomentado sin censura alguna por diferentes medios impresos, televisivos y radiales con el claro objetivo de preparar y explotar los resentimientos albergados por las otrora “indiferentes” burguesía y clase media del país; en una confabulación multifactorial que hizo pensar a muchos en una reedición exitosa de lo ocurrido al Presidente Salvador Allende en Chile.

 

En la actualidad, sin pausa alguna, los mismos actores de la conspiración antichavista de 2002 siguen el mismo guión aplicado entonces, buscando multiplicar esta vez las movilizaciones y la violencia homicida de sus seguidores, a tal grado que sus motivaciones políticas dieron paso a un juego macabro en el cual resaltan el racismo y el sadismo como rasgos más visibles de su estrategia para acabar con Nicolás Maduro y el chavismo. En correspondencia con esto, es apropiado citar lo escrito por Luis Britto García en su libro Dictadura mediática en Venezuela (Investigación de unos medios por encima de toda sospecha) respecto a que “los medios de comunicación de masas tienen como figura retórica favorita la reiteración: la infinita repetición de un contenido. Una vez que se articula la estrategia de culpar al gobierno de los muertos que la oposición causa, el procedimiento se repite hasta el cansancio”. Dicha afirmación refleja una situación que permanece inalterable, replicada por medios y redes virtuales locales e internacionales, contribuyendo a distorsionar y encubrir la verdad de los sucesos, siguiendo esquemas aplicados en Ruanda, Yugoslavia y otras naciones envueltas en guerras y limpiezas étnicas.

 

Se instaura así una polarización mediática, sin espacio para la disidencia existente en relación a uno u otro bando en pugna. Se cumple, en este caso, algo ya referido por Gabriel Levinas, en Periodismo, la obsecuencia debida, donde “los multimedios deciden, por ejemplo, a qué políticos se les otorga espacio y a cuáles se oculta o disminuye su presencia en los medios”; una cuestión nada novedosa, pero que tiene sus efectos -quiérase o no- en la psiquis colectiva, dando por hecha, o deducida, la inexistencia de otras opciones políticas factibles, persuadiendo a la colectividad en general sobre la inviabilidad de soluciones legales, pacíficas y consensuadas respecto a la conflictividad producida.- 

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19/07/2017 12:26 Homar Garcés #RyS. LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA No hay comentarios. Comentar.

EL TOTALITARISMO CORPORATIVO Y LA NOVEDAD DE LA GUERRA

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«En una guerra siempre pierden los mismos» es una frase que se deja oír en una escena de la película española «Soldados de Salamina» y refleja lo que ha sido una constante en cada conflicto bélico que se produzca en cualquier lugar de nuestro planeta; es decir, pierden aquellos que tienen la desgracia de no contar con los recursos suficientes para no ser víctimas de la violencia y de la destrucción desatadas.

 

Lo que en épocas pasadas se catalogó como métodos correctos de hacer la guerra han sido sustituidos por otros que, en estas mismas épocas, resultaran condenables desde todo punto de vista eético y moral, dado el exceso innecesario de crueldad, de destrucción y de muertes de personas de cualqucualquier edad, observado durante la Segunda Mundial y, posteriormente, en la guerra de Vietnam. En la actualidad no sorprende a nadie que se cometan desmanes a diario contra poblaciones enteras indefensas, convertidas en blancos y escenarios de conflictos bélicos, generalmente azuzados por las potencias occidentales, con Estados Unidos al frente, como ocurre desde hace décadas en la región del Medio Oriente, sin visualizarse una solución definitiva.

 

Todo esto representa una nueva metodología para la dominación. Aunque suene inverosimil. No se puede ignorar la utilización de nuevos y mejorados engranajes de control de la vída de poblaciones enteras; muchas veces sin que éstas se den por enteradas. La evolución de la política a una economía-política (basada, sobre todo, en los postulados de la economía neoliberal) impulsa, puesto que le es necesaria, la homogenización de los diversos grupos sociales, al margen de sus características étnicas, antropológicas, culturales y/o religiosas; lo que explicaría, en parte, las expresiones xenófobas y racistas que han aflorado con fuerza en Europa y Estados Unidos durante las dos ultimas décadas, legitimadas por una guerra contra el terrorismo que, por cierto, solo sus gobiernos están autorizados a decretar y llevar a cabo.

 

Es un proceso de disciplinamiento que recurre a todo tipo de recursos jurídico-legales, religiosos, propagandísticos, mediáticos, ideológicos y sicológicos que terminen por moldear a cada individuo a la medida de los requerimientos del nuevo poder corporativo económico-político. Dicho por Michel Foucault, "la disciplina, desde luego, analiza, descompone a los individuos, los lugares, los tiempos, los gestos, las operaciones. Los descompone en elementos que son suficientes para percibirlos, por un lado, y modificarlo, por otro". Para esto es esencial inculcar entre las personas el afán compulsivo por obtener y disfrutar bienes materiales, aún por encima de su propia dignidad, lo cual las empuja al egoísmo y al abandono de cualquier expresión de humanidad y de solidaridad respecto a sus semejantes.

 

Lejos de preservar y resaltar la particularidad de las personas (en un amplio y deseable sentido) lo que se pretende es que ellas sean y actúen como masa, lográndose su encauzamiento colectivo, de manera que respondan más dócil y resignadamente a los designios de aquellos que los gobiernan. El actual predominio de los dispositivos de seguridad contribuye con este propósito, justificado por el temor a convertirse eventualmente en víctimas de terroristas que, como se ha demostrado desde hace tiempo, son estimulados, respaldados, entrenados, financiados y armados por los gobiernos de Estados Unidos y Europa occidental. Todo en nombre de la libertad y la democracia.

 

El enorme crecimiento demográfico experimentado en los últimos cien años y las migraciones masivas hacia Estados Unidos y países de Europa ha hecho que algunos políticos, economistas y asesores de seguridad se planteen incrementar los controles ejercidos mediante genocidios sistematizados. Esto haría más accesible la posibilidad anhelada de influir, dominar y controlar a individuos y grupos sociales en todas sus facetas.

 

De este modo, los sectores dominantes, los usufructuarios de este poder económico-político globalizador, se garantiza a sí mismo la salvaguardia de su hegemonía y la estructura de dominación que la hace factible. Esto, como se puede concluir, conduciría al mundo a un totalitarismo corporativo, quizás no a la manera como lo describe George Orwell en su distopía "1984", pero sí muy cercanamente, el cual le impondría a la humanidad una misma lógica o identidad.-

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19/07/2017 12:32 Homar Garcés #RyS. TEMAS ANTIIMPERIALISTAS No hay comentarios. Comentar.

EL ESTADO COMO ELEMENTO DEL PODER POPULAR

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Para muchos burócratas (incluyendo a aquellos que suelen presentarse como revolucionarios, de los cuales cabría un comportamiento de conformidad con los ideales expresados) lo que más importa es rendir cuentas a sus superiores, olvidando -adrede- que le deben lealtad al pueblo que (directa e indirectamente) les delega su soberanía. Ello no sería nada extraño, de estar conscientes que el funcionamiento del Estado es, en términos amplios, contrario a los postulados democráticos y, en especial, respecto a las demandas ciudadanas de mayores controles, transparencia, efectividad y, más recientemente, de protagonismo y de participación populares.

 

El Estado, por tanto, tendrá que convertirse en foco de la atención, la reflexión y la acción de todo movimiento popular democrático dispuesto a cambiar radicalmente las estructuras sobre las que existe el modelo civilizatorio (dominado por la lógica capitalista) en el cual se desenvuelve una gran parte de la población global. El Estado burgués liberal -tal como lo concebimos en su forma actual- sólo ha servido para empoderar elites que, en general, se mantienen abismalmente separadas de la gran masa de gobernados que constituye la mayoría; asumiendo éstas que todas sus decisiones son (y serán) incuestionablemente correctas y, en consecuencia, harto beneficiosas para todos, cosa que la clase subordinada ha de aceptar resignadamente por su propio bienestar.  

 

En relación a éste, habrá que aprender a ser radicalmente innovador y revolucionario, sobre todo, en lo que concierne al ejercicio de la democracia por parte de los sectores populares organizados. De igual forma, es de esperarse (y de estimularse en su grado máximo posible) una comprensión crítica cabal de la realidad histórica que le ha correspondido en suerte vivir a los pueblos bajo las estructuras que legitiman el sistema de Estado burgués liberal, aún en sus modalidades o expresiones más “democráticas” y “revolucionarias”.  Para las personas habituadas a percibir y a entender el poder desde una óptica altamente jerarquizada, resulta infructuoso cualquier intento por alterar (aunque sea en su mínimo aspecto) el sistema establecido. En tal caso, mostrarles y demostrarles que la soberanía les es algo completamente inherente en vez de observarla como potestad plena del Estado y de tales elites implica, de por sí, una acción revolucionaria y subversiva.

 

Sobre esta percepción y convicción generalizadas se legitima la hegemonía de los sectores dominantes, por lo cual ha de cuestionarse, en un primer momento, su vigencia, develando su origen histórico. Logrado este propósito, nada raro sería (como ocurriera en el pasado) que, a la par de dicho cuestionamiento, surjan y se impongan posiciones que acaben por repetir los mismos esquemas que dieran nacimiento a esta hegemonía, solo que esta vez se hará en nombre de una presunta revolución y de los derechos del pueblo. Frente a ello, se debe resaltar la potencialidad del carácter asociativo de toda comunidad, tanto en sus distintos grados de convivencia diaria como en la lucha por sus reivindicaciones, cuestión que estaría amenazada por el nuevo Leviatán que comienza a erigirse en algunas naciones bajo el argumento de garantizarles a los ciudadanos un nivel mayor de seguridad y de vida tranquila.

 

Dado este paso, podrá afirmarse -sin mucho análisis- que esto derivaría, tarde o temprano, en una negación total del tipo de poder que nos ha regido (y rige) a lo largo de la historia, independientemente de cual sea, o haya sido, su categorización u origen. Así, al contrario de lo hecho por el poder institucionalizado y usufructuado por las oligarquías y los modernos feudos político-empresariales, cabe abarcar y darle espacios de autonomía a las diferentes expresiones plurales y heterogéneas que identifican a los sectores populares, partiendo del compromiso y/o programa compartido para lograr una verdadera emancipación, individual y colectiva. Todo aquello que configura el sistema de dominación imperante debe, por consiguiente, cuestionarse y abolirse en función de la autodeterminación de los pueblos; lo que exige “crear y recrear -según Amedeo Bertolo, colaborador de la prensa anarquista italiana,- sociabilidad, inventando, transmitiendo y modificando normas”; institucionalizando un poder popular, o colectivo, en lugar de uno simplemente personalista u oligárquico.-     

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19/07/2017 12:37 Homar Garcés #RyS. TEMAS SOCIALISTAS No hay comentarios. Comentar.


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