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Se muestran los artículos pertenecientes a Marzo de 2017.

LOS OTROS MUROS QUE NADIE VE

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Ahora la moda es repudiar la decisión del nuevo presidente gringo de construir un muro que separe a su nación de México, que es decir de todo el resto del continente, cuyos habitantes cruzan de cualquier modo la frontera en busca del anhelado «sueño americano». Sin embargo, poco se habla (quizás por ser menos conocidos o publicitados) de los demás muros existentes desde largo tiempo que cumplen igual intención, incluso con el objetivo deliberado de exterminar a todo un pueblo, como ocurre con Palestina, víctima del sionismo. En situaciones más locales, se pasa por alto los otros muros que dividen urbanizaciones y barrios (o zonas marginales), con los cuales se evidencia el contraste de las clases sociales y pone en el tapete la necesidad revolucionaria de la transformación estructural que requiere el modelo civilizatorio vigente en nuestra Abya Yala y el resto del planeta.
 
Escasamente se conoce algo respecto a los muros construidos en Uzbekistán o Belfast, Irlanda del Norte; en Chipre; en Melilla, a orillas del mar Mediterráneo, el cual separa Españadel norte de África, o el que erigiera Marruecos en el Sahara Occidental; Egipto en su frontera con la Franja de Gaza; entre Iraq y Kuwait; entre Iraq y Arabia Saudita; entre Turquía y Siria; entre Zimbabwe y Botswana; entre India y Pakistán; y la candente zona desmilitarizada establecida desde hace décadas entre Corea del norte y Corea del Sur. Cada uno de ellos bajo diferentes razones, pero con propósitos similares, es decir, servir de instrumentos visibles de la dominación, la xenofobia, el odio, el racismo y la discriminación, algunas revestidas con elementos religiosos prejuiciosos, practicadas por unas naciones sobre otras, lo mismo que por unas clases sociales sobre otras. Entre estos cabe incluir (aunque no se vea o palpe) el bloqueo económico cincuentenario desplegado por Estados Unidos contra Cuba a fin de someterla y recuperarla como parte de su dominio imperial.
 
A todos ellos se suman los muros creados por las grandes trasnacionales de la información y la comunicación (secundadas por los demás agentes de la industria ideológica imperial-capitalista) que le impiden a un amplio porcentaje de la población mundial enterarse de las verdaderas causas de los acontecimientos que -de una u otra forma- afectan su destino, siendo víctima de una manipulación mediática descarada que se ajusta a los intereses de quienes representan y dominan el sistema capitalista global.  
 
Por eso resulta válido lo afirmado por Fernando Buen Abad respecto a que el muro propuesto por Donald Trump no tapará “el drama del desempleo, la barbarie de la humillación, el infierno del hambre y la monstruosidad del despojo. Todo lo contrario. Deja a la vista la barbarie, la aberración y la bofetada auspiciadas por la burguesía que no tiene límites ni frenos en la fase depredadora en que se encuentra el imperio. El Muro es su espejo. Ellos ponen el Muro para callarnos y para acallar toda rebeldía, nosotros (todos) podemos poner el ejemplo y transformar al mundo. Que reviente el Muro con las luchas indígenas, campesinas y obreras... desde abajo y hasta el cielo. Que reviente el Muro antes, durante y después de que lo completen. Que reviente el Muro por obra y gracia de los trabajadores, de aquí́ de allá, inmigrantes y no inmigrantes... unidos esta vez para siempre” Los pueblos oprimidos, explotados y discriminados del mundo están obligados, por tanto, a derribar en conjunto los otros muros que nadie ve, incluso aquellos que -sin conciencia plena de lo que representan- justifican, incitados por la ideología dominante.-

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01/03/2017 09:49 Homar Garcés #RyS. EL MUNDO DEL CAPITALISMO No hay comentarios. Comentar.

EL 4-F Y EL RETO REVOLUCIONARIO DEL PRESENTE

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La rebelión del 4 de febrero de 1992 fue, sin duda alguna, la desembocadura de un río de luchas populares que tuvo sus flujos y reflujos a partir de 1958, pero que jamás dejó disminuir su caudal, pese a la incesante campaña de represión, asesinatos selectivos y miedo que sostuvieron los distintos gobiernos surgidos del Pacto de Punto Fijo. Era, además, la expresión tornada en rebelión de un pueblo sometido a un régimen de exclusión política, social y económica, cuya retórica democrática ocultaba la sumisión a los dictados imperiales de Estados Unidos y la existencia de una oligarquía parasitaria que extraía sus riquezas de la renta petrolera, dejando en la miseria a un amplio segmento de la población; todo esto reforzado por grupos empresariales de la comunicación que daban cuenta al mundo del mejor sistema de democracia representativa vigente en nuestro continente.
 
Sus raíces y sus motivaciones tendrán, por consiguiente, que extraerse de esta larga historia de luchas populares, incluyendo aquellas que se derivaron del proceso independentista, de manera que pueda explicarse y ahondarse su significación, permitiendo y consolidando, a su vez, la elaboración, ejecución y revisión de un verdadero proyecto revolucionario de transformación estructural del modelo civilizatorio imperante en Venezuela.

Esto último constituye, de por sí, un vasto reto que debiera ser abordado de forma colectiva por los diversos sectores revolucionarios, sin dejarse arrastrar por el mesianismo de una «vanguardia» esclarecida que quiera obstaculizar cualquier posibilidad de expresión de poder popular que sirva de fundamento para la construcción de una nueva hegemonía, instaurando, en consecuencia, unas nuevas relaciones de poder. A tal reto debieran sumarse por igual hombres y mujeres que compartan la Utopía de un mejor mundo posible, donde dejen de ser una realidad fatídica la alienación, la desigualdad y la explotación que caracterizan el modelo de sociedad capitalista, lo mismo que la tutela imperialista tradicional de Washington.

La rebelión cívico militar del 4-F tendría que reivindicarse bajo estos parámetros, lo que impediría su degeneración en mito o leyenda, ya que de permitirse esta eventualidad ocurriría lo mismo que durante el largo período del régimen puntofijista: convertir a los sectores populares en meros espectadores de una historia que les correspondería protagonizar y modificar según sus propios intereses, sin ser ajenos a su desarrollo y, como efecto de su conciencia revolucionaria, participando activamente en el logro efectivo de su propia emancipación individual y colectiva. 

De este modo, el por ahora (y para siempre) del 4-F pronunciado por el Comandante Hugo Chávez adquirirá una resonancia mayor a la que él mismo y sus seguidores le han atribuido hasta el presente; convertido por obra y gracia de las mujeres y los hombres de la Revolución en el punto de encuentro para recapitular y poner en movimiento un andamiaje de propuestas revolucionarias que hagan factibles las aspiraciones seculares del pueblo venezolano; diferenciándose, por supuesto, ampliamente de lo que son posiciones netamente reformistas, carentes de rasgos y propósitos auténticamente revolucionarios. 

Por ello, la rebelión cívico militar del 4-F no puede catalogarse según el prisma interesado de una sola persona o grupo. Su carácter subversivo tiene que ser asimilado y sostenido por quienes aún mantienen en alto las banderas revolucionarias, así suene desfasado e inconveniente para quienes controlan (y anhelan controlar) el poder constituido; planteándose como objetivo político estratégico no sólo la toma del poder sino, básicamente, la transformación estructural que esto supone. 

Para los revolucionarios es algo esencial que este sea su norte, en todo momento, contribuyendo al mismo tiempo a elevar el nivel de conciencia revolucionaria de los sectores populares, su nivel de organización y su nivel de movilización, en función de crear las condiciones propicias para gestar la Revolución Bolivariana prefigurada el 4-F, aún cuando este no fuera -según el parecer de algunos- la intención original de dicha rebelión.

El 4-F se enlazaría así con el presente de luchas que siguen librando los sectores populares. Ya no sería una mera anécdota heroica que recordar cada año, con celebraciones irreflexivas que le restan comprensión apropiada a lo que fue la culminación de un estado creciente de efervescencia de la lucha popular contra las élites que dominaban el país bajo la «protección» estadounidense. Resultaría más adecuado -más allá de la apología oficialista, ya tradicional- que éste constituyera, realmente, un antes y un después que le permitiese al pueblo emprender, sin tutela alguna, el camino de su propia emancipación. Como un río indómito que, luego de sortear exitosamente todos los obstáculos geográficos en su trayecto, desemboca en el anchuroso mar.-

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01/03/2017 09:53 Homar Garcés #RyS. LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA No hay comentarios. Comentar.

REVOLUCIÓN POR ENCIMA DE CUALQUIER RAZÓN POLÍTICA

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En el escenario político nacional actual, a los militantes revolucionarios y chavistas les correspondería asegurar, por encima de cualquier situación o razón política que trate de impedirlo, la Revolución y el ejercicio cotidiano de la democracia participativa y protagónica desde los espacios de construcción del poder popular, no bajo los parámetros representativos habituales que todavía perduran sino con un profundo contenido revolucionario y socialista, de una manera directa, lo que se reflejaría en la modificación profunda de las relaciones de poder al invertirse la pirámide jerárquica entre gobernantes y gobernados.
 
Esta tarea es vital para que puedan superarse todas las dificultades surgidas, especialmente en estos últimos cuatro años, incluyendo el hecho de tener gente reformista instalada en importantes cargos de gobierno, cuyo único mérito es haber aprovechado la oportunidad de ascender económicamente, pero nunca el de propiciar las condiciones adecuadas para lograr, en un primer plano, la transformación estructural del Estado liberal burgués vigente, como lo reiterara Hugo Chávez cientos de veces, y en un segundo plano la transición al socialismo revolucionario.
 
Esto supone deponer posiciones individualistas o sectarias que en nada contribuyen a crear e impulsar una propuesta revolucionaria viable, concisa y unitaria, que no se limite a lo estrictamente electoral, como ocurrió, por ejemplo, con la conformación del Gran Polo Patriótico, el cual sólo ha servido para aportarle votos a las candidaturas del PSUV y, en menor grado, para compartir alguna cuota de poder.
 
En tal sentido, los revolucionarios y los chavistas dispuestos a asumir esta propuesta (vista y entendida de un modo revolucionario novedoso) deberían estar dispuestos también a evaluar objetivamente la gestión gubernamental cumplida hasta ahora, lo cual ayudará a recuperar y a redireccionar los planes o programas implementados.
 
La idea central es que chavistas y revolucionarios comprendan que la coyuntura representada por la suspensión de los comicios regionales y municipales abre las oportunidades para que una propuesta revolucionaria de nuevo tipo surja y se multiplique, formando, organizando y movilizando a los sectores populares para que la revolución socialista sea una realidad permanente y no solamente retórica, como lo entienden y repiten muchos.-

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01/03/2017 09:59 Homar Garcés #RyS. LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA No hay comentarios. Comentar.

LA “MAYOR AMENAZA” A LA LIBERTAD Y LA PROSPERIDAD MUNDIAL

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Según reportes de medios de información, Myron Ebell, el personaje designado por Donald Trump para dirigir su equipo de transición de la Agencia de Protección Ambiental, afirmó que los activistas del clima y el medio ambiente son “la mayor amenaza para la libertad y la prosperidad en el mundo moderno”. Tal apreciación, en boca de un denegador tarifado del cambio climático, enuncia un común denominador del sistema capitalista global: la idea -antigua, por cierto- respecto a la expansión ilimitada del progreso humano a costa de los recursos finitos de la naturaleza, todo lo cual exige hacer caso omiso a cualquier advertencia en contrario; por lo que todo activista a favor de la preservación de la naturaleza que nos rodea será considerado enemigo del progreso y, por extensión, del bienestar que este originaría -por igual- para todos.
 
No importa que esta posición afecte la existencia equilibrada de fauna y flora, de suelos, de ríos y mares, o del aire que aún puede respirarse. Nada de esto importará en tanto los dueños del capital obtengan pingües ganancias y, en teoría, las «compartan» con los trabajadores que explotan a diario, quienes -gracias a la ideología dominante y al consumismo compulsivo que los enceguece y los convierte en esclavizados- terminan incrementando sus arcas, en un ciclo que muchos (de pensarlo) lo conciben como una fatalidad insalvable e inmodificable.
 
Esto apenas revela lo que sucede a manos de las grandes corporaciones transnacionales, cuya sed insaciable de ganancias, le imponen precio a todos los recursos naturales, así ello suponga financiar el asesinato de luchadores ecologistas, aborígenes y campesinos, como viene ocurriendo desde hace largo tiempo en diversas naciones de nuestra Abya Yala, siendo los casos de Berta Cáceres, en Honduras, y de Sabino Romero, en Venezuela, algunos de los más sonados. O forzar la construcción de obras, como las del oleoducto Dakota Access, que tratan de impedir activistas por el medioambiente y la tribu nativa estadounidense Sioux de la Reserva Standing Rock, que tienen el aval gubernamental sin atender a otras razones. En todos ellos se desconocen leyes y derechos ancestrales de los pueblos originarios y campesinos que defienden de la voracidad capitalista los territorios que ocupan, la mayoría de las veces contando con la complicidad de gobiernos corruptos y, en un menor grado, poco conscientes del grave daño que legitiman con sus medidas, impulsadas básicamente por un afán económico, aunque den y demanden garantías para proteger el ambiente.
 
Como lo plantea descarnadamente en su artículo “Cambio climático: el reloj del Juicio Final no se detiene”, el académico e investigador del Instituto de Estudios Latinoamericanos y del Centro de Investigación y Docencia en Educación, de la Universidad Nacional de Costa Rica, Andrés Mora Ramírez, “ni el cambio climático es un ‘cuento chino’, ni tenemos el tiempo a nuestro favor para seguir postergando decisiones que serán determinantes para el futuro del planeta, para el equilibrio de sus ecosistemas y, más aún, para garantizar las posibilidades de supervivencia de nuestra especie”. Sin embargo, desde diversas instancias, muchos obvian la urgencia que todo esto reviste, exponiendo a una grave inminencia de extinción no solamente a la humanidad sino a todo género de vida sobre La Tierra; presentando y patrocinando la explotación sin restricciones de la naturaleza como la única ruta para salir de la crisis económica en que se halla el mundo en general.-

 

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01/03/2017 10:07 Homar Garcés #RyS. ECOLOGÍA No hay comentarios. Comentar.

REVOLUCIÓN: LUCHA ABIERTA O APOYO CRÍTICO

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Cuando ya transcurrió más de una década de asumir por primera vez Hugo Chávez la presidencia de Venezuela e iniciar lo que comenzó a gestarse como la Revolución Bolivariana, un grupo importante de revolucionarios se ha estado planteando una revisión objetiva de lo que ella representaría en la actualidad, considerando especialmente el escenario político y económico fraguado bajo el gobierno de Nicolás Maduro; dando pie a una cantidad de diversidad de análisis que oscilan entre el enfrentamiento abierto y el apoyo crítico a la gestión de Maduro, confundiendo a propios y extraños.
 
En el caso de las críticas a quienes integran el gobierno y la dirigencia chavista, sus autores terminan -generalmente- por ser sellados como opositores, escuálidos o contrarrevolucionarios (como sucede con aquellos que publican sus artículos en Aporrea), sin indagar sobre si sus argumentos tienen o no alguna validez y, menos, que estos -chavistas y revolucionarios, en su mayoría- buscan advertir y hacerle unas cuantas recomendaciones a los gobernantes y dirigentes del chavismo sobre las transformaciones que debieran propiciar, de modo que la transición al socialismo sea una realidad menos retórica y pueda derrotarse contundentemente cualquier plan desestabilizador de la oposición de derecha y del imperialismo gringo. Advertencias y recomendaciones, por demás, que son olímpicamente ignoradas y, en algunos casos, ásperamente atacadas, sin dársele espacio a un debate serio; lo que se dificulta aún más ante la falta de medios de comunicación pluralistas, cuya apertura a otras tendencias del pensamiento facilitaría trascender el limitado marco de referencia actual del escenario político venezolano entre chavistas y opositores.
 
Tal situación, sin embargo, no ha sido impedimento para que grupos e individualidades preocupados por el destino del proceso revolucionario se hallen elaborando propuestas, en función de lograr un mayor grado de conciencia y de organización de los sectores populares, enfrentando todo tipo de resistencias, incluso de aquellos a quienes dirigen su foco de atención: resistencia que, en el caso de gobernantes y dirigentes, tiene su explicación por su celo de no perder el poder ejercido y, en cuanto a las bases populares, producto de la ideología que en ellas todavía subsiste, inculcada durante tanto tiempo por las clases dominantes.
Esto último conforma un desafío de largo aliento y apunta a un proceso de descolonización del pensamiento que tenga como efecto trascendental una revolución cultural de un amplio alcance. En dicho caso, es imperativo lograr que los sectores populares dejen de actuar como agentes inconscientes de la reproducción del sistema de valores de su propia dominación, discriminación y explotación; condicionándolos a vivir en un estado de resignación permanente, en medio de unas relaciones de poder nada revolucionarias ni socialistas. De lograrse esto último, podría emprenderse la reelaboración de las experiencias compartidas y protagonizadas desde abajo por los sectores populares, de un modo que haga definitiva la transición hacia un modelo de sociedad completamente diferente al existente.- 

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01/03/2017 10:12 Homar Garcés #RyS. LA REVOLUCIÓN BOLIVARIANA No hay comentarios. Comentar.


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