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Se muestran los artículos pertenecientes a Abril de 2019.

CRISIS ECONÓMICA Y CRISIS ECOLÓGICA: MANIFESTACIONES DE UNA CRISIS CIVILIZATORIA GLOBAL

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Expuesta a una vulnerabilidad ascendente y extrema, a la humanidad entera se le plantea actualmente resolver con diligencia y sensatez los graves problemas de contaminación ambiental causados -principalmente- por el sistema capitalista. Algo que no se podrá obviar aunque sus apologistas afirmen todo lo contrario. La prueba es el cambio climático (más bien, la catástrofe climática) que amenaza con barrer todo vestigio de vida sobre la Tierra. Esto, no obstante, es reiteradamente negado por sus principales beneficiarios -representados por las grandes corporaciones transnacionales que explotan recursos naturales de una diversidad de naciones y controlan a su antojo el mercado internacional capitalista- haciendo creer que todo ello es normal y es el precio que se ha de pagar para alcanzar y disfrutar las bondades del progreso.Mientras algunos dirigentes políticos, algo más conscientes que otros, probablemente presionados por la opinión pública, consideran que sólo bastan algunas regulaciones acordadas por los gobiernos, al estilo del Protocolo de Kioto o la Convención sobre Cambio Climático, otros hacen gala de una completa ignorancia respecto a dicho tema, cuyo ejemplo más inmediato es el presidente Donald Trump.

Posiciones que no ayudan a definir con mayor claridad el meollo de este delicado asunto, dejándolo en un segundo plano. En este caso, la solución implica una revolución en términos absolutos que transforme por completo el modelo civilizatorio actual, el cual -no está de más recordarlo- se basa en la lógica capitalista y crea un cúmulo de contradicciones y de relaciones de poder que pone en constante tensión a la mayoría de los ciudadanos, afectados, directa e indirectamente, por éste. 

Tal como lo denota Win Direckxsens en La transición hacia el postcapitalismo: el socialismo del siglo XXI, “el incremento en la velocidad de la rotación del capital significa una intensificación en la explotación de recursos naturales. El ritmo de reproducción de capital supera cada vez más el ritmo de reproducción en la naturaleza. Esta tendencia se desarrolla a costa de la naturaleza y en detrimento del medio ambiente, algo que ya se manifiesta a gritos a partir de los años setenta”. Como se ve comúnmente en el caso de las naciones sudamericanas que comparten la variada y rica extensión territorial de la Amazonía (preservada desde hace siglos por los pueblos originarios que la habitan), la cual es blanco de la mirada codiciosa de las grandes corporaciones transnacionales por la biodiversidad y la gran porción de recursos minerales estratégicos que alberga, todos indispensables para la continuidad del estilo de vida consumista de Occidente, causante principal del alarmante deterioro medioambiental sufrido a escala mundial.

Para muchos analistas, la crisis económica a nivel global se revela paralelamente con la crisis ecológica suscitada, de un modo general y constante, por el capitalismo, lo que conduciría, a su vez, a entablar un serio cuestionamiento de lo que representa el modelo civilizatorio actual para la sobrevivencia de todo género de vida en la Tierra. Es vital comprender que el     sistema capitalista es víctima de la paradoja de no poder no expandirse; es decir, si éste permanece estable, se estanca y muere, cuestión que no importara mucho si la misma no representara un holocausto general, de incalculables proporciones. Es imperativo que se geste cuanto antes una justicia social y ambiental en armonía con la naturaleza. No sólo en interés del beneficio humano.

Hacen falta, por tanto, unas nuevas o renovadas cosmovisiones que hagan parte a los seres humanos de la naturaleza, de un modo similar a las observadas en todos los pueblos originarios que han mantenido un estrecho vínculo con su entorno, sin que ello se interprete como una regresión utópica automática sino como la necesidad de emprender un nuevo rumbo civilizatorio, diferente en mucho (o en todo) al existente. 

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07/04/2019 12:21 Homar Garcés #RyS. ECOLOGÍA No hay comentarios. Comentar.

EL SOCIALISMO "CON CARACTERÍSTICAS CHINAS": ¿SOCIALISMO DE MERCADO O RESTAURACIÓN CAPITALISTA?

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Tras la muerte de Mao Tse-Tung, en China se fue instaurando lo que sus gobernantes comenzaron a denominar un modelo de “socialismo de mercado”, lo que ha obligado a muchos economistas y analistas políticos de todo el mundo a dilucidar en qué consiste y cómo éste le ha permitido al gigante asiático erigirse como la mayor potencia económica, por encima de aquellas que, como Estados Unidos, ocuparan desde mucho tiempo atrás los primeros lugares en el sistema económico capitalista mundial, amenazando su hegemonía.

En apariencia, este “socialismo de mercado” no estaría contraviniendo los principios fundamentales del marxismo aunque se evidencien al mismo tiempo unos crecientes grados de explotación, plusvalía y desigualdad social que lo equiparan con el neoliberalismo capitalista. A ello se añade el surgimiento de una clase privilegiada, integrada por la alta burocracia del Estado y del Partido Comunista, lo que -a la luz de los teóricos clásicos del socialismo- constituiría una desviación de los parámetros revolucionarios tradicionales.

Como destaca Claudio Katz en su artículo China: Un socio para no imitar, “toda la generación de ahijados del viejo liderazgo comunista maneja las grandes compañías. Allí se concentra la nueva élite. Basta observar que un tercio de los 800 individuos más ricos del país son miembros del PCCH (Partido Comunista de China)”. Este último elemento es lo que hace conjeturar a muchos analistas económicos que en la República Popular China se produjo un renuevo capitalista, pero con unos ribetes propios, dada la singularidad de su historia política o lo que algunos también llaman “socialismo con características chinas”.

Este socialismo "con características chinas" no deja de llamar la atención a nivel mundial gracias al extraordinario desarrollo económico alcanzado desde 1978 cuando comenzaran las reformas impulsadas bajo el liderazgo pragmático de Den Xiaoping, cuya frase emblemática “no importa que el gato sea blanco o negro, mientras pueda cazar es un buen gato” marcó el ascenso de su país como nueva potencia en el panorama mundial. Si bien es cierto que el conjunto de reformas adoptadas en el terreno de la economía auguraba una expansión del capitalismo neoliberal en el inmenso territorio chino, facilitándole condiciones más lucrativas a las empresas que allí funcionaran, el Estado mantuvo un control indiscutible de elementos económicos fundamentales; diferenciándose en este aspecto de la ortodoxia aplicada en la extinta Unión Soviética y las naciones bajo su órbita.

Sin embargo, en su artículo El “socialismo de mercado” chino, Alejandro Teitelbaum refiere que “China, no constituye una alternativa al neocolonialismo -económico, político y militar- practicado por las grandes potencias occidentales, con USA a la cabeza, y sufrido por numerosos países de todas las regiones del mundo, sino que es un relativamente nuevo y poderoso actor -con características y estrategias específicas- en el bando de las potencias neocoloniales. Dentro del cual se disputan zonas de influencia y ámbitos económicos y financieros sobre el fondo de una cierta convivencia pacífica basada en la necesidad de preservar el statu quo capitalista a escala mundial”.

En el presente, con Xi Jinping se estableció oficialmente adecuar los aportes teóricos de Karl Marx al contexto chino. Con tal propósito, se impone el cumplimiento de una agenda durante los próximos años, cuyo contenido, entre otras cosas, resalta el papel preponderante del Partido Comunista de China sobre las fuerzas armadas y todo el proceso del trabajo; así como la garantía que cada dimensión de la gobernanza esté basada en la ley; un enfoque centrado en el pueblo, de modo que éste sea quien administre la nación; la profundización de la reforma de una manera integral, aumentando la calidad de vida, acompañada de una nueva visión para el desarrollo, y la defensa del principio de "un país, dos sistemas", tendente al logro de la reunificación nacional. En el plano internacional, China promovería la construcción de una comunidad de destino en la cual se inserte toda la humanidad, sin que signifique asumir el rol imperialista de otras potencias, cosa que la clase política de Estados Unidos ve con mucho recelo, desatando una guerra comercial contra ésta a fin de contener su auge económico y preservar su habitual hegemonía.

Según la visión de los gobernantes chinos, la economía de mercado sería un instrumento, no un fin en sí mismo, dotado de autonomía o independencia frente al resto del conjunto social, como ocurre regularmente en las naciones situadas en Occidente. Esto, sin embargo, no terminaría de explicar el gran auge económico, tecnológico y militar que se observa en China y que mantiene en expectativa a sus mayores competidores, resaltando Estados Unidos entre los más destacados, mientras en algunas naciones de nuestra América (entre ellas, Venezuela) se busca adoptar sus esquemas de crecimiento, obviando todo lo referente al acervo cultural acumulado por dicho país, el cual ha resultado ser un elemento primordial a la hora de colocarlo en el sitial que ahora éste ocupa en el escenario internacional, incluyendo lo iniciado por Mao Tse-Tung.

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15/04/2019 10:45 Homar Garcés #RyS. TEMAS REVOLUCIONARIOS No hay comentarios. Comentar.


LA DIVERSIDAD SOCIOCULTURAL Y EL DECLIVE DEL SISTEMA-MUNDO

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En «Ernesto Che Guevara y las fuerzas morales de la historia. Prólogo a la edición boliviana de En la selva. Los estudios desconocidos del Che Guevara (A propósito de sus Cuadernos de lectura de Bolivia)», Néstor Kohan nos descubre que «en la tradición de la memoria popular, se encuentra resumido “el ADN” de las luchas presentes y futuras. No son slogans ni imágenes publicitarias retocadas con los programas de computación Photoshop o Affter Effects, videoclips de marketing electoral, consignas de ocasión o discursos fabricados en serie para medir en las volátiles encuestas de opinión. No tiene que ver con un corto número de caracteres de Twitter, dos fotos de Instagram, tres mensajes de Whatsapp ni cualquier recurso de la última red social de moda. No. Se trata de algo infinitamente más simple e inconmensurable: ejemplos de vida que marcan al rojo vivo las decisiones vitales de millones de personas cada mañana, cada mes, cada año. Coherencia entre el sentir, el pensar, el decir y el ser. Unidad viviente de proyectos imaginados, objetivos propuestos y planes terrenales para llevarlos a la práctica jugándose el pellejo en lo que se predica, se escribe y se dice».

 

Una cadena de eventos suscitados en, por lo menos, los últimos treinta años de historia de la humanidad corroboran dicha afirmación; en el caso de nuestra América, la insurgencia popular del «Caracazo» en Venezuela en 1989 que hizo añicos la ilusión de armonía creada por las minorías dominantes gracias a la renta petrolera y la protagonizada, a su vez, a comienzos de 1994 por el Ejército Zapatista de Liberación Nacional en México, lo que supuso el abordaje de la realidad política, económica, cultural y social de este país de un modo novedoso, según la perspectiva de aquellos que, desde la época colonial, siempre fueran invisibilizados por las minorías hegemónicas de la sociedad mexicana. Igual podrá citarse la larga lucha emprendida por los movimientos campesinos y ambientalistas por la posesión de las tierras y la preservación de la naturaleza frente a la insaciable voracidad mercantilista de los grandes consorcios transnacionales, responsables en gran parte de la catástrofe climática que se cierne sobre todo nuestro planeta. A ellos se suman, en un sentido más general, las organizaciones feministas, sexo-diversas, estudiantiles, gremiales y, más recientemente, los «chalecos amarillos» en Francia, entre otras más que pudieran resaltarse, en constante defensa de sus derechos.

 

Todas ellas coincidentes en cuanto al principal enemigo a atacar: el viejo Estado burgués liberal como soporte visible del sistema capitalista mundial. O lo que otros, sin carecer de razón, denominan el sistema-mundo.Tal cadena de eventos, también pone sobre el tapete un rasgo común aunque se trate de soslayar, convirtiéndolo en algo meramente circunstancial y, en algunos casos, simplemente emocional: El temperamento revolucionario de los sectores populares aflora y se somete a prueba toda vez que las distintas instituciones del Estado fallan en el cumplimiento de sus deberes y dejan de ser, así, garantes confiables de sus derechos constitucionales.

 

Por otra parte, vale resaltar que, debido a la lógica del capitalismo neoliberal, la cual tiende a imponer la preeminencia del éxito individual frente a las necesidades y los intereses colectivos, estos movimientos y grupos se han visto obligados a confrontar igualmente la creciente depreciación de los valores de la convivencia que han sido patrimonio intangible de los pueblos. Esto concuerda con la conclusión a que llegara Murray Bookchin, historiador, profesor universitario, investigador, ideólogo y activista ecologista de origen estadounidense, respecto a que «la vida urbana en la metrópolis moderna vive una situación de anonimato, de atomización social y de aislamiento espiritual que prácticamente no tiene precedente en la historia humana. Hoy en día, la alienación humana es casi total. En el espacio urbano, las prácticas de cooperación, de ayuda mutua, de simple hospitalidad y de decencia se han reducido de manera alarmante». Toda esta descomposición no parece casual. Ella le conviene hartamente a quienes controlan el mercado capitalista global por lo que la diversidad sociocultural de nuestros pueblos es vista como una seria amenaza que debe conjurarse a corto o mediano plazo, con cualquier recurso, incluyendo el asesinato selectivo de dirigentes populares (como sucede de un modo habitual en México, Centroámerica y Colombia) y la promoción sistemática de noticias falsas que desencadenen revueltas y atentados terroristas que deslegitimen a cualquier régimen que se oponga a sus pretensiones hegemónicas.

 

Cuestionadas y puestas en tensión, las estructuras de dominación establecidas(siendo, en su mayoría, muy similares entre sí) tienden a vincularse y a reforzarse bajo el pretexto permanente de una lucha interminable contra factores que van cambiando, incluso, de fisonomía, pero casi siempre externos, a los cuales es preciso erradicar para devolverles la paz y la seguridad a los ciudadanos, aun cuando ello suponga violar todo precepto y todo derecho conocidos. Esto complica el accionar de los distintos movimientos que, en un grado menor o mayor, son estigmatizados como subversivos y/o terroristas (como sucede de forma habitual con los mapuches en Chile y, extremando el ejemplo, con los palestinos), aprovechándose de los mecanismos de control y represión a disposición del Estado. Ya esto no se limita a acciones encubiertas, al estilo del Plan Cóndor ejecutado durante los años setenta por las dictaduras del cono sur latinoamericano bajo el patrocinio y la asesoría de la CIA estadounidense. 

 

Ahora se configura de una manera pública y abierta una internacional autoritaria pro fascista (otros la definen con términos diferentes, pero todos coincidentes en cuanto a lo que ésta representa), con Estados Unidos al frente, que podría precipitar situaciones graves en el terreno interno y externo de cada país al acordar y ejecutar acciones extraterritoriales y extralegales en beneficio de sus objetivos e intereses (del modo como se hace con Cuba, Nicaragua y Venezuela, por decisión unilateral de Donald Trump y su equipo de gobierno ultra reaccionario); conformando un gobierno corporativo que abarque toda la extensión de la Tierra. Esta última amenaza pudiera contenerse de una manera más efectiva que el poder de disuasión militar conjunto de China y Rusia si la diversidad de grupos, movimientos y organizaciones sociales armaran una estrategia común, extraída de lo que hasta ahora se les niega y del conocimiento adquirido respecto a lo que son, principalmente, el Estado burgués liberal y la economía capitalista, dada su estrecha conexión e historia. 

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24/04/2019 16:57 Homar Garcés #RyS. EL MUNDO DEL CAPITALISMO No hay comentarios. Comentar.


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